Taxidermia TECNOL.
Categoria:
Tecnología
También dermoplastia, y antes embalsamamiento, disecación y disección. Del griego taxis, colocación, y derma, piel. La t. es la manipulación, el arte de dar apariencia vital a los animales muertos, especialmente a los vertebrados.Aspectos históricos. El más remoto conocido del actual hacer taxidérmico está en los animales momificados (gatos, perros, azores y halcones) encontrados en las tumbas de los faraones.. El deseo de conservar junto a sus dueños a los irracionales que les acompañaron en vida -a veces se les dio carácter sagrado- ocupó a especializados anatomistas egipcias. Por ello llegaron a nuestras manos, y podemos entrever con cierta claridad, la fauna que vivió en siglos y geografía muy lejanos. El estudio de estas momias humanas y animales, con o sin auxilios históricos o literarios, nos permite conocer usos, costumbres y plan alimenticio, vida, enfermedades y causas de muerte. Al embalsamar cadáveres humanos -práctica aún usual- mediante inyecciones y evisceración, el disector o disecador pone hitos en un largo camino. En el antiguo Museo Antropológico de Madrid, hoy Museo Etnológico, se exponía al público el cuerpo disecado del "Gigante extremeño", obra del Dr. Pedro González Velasco (1815-82), y también se conservaba, en el Centro científico por él creado, el cadáver momificado de su hija. Sobre esta anécdota, hay impresa mucha literatura enfermiza. Otro gran anatomista español, el Dr. Pedro Ara, recientemente fallecido, ganó celebridad universal por trabajos similares; el más conocido, la "naturalización" de Eva Duarte, esposa del general Perón.El embalsamamiento y la disección (tratemos exclusivamente de irracionales) han progresado notablemente en nuestro siglo. De los rudimentarios procedimientos de evisceración y empajado y de inyecciones balsámicas y desinfectantes se ha pasado al actual perfeccionado proceso conservador.Práctica taxidermista. A los conocimientos anatómicos y biológicos precisos para bien obrar, deben sumarse diversas actividades: dibujo, fotografía, escultura, química, curtición, etc. La t. es mezcla equilibrada-de arte, ciencia y técnica. El conocimiento de la fauna en su conducta y ambiente natural y gran espíritu de observación son base para un buen final al querer recrear "resucitar", la realidad. Apuntes rápidos, fotografías, unligero boceto escultórico en plastilina o barro, son después el mejor auxiliar. Despellejada la pieza con las menores aberturas posibles, cuya piel se curte en baños astringentes adecuados, se toman siluetas y medidas, lineales y perímetros, del ejemplar "desnudo". Deben conservarse los cráneos; más si están armados de cuernas. El estudio del sistema dentario, aparte otros, es utilísimo, digamos imprescindible, para la determinación científica de géneros y especies.Ampliado a escala el boceto escultórico o un dibujo previo, y sobre adecuada armadura metálica -falso esqueleto- se modela el animal, dándole la postura y el movimiento acordes con los estudios hechos del natural. Puede modelarse en arcilla para hacer después un vaciado negativo, o actuar directamente con algún material plástico; la escayola, fácil de manejar, es el más empleado. En el primer caso, el positivo puede hacerse por mitades y unirlas posteriormente. Para quitar peso conviene formar un falso cuerpo de tela metálica, algo disminuido en forma y medidas. En su envoltura de pasta, en la figurada masa muscular, en el acierto del diseño anatómico, descansa la obra final. Se cuenta al modelar con las calidades de las diversas pieles: densas o ralas, de pelo corto o largo. En un galgo español o una gacela, con libreas de pelo corto, se precisa acusar más los detalles anatómicos que en el oso polar o la oveja merina: abrigado, envuelto en pelambrera sedosa, larga y tupida, el primero; lanosa y con rizos la pelambrera de la segunda. Un pegamento adecuado adapta y fija, finalmente, las cueros al modelo. Falsos ojos de cristal coloreado y unos discretos toques de pintura al óleo donde se precisen son complemento y remate del proceso de recreación.Todo lo anterior se refiere a la naturalización de los mamíferos, excepto los de pequeño tamaño. Actuar semejante se emplea en los peces y reptiles de mediana o gran talla. En los primeros es buena ayuda sacar un molde externo; da la morfología exacta. Las especies menores, descarnadas lo mejor posible por incisiones en las regiones lateral o ventral, y embadurnadas interiormente con bórax o pasta arsenical -peligrosa por tóxica- se rellenan con borra, algodón en rama o lana de madera. Siempre, como en los mamíferos, se complementa la obra con ojos artificiales y la oportuna y discreta coloración.Las aves, más difíciles de manipular pese a su aparente facilidad, pueden montarse mediante dos procedimientos distintos: relleno y maniquí. En cualquier caso, después de lavadas, seco el plumaje, y desolladas cortando someramente la piel en línea sobre la quilla esternal, limpia ésta de grasa y adherencias carnosas, tratada con bórax o jabón arsenical, precisan una armadura de alambre galvanizado, ajustada a medidas que, sustituyendo a la columna vertebral, adaptándose a los huesos de las alas y las patas, bien limpios y descarnados, es base y sostén para mover al pájaro y darle a voluntad quietud o dinamismo, apariencia vital. En el caso de armadura y relleno, los alambres del cuello y columna vertebral y de alas y patas se traban entre sí, centrados, para envolverlos después con borra o algodón no hidrófilo; unas torundas de borra, ceñidas interiormente a la piel, humedecida y tratada con el curtiente conservador, sustituyen a la extraída masa muscular. La costura, al fin, se cubre fácilmente con las plumas bien imbricadas del tórax y el abdomen.Hasta aquí la parte técnica, el oficio. Dar vida, mover con gracia al ave inerte, entra en el campo del arte. Las siete notas del pentagrama, los siete colores del iris, según combinación, son melodía y cuadro genial, o latazo insoportable, desgraciado chafarrinón en el lienzo. Maniquí: copiándolo del cuerpo extraído al pájaro, se talla en turba o corcho una réplica lo más exacta posible, y en ella se ensambla el cuello -recubriendo de algodón el alambre- y se articulan alas y patas. Cualquiera de estos procedimientos da resultado para preparar pequeños peces, reptiles y mamíferos (insectívoros y roedores).Secuela importante de la t. son las preparaciones osteológicas, los esqueletos desarticulados o montados, imprescindibles en las colecciones científicas para determinar géneros y especies. Tanto como su buena presentación, desengrasado y blanqueo de los huesos, importa conservarlos íntegros, sin destruir su más delicada estructura. La cocción, corriente, debe sustituirse por macerado y tratamiento químico combinados. Agua abundante y buen soleo ponen calidad y finura en las preparaciones. El montaje debe hacerse sobre soportes metálicos inoxidables, sin taladrar ni seccionar los huesos. Tratándose de ejemplares únicos o de especies raras, conviene guardarlos desarticulados. Deben numerarse los huesos de cada extremidad; las vértebras se ensartan en orden, y separadas y numeradas las series laterales de costillas.Grupos biológicos. Dioramas. Son el mejor complemento, el remate ideal de una colección taxidérmica. Como en escenografía, desempeñan papel importante elementos naturales o artificiales -plantas, ramas y flores, tierras y rocas debidamente seleccionadas y conservadas-, armonizando en un pequeño espacio las características ambientales de un territorio determinado. Si en los dioramas juegan perspectiva, decorados y luminotecnia adecuada, estamos cerca del concepto actual de cómo debe ser la exposición museística de las obras taxidérmicas.M. GARCIA LLORENS.
BIBL.: C. MORGANTI, Taxidermia, entomología y herbarios, Buenos Aires 1968; A. VILLAVERDE, El arte de disecar, Barcelona 1968.
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