Tauler (taulero), Johannes
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Biografía GER
Dominico del s. XIV, gran predicador y director espiritual; sus sermones, publicados después de su muerte, han sido una fuente para los escritores místicos. Su figura ha sido muy discutida, queriéndose relacionar su doctrina con los errores de la reforma protestante.Se sabe muy poco de él. N. en Estrasburgo ca. 1300. Probablemente hace sus estudios en Colonia e ingresa en la Orden dominicana ca. 1318, en el noviciado de Estrasburgo. A causa de su precaria salud, no puede observar "la regla en todo su rigor", lo que le causa gran pesar (passim en sus Sermones). Allí estudia a S. Tomás, pero se toma la libertad de apartarse de su doctrina con bastante frecuencia; en sus sermones utiliza teorías neoplatónicas, que le sirven mejor para expresar sus ideas sobre la unión mística. Según parece continuó sus estudios en el Studium Generale de los dominicos de Colonia (1321-1327), donde explica el Maestro Eckart (v.), a quien T. llama "maestro amable" y "gran maestro". Destaca como predicador y es uno de los oradores sagrados más apreciados en su tiempo; predica en Colonia, en Bále, en Medingen. Muy probablemente visita al beato Juan de Ruysbroeck (v.) en Groenendael. En sus sermones explica con frecuencia los temas de la resignación, de la renuncia a la voluntad propia, el amor al retiro, y cuestiones de alta mística. Se le ha llamado el doctor sublime y el doctor iluminado. Muere en Estrasburgo en 1361.Escritos. Resulta sumamente delicado intentar determinar cuáles y cuántas son las obras de T., porque no escribió directamente nada. Todos los sermones y tratados que corren con su nombre han sido tomados en notas y apuntes rápidos, por los oyentes, mientras él hablaba o predicaba; es muy posible que estos apuntes contengan y reflejen su doctrina exacta, pero muchas de sus ideas y de sus formas de expresión, matices y detalles de su pensamiento, que tan poderosamente cautivaron a los hombres de su época, se han perdido. Todos sus escritos son de carácter póstumo, y por tanto, no nos pueden ofrecer la garantía de una revisión de su autor. Por otro lado, la crítica moderna encuentra serias dificultades al intentar establecer el elenco de las obras auténticas. Después de su muerte cundió un fervoroso empeño por atribuir a T. una serie de escritos que pudieran dejar bien en claro su impugnada ortodoxia. Esto ha hecho la situación más delicada todavía.Se le atribuyen en principio un total de unos 151 sermones, que la primera ed. crítica de F. Vetter (Berlín 1910) redujo a 80; después se han añadido otros tres más, reconocidos como auténticos. San Pedro Canisio atribuyó igualmente al dominico unas instrucciones que el cartujo Laurent Surius había traducido al latín con el título de Instructiones divinae, Colonia 1548 (la ed. de Francfort, 1644, los titula Medulla animae). Igualmente Surius publicó con el nombre de T. una obra célebre: De vita et passione Salvatoris nostri Jesu Christi.Doctrina espiritual. Por lo que nos permiten conocer los apuntes de los oyentes, T. no hacía de sus sermones más que un ligero esquema, y dejaba el resto a la improvisación del momento. En su predicación es netamente germánico; eminentemente intelectual, no utiliza símiles de la naturaleza, ni en general reviste sus charlas de figuras, aunque en ocasiones no desdeñó el uso del ejemplo pintoresco y popular. Pero su enseñanza no es meramente abstracta: llega fácilmente a lo concreto de la vida con una doctrina práctica.Su filosofía es neo-platónica. Su concepto filosófico del hombre, en que basa su doctrina de la contemplación, es lo que él llama "el compuesto de los tres hombres que no forman más que uno: el hombre exterior, animal sensible; el hombre razonable con sus facultades intelectivas; y la mente (Gemüt), la parte superior del alma; todo esto no forma más que un solo hombre" (Vetter, Serm. LXIV). Es la traducción del trío neo-platónico: sensible-inteligible-Uno. Para llegar a la contemplación mística, hay que desembarazarse de lo sensible y de la voluntad propia; sobrepasar el mundo de lo inteligible, y entrar en el fondo del alma, donde se opera la contemplación (v.). No todos los fieles están llamados, según él, a realizar esta ascensión mística; se necesita una vocación especial. Insiste con frecuencia en la mortificación, en reprimir lo sensible en cuanto causa de imperfección o pecado; después hay que llegar a una madurez intelectual para hacer posible la contemplación mística: hay que despojarse de toda clase de imágenes y de especies de ideas; al fin, se llega al fondo del alma, donde habitan las divinas Personas.T. ha tenido grandes detractores y enemigos después de su muerte, pero también ilustres defensores. Sus escritos estuvieron prohibidos muchas veces en Europa y no pocos teólogos lo acusaron de sospechoso de herejía y precursor del luteranismo; su gran desgracia consistió en haberse atraído las simpatías de los protestantes, en especial del mismo Lutero: "He encontrado en él -afirma éste- más solidez y sinceridad teológica que en todos los demás doctores escolásticos de todas las Universidades" (Lutheri opera, 1, Jena 1612, 73); Lutero creyó descubrir en T. una tendencia a disminuir la importancia de las obras en favor de la unión mística; y a prescindir de las reglas externas para llegar a la vida interior. J. Eck (v.), por el contrario, fue su gran enemigo y acusó a T. de inspirador del luteranismo, de las beguinas (v.) y begardos, etc. Sus mejores defensores son tres grandesfiguras de la espiritualidad católica: Luis de Blois (v. BLOsio), S. Pedro Canisio (v.) y el cartujo Laurent Surius, que afirmaron su ortodoxia. En España, cuando la Inquisición tomó cartas en el asunto de los alumbrados (v. ILUMINISMo), el nombre de T. figuraba en el Indice de místicos prohibidos (1559).CARLOS MARCA LÓPEZ.
BIBL.: Fuentes: La primera ed. alemana con las obras de T. es la de K. KACHELOVEN, Leipzig 1498; trad. latinas de S. PEDRO CANISIO, Colonia 1543 (contiene gran cantidad de obras apócrifas), y de L. SURIUS (Colonia 1548, Venecia 1556, etc.); la ed. francesa es de E. P. Noi.L, Oeuvres complétes de lean Tauler, 8 vol. París 1913; la primera ed. crítica de los Sermones es de F. VETTER, Berlín 1910; HRSG. VON G. HOFMANN ha reeditado la ed. crítica de WEIDMANN, Berlín 1910, con el título Joannes Taulerus. Predigten, Friburgo de B. 1961; en castellano: Taulero. Las instituciones divinas y otros tratados en prosa y verso, Madrid 1922 (ed. sin exigencias críticas).
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