Tasso, Torquato
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Biografía GER
Poeta italiano, el más grande de la segunda mitad del s. XVI, que compendia la crisis espiritual y lingüística del Renacimiento en su momento de transición a la edad barroca.Biografía. N. en Sorrento el 11 mar. 1544, hijo de Bernardo Tasso, que por seguir en el exilio a su señor dejó a su familia, la cual pasó a Nápoles, donde Torquato estudió con los jesuitas. A los diez años se reunió en Roma con su padre, sin ver ya más a su madre, que murió dos años después. En 1560, tras otros cambios de residencia, fue a Padua a estudiar Derecho, pero prefirió el contacto con los ambientes literarios de la ciudad, sede del aristotelismo. Entró más tarde al servicio del card. Luigi d’Este, y esta relación con la corte de Ferrara se intensificó al pasar al servicio del propio duque Alfonso II de Este. Es éste el periodo más fecundo y feliz en la vida de T., que culminó al escribir Aminta (1573) y Jerusalén (1575). Sus escrúpulos literarios y religiosos en torno a esta obra le llevaron a agotadoras polémicas. Se sometió incluso a examen de la Inquisición, el cual, aunque favorable, tampoco sirvió para aquietarle.Los signos de desequilibrio fueron aumentando y en su manía persecutoria llegó a agredir con un cuchillo a un criado. Encerrado en un convento, logró fugarse y llegó hasta Sorrento. Siguió un largo y doloroso peregrinar, alternándose los momentos de locura y de lucidez. De nuevo en Ferrara, durante los preparativos para el tercer matrimonio del Duque, creyéndose desatendido, profirió amenazas e injurias que obligaron a encadenarle en el hospital de Santa Ana, donde estuvo siete años (1579-86). La severidad inicial cambió pronto y se le permitió escribir y mantener correspondencia con sus amigos, mientras su fama aumentaba. Por entonces, sin su consentimiento, se publicó mutilado su gran poema, con el título primero de Godofredo (1579) y, a partir de 1580, con el de Gerusalemme liberada (Jerusalén liberada), título quizá ajeno a su autor, obra que dio lugar a exacerbadas discusiones sobre la superioridad entre ésta y el poema de Ariosto. Hasta 1586 no se le permitió ir a Mantua, a la corte de los Gonzaga, donde permaneció poco tiempo. Realizó un nuevo itinerario los últimos años de su vida, hasta que, hallándose en Roma, con la promesa del Papa de ser coronado poeta, se trasladó enfermo al convento de S. Onofrio, en el Giannicolo, y allí m. el 25 abr. 1595.Obra literaria. La obra literaria de T. abarca toda su vida, desde su primer intento de poema heroico, a los 16 años, hasta el Mondo creato, acabado en los últimos años de su vida y publicado póstumamente. En prosa, además de su denso epistolario -casi 1.700 cartas, atormentado testimonio autobiográfico y polémico-literario-, deben recordarse los Discorsi dell’arte poetica (Discursos sobre el arte poética) y los Discorsi del poema eroico (Discursos sobre el poema heroico). Pero su obra más importante como prosista son los 28 Diálogos, compuestos en la época del encierro en Santa Ana y en los años posteriores, sobre los más variados argumentos, estéticos, filosóficos, morales, siguiendo la forma de los tratados renacentistas, pero más cerca de los diálogos platónicos que de los ciceronianos.La actividad poética pública se inicia con el Rinaldo (1562), pero es anterior el primer esbozo interrumpido de su gran poema, conocido como el Jerusalén, ya ideado en 1559. El Rinaldo, poema en octavas y en 12 cantos, narra las empresas juveniles del protagonista, que, con la pretensión de emular a Orlando, sale en busca de aventuras. Más que el asunto interesa el problema crítico de conciliar la libertad, propugnada por los defensores de Ariosto, con la unidad de los clasicistas, concentrando la acción en un solo personaje, frente a la dispersión y a los cortes característicos de los poemas caballerescos. Paralelamente a los poemas primerizos y a lo largo de toda su vida, T. escribió casi 2.000 poesías líricas que se agrupan con el nombre de Rimas. Son composiciones en las más variadas formas y sobre los más diversos temas, desde los meramente ocasionales y encomiásticos a los amorosos y religiosos, con predominio de sonetos, madrigales y canciones. Si, por una parte, la suave musicalidad pretrarquista se quiebra y enriquece, por otra, junto a la aspiración a lo indefinido y esfumado se abre paso su atormentada sensualidad. Sus madrigales de amor están entre los mejores de toda la lírica italiana y ejercieron gran influencia durante dos siglos.Periodo ferrarés: "Aminta" y "Jerusalén liberada". Con Aminta y Jerusalén liberada, que pertenecen al feliz periodo ferrarés, alcanza T. la cumbre de su inspiración en las direcciones de su valoración posterior: la idílicomusical y la heroica, El Aminta es una fábula pastoril, de corte dramático, aunque sus partes mejores sean de un profundo lirismo. Escrita en la primavera de 1573, fue representada en el mismo año en una pequeña isla del Po. En Ferrara precisamente se forja, durante el Renacimiento, la tradición teatral de carácter bucólico; pero aun con antecedentes próximos en el género, el Aminta resultó un fruto tan logrado que constituye uno de los poemas cumbres del amor. Consta de cinco actos, un prólogo y, en algunas ediciones, de un epílogo. Dos parejas de personajes, Silvia y Aminta, Dafne y Tirsi, dan el adecuado contrapunto en la valoración del sentimiento amoroso: Aminta, tímido pastorcillo, está profundamente enamorado de la virgen cazadora Silvia, que no le corresponde; Dafne, por el contrario, que representa a la mujer experta, en vano pretende convencer a Silvia de las dulzuras del amor; y Tirsi, reflejo del propio autor, es el pastor poeta y cortesano, amigo y consejero de Aminta. La indiferente Silvia, que ni siquiera ha cedido ante el acto de valor de Aminta, que la libera de un sátiro, cambia ante el cuerpo exánime del pastor que se ha precipitado desde lo alto de un precipicio. Pero Aminta no ha muerto. Y el final es feliz en este poema de evasión y de exaltación del amor juvenil. Naturalmente, más que la trama y la psicología de los personajes, lo importante es el estilo. Las más características notas del T. lírico alcanzan aquí su plenitud. En la expresión amorosa, los endecasílabos y heptasílabos, rica y libremente combinados, se cargan de vibración sensual, acentuada con el gusto melódico y colorista del poeta, que logra transmitir rítmicamente el obsesivo e instintivo deseo del protagonista, no perturbado por ninguna preocupación moral.Jerusalén liberada es formalmente un poema épico en octavas, distribuidas en 20 cantos, y su argumento se refiere a los meses finales de la primera cruzada, con la liberación del Santo Sepulcro; tema, por tanto, de historia religiosa, que adquiría en su tiempo nueva actualidad por las guerras contra los turcos. Comienza el poema con la llegada de los cruzados a la vista de Jerusalén. Ante sus murallas comienza la serie de combates y duelos, el primero entre Clorinda, disfrazada de guerrero, y Tancredi, que la ama. La llegada al campo cristiano de la bellísima Armida, sobrina de un mago, fingiendo que necesita ayuda, hace que muchos caballeros abandonen el campo para seguirla. Hasta el mismo Rinaldo se aleja porque ha dado muerte a un príncipe de Noruega. Tancredi, en su desafío con el pagano Argante, es contemplado desde Jerusalén por Herminia, enamorada secretamente de él. Viéndole herido, sale al campo con la armadura de Clorinda y es perseguida por los caballeros cristianos. El mismo Tancredi, creyéndola Clorinda, la sigue, pero va a dar en el castillo de Armida. Cuando parece que las fuerzas infernales van a prevalecer, el arcángel S. Miguel ayuda al vencimiento de los árabes de Solimán; la esperanza renace además con la vuelta de los prisioneros de Armida, y entre ellos Tancredi, liberados por Rinaldo. Se construye una torre de madera para el asedio y salen de noche para incendiarla Argante y Clorinda. Es Tancredi quien alcanza a ésta, y, no reconociéndola, la desafía, la hiere de muerte y ella le pide que la bautice. Más dificultades: según un sueño revelador a Godofredo, es necesario Rinaldo -que está en las islas Afortunadas con Armida- para librar la selva de un encantamiento. Y Rinaldo, perdonado, dejando a Armida en la desesperación, vuelve. En el combate final Tancredi mata a Argante, Rinaldo a Solimán, Raimundo de Tolosa al rey Aladino. Armida huye y Rinaldo la alcanza cuando está a punto de suicidarse y se reconcilian. Godofredo puede entrar en el templo de Jerusalén y cumplir su voto.Lo característico del poema es su claroscuro expresivo, afectivo y espiritual. Frente a la consabida armonía ariostesca y a su estético sentido de la simetría, del equilibrio, la obra de T. entra de lleno, por su estilización retórico-lingüística, su exasperado sensualismo y su problemática religiosa, en la nueva periodización del manierismo literario. Y su atormentada sensibilidad, que se vierte en motivos y actitudes nuevos por su inexistencia hasta entonces -el sentido del misterio, la soledad-, no impide que una rica experiencia literaria alimente sus versos. Es en sus personajes donde se encuentra toda la riqueza pasional y psicológica, ya que el más exaltado heroísmo se hace compatible con los más delicados afectos. El puro ideal heroico está mejor representado en los personajes paganos, Argante o Solimán, no obsesionados por el amor, como Tancredi, o por la gloria, como Rinaldo. Las figuras femeninas están rodeadas de un halo fascinante, no obstante respondan a tipos ya creados: la maga Armida corresponde a la Alcina ariostesca, pero al final es sólo mujer, dolida en su abandono; Clorinda es el sueño femenino inalcanzable, mientras Herminia, con su amor sin esperanza, sólo encuentra marco adecuado a su inocencia en un refugio entre pastores.Otras obras. Entre los escritos de sus últimos años, se produce su obra más significativa, Gerusalemme conquistata (Jerusalén conquistada), en la que pretendió dar al poema de toda su vida forma definitiva, suprimiendo episodios, como el de Olindo y Sofronia o el de Herminia entre los pastores, y cayendo en el moralismo y la retórica. Por entonces llevó también a término el Re Torrismondo, intento de tragedia fiel a las reglas aristotélicas, y su último poema, Il mondo creato, en endecasílabos sueltos, especie de epopeya cristiana, según la Biblia y S. Basilio, llena de digresiones teológicas, donde ya se siente al poeta dominado por la tristeza y el cansancio.La obra de T. tuvo gran influjo en la poesía española del Siglo de Oro y siguientes hasta el s. XIX. Del Aminta, baste recordar la traducción de J. de Jaúregui (1607 y 1618), que alcanzó multitud de ediciones y mereció ser antologizada como obra original de la literatura castellana. En cuanto a Jerusalén, ya en el s. XVI fue traducida dos veces (por J. Sedeño y B. Cairasco) y una en el siguiente (A. Sarmiento de Mendoza). Por otro lado, ninguno de los poemas épicos de la literatura española, incluso sobre otros héroes y otras hazañas, ha vacilado en adaptarse a los moldes retóricos y a las situaciones arquetípicas de Jerusalén.J. ARCE FERNÁNDEZ.
BIBL.: T. TASSO, Opere, Turín 1955-56; ÍD, Jerusalén libertada, Tenerife 1967; E. BONoRA, Torquato Tasso, en Storia della Letteratura italiana, IV, Milán 1966, 713-811; G. GETTO, Interpretazione del Tasso, Nápoles 1951; L. CARETTI, Ariosto e Tasso, Turín 1961; R. RAMAT, Per la storia dello stile rinascimentale, Mesina-Florencia 1953; F. CHIAPPELLI, Studi sul linguaggio del Tasso epico, x lorencia 1957; F. ULIVI, II manierismo del Tasso, Florencia 19’6 ; G. M. BERTINI, Torquato Tasso e il Rinascimento spagnolo, en orquato Tasso, Milán 1957; J. ARCE, Un verso de Tasso en la esía española, en "Filología Moderna", 2 (1961) 69-83; fi), T so y la poesía española, Barcelona 1973.
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