Swedenborg y Swedenborgianos
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Biografía GER
Teósofo protestante y fundador de la secta de la "comunidad de la nueva Jerusalén", Emmanuel S. n. en Estocolmo el 29 en. 1688 y m. en Londres el 29 mar. 1772. Hijo de un obispo luterano, ex rector de la Univ. de Uppsala, desde la infancia se sintió atraído fuertemente por la fe en la realidad sobrenatural.Conocido entre sus contemporáneos como uno de los mejores científicos de la época, a los 55 años experimentó una profunda crisis religiosa y, abandonando las ciencias, se dedicó a promover sus nuevas doctrinas: "fui llamado, decía, a esta nueva misión por el Señor, quien amablemente se me mostró en persona y, abriendo mis ojos al mundo espiritual, me concedió el privilegio de conversar con los espíritus y los ángeles". En 30 años de "continuas visiones" S. reunió material suficiente para llenar los varios volúmenes de sus obras completas. En ellas trata de dar una "nueva interpretación" a los textos bíblicos según una lectura exclusivamente místico-espiritual y a la luz de las ciencias; de ahí el nombre de "ciencia de correspondencias" dado a su metodología. Su "comunidad de la nueva Jerusalén" empezó a funcionar en 1757.Entre sus creencias principales mencionemos las siguientes. Admiten las S. E., pero buscando en sus páginas "sentidos espirituales" no sólo en las narraciones, sino hasta en los nombres de los animales y de las plantas. Nieganel dogma trinitario, reduciendo las personas divinas a otros tantos atributos representados por el alma, el cuerpo y la mente de cada uno de nosotros en el mundo. La encarnación se reduce, según ellos, a un cuerpo material animado por la esencia misma de Dios. Se niega la redención de Cristo por dos razones: Dios -dicen- no puede quedar afectado por lo que hagan o no hagan los hombres, y el pecado de éstos, más que ofensa voluntaria, es una enfermedad moral que necesita de rectificación y no de castigo. Esto, añaden, ya lo consiguió Cristo por nosotros en su vida mortal al resistir y vencer todas las tentaciones, y la mayor de ellas, la de la cruz. La salvación consiste en la divinización del hombre según Cristo. Extrañamente -y por influjo del luteranismo- los swedenborgianos practican el bautismo, incluso de niños, la confirmación y la eucaristía.Al igual que el pietismo (v.), la "comunidad de la nueva Jerusalén" rechaza el predestinacionismo, cree en la redención universal y no duda de que "la luz del Verbo se extiende por el mundo entero y a todas aquellas naciones que temen a Dios y obran justicia". En consecuencia de esto, la escatología es abiertamente universalista. No hay -afirman- resurrección de la carne: al morir, abandonamos el cuerpo sin que, en la nueva vida, volvamos a recobrarlo. Pero como, al mismo tiempo, hay pocos mortales del todo maduros para el cielo -o el infierno-, a todos se les dará en ultratumba un periodo de aprendizaje y de observación para que decidan qué es lo que quieren elegir. Sólo los empedernidos quedarán condenados a ciertas penas que no serán eternas. La situación de los elegidos se parecerá mucho a una perfecta sociedad terrena con bellísimos palacios, temperaturas ideales, carencia de enfermedades, etc. La liturgia swedenborgiana está calcada de la de los anglicanos.PRUDENCIO DAMBORIENA.
BIBL.: M. BENDISCIOLI, Swedenborg, en Enciclopedia Cattolica, XI, Ciudad del Vaticano 1953, 1662-1664; J. A. MSHLER, Simbólica, 11, 200-234; K. ALGERMISSEN, Iglesia católica y confesiones cristianas, Madrid 1964, 1264-1267.
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