Subdesarrollo SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Visión general. Noción de subdesarrollo. La palabra s. es un término comparativo que hace relación al vocablo desarrollo e indica literalmente algo por debajo o inferior al mismo y que, por tanto, no logra alcanzar su nivel. Su significación depende, pues, esencialmente, de la idea que se tenga del desarrollo. En términos generales, éste tiene el sentido de crecimiento natural de un ser vivo. Se puede hablar propiamente del desarrollo de un hombre, de una planta, de un pez, pero no de una piedra. El desarrollo supone un crecimiento natural, armónico y equilibrado, de todo el organismo. Por tanto, en abstracto, s. da a entender un desarrollo de un ser vivo inferior al exigido por su naturaleza. El s. existe no sólo cuando es general y afecta a todo el organismo, sino también cuando es parcial y se refiere a algunos de sus órganos o miembros. En este caso existe también un desequilibrio en el crecimiento armónico que el desarrollo supone.Por extensión se da también un s. social y económico, en cuanto éste se traduce en último término en un s. del hombre y, además, por ser la sociedad y la economía creación de la persona humana y reflejarse en ellas su carácter orgánico. A este respecto se pueden distinguir tantas especies de s. como aspectos de la vida social: económico, social, cultural, político, moral y religioso. En nuestros días ha adquirido un relieve especial una noción particular de s., que es el objeto de este artículo, de sentido humano y social a la vez. No se trata aquí del s. del hombre, como ser vivo, que es objeto de las ciencias del hombre como individuo, especialmente Medicina, Psiquiatría, Antropología y Moral, sino del s. debido a las condiciones sociales y económicas en cuanto afectan a grupos, categorías sociales e incluso pueblos. Se trata, pues, de un s. humano consecuencia de un s. social y económico. Por ello el nivel de desarrollo que sirve de elemento comparativo del s. tiene también un componente social y no se mide exclusivamente según el crecimiento exigido por la naturaleza humana, sino también de acuerdo con el nivel de civilización alcanzado en un periodo histórico determinado. En este sentido, se puede definir el s. como la situación social y económica de una agrupación social, inferior al nivel requerido para el debido desarrollo de los miembros que lo forman, según el grado de civilización de su tiempo. En esta concepción del s. destaca su esencial carácter humano. Lo que importa no es el retraso de una situación económica y social en sí mismo, sino en cuanto se traduce en un deficiente desarrollo en el hombre. En síntesis, el desarrollo, no limitado unilateralmente al aspecto económico, no es sino, como dice Paulo VI en la encíclica Populorum progressio (no 20), el paso de condiciones de vida menos humanas a más humanas.El s. se asimila a veces al llamado tercer mundo (v.), pero no deben confundirse, pues s. tiene un sentido más amplio. La expresión tercer mundo sirve para indicar al conjunto de pueblos en.situación de s., o también, otras veces, el de los pueblos africanos y asiáticos en su búsqueda de una identidad política frente a los bloques occidental y comunista. En cambio, dentro del término s. entran propiamente no sólo la situación de los pueblos subdesarrollados sino también la de las regiones geográficas y sectores económicos o sociales subdesarrollados dentro de los países que se pueden considerar en condiciones de desarrollo. Sin embargo, es preciso señalar que la principal y más importante manifestación del s. en nuestros días es la del tercer mundo (aunque esta expresión es muy discutida y discutible).Aspectos humanos y estructurales. El s. no es una noción especulativa, sino que tiene su base en situaciones reales de nuestro tiempo. De aquí que los especialistas en esta materia, estudiando dichas situaciones, han llegado a establecer unos rasgos que las caracterizan y hacen explícita y concreta la significación actual del subdesarrollo. Estos rasgos se refieren más propiamente a los países subdesarrollados, pero también pueden ser aplicados en general, salvo excepciones y mutatis mutandis, a las demás manifestaciones del s. indicadas. No hay hasta ahora una enumeración de los mismos admitida universalmente, existiendo diferencia entre unos y otros autores. Asimismo se debe tener en cuenta que el s. no es una situación uniforme, sino que cada caso presenta sus modalidades peculiares, así como que entre el desarrollo y el s. existen grados intermedios, según puso de manifiesto W. W. Rostow en su obra Las etapas del crecimiento económico, 2 ed. México 1963. En general, se suelen admitir los siguientes rasgos que aquí se pueden clasificar en humanos, que afectan a los individuos directamente, y estructurales, que se refieren primariamente a las estructuras sociales, políticas y económicas.Entre los rasgos humanos se encuentran: tasas elevadas de mortalidad, especialmente infantil; alimentación insuficiente de gran parte de la población; salud precaria y difusión de enfermedades de tipo endémico y carencial; deficientes condiciones de vivienda y servicios anejos; analfabetismo; paro, sobre todo estacional y encubierto; trabajo de mujeres y niños; falta de emancipación de la mujer; baja renta per cápita y bajo nivel de vida. Desde una perspectiva estructural se suele señalar que la estructura social de los países subdesarrollados es desequilibrada, en cuanto no existen estratos o clases intermedios entre los afortunados y la masa miserable y sin instrucción; y desarticulada, dada la falta de comunicación entre los diversos estratos sociales y la ausencia de movilidad vertical (R. Barré, Desarrollo económico, México 1962, 52).El mismo autor caracteriza esa estructura política como inestable e inadaptada, pues, por una parte, los regímenes más o menos antiguos, de varios tipos, tropiezan con una hostilidad y oposición crecientes, y, por otra parte, las experiencias democráticas acaban frecuentemente en la anarquía. Su organización administrativa suele ser muy deficiente. En cuanto al tipo de economía, se distinguen por el predominio de una agricultura primitiva, no mecanizada, una escasa dotación de infraestructuras económicas, una industrialización inexistente o muy reducida y ausencia de cuadros científicos y técnicos. La estructura económica es, pues, primaria, ya que se basa casi exclusivamente en el sector primario, agricultura e industrias extractivas de la naturaleza; dual, porque se enfrentan frecuentemente en ella sin ninguna integración dicha economía primaria de subsistencia y algunos islotes de economía avanzada moderna, sobre todo en el comercio; irregular, pues se halla sometida a intensas fluctuaciones por su dependencia de las condiciones naturales; y dependiente de otras economías desarrolladas, que continúan influyendo en ellas llegando a nuevas formas de colonialismo económico.Para un estudio ulterior de las características de los países subdesarrollados y la extensión del fenómeno, v. 2. Subdesarrollo y justicia social. La descripción que hemos hecho de la situación de s. muestra su amplitud y gravedad: implica una desigualdad entre los habitantes del planeta, que se dividen entre desarrollados y subdesarrollados, con las consiguientes diferencias de oportunidades de participación en los bienes de la naturaleza y de la civilización. Situación tanto más compleja cuanto que la unificación geográfica, económica y cultural del mundo, hace que los pueblos y grupos sociales existan en una vinculación recíproca en virtud de la cual la situación de unos resulta influida por la de los demás. El s. es por eso un estado o situación que dice relación a la justicia social (v. JUSTICIA iv), entendida ésta, según la carta de Paulo VI a la Semana Social italiana de 1966, "como la necesidad de asegurar al hombre una existencia verdaderamente digna de la persona humana por medio de una distribución cada vez mejor de los bienes de la tierra" (" Ecclesia", 1.311, 1.966, 2.309). De la justicia social se deriva, en efecto, un derecho de los pueblos y grupos sociales subdesarrollados al desarrollo y un deber correlativo de los países, regiones y sectores sociales adelantados de ayuda y cooperación con todos los medios a su alcance al desarrollo de los menos avanzados.El derecho y deber del hombre, considerado individualmente, al desarrollo es una exigencia innegable de la naturaleza humana, del que se deriva el derecho y deber de cada hombre de participar con este fin de un uso suficiente de los bienes creados, el cual encuentra su fundamento positivo en el destino impuesto por Dios a los bienes de la tierra para la satisfacción de las necesidades de todos los hombres; de ahí la necesidad de la propiedad (v.) privada y de su gran función individual y social. Si el desarrollo es un derecho del hombre individual, ha de serlo también de los grupos sociales y pueblos en cuanto conjunto de individuos en situación de s., ya que eso condiciona el desarrollo de las personas que los integran.En cuanto al deber correlativo indicado, se halla enérgicamente formulado en la Const. pastoral Gaudium et spes del Conc. Vaticano II: "los pueblos desarrollados tienen la obligación gravísima de ayudar a los países en vías de desarrollo" (n. 83). Por su parte Paulo VI, en la enc. Populorum progressio, considera en esta obligación un triple aspecto (n. 44): un deber de solidaridad en la ayuda que las naciones ricas deben aportar a los países en vías de desarrollo, un deber de justicia social en las relaciones comerciales y un deber de caridad universal por la promoción de un mundo más humano para todos.Consecuencia del derecho y deber de grupos y pueblos al desarrollo y a participar con este fin en los bienes de este mundo es que la riqueza de los países adelantados debe aprovechar también a las naciones pobres y servir para su elevación humana y social, según se declara expresamente en la citada encíclica de Paulo VI. "Si es normal, dice, que una población sea el primer beneficiario de los dones otorgados por la Providencia como fruto de su trabajo, no puede ningún pueblo, sin embargo, pretender reservar sus riquezas para su uso exclusivo. (...) Hay que decirlo una vez más: lo superfluo de los países ricos debe servir a los países pobres" (n. 48-49). V. t.: HAMBRE; DESARROLLO SOCIAL Y POLÍTICO; DESARROLLO ECONÓMICO; TERCER MUNDO.R. SIERRA BRAVO.
BIBL.: L. J. LEBRET, Dinámica concreta del desarrollo, Barcelona 1966; D. GOULET, Ética del desarrollo, Barcelona 1965; D. F. HOSELITz, Aspectos sociales del desarrollo económico, Barcelona 1962; R. GENDARME, La pobreza de las naciones, Madrid 1967; P. MOUSSA, Las naciones proletarias, Madrid 1965; J. M. ALBERTINI, Les mecanismes du sous-développement, París 1967; L. J. LEBRET, Suicide cm survie de I’Occident, París 1948; R. BARRÉ, Desarrollo económico, México 1962; J. HóFFNER, El subdesarrollo moral del cuarto mundo, "Nuestro Tiempo" n’ 235 (en. 1974) 11-30.
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