Sonido FÍS.
Categoria:
Física
FÍSICA. 1. Naturaleza e intensidad del sonido. El s. puede definirse de dos maneras: física y psico-fisiológicamente. El estímulo capaz de impresionar nuestro oído o algún artificio apropiado es un fenómeno físico, mientras que la sensación que aquel estímulo produce en nuestro órgano auditivo es un fenómeno psico-fisiológico, si se quiere. En lo que sigue nos vamos a ocupar fundamentalmente del estudio del aspecto físico del s., que tiene su origen en la vibración de los medios materiales.Cuando se produce una perturbación en el seno de un medio cualquiera, no queda localizada en el punto en que se produjo, sino que, al cabo de un cierto tiempo, y si el medio es homogéneo e isótropo, alcanza a todos los demás puntos situados sobre una superficie esféricaSONIDO Icon centro en el punto perturbado. Las moléculas que forman el medio no se propagan con la perturbación; se limitan a transmitirla, abandonando durante un cierto tiempo su posición de equilibrio, a la que vuelven después. La perturbación se propaga sin dejar huella y puede ser de índole muy diversa. De un modo muy general diremos que puede tratarse de cualquier cambio que se opere en el medio. Cuando se propaga un s., la perturbación que avanza con él es una alteración de la presión o de la densidad de las diversas partes del medio (fig. 1).Cuando una perturbación se propaga de la manera descrita, se está frente a lo que se llama un movimiento ondulatorio, diciéndose que la perturbación o el cambio de condición avanza por ondas (v.). En la fig. 2 puede observarse que las ondas sonoras son de naturaleza longitudinal. Las distancias que separan las partículas del medio material en que se propaga el s. varían de unos instantes a otros. En ciertas regiones, las partículas están más cerca que en el estado de equilibrio: hay una condensación de materia. En otras regiones, por el contrario, están más alejadas unas de otras que en el estado de equilibrio (medio no perturbado): hay un enrarecimiento. La propagación de un s. lleva consigo un cambio de densidad. La distancia (fig. 3) que separa dos enrarecimientos o dos condensaciones sucesivas es igual a la longitud de onda Á y el tiempo que tiene que transcurrir para que se formen dos enrarecimientos o dos condensaciones sucesivas en un mismo punto es el periodo T. Un enrarecimiento y la condensación más próxima distan entre sí media longitud de onda.Si se llevan (fig. 4) a partir de un eje horizontal, y en el sentido conveniente, las distancias que, en un instante determinado, separan cada una de las partículas de su posición de equilibrio, se obtiene la sinusoide representativa del movimiento ondulatorio originado por el correspondiente foco sonoro. En el punto A, la partícula está en la posición de equilibrio, la partícula inmediatamenteanterior tiene una ordenada negativa, es decir, está corrida hacia la izquierda de su posición de equilibrio, mientras que la partícula inmediatamente posterior tiene una ordenada positiva que indica que está desplazada hacia la derecha de su posición de equilibrio. El punto A representa una dilatación. El punto B, por el contrario, representa una condensación. La distancia AB es entonces de tina semilongitud de onda.Las ondas sonoras, por ser de tipo longitudinal, pueden propagarse en cualquier medio, tanto sólido como fluido. Lo que no pueden es existir en el vacío, ya que el s. se origina siempre por la vibración de un medio material. Las ondas luminosas, por ser de naturaleza electromagnética, pueden propagarse en el vacío (v. LUZ i), toda vez que la perturbación que avanza con ellas es de tipo electromagnético y tanto el campo eléctrico como el magnético pueden existir en el vacío.Las partículas del medio adquieren en su movimiento una cierta energía cinética y también, por cambiar de posición, una cierta energía potencial. Estas dos formas de la energía van pasando de una a otra partícula del medio. Así, pues, lo que avanza con la onda es una energía y como, además, no hay arrastre de masa, ya que las moléculas se limitan a oscilar a uno y otro lado de su posición de equilibrio, podemos decir que la onda sonora transporta solamente energía. La intensidad del s. se define precisamente como la energía que atraviesa en un segundo una superficie unidad colocada normalmente a la dirección de propagación del mismo. Se mide en erg/cmz. seg. o bien en w/cmz. La energía emitida por un foco sonoro, por segundo y en todas direcciones, se llama potencia sonora del foco. Su valor es muy pequeño. Damos a continuación algunos valores:Conversación corriente............7 x 10-6 w. Nota muy aguda de un cantante ... 2x10-3 w. Fortísimo de piano 2 x 10-1 w. Timbre de alarma 3 x 103w.SONIDO ISi quisiéramos calentar un litro de agua desde 20° C hasta 30° C utilizando solamente energía sonora, sería preciso concentrar en 61 durante 58 h. la energía producida por un piano tocando siempre a fortísimo.Como es natural, no podemos medir en unidades físicas (W/cm2) la sensación que un s. produce en nuestro oído (v. PSICOMETRÍA). Es preciso introducir entonces una unidad psico-fisiológica, lo que se hace de acuerdo con la ley de Weber-Fesher: La sensación L es función lineal del logaritmo de la excitación f. Es decir:L=k log J+ K’.Como existe una intensidad umbral lo para la que la sensación es nula, resulta queK’=-k log Jo.De donde:L=k log10Eligiendo convenientemente la constante k k- log (1110) =0 434 log (1/10)pueden utilizarse logaritmos decimales, quedando en definitiva1L=logro l0.Es decir, un s. produce una sensación unidad cuando su intensidad es diez veces mayor que la del valor umbral. Esta unidad se llama bel y su décima parte, el decibel (db), es la mínima sensación que puede percibir un oído normal.La diferencia en decibeles entre dos s. cuyas intensidades son 11 y 12 esII10 logro -12El oído humano es un órgano maravilloso, capaz de reaccionar para intensidades sonoras comprendidas entre103 y 10-v erg/cm2-seg.; es decir, que cubre una escala de10310 loglo -=120 db. 10-9A título de información podemos decir que un susurro corresponde a unos 10 db, una conversación ordinaria a 50, un tráfico intenso a 70. Un conjunto de música moderna puede llegar al centenar de db y los insoportables motores de los grandes reactores alcanzan casi el límite superior de los 120 db, en que ya se produce sensación de dolor. Por encima de este límite superior, el tímpano puede llegar a romperse. La lucha contra el ruido es una necesidad derivada de la complicada vida actual.La fig. 5 indica cómo se comporta un oído normal con respecto a la frecuencia y a la intensidad del s. El área comprendida entre la curva inferior, que marca el límite mínimo de audibilidad, y la superior, que linda ya la sensación de dolor, recibe el nombre de área de sensación sonora. Fuera de ella, y cualquiera que sea su intensidad, un s. ya no es perceptible por un oído normal.2. Características del sonido. No todas las vibraciones de los cuerpos materiales son audibles (v. ACÚSTICA); para que tal suceda es preciso que la frecuencia v del movimiento vibratorio, llamada tono del s., esté comprendida en el intervalo16 c/seg < v< 20.000 c/seg.El límite superior de audibilidad decrece muy rápidamente con la edad. Es muy difícil no ser "sordo" a los treinta años para s. de frecuencia superior a 16.000 c/seg.El timbre es aquella propiedad que permite distinguir dos s. del mismo tono, producidos por las vibraciones de dos medios materiales diferentes. El timbre es la cualidad más delicada de un s. y a la que se debe la sensación agradable de los s. "blandos" o "pastosos" frente a la desagradable de los "duros" o "metálicos".Cuando un instrumento musical emite una nota, un oído musicalmente educado puede apreciar que la nota no es simple, es decir, que no presenta un solo tono, sino que simultáneamente se emite un conjunto de s. musicales más débiles, cuyas frecuencias son múltiplos enteros de la de aquella nota, que recibe el nombre de nota fundamental. Estos s. se denominan sobretonos. Precisamente el timbre de un s. depende de estos sobretonos, pudiéndose decir, de un modo general, que resultan agradables aquellos s. en los que el tono fundamental impera sobre los sobretonos y el número de éstos es pequeño. La habilidad de un buen concertista consiste precisamente en producir cada vez los sobretonos adecuados que acompañen al s. fundamental. El oído (v.) es un órgano receptor tan perfecto que es capaz de analizar un s., es decir, puede distinguir un s. puro de otro que, con el mismo tono, tiene el timbre diferente por la presencia de los sobretonos que acompañan al s. fundamental. A este respecto es mucho más completo que el ojo (v.), que no distingue lo que podríamos llamar el "timbre" de un color. Quiere esto decir que el ojo no sabe diferenciar, p. ej., entre un amarillo puro y un amarillo obtenido con una combinación adecuada de otros colores puros. El ojo es incapaz de analizar el color.3. Características de la propagación del sonido. a) Velocidad de propagación. La velocidad del s. fue calculada por vez primera por los académicos de Florencia en 1660. Lo hicieron midiendo el tiempo que tardaba en oírse elSONIDO 1disparo de un cañón situado a una distancia conocida, a partir del instante en que se observaba visualmente el fogonazo. El experimento se ha repetido muchas veces y en condiciones diferentes, encontrándose que, a la temperatura de 16° C, el s. se propaga en el aire con una velocidad de 340 m/seg. El valor deducido teóricamente, a partir de la ecuación general de los gases, es de sólo 278 m/seg. Durante cerca de un siglo no pudo explicarse esta anomalía, hasta que P. S. Laplace reparó en que las compresiones y dilataciones que se producen en la propagación de un s. son tan rápidas, que el calor que aparece o desaparece con ellas no tiene tiempo de propagarse. La temperatura del medio no se mantiene constante durante la propagación del s. Quiere esto decir que el fenómeno que tiene lugar es de tipo adiabático. Por consiguiente, la ecuación de los gases que hay que utilizar para encontrar el valor teórico de la velocidad es la ecuación de las adiabáticas. Operando de esta manera hay una concordancia perfecta entre los valores teórico y experimental.b) Efecto Doppler (v.). En 1842 descubrió Ch. Doppler que el tono de un s. varía cuando el foco sonoro y el observador se mueven uno con respecto al otro. Sean (fig. 6) A y B’ las posiciones que, en un instante dado, ocupan un emisor de ondas sonoras (de frecuencia v) y un observador. Cuando este último se mueve hacia A con la velocidad v, recibe, en cada segundo, más ondas que cuando está en reposo. Tantas más cuantas caben en la distancia BB’=v, recorrida por el observador en un segundo. Consideremos ahora que B está en reposo y A se aproxima a él con la velocidad v. Al cabo de un segundo A recorre la distancia AA’=v, y a B llegan ahora por segundo más ondas que antes. El número de ondas que le llegan por segundo al observador es la frecuencia aparente del s., que será mayor que la real v (observador y foco en reposo). Lo contrario sucede, en ambos casos, cuando B se aleja de A, o A se aleja de B. Así, pues, el s. se hace más agudo cuando el foco sonoro se aproxima al observador y se agrava cuando se aleja. El fenómeno descrito se llama efecto Doppler y es la causa del cambio que experimenta el tono del silbido de una locomotora que se acerca primero y se aleja después. En la guerra se ha hecho uso algunas veces de este efecto para tratar de averiguar la dirección de la ruta de un avión en días de niebla.c) Impedancia acústica. La resistencia que presenta un medio a que en él se propague un s. recibe el nombre de impedancia acústica. Se define como el producto de la densidad p del medio por la velocidad c con que el s. se propaga en él. Se da la circunstancia de que las variaciones instantáneas de la presión P que tienen lugar en unpunto del medio, la impedancia Z=cp, antes definida, y la velocidad v con que se mueve una partícula del medio situada en aquel punto, no son independientes, sino que están ligadas por la relaciónPZ=vque se conoce con el nombre de ley de Ohm de la Acústica. En efecto, comparando esta ley con la correspondiente de la electricidad (v. CORRIENTE ELÉCTRICA i), P juega el papel de la diferencia de potencial E, v el de la intensidad de la corriente !, y Z el de la resistencia eléctrica (impedancia). Hay, sin embargo, una diferencia fundamental, ya que el cociente E/l suministra el valor de la impedancia eléctrica que existe entre dos puntos del medio, mientras que la relación P/v da el valor de la impedancia acústica en un punto. La impedancia acústica del aire vale 43 g/cmz. seg. La del agua es unas 4.000 veces mayor; a ello se debe en parte la gran dificultad de oír, al estar buceando, los s. emitidos desde la orilla.d) Variación de la intensidad. A medida que nos alejamos de un foco sonoro, de intensidad de emisión constante, percibimos el s. con menor intensidad, sucediendo que ésta disminuye en razón inversa al cuadrado de la distancia. En efecto, si se tiene un medio isótropo y un foco sonoro puntual, las ondas pueden considerarse como esféricas. La misma energía se tiene que repartir sobre esferas de radio creciente, cuyas correspondientes superficies aumentan proporcionalmente al cuadrado de los mismos, es decir, de las distancias al foco sonoro. Así,SONIDO Ipues, si W es la energía que en un segundo emite el foco sonoro, como la energía transportada por segundo por la onda permanece constante, ha de ocurrir queW = 47rr ¡71= 47rr’212,siendo f, y 12 las correspondientes intensidades a las distancias rl y r2. Se tiene entonces:r12r2 .De acuerdo con lo dicho y despreciando la absorción que el s. puede experimentar durante su recorrido, su intensidad varía en razón inversa del cuadrado de los radios de las esferas consideradas.e) Interferencias sonoras. El s., como movimiento undulatorio que es, puede experimentar el fenómeno (fig. 7) de las interferencias (v.). Consideremos dos focos sonoros M y N. Sea P un punto al que llegan simultáneamente ondas procedentes de ambos focos. Se sabe que la intensidad del s. que se percibe en P puede alcanzar cualquier valor comprendido entre dos valores extremos máximo y mínimo. Si los focos sonoros son idénticos, el valor mínimo es cero, es decir, no se percibe sensación sonora alguna. Si a y b son las distancias que respectivamente separan los focos M y N del punto P, la amplitud A del s. en el punto P depende de la relación que existe entre las distancias a y b y la longitud de onda X del s. En efecto, cuando la diferencia de camino a-b, que tienen que recorrer las ondas sonoras para alcanzar el punto P, es un número entero de veces la longitud de onda, la amplitud A en P es la suma de las amplitudes Al y A2 de M y de N. Mientras que si dicha diferencia de camino es un número impar de medias longitudes de onda es A=Al-A2.Se tiene entonces:condición de máximo: a-b=kÁ;A=A1+A2condición de mínimo:a-b=(2k+1) - ;A=A1-A2ocurriendo que, si A1=A2, la amplitud máxima es doble que la de cada foco sonoro, y la intensidad máxima es I=A2=4A i =41I,cuatro veces superior. En cuanto a la intensidad mínima, y como ya se ha dicho, se reduce a cero en este caso particular.Un artificio experimental para estudiar interferencias sonoras se representa esquemáticamente en la fig. 8. Se dispone un foco sonoro (un diapasón, p. ej.) en la boca del tubo S. Las ondas sonoras se recogen en A (donde suele aplif arse un estetoscopio). Según que los caminos SBA y SCA (éste variable a voluntad) difieran en un número completo de longitudes de onda o en un número impar de medias longitudes de onda, habrá un refuerzo o una anulación que podrá llegar a ser un silencio.f) Difracción del sonido. El fenómeno de la difracción (v.) se produce cada vez que un movimiento ondulatorio deja de propagarse en línea recta. Para que esto suceda ha de ocurrir un cambio en la amplitud o en la fase que no sea el mismo sobre todo el frente de la onda. Este hecho se presenta cuando la onda encuentra en su camino un obstáculo cuyas dimensiones son comparables con la longitud de onda del movimiento. En el caso del s., como la longitud de onda es relativamente grande, del orden del metro, cuando el s. encuentra un obstáculo en su propagación, la "sombra" que produce está muy mal definida, lo que prueba que las ondas sonoras lo han bordeado. En general, el fenómeno de la difracción, de una importancia enorme cuando se trata de ondas luminosas, no influye de un modo decisivo en la propagación del s., aunque en la reproducción del mismo por medios electro-acústicos no puede dejarse de lado (v. ACúsTICA III).g) Pulsaciones. La propagación simultánea de dos s. de frecuencias muy próximas da lugar al fenómeno de las pulsaciones. Recibe este nombre porque la amplitud del s. resultante y, por tanto, su intensidad, no es constante sino que varía periódicamente. P. ej., si se ponen a vibrar simultáneamente dos diapasones cuyas frecuencias son de 350 c/seg. y 354 c/seg., el oído percibe un s. cuya frecuencia media es de354+3502=352 c/seg.y cuya intensidad varía con una frecuencia de 354-350=4 c/seg.El oído es capaz de apreciar pulsaciones cuyas frecuencias sean hasta de 7 c/seg. Por encima de este valor, la intensidad aparece como constante. El fenómeno tiene, a veces, una gran importancia y presenta algunas aplicaciones. En ocasiones puede percibirse en los aeropuertos, sobre todo en el aterrizaje, de los aviones bimotores. Si el régimen de funcionamiento de ambos motores no es exactamente el mismo, puede observarse que la intensidad del s. que producen no es constante, sino que, siempre dentro de un valor muy elevado, experimenta una fluctuación, de manera que aumenta y disminuye periódicamente. En la fig. 9 se aprecia este hecho. La onda de amplitud es la suma de las dos ondas elementales. Como se ve, el valor de la amplitud también es periódico.h) Reflexión y refracción del sonido. Cuando una onda sonora encuentra en su camino una superficie que separaSONIDO Idos medios diferentes, es parcialmente reflejada y parcialmente refractada. Cuando las dimensiones lineales de aquella superficie son grandes comparadas con la longitud de onda de la onda sonora, no se presenta el fenómeno de la difracción, y las leyes por las que se rigen tanto la reflexión como la refracción son meramente leyes geométricas. Si i, r y t (fig. 10) son respectivamente los ángulos que las ondas incidentes I, reflejadas R y transmitidas T forman con la normal a la superficie, las leyes se enuncian así:1) Reflexión: i=r2)Refracción:cl sen i=c2 sen t,siendo cl y c2, respectivamente, las velocidades con que las ondas I y T se propagan en los medios 1 y 2 cuyas densidades correspondientes son PI y P2. Las impedancias en ambos medios son entoncesZI=Pici Y Z2=P2c2Cada medio está caracterizado por un coeficiente de reflexión r y otro de transmisión tl2, cuyas definiciones son las siguientes:Z1-Z2 2ZI r Z1+Z2 t~2 Z1+Z2Estas expresiones explican otro de los motivos de la dificultad de oír dentro del agua. Las ondas sonoras que llegan del exterior son casi totalmente reflejadas. El conocimiento de los coeficientes anteriores es de importancia fundamental para conseguir que salas de conferencias y de conciertos tengan buenas condiciones acústicas (v. REFLEXIÓN Y REFRACCIÓN).4. Ultrasonidos. Los s. de frecuencia superior a 20.000 c/seg., y para los que nuestro oído no es sensible, reciben el nombre de ultrasonidos. La posibilidad de conseguir ultrasonidos de frecuencia muy elevada, superior a los 100.000 c/seg., fue dada a conocer por P. Langevin en 1918, utilizando el fenómeno de la piezoelectricidad. El abate R. J. Haüy observó en el pasado siglo que, cuando se aplica una presión a las caras de un cristal de cuarzo tallado perpendicularmente a un eje de simetría binaria, aparecen cargas eléctricas de distinto signo en cada una de las caras perpendiculares a la dirección en la que se hace la compresión, sucediendo, además, que las cargas cambian sus signos cuando se sustituye la compresión por una extensión (fig. 1 1).El fenómeno es reversible, según fue puesto de manifiesto por los esposos Curie. Quiere esto decir que si, mediante dos electrodos metálicos, se aplica una diferencia de potencial alterna a las dos caras opuestas de un cristal de cuarzo, éste se pone a vibrar con una frecuencia igual a la de la tensión alterna aplicada. Si esta frecuencia coincide con la propia de vibración del cristal, éste entra en resonancia, las vibraciones alcanzan una gran intensidad y se transmiten al medio que le rodea, produciéndose así un tren de ondas longitudinales que constituyen los ultrasonidos, cuyas longitudes de onda pueden variar entre límites muy extensos. Recientemente se ha conseguido obtener ultrasonidos cuya longitud de onda es del orden de magnitud de las ondas rojas luminosas. La potencia que transportan los ultrasonidos es, en contraposición con la transportada por los s. audibles, enormemente grande, de alrededor de 10’° veces la de éstos. Así, p. ej., un cristal de cuarzo de dimensiones de 10 x 10 x 1,6 cm. es capaz de generar ultrasonidos de un kilovatio de potencia con una frecuencia de 40.000 c/seg.Las aplicaciones de los ultrasonidos son cada vez más numerosas. Por la gran energía que transportan y su elevada frecuencia se emplean para preparar finísimas emulsiones. Se ha conseguido obtenerlas incluso de agua y mercurio, y la gran mejora que ha experimentado últiSONIDO I - IImamente la técnica fotográfica ha sido posible al conseguir cada vez emulsiones de sales de plata más puras y más finas.He aquí cómo se comportan las moléculas de un medio líquido al paso de los ultrasonidos. Sea (fig. 12) un gran recipiente que contiene agua en cuyo interior se aloja también un productor de ultrasonidos de una frecuencia, p. ej., de 50.000 c/seg. La agitación térmica a la que se encuentran sometidas las moléculas del agua las hace vibrar alrededor de una posición media de equilibrio. La llegada de los ultrasonidos las hace oscilar ahora, con una frecuencia muy elevada, a uno y otro lado de aquella posición media, siendo la amplitud de la oscilación proporcional a la raíz cuadrada de la intensidad de la vibración ultrasonora e inversamente proporcional a la frecuencia y a la raíz cuadrada del producto de la densidad por la velocidad del s. Así, pues, en nuestro caso, todas las moléculas situadas en el plano A oscilan 50.000 veces por segundo entre los planos Al y A2 distantes entre sí alrededor de 7 g, si la intensidad es de 1 W/cm2. Cuando las moléculas del plano A se encuentran en Al, el plano B que dista del A una longitud de onda, es decir, 28,6 mm., efectuará el mismo movimiento, oscilando las moléculas contenidas en él hasta BI. Cuando haya transcurrido un semiperiodo de tiempo, es decir, 10-5 seg. más tarde, A estará en A2, y B en B2. En cuanto a la velocidad con que se mueven las partículas, llega prácticamente a alcanzar en nuestro caso los 12 cm/seg.En Biología se han aplicado con éxito los ultrasonidos para destruir bacterias y microorganismos, toda vez que no pueden resistir los violentos movimientos vibratorios a los que se les somete. Otra gran aplicación es el examen no destructivo de los materiales. Utilizando ultrasonidos de una frecuencia de un millón de c/seg., es decir, de longitud de onda muy pequeña, es posible enviar, a través de un medio sólido, un haz sumamente fino de ultrasonidos. Si el material es homogéneo sólo se observará el eco producido sobre la cara opuesta a la del foco sonoro. Por el contrario, si existen defectos en el material, se reflejará en ellos parte de la energía de los ultrasonidos y el eco parásito que se perciba sirve para localizar perfectamente la posición del defecto. Se utiliza este método para comprobar la bondad de una soldadura en piezas grandes, como pueden ser, p. ej., los tanques destinados a albergar gasolina.En Medicina se utilizan para conseguir relajaciones musculares. Así, p. ej., los dolores que producen las hernias de disco se atenúan considerablemente aplicando ondas ultrasonoras en la región adecuada. En muchos casos,la acción de los ultrasonidos es más favorable que la resultante de aplicar otros agentes terapéuticos. Tal ocurre en algunas formas de la poliomielitis, el asma, inflamaciones agudas tales como abscesos, mastitis y forúnculos. También se aplican con éxito en ciertas afecciones reumáticas y neuríticas.Los efectos químicos de los ultrasonidos son también importantes. Cabe destacar, a este respecto, la cavitación, es decir, la formación de pequeñas burbujas en el seno de un líquido sometido a los ultrasonidos. También pueden emplearse en metalurgia para soldar aleaciones ligeras.Durante mucho tiempo se han empleado como fonolocalizadores, pues debido a su pequeña longitud de onda se les puede dirigir en haces muy finos. Un barco equipado con un aparato emisor y otro receptor de ultrasonidos es capaz de detectar la presencia de icebergs alejados, así como la situación de objetos sumergidos, submarinos, p. ej., y también bancos de pesca. Midiendo el tiempo transcurrido entre la emisión y la recepción, y dado que se conoce la velocidad con que los ultrasonidos se propagan en el agua (dulce o salada) puede determinarse la profundidad a la que se encuentran los objetos. También puede balizarse perfectamente el fondo del mar o de un lago. Actualmente, y dadas las enormes posibilidades del radar (v.), los ultrasonidos han comenzado a perder importancia en esta cuestión. Como cada cuarzo piezoeléctrico vibra, cuando la temperatura es constante, con una frecuencia propia perfectamente definida, se utilizan estos cristales, dispuestos en el circuito de placa de una lámpara osciladora, para estabilizar la frecuencia de emisión de las estaciones de radio. El valor constante de la frecuencia de vibración de los cuarzos piezoeléctricos ha permitido la construcción de relojes, llamados de cuarzo, de una enorme precisión. Con ellos se han podido comprobar, de manera irrefutable, las pequeñas fluctuaciones periódicas de nuestro día solar, que llegan a ser de ±0,004 seg.V. t.: ELECTROACÚSTICA, TÉCNICA.L. BRU VILLASECA.
BIBL.: S. F. CRAWFORD, Berkeley Physics Cours, III, Barcelona 1971; L. BRu, Física, 12 ed. Madrid 1969; íD, Mecánica física, 3 ed. Madrid 1963; E. G. RICHARDSON y M. MEYER, Technical Aspects of Sound, Amsterdam 1962; Handbook of Physics, ed. MCGRAW HILL, Nueva York 1967; Encyclopedic Dictionary of Physics, ed. PERGAMON PREss, Londres 1961; L’Ere Atomique, ed. R. KISTER, Ginebra 1958; 1. W. RAYLEIGH, The Theory of Sound, Nueva York 1945; V. ALMAGRo HUERTAs, Los ultrasonidos, Madrid 1967; 1. BLITZ, Fundamentos de ultrasonidos, Madrid 1969; A. DIDIER, Reproducción del sonido y de la imagen, Barcelona 1966.
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