Song, Dinastia HIST.
Categoria:
Historia
Historia política. El s. x fue para China un periodo de confusión y división; en 50 años se sucedieron cinco dinastías efímeras, mientras que las guerras civiles devastaban el país, y las fronteras imperiales del N se hallaban seriamente amenazadas. La capital del Imperio estaba en Kai-fong, en el Honan. Este periodo, llamado de las Cinco dinastías, acabó con grandes desórdenes. Los Emperadores chinos llegaron a ser vasallos de los mongoles Kitat o Leao, establecidos en la frontera norte de China. La última dinastía fue la de los Heu-cheu (951-960); una multitud de príncipes y reyezuelos amenazaban el poder imperial, y los gobernadores eran casi independientes. En el 960, un general al servicio de los Heu-cheu, Chao Kuang-yin, fue nombrado Emperador y reemplazó a un niño de siete años, Kuo Tsung-hiun, sucesor del emperador She Tsung de los Heu-cheu. Ocupó el trono sin violencia y tomó el nombre dinástico de Tai-tsu (960-976), quedándose en la capital. Militar muy notable y administrador hábil, con sentimientos muy humanos, concedió una amnistía general, mantuvo a todos los funcionarios en sus empleos y dio a la nueva dinastía el nombre general de S., por la ciudad Song Cheu, de la cual había sido gobernador.Esta famosa y gloriosa dinastía reinó sobre China durante más de tres siglos (960-1279). Las razones de esta extraordinaria estabilidad política pueden atribuirse a tres causas: la nueva dinastía se apoyó sin reserva sobre el confucianismo y sus métodos de gobierno; multiplicó las escuelas y el estudio de los clásicos. En el 961 Tai-tsu colocó a muchos de sus oficiales y soldados en empleos civiles, suprimiendo así ejércitos inútiles y conservando lo estrictamente necesario para la defensa del territorio. Otra causa, la más eficiente, fue que se permitió el acceso al trono de los hermanos y sobrinos del soberano, y no necesariamente de sus hijos, evitando así que el poder político pudiera caer en manos de un niño, es decir, de una regencia siempre deseosa de conservar el mismo.Cuando Tai-tsu ocupó el trono, el Imperio era muy reducido; toda la China del Sur se hallaba dividida en reinos provinciales. El nuevo Emperador emprendió pocoa poco, desde el 963 al 975, la conquista de estos territorios, que llevó a cabo sin violencias ni saqueos; las operaciones militares terminaban siempre con una amnistía total, y los príncipes vencidos se unían a la corte. En noviembre del 976, sintió que la muerte estaba cerca y, por considerar que su hijo era demasiado joven para asumir el poder, entregó éste a su hermano, que tomó el nombre dinástico de Ta¡-tsung (976-997) y concluyó la obra política empezada por aquél; anexionó al Imperio el último reino provincial de Chansi y luchó contra los Kitat del Norte, pero - sin éxito. Su hijo Chen-tsung (998-1022) tuvo que defender el Imperio contra los ejércitos de los Kitat, y su valor les detuvo; se firmó un tratado de paz (1004), que fijó las fronteras del Norte de China. Sin embargo, estos fracasos militares impidieron que los S. siguiesen una política guerrera contra estas tribus, y el Imperio bárbaro del Norte pudo desarrollarse hasta lograr el poderío mongol de ’la dinastía Yuan, que invadió China más tarde (1206).Mientras tanto, el Imperio S. gozó de paz; los Emperadores del s. xi Jen-tsung (1023-63), Ying-tsung (1064-67) y Shen-tsung (1068-85) se preocuparon por la política interior. El gran problema era el de la querella entre los conservadores y los reformistas del Estado. El problema agrario no se había resuelto, y la miseria de los campesinos era muy grande; la Hacienda pública estaba desorganizada por la desaparición de las pequeñas propiedades privadas. Wang Ngan-she (1019-86) creó una comisión permanente de reformas bajo su dirección y empezó la reestructuración del régimen económico chino; estableció un presupuesto nuevo con unas bases fijas, concedió a los agricultores préstamos sobre las cosechas (1067) en primavera y en la época de la recolección. Fijó una tasa anual y personal que reemplazó las prestaciones administrativas arbitrarias; reformó el catastro con su redistribución. El estatismo triunfó con una forma socialista de control que provocó una fuerte oposición por parte del mandarinato. Por otro lado, las reformas de Wang Ngan-She en el plano educativo y literavio fueron también profundas y nuevas; en efecto, impuso una nueva interpretación de los libros canónicos. Sin embargo, los resultados de las reformas no fueron muy positivos; p. ej., el préstamo sobre la cosecha tomó rápidamente el carácter odioso de un impuesto suplementario.Los reformistas cayeron con el nuevo emperador Chetsung (1086-1110), que vio el retorno al poder de los conservadores dirigidos por Sema Kuang (1019-86) y Su Tung-po (1036-1101). El soberano siguiente, Huei-tsung (1100-25), vaciló entre las dos tendencias económicas. Hueitsung era un gran letrado, coleccionista de obras de arte y pintor de talento; protegió a la vez el budismo (v.), con la nueva tendencia del amidismo, y al taoísmo (v.), que admitía una divinidad trascendente, el Augusto Puro. Concibió una especie de sincretismo religioso. Pero fracasó lamentablemente en política exterior; para combatir a los Kitat del Norte se alió con los jurtchet, que eran tunguses; en 1114 atacó con sus aliados a los Kitat, que fueron aplastados, y en 1122 Pekín, su capital, cayó en manos de los jurtchet. La corte de Kai-fong quiso tomar algunas ciudades cerca de la Gran Muralla y fomentó disturbios entre chinos y el nuevo pueblo vencedor. Seguros de su poder militar, los jurtchet se lanzaron a la guerra contra China, que no estaba preparada para ella, y, en una ininterrumpida marcha militar, aparecieron frente al río Amarillo y atacaron la capital imperial, Kai-fong; Huei-tsung capituló (1126) y, con su séquito y sus tesoros, fue deportado (1127) al interior del país de los vencedores, en Manchuria, donde murió en 1136.Uno de sus hijos menores había huido al Sur y fue proclamadoEmperador en Nankín con el nombre de Kaotsung (1127); entre tanto, los jurtchet terminaron la conquista de la China del Norte, pero no pudieron atravesar el Yang-tse. Gracias a estas circunstancias, el Sur quedó desembarazado de invasores. El Emperador se estableció en 1132 en Hang-cheu, que fue la capital del nuevo y reducido Imperio S. hasta la conquista de los mongoles (v.). En 1138, Kao-tsung, que era un Emperador débil, firmó la paz con los jurtchet, renunciando definitivamente a los territorios de la China del Norte y la cuenca del río Amarillo. El país fue dividido entre los jurtchet, que habían tomado el nombre imperial chino de Kin (oro) con una capital del Norte: Huei-ning en Manchuria, y una capital más al Sur: Pekín, así como una capital central: Ta-ting, al N de Jehol.El Sur de China quedó en manos de la dinastía S., con su capital en Hang-cheu, donde mantuvieron la misma vida fácil que en Kai-fong; la cultura exquisita y artística, flor de la civilización china, continuó en todos los campos de las letras y las artes. Fue una época marcada por un extraordinario florecimiento artístico, por el renacimiento de la filosofía confucianista con el pensamiento de Chu Hi (1130-1200), que creó una síntesis neo-confucianista. Los Emperadores sucesivos siguieron la misma política de mayor interés por el arte y la literatura que por la política y la defensa de las fronteras del país, y mientrasen Hang-cheu los S. cultivaban los problemas de estética y de filosofía, Gengis Khan (v.; 1167-1227) iniciaba la conquista de Asia desde las estepas de Siberia.Nacido en Mongolia, en 1167, Gengis Khan era ya en 1206 dueño de su país; dirigió entonces sus armas contra China. En 1213 invadió el Norte del país y combatió a los Kin, que dominaban entonces esa zona. En 1227, todo el reino del Norte estaba en manos de los mongoles. Surgió entonces el nieto de Gengis Khan, Kubilai, nombrado Gran Khan; reanudó la conquista del Imperio de los S. en el Sur de China y, en 18 años, terminó con la resistencia de los últimos Emperadores, que sucesivamente, después de Kao-tsung (1127-62), fueron Hiao-tsung (1163-89), Kuangtsung (1190-94), Ning-tsung (1195-1224), Li-tsung (122565) y Tu-tsung (1265-74). Este último, culto pero poco político, depositó, su confianza en ministros ineptos; mientras tanto, los ejércitos mongoles seguían penetrando hacia el Sur. En 1277, Cantón, la capital, sucumbió y el último de los S., Ti-Ping, de sólo ocho años de edad, que intentaron sus leales poner a salvo, fue descubierto cuando huía en un barco; hundido éste, con él acabó la dinastía S. (1279).Cultura. La época S. está marcada por un extraordinario florecimiento artístico, cuyas huellas en pintura, cerámica y artes menores siguen siendo muy admiradas. Se generalizó el uso de la imprenta; se multiplicaron los textos clásicos confucianistas y, sobre todo, los taoístas y los budistas. Todo eso tuvo una influencia efectiva sobre el movimiento ideológico; se publicaron gran cantidad de comentarios, estudios y textos, que renovaron el pensamiento filosófico y político de China. Las antiguas escuelas de sabiduría, con sus explicaciones mágicas del universo, tendieron a transformarse y se crearon una cosmogonía y una metafísica coherentes. Si, en el plan político, la China de los S. perdió su independencia y su libertad en favor de los mongoles, sin embargo, fue un momento extraordinario para la cultura, el pensamiento y el arte de este país. Los relatos del gran viajero Marco Polo (v.) reflejan la situación de la China de esa época (v. CHINA IV).J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: R. GROUSSET, Historia de China, Barcelona 1944, 163203; H. CORDIER, Histoire générale de la C’hine, II, París 1920, 57-187; H. MASPERO y J. ESCARRA, Les tnstitutions de la Chine, París 1952, 93-117; K. C. WU, Ancient Chinese political theories, Shanghai 1928; P. PELLIOT, Les débuts de l’imprimerie en Chine, París 1953; E. A. KRACKE, Civil Serviee in Eearly Sung China, Cambridge 1953; L. YUTANG, The Gay Genius: the Lile and Times of Su Tungpo, Londres 1948.
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