Sociometría SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Frente a los estudios globales, macrosociológicos, de Comte (v.), Marx (v.), Spencer, etc., que han atraído la atención de los pensadores sociales del s. XIX -ecos aún de la Revolución burguesa-, ha sido durante el s. XX cuando se ha despertado el interés -ya anticipado en Le Play, Durkheim (v.) y Simmel (v.)- por el estudio sociológico de los grupos pequeños, tanto por su valor intrínseco como por su trascendencia para la vida colectiva. Estudiándolos podemos comprender el tipo de relación e influencia que une a los individuos y a la sociedad. Finalmente, nos permite aproximarnos más a la sociedad global, pues ellos son, en definitiva, un caso especial y singular del más general de los tipos de sistemas: el sistema social.Dentro del marco de la microsociología hay que destacar la importancia de la sociometría. Aceptada como método, discutida como teoría y prometedora como praxis, la s., junto a la psicoterapia de grupos, los trabajos sobre dinámica de grupos de K. Lewin, las aportaciones teóricas de Gurvitch (v.) y la teoría sociológica de la interacción grupal de Bales, ha abierto un nuevo campo para la investigación y la experimentación sociales.En general, los sociólogos coinciden en señalar como característica primordial de la s. su aptitud para la medición de los fenómenos sociales (Lundberg). Su promotor, el doctor J. L. Moreno, la ha definido como "el estudio matemático de los caracteres psicológicos de conjuntos sociales, la técnica experimental de los métodos cuantitativos y el resultado que se obtiene en su aplicación". En este sentido, la s. abrió las puertas, frente a la teoría social especulativa, a la posibilidad de introducir métodos cuantitativos en la ciencia social. Ello no supone una consideración meramente matemática de las relaciones sociales, pues, como apunta Gurvitch, "lo que constituye la originalidad de la sociometría es el hecho de que la medida (metrum) aparece solamente como un medio técnico bien delimitado para alcanzar mejor las relaciones cualitativas con el socius; estas relaciones están caracterizadas por su espontaneidad, su elemento creador, sus relaciones con el instante, su integración en configuraciones concretas y singulares".Génesis y desarrollo. El desarrollo de la microsociología y, en concreto, de la s. no ha sido una casualidad. Dos tipos de causas han influido en su auge. Por un lado, extracientíficas: el marco histórico en el que aparece (los EE. UU.), abierto a crecientes necesidades económicas (la mejora del rendimiento de la producción después de la crisis económica de 1929); las características sociales del pueblo estadounidense (la urgente necesidad de cohesionar, en una gran nación, a grupos inmigrantes de dispares culturas y tradiciones de origen); las exigencias políticas (la urgencia de una planificación de las comunidades en orden a un desarrollo creciente del bienestar) y, finalmente, necesidades estratégicas (la formación rápida de los cuadros dirigentes del ejército ante la entrada de los EE. UU. en las guerras mundiales). Por otro lado, causas estrictamente científicas, motivadas por la dinámica de las propias ciencias sociales, que han impuesto una visión interdisciplinar en la que psicología, sociología y antropología han colaborado para ofrecer una panorámica más global de los hechos humanos y sociales.No es de extrañar, pues, que algunos sociómetras se nos presenten como sintetizadores de una serie de ideas de diversas procedencias. Así, Moreno confiesa la influencia de Bergson, Freud, Bernheim, Le Play, Marx y Galton. Tampoco es sorprendente que el mismo Moreno proceda del campo de la medicina, y sea discípulo de Freud, pero enfrentándose a la perspectiva de esa ciencia por su excesiva preocupación por el pasado, sustituyéndolo por un nuevo objetivo: entrar en la vida misma no como "terapeuta ante el diván", sino como director de escena, a fin de crear una nueva técnica que, apoyándose sobre el presente inmediato, siguiese la dirección de una evolución espontánea y creadora, y promueva la dirección misma de la vida.Aunque cuando hoy se habla de s. se piensa más en la técnica sociométrica, en su formulación prístina la s. se nos presenta como un sistema y como una teoría cuyo punto de partida, original y nuevo, está en la necesidad de liberar al individuo para la recuperación de su espontaneidad y creatividad: "si el siglo XIX buscó el mínimo denominador de la humanidad -el inconsciente-, el siglo XX descubrió, en decir de Moreno, su máximo denominador común: la espontaneidad".Mientras la creatividad es entendida como sustancia, la espontaneidad viene a ser la fuerza que permite su actualización, de tal manera que sin ésta no es posible aquélla. La creatividad aparece como la facultad más importante para el desarrollo histórico-social; siendo la más antigua constituye, no obstante, la menos desarrollada de las que operan en la vida humana. Su escasodesenvolvimiento motiva los desajustes psíquicos y sociales. De ahí que, desde un principio, la teoría sociométrica se nos presente con una exigencia terapéutica como respuesta a la problemática social: la elevación del "proletariado sociométrico" mediante la planificación del desarrollo de las relaciones sociales apoyado en la conquista de la recuperación de la espontaneidad y la creatividad como claves de un devenir histórico-social armónico y equilibrado.El objeto de la investigación sociométrica es el grupo social (v.), aunque no por ello desestime la sociedad en su sentido más amplio. Frente a la estructura formal en que los individuos están organizados, la s. se propone descubrir su estructura latente, formada por una compleja red de relaciones sociales que cada miembro mantiene con los demás, constituyentes del núcleo llamado átomo social. Estas relaciones se van engarzando con otras, pertenecientes a otros miembros, formando complejas redes sociométricas. Las relaciones están orientadas por un proceso de atracción o repulsión entre dos sujetos, llamado tele, que configura los átomos sociales, su mayor o menor complejidad y las relaciones existentes entre los miembros de un determinado grupo, que pueden ser atractivas, repulsivas o, simplemente, indiferentes.Pero la estructura de un grupo no está sólo determinada afectivamente, sino también cognoscitivamente. Junto a las actitudes de atracción-repulsión existe una configuración percibida a través de la visión que los componentes del grupo proyectan sobre cada uno de sus miembros, detectándose su situación en el grupo. La imagen de cada miembro, percibida a través de las impresiones de los otros, desencadena una configuración de la posición que ocupamos en el grupo referido.El test. La forma de medir estas relaciones se hace mediante el uso de los tests sociométricos. Estos tests ponen de manifiesto la estructura latente de los grupos en tanto está configurada por dos dimensiones: la afectiva y la cognoscitiva, que determinan los tipos de relación presentes. Nos indican: a) la forma en que vive el grupo y los miembros de que consta; b) la forma en que cada miembro vive su situación dentro del grupo; c) la forma en que percibe a los demás, y la distancia social que experimenta respecto de cada uno de los componentes del grupo; y d) la forma en que cada miembro es percibido por los demás.El test (v.) se efectúa mediante unas preguntas que se plantean a cada miembro de un grupo en cuestión, y la finalidad de las cuales consiste en la determinación de elecciones y rechazos de los miembros del grupo, formuladas en relación a una actividad prefijada. Éste es, en esencia, el planteamiento del test, al que puede añadirse, también, alguna cuestión para comprobar la percepción afectiva del interrogado, preguntándole por quién o quiénes piensa que es rechazado.El test puede emplearse tanto para controlar la eficacia de un grupo en orden a un mejor rendimiento, mediante la óptima organización de las relaciones interpersonales (obviando las relaciones conflictivas), como viceversa, es decir, conocidas unas afinidades, preferencias por actividades determinadas, puede proponerse una nueva reestructuración del grupo atendiendo al interés de sus miembros por una labor concreta, favoreciendo con ello tanto las relaciones individuales como los resultados de la actividad del grupo.La respuesta al test sociométrico se representa gráficamente mediante el sociograma, que permite observar las diversas constelaciones de relaciones (líderes, pares, tríos, cte., y los aislados y marginados) que integran a un grupo de una determinada forma.Sistema sociométrico. Junto a las diversas aplicaciones del test (pedagógicas, industriales, cte.) hay que apuntar el sentido del sistema sociométrico. En este terreno, Moreno dice recoger del socialismo científico su enfoque planificador de las relaciones sociales. La praxis integradora que el sistema sociométrico pretende ejercer es la de curar las deficiencias producidas en la vida social por los fracasos en las relaciones entabladas por los miembros de los distintos grupos sociales. La terapéutica empleada para este saneamiento es el psicodrama (v.) y el sociodrama. Mientras el primero tiene por objeto el hacer tomar conciencia de los papeles efectivamente representados por los individuos frente a la imagen perceptiva que de ellos hayan podido tener, el segundo, el sociodrama, se propone organizar la representación de papeles o roles por parte de los miembros de un grupo social determinado.Leyes sociométricas. El estudio de los grupos por parte de la s. ha permitido la formulación de leyes que expresan la influencia de las fuerzas supraindividuales y sociales en el destino de los grupos (sociodinámica). Moreno presenta como aportaciones a estas leyes sociológicas las siguientes: 1) ley sociogenética, según la cual las formas superiores de la organización de grupos proceden de las más simples; 2) ley sociodinámica, según la cual los sociométricamente aislados y los individuos poco considerados por los otros tienden a permanecer aislados y poco considerados en el orden social formal y esto tanto más cuanto mayor sea el número de contactos sociales. Y viceversa, los individuos muy preferidos, según el sociograma, tienden a seguir siéndolo, acrecentándose en la medida en que aumentan los contactos sociales; 3) ley de la gravitación social, que podríamos ejemplificar de la siguiente forma: el grupo 1 y el grupo 2 se mueven uno en dirección del otro, entre los lugares x e y, en relación directamente proporcional a la suma de las fuerzas de atracción emitidas o recibidas y en relación inversamente proporcional a la suma de las fuerzas de repulsión emitidas o recibidas, suponiendo que las posibilidades de comunicación entre x e y permanezcan constantes; 4) ley de la red interpersonal y socioemocional, según la cual existen estructuras más o menos persistentes bajo las corrientes sociales fluyentes y en continuo cambio; son las vías de comunicación de los sentimientos sociales. Estas redes son focos de origen de la opinión pública.Las aportaciones de la s. son, en buena parte, discutibles; sus técnicas han dado, sin embargo, excelentes resultados en aplicaciones a problemas concretos. Si bien no podemos aceptar el enfoque sociométrico de la realidad social como si fuera la única perspectiva de lo social, es justo decir que el sistema sociométrico y, en especial, la técnica sociométrica pueden proporcionar y han proporcionado algunas aproximaciones válidas, aunque parciales y limitadas, al estudio de las complejidades sociales. Sin embargo, debemos huir de sus extrapolaciones y asumirla críticamente en aquello que tenga de positivo para la ciencia social y la microsociología en concreto.V. t.: SOCIOLOGíA; GRUPOS SOCIALES I; PSICOMETRíA; PSICOLOGíA SOCIAL; PSICOLOGíA COLECTIVA; PSICOLOGíA DE MASAS; PSICODRAMA.E. S.ABATÉ MURO.
BIBL.: G. BALANDIER Y OTROS, Perspectives de la sociologie contemporaine, París 1968; G. GURVITCH, La rocation actuelle de la sociologie, París 1968; 1. L. MORENO, Fundamentos de la sociometría, Buenos Aires 1962; íD, Psicoterapia de grupo y psicodrania. Introducción a la teoría y a la praxis, México 1966.
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