Sociologismo SOCIOL.
Categoria:
Sociología
El término s. es bastante reciente. Como en otras denominaciones similares -p. ej., cientifismo (v.), historicismo (v.), logicismo, psicologismo (v.)- la terminación en ismo se utiliza comúnmente para formar palabras que designan una actitud filosófico-científica que exagera la importancia de una rama del saber y agranda desmesuradamente su objeto. Concretamente, el s. es aquella tendencia de pensamiento que acentúa excesivamente la importancia y valor de la Sociología (v.), situando en primer plano la dependencia del hombre de los condicionamientos sociales que le circundan y pretendiendo reducir toda la interpretación de la vida humana a sus elementos sociales. Como otros términos análogos, el s. tiene, por tanto, un significado marcadamente negativo. Por ello sp explica que ninguno de los cultivadores de la Sociología lo aplique a su propia doctrina.Persona y sociedad. Aunque se debe distinguir en el s. la cuestión de fondo y la cuestión de método, ambas se involucran mutuamente y se presentan de hecho como una cuestión única. La cuestión de fondo plantea un problema filosófico de primer orden, cual es el de la relación de precedencia entitativa y lógica entre persona (v.) y sociedad (v.). Para una filosofía realista y para la casi totalidad de las concepciones predominantes en la historia de la filosofía, la persona individual es el polo de convergencia de todas las instituciones sociales, precediéndoles, no sólo lógica, sino también entitativamente. Pues bien, el s. invierte los términos de la relación. Para él el sujeto primario no es la persona, sino la sociedad; no es el individuo, sino el grupo social, la colectividad. Ciertas corrientes más extremas llegan incluso a afirmar que lo que primariamente existe no es el hombre, sino la sociedad, y que ésta tiene una realidad propia cual si fuera una naturaleza más, pareja, pero distinta de la naturaleza física o material. Se sugiere también que desde esta perspectiva no es posible admitir la existencia de una naturaleza humana única y uniforme, pues ésta variaría espacial y temporalmente según el grupo social a que pertenezca. Dando un paso más se niega también la aptitud cognoscitiva genéricamente idéntica en todos los hombres capaz de establecer juicios de valor intemporal y universalmente vinculantes. Todo conocimiento de la verdad, tanto teórica como práctica, estaría condicionado por el medio social en que se vive y por el grupo humano a que se pertenece.Desde el punto de vista de método el s. postula la reducción del saber humano científicamente aceptable acerca de la interpretación de la vida humana a lo que viene dado por el método empírico propio de las ciencias sociológicas. Tanto la realidad psíquica como la realidad política, por citar los dos ejemplos más significativos, serían un mero reflejo de los caracteres sociales del grupo, siempre consecuencia, y nunca causa, de una situación social previa.Sociologismo y Sociología. El concepto s. se aplica normalmente a doctrinas sociológicas predominantes más o menos entre 1850 y 1930. Pero históricamente es muy difícil determinar cuándo surge y cuándo acaba en verdad el s., pues, como en muchos otros casos, se trata de una denominación muy posterior al momento en que aparecen las primeras muestras de lo que con ella se quiere significar. Fue ya el propio fundador de la Sociología, el francés A. Comte (v.), quien, al propugnar una ciencia puramente "positiva" de los hechos sociales y al considerar a la especie humana como "una inmensa y eterna unidad social" regida por los dos grandes principios de la estática y de la dinámica sociales, dio erróneamente prioridad a la sociedad sobre el individuo, indicando que lo más específico del hombre no reside en él, sino en la sociedad en que vive. A mayores desviaciones llegarán en este sentido las consecuencias de la doctrina marxista (v. MARX Y MARXISMO) al sostener que el análisis de la sociedad no debía dirigirse a buscar sus causas en los productos del espíritu, que son siempre una superestructura (Überbau), sino que habría que descubrirlas en las relaciones técnico-económicas de producción (Unterbau o infraestructura), sentando así el principio de que lo importante para interpretar la sociedad no serían en modo alguno los productos conscientes del espíritu, sino las condiciones impuestas por las relaciones productivas materiales.Fue, sin embargo, E. Durkheim (v.) quien dio el impulso decisivo a esa orientación de la Sociología hacia el sociologismo. Al afirmar que la vida social no puede explicarse por el simple saber o conciencia individual, pues la causa motora es la "conciencia colectiva", Durkheim planteaba del modo más radical la aludida cuestión de método. Según él, la naturaleza específica de la "conciencia colectiva" no es de índole metafísica, sino que radica en los mismos hechos sociales con contenido concreto y objetivo. Existirían, por tanto, tendencias o fuerzas colectivas "tan reales como las fuerzas cósmicas". Los hechos sociales condicionarían el modo de pensar y de actuar de los individuos. No se puede seguir asegurando, según él, que exista una estructura lógica racional invariable en todo hombre, puesto que aquélla se ajusta en cada caso a la comunidad social. La obra de Durkheim fue continuada por una pléyade de discípulos y colaboradores del órgano de su Escuela, L’année sociologique.Más radical es la postura de K. Mannheim (v.), principal representante de la Sociología del conocimiento (v.). Mediante ella intenta Mannheim explicar toda la gama de ideologías y utopías que ha producido el pensamiento humano a través de los tiempos considerándolas como resultado de las condiciones sociales imperantes en cada época y en cada situación. Todo saber -dice- es relativo y dimana en última instancia por los condicionamientos sociales. Aunque intenta superar a Marx, se mantiene muycercano a sus posiciones y al determinismo propio de su filosofía.En el ámbito anglosajón es notorio el influjo del determinismo (v.) organicista y evolucionista de H. Spencer (v.). Pero aún mayor es el del darwinismo (v. DARWIN). Fuera de Europa conviene aludir a algunas tendencias de la Sociología norteamericana. W. G. Sumner (1840-1910), también por influencia darwinista, considera el grupo como el centro en que todo converge, llegando por este . camino a la célebre distinción entre grupos solidarios (we-grupos) y grupos hostiles (others-grupos), lo que despierta sentimientos de lealtad y colaboración hacia el propio grupo y de hostilidad y odio frente al grupo ajeno. Por su parte C. H. Cooley (1864-1929) no dudó en atribuir a la sociedad una realidad psíquica. Sociedad e individuo no serían nunca separables, pues lo específico de la naturaleza humana provendrá de la sociedad.Sociologismo jurídico. El s. jurídico está representado principalmente por el francés L. Duguit (v.) y por el austriaco E. Ehrlich (1862-1922). El primero es quien "con mayor rigor metódico ha tratado quizá de construir una teoría del Derecho sobre los supuestos del sociologismo" (F. González Vicén). Para Duguit el Derecho es una realidad social y ésta es una parte de la realidad sensible. La pura observación de los hechos sería el único método adecuado para la construcción jurídica. Según E. Ehrlich lo que es radicalmente el Derecho sólo puede saberse mediante el método inductivo y de observación de la conducta de los grupos humanos, pues la conducta sería "un producto de las fuerzas que actúan en la sociedad". Los conceptos jurídicos son siempre, para él, conceptos empíricos, inducidos de los hechos sociales (v. LEY II y III).M. RODRÍGUEZ MOLINERO.
BIBL.: J. F. FUEYO, Genealogía del Sociologismo, "Rev. Estudios Políticos" 77 (1954) 59-87; W. STARK, Die Wissenssoziologie, Stuttgart 1960; F. GONZÁLEZ VICÉN, El positivismo en la Filosofía del Derecho contemporáneo, III, El sociologismo, "Rev. Est. Pol." 52 (1950) 13-33; A. HERNÁNDEZ GIL, Metodología de la Ciencia del Derecho, I, Madrid 1971, 265-290.
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