Sisley, Alfred
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Biografía GER
Pintor impresionista del s. XIX, de nacionalidad inglesa, n. en París el 30 oct. 1839, m. en Moret-sur-Loisy el 29 en. 1899. Aunque a los 18 años lo envía su familia a Londres en demanda de un empleo, regresa pronto a París para seguir la carrera de pintor; al principio se orienta en la dirección de Daubigny y Corot (v.), frecuentando el paisaje de Fontainebleau. De 1860 a 1863 asiste al taller de Gleyre con Monet, Bazille y Renoir. De 1866 a 1870 expone en los Salones varios paisajes, siempre según la tradición apuntada, pero a partir de 1874 se adhiere plenamente al grupo impresionista (v. IMPRESIONISMO I), al que no añade genialidad, pero sí una sensibilidad y una transparencia de exquisito primer orden. Acaso era cierta falta de resolución conceptual la que hacía parecer su pintura inferior a la de sus colegas de grupo, por lo que sus lienzos se vendían con dificultad, y muchas veces tenía que recurrir a las subastas del Hótel Drouot. En 1875 se retira a Sévres para estar en contacto con la Naturaleza y buscar la directividad del plein air. Pinta La barca durante la inundación (1876). Allí permanece hasta 1879, y en 1880 se traslada a Moret-surLoisy, donde es influido por la obra y la investigación de Monet (v.). En 1897 hace un viaje a Inglaterra, y busca sus nuevos escenarios en Hampton-Corot y en las cercanías de Cardiff. En 1894 expone una serie de lienzos en el Salón de Champ-de-Mars.Este hombre, de rostro un poco ceñudo y de apariencia vital, murió pobre y lejos de cualquier especie de estimación, que sería muy póstuma. Es evidente que en la gran lista áurea del impresionismo no pasa de ser una segunda figura, pero merecedora de toda gratitud por varias razones, y no secundaria la de que, siendo inglés, resultándole en principio extraño un dogma estético sin grandes posibilidades de éxito en su patria ancestral, se entregara al mismo con la más absoluta de las devociones; pero ésa es también la,razón de su escaso éxito y de su posición de segundón en el impresionismo. La verdad es que su frialdad británica no le ha dejado lanzarse por entero a aquella gran aventura y que, pese a todos sus bienintencionados esfuerzos, enseña siempre una distancia con sus colegas, la del extranjero que no se resuelve, por clarísimas motivaciones de tradición, a integrarse en un hecho profundamente revolucionario y que, de momento, no parece ser sino francés. Era una equivocación, pero no destinada a desvanecerse mediante mucho tiempo.Así, este inglés, voluntarioso y honrado, pero que sólo de manera muy relativa ha podido militar en el impresionismo, no deja de quedar lejos del centro cerebral e ideológico del mismo por más de una razón. En primer lugar, no aplica ese procedimiento a la figura humana, casi por entero ausente de su producción; en segundo, jamás pudo o deseó desasirse por completo de su juvenil admiración para con Corot, lo que hace que algunas desus mejores piezas -como, p. ej., Plaza en Argenteuil, de 1872, en el Louvre- contengan muchísimo más de mentalidad tradicional que impresionista propiamente dicha; y, en fin, hay en su impecable obra una cierta ausencia de alegría, de jocundidad, de acuerdo con lo más vital de la existencia, caracteres éstos innegables como ingredientes del impresionismo.¿Qué aportaba, en cambio? A decir verdad, aportó mucho. Esa transparencia ya alegada, una liquidez de lo visto, una sensitiva ternura en. contacto con la Naturaleza, dones que no podían proceder, como herencia sin leyes, de la tradición del paisaje británico. Pero, además, no olvidemos un hecho que ha contribuido de suerte decisiva a la subvaloración de S.: ni característicamente inglés, ni abiertamente francés, de nacionalidad híbrida, ni los campeones de una ni los de la otra han tenido cuidado de observar detenida y amorosamente su producción, que queda, casi totalmente, desprovista de bibliografía esencial, al azar de las preferencias del espectador. Es éste el desgraciado sino de los hombres de nacionalidad no bien definida y que, por consiguiente, escasa ayuda pueden esperar de cada una de las que luchan y compiten en aras de una justicia. En todo caso, S. merece toda suerte de palabras de homenaje por el tesón en que, sin grandes esperanzas de éxito y triunfo, se esforzó por llevar a término su obra.J. A. GAYA NURO.
BIBL.: No conocemos ningún libro fundamental acerca del artista; puede consultarse el capítulo que le dedica J. REWALD, The History of Impressionism, Nueva York 1946.
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