Siriaca, Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
Lengua. El siriaco es la lengua literaria de los cristianos de Edesa (v.), parte oriental de Siria, al NO de Mesopotamia; es un dialecto del arameo oriental (v. ARAMEOS III) y, por tanto, lengua semítica (v. SEMITAS III).Su alfabeto consta de 22 letras consonantes: ’ (’álef), b, g, d, h, w, z, h, t, y, k, 1, m, n, s, ` (`ayin), p, s, q, r, s, t. Su estructura más antigua se llama estrángelo, deriva de la hebraica y carece de vocales. Con la aparición de los dos dialectos, el oriental y el occidental, se originaron las escrituras nestoriana o caldea y jacobita o serto, respectivamente. Para indicar las vocales se va. lieron de las matres lectionis y del punto diacrítico. A partir del s. VIII los occidentales emplearon las vocales griegas: a, e, i, ó, u; y los orientales desarrollaron un sistema vocálico de puntos, más exacto: a, á, e, é, i, u, ú, o, ó.Este idioma se habló desde los primeros siglos de nuestra era. Sufrió la influencia del griego en el léxico y la sintaxis. Decayó con la conquista islámica, aunque se mantuvo como lengua literaria hasta el s. XIV. De un modo muy evolucionado y con préstamos de los idiomas locales se habla todavía en la región de Mosul, en Iraq. Es la lengua litúrgica de diversos ritos (v.) cristianos, católicos y cismáticos: caldeo, nestoriano, siriaco, jacobita o monofisita, maronita y malabar (v. arts. correspondientes).Literatura. La copiosa literatura siriaca se distingue por su carácter eminentemente religioso: versiones de la Biblia, homilías, himnos, tratados litúrgicos, teológicos, apologéticos, canónicos, hagiográficos, gramáticos y filosóficos, así como traducciones del griego que, a su vez vertidas al árabe, sirvieron al progreso de la ciencia árabe y mediante ella a la cultura del mundo occidental. A finales del s. IIi en Persia aparece Afrahates (v.), autor de las Homilías. Trata cuestiones teológicas, aunque desprovistas de influjo griego, tales como virtudes, sacramentos, cristología y ascética, sin olvidar la polémica con los judíos. El diácono S. Efrén (v.; 306-373) fue el más importante de los escritores siriacos. Nació en Nísibe y, al ser conquistada por los persas, marchó a Edesa, donde fundó la llamada Escuela de los persas. En su abundante producción literaria tiene comentarios al Génesis y Éxodo, al Diatesarón (éstos conservados en armenio) y a los Hechos de los Apóstoles; himnos sobre la fe, contra los herejes, sobre la virginidad, misterios de Nuestro Señor, ascetismo, Iglesia, ayuno, Natividad, Resurrección, etc. Los Poemas Nisibenos son una colección de himnos en que narra su vida, los asedios de Nísibe por los persas y las vidas de los obispos célebres. Trata profusamente del dogma religioso. Por su gran autoridad se le atribuyen numerosas obras que los críticos dudan en aceptar como suyas. Su doctrina es ortodoxa, aunque algo confusa a veces por expresarse en verso y no seguir la terminología tradicional.Rabula (s. v), obispo de Edesa, tradujo del griego los escritos de Cirilo de Alejandría y rechazó la enseñanza del nestoriano Teodoro de Mopsuestia (v.). Se le atribuyen escritos ascéticos, jurídicos e himnos litúrgicos, así como la versión de los Evangelios. Ibas o Hiba (s. v), rector de la escuela de Edesa, fue expulsado de la misma por propagar el nestorianismo (V. TRES CAPÍTULOS, CUESTIÓN DE LOS). Jacob de Sarug, de cuya ortodoxia se duda, escribió Homilías y Epístolas. Entre los nestorianos del s. v, sobresalen Narsai, fundador de la escuela de Nísibe, y Bar Sauma. Entre los monofisitas (V. MONOFISISMO), llamados también jacobitas (v.) por el obispo de Antioquía Jacobo Baradeus, a quien siguieron, se encuentran Filoxeno de Mabug (s. v), que publicó tratados dogmáticos y ascéticos; Policarpo, que tradujo por orden del anterior el N. T. y parte del A. T., la llamada Versión de Filoxeno; Pablo de Tella y Tomás de Heraclea, del s. vii, descollaron por sus trabajos sobre las Escrituras. Posteriormente y como última lumbrera, Gregorio Abú-I-Faray, Bar Hebreo (ca. 1225-86), el jacobita comparable con Alberto Magno por sus vastos conocimientos, que nació en Melitene defamilia judía. Escribió toda clase de tratados entre los que destacan: el Libro de las Leyes, sobre los cánones; el Horreo de los misterios, de exégesis del A. T. y N. T., exposición de la dogmática jacobita; el Libro de la Ética; el Libro de la Paloma, sobre ascética; y también tratados de filosofía griega, gramática, interpretación de sueños, medicina, la Cronografía o historia del mundo profana y eclesiástica. Fue un maestro en la utilización de la poesía. Sobre Pesitta y Biblia, v. BIBLIA VI, 6.V. t.: ARAMEOS III; ANTIOQUÍA DE SIRIA IV-V; SIRIA VIII-IX.A. PERAL TORRES.
BIBL.: L. COSTAZ, Grammaire Syriaque, Beirut 1955; C. BROCKELMANN, Syrische Grammatik, Lelpzlg 1955; J. ORTIZ DE URBINA, Patrologia Syriaca, Roma 1958; L. PALACIOS, Grammatica Syriaca, Vicenza 1954; A. BAUMSTARK, Geschichte der syrischen Literatur, Bonn 1922.
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