Siria Iv. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
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Historia
1.Dominio otomano. En los cuatro siglos largos que duró el dominio otomano (v. III, 7), sólo los grandes núcleos urbanos como Damasco y Alepo, estratégicamente enclavados en el paso de las caravanas árabes que peregrinaban hacia La Meca, mantuvieron su tradicional esplendor. El resto del país pasó a depender de la minoría de caudillos militares vencedores, quienes se convirtieron en grandes latifundistas. Los puestos intermedios de la escala social lo ocupaban las jerarquías religiosas y administrativas y algunas minorías de los grupos religiosos del país (católicos, drusos, maronitas, judíos), que se dedicaban a la industria y al comercio marítimo con Europa y el desierto.A lo largo del s. XVII, la agobiante centralización administrativa, la presión fiscal y las depredaciones con que jenízaros y beduinos sometían a campesinos y clases sociorreligiosas marginadas, empobreció aún más el país, quedando el comercio a través del desierto en manos de grandes familias árabes, tal como los Anaza. El empobrecimiento y sistemática esquilmación de S. quedaron asegurados durante el s. XVIII, merced a la colaboración con la Sublime Puerta de diversos señores feudales como los Azam de Damasco, los Shihabs del Líbano y los mamelucos de Sidón, dirigidos por Ahded al-Yazzár.Los continuados intentos asimilacionistas por parte de Egipto (campañas de Napoleón) resultaron frenados cuando Mehmet `Al¡ (1831) fue derrotado por los otomanos, merced a la ayuda de Occidente. Las fricciones entre drusos (v.) y maronitas (v.), en tiempos de Bashir I, y las matanzas de cristianos en Damasco sirvieron de pretexto para la intervención francesa en 1860. El control de la importación de mercaderías extranjeras -en perjuicio de la pequeña clase media artesanal, eminentemente musulmana- explican el descontento de los 2 millones de sirios frente al turco opresor, y también el nacimiento del nacionalismo, favorecido éste por los contactos con Europa (apertura del canal de Suez en 1869) y con el resto del mundo árabe (inauguración de la red ferroviaria Damasco-Alepo y la del Heyaz, camino de La Meca, en 1908).2. La lucha por la independencia. La deposición del sultán Abdul Hamid II en 1909 aceleró el proceso independentista tras la creación en París, en 1911, del Comité de los jóvenes Árabes (al-Fatah). El estallido de la I Guerra mundial y los contactos con los grupos nacionalistas el-Ahd y con el emir Faysál (hijo del cherif hachemita de La Meca, Husayn) suponen la rebelión contra Turquía y su aliada Alemania. Rebelión que cuenta con el apoyo de Gran Bretaña, nación que no dudó en garantizar la independencia de una gran S. extendida desde el Mediterráneo al golfo Pérsico, y de la frontera siria septentrional al S de la península arábiga; lo cual estaba en contradicción con las simultáneas promesas de Londres a los judíos, que desde 1880 acudían a Palestina (v. PALESTINA IV) para la creación de un "hogar nacional" judío. El Cuerpo del Ejército británico-franco-árabe mandado por Allenby ocupó Jerusalén en 1917 y puso al emir Faysál al frente del país. Ese nombramiento sería ratificado por el "Gran Consejo" árabe, que el 11 mar. 1920 reconocía a Faysál como líder de la gran Siria. Sin embargo, en ese mismo año, la conferencia de San Remo expulsaba a Faysál y nombraba Alto Comisario al general francés Gouraud. S. quedaba dividida en cuatro Estados más o menos autónomos (el de Damasco, el de Alepo, el de los alawíes y el de Yebel Darsa), los dos primeros como germen, en 1925, de la S. actual. El antieuropeísmo, pese a la promulgación de la Constitución de 1930, latía fuertemente en el país; de ahí las promesas del Gobierno de Léon Blum, en 1936 (acuerdos Viénot), de otorgar la autonomía en el plazo de tres años. Pese a ello, París suspendió la Constitución de 1930 y, en 1939, el alto comisario, Puaux, ligó la suerte de S. a la Francia de Vichy, dominada por los alemanes tras estallar la II Guerra mundial. Anteriormente había fracasado, por la oposición del rey Ibn Saud de Arabia, la maniobra de poner al emir de Transjordania, Abdullah, al frente de Siria.3. La independencia y la Siria actual. La connivencia del nuevo alto comisario francés, general Deutz, con los alemanes significó la ocupación del país por los hombres de la "Francia libre" de De Gaulle, apoyados por los británicos, en la II Guerra mundial. Las promesas de independencia del general Catroux (proclamación de la República en 1941) permitieron la entrada de la S. ocupada en la Liga Árabe (1945) y las Naciones Unidas (1945). Terminada la guerra, la renuncia de París a transferir los poderes a Damasco originó una sublevación general antifrancesa. Al dominio francés pusieron fin la amenaza británica y las recomendaciones de la ONU. En abril de 1946, los franceses evacuaban el territorio sirio.La oposición al nacimiento del Estado de Israel (v.) y la proclividad a federarse con Egipto, junto con el intento de establecer una economía de tipo socialista, caracterizan los primeros años de independencia siria; años lastrados por una serie de golpes de Estado fulgurantes. El del partido popular de Hásim al-Atási en 1949 es el más significativo ya que, por un quinquenio, estabiliza la situación hasta el acceso al poder del general Adib al-Sisakli y su partido, el Movimiento de Liberación Árabe. En 1954, el Ejército restauró en el poder al primer presidente de la República de 1943, Sukri alQuwwaytli, quien promulgó una nueva Constitución apoyándose en el partido Baat, socialista y nacionalista a la vez. La fracción militar de Abd al-Hamid Sarráy (la guerra contra Israel como pretexto para cortar los suministros de petróleo a Occidente) y, posteriormente, el nasserismo del general Amer explican la federación de S. con Egipto en 1958.La volta Pace de la política siria a partir de 1961 seríatotal. En ese año S. rompe la alianza con Egipto Y reingresa en la Liga Árabe y la ONU bajo la égida del presidente al-Kudsi. Las tendencias conservadoras del nuevo régimen suscitaron las iras de los baatistas, quienes destituyeron a al-Kudsi en 1963. Los hombres fuertes del momento (el presidente, Amin al-Hafez; el jefe del Gobierno, Saláh al-Bítár; y Michel `Aflaq, líder del Baat) fueron derrocados por un golpe militarista que, en febrero de 1966, colocaba a Nclr al-Din al-Atási al frente de la situación.Las tensiones fronterizas con Jordania, agudizadas al refugiarse en este país el coronel Selim Hatum, tras un fallido golpe de Estado, e Israel alcanzaron su punto álgido con la ayuda siria a los guerrilleros fedayyin palestinos y la de nuevo proclamada unión con Egipto. La guerra de los Seis Días permitió a Israel romper el bloqueo con que sus enemigos fronterizos querían asfixiar a Israel, perdiendo S. en la contienda las alturas de Golán. Desplazados los líderes baatistas por el presidente al-Atasi, la ayuda a los fedayyin continuó a lo largo de 1970 con motivo de la sublevación de éstos contra el rey Hussein de Jordania (v.).Hafez al-Asad modificó la constitución y se hizo cargo de la presidencia de la República (1971), unida teóricamente a Egipto y Libia en la Federación de Repúblicas Árabes. Tras un nuevo enfrentamiento sirio-israelí, a partir de octubre 1973, se llegó a un acuerdo de alto el fuego en junio 1974.V. t.: VI-VII.A. PADILLA BOLÍVAR.
BIBL.: S. H. LONGRIGG, Syria and Lebanon under French niandate, Londres 1958; Z. N. ZEINE, The Struggle lor Arab Independence, 1960; G. H. TORREY, Syrian Politics and the Military, 1964; M. BERGER, El mundo árabe actual, Buenos Aires 1965.
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