Siria (ai-süriyya) I. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
La República de S. se sitúa en el Oriente Medio, entre los 32° 15’ y 37° 25’ de lat. N, y los 35° 45’ y 42° 20’ de long. o. Se extiende sobre una superficie de 185.180 Km2, en su gran mayoría zona desértica, estando delimitada al N por la Anatolia turca, al E por Iraq; la frontera sur, trazada en línea recta a lo largo de 450 Km. del gran desierto sirio, la separa de Jordania e Israel; y al ° le cierran el paso el Líbano y el Mediterráneo, sobre el que S. posee 150 Km. de costa.Se ubica en una posición clave, cruce natural de caminos y centro de pueblos y culturas que sintieron la necesidad de conquistarla (v. III-IV). Ha sido uno de los países árabes que se ha opuesto más tenazmente al desarrollo del Estado de Israel (v.), luchando repetidamente contra él, aunque siempre con resultados desfavorables, llegando incluso, en la guerra de octubre de 1973, a verse amenazada la capital, Damasco, y estando en poder israelí gran parte de la provincia de Qenaltra (v. IV).
I. Relieve. Está integrada fundamentalmente por dos dominios diferentes: uno montañoso, que se extiende a lo largo de la línea costera, en dirección N-S, en una anchura de hasta 100 Km.; y un segundo, formado por una gran meseta con una altitud media de 500 m., que ocupa el interior del país, constituye en parte el gran desierto sirio, y está recorrida al E por el río Éufrates. El conjunto montañoso occidental se compone de una doble alineación, separada por una fosa tectónica central que constituye la continuación septentrional de la del golfo de Aqaba, mar Muerto (v.) y lago Tiberíades. El conjunto se ha visto afectado por fases tectónicas muy recientes, plio-cuaternarias, que son las responsables de la alta sismicidad que afecta a toda esta zona.
Estas alineaciones montañosas costeras están cortadas transversalmente por depresiones en parte tectónicas y erosivas, que han delimitado tres zonas principales. La más meridional se extiende entre el estrecho valle de Litani y la depresión de Nahr el Kebir. Entre ambas entalladuras hay dos macizos gemelos, el Líbano y el Antilíbano, separados por la fosa de Biqa. El Líbano, que culmina a 3.089 m. en Qornet es Sauda, es en su mayor parte calizo, con una anchura de 45 Km., cayendo bruscamente hacia la fosa de Biqa y con un suave declive de escalones sucesivos hacia el Mediterráneo. La fosa media, Biqa, está delimitada por fracturas paralelas, con una doble pendiente en Baalbek, a 1.100 m. de altitud, corriendo hacia el N el río Assi (Orontes), y hacia el S el Litani. Tanto los montes del Líbano como la fosa de Biqa pertenecen al Estado del Líbano (v.). La segunda alineación se divide en dos por el valle del río Baroda, quedando al S la imponente masa montañosa de Hermón (2.814 m.), y al N el Antilíbano, que culmina en Talat Musa (2.633 m.).
Al N de la depresión de Nahr el Kebir meridional, las alineaciones montañosas se hacen más suaves; destaca la costera de Jebel Ansariyya ( 1.568 m. de altitud máxima), mientras que la interior se fragmenta e incluso desaparece; sobresale el Jebel Zawiya. Entre ambos, la fosa central es recorrida, al igual que la de Biqa, por el río Orontes. Más al N se encuentra el tercer conjunto montañoso, al que pertenecen los macizos de Jebel Akra y montes Amanos como la alineación costera; la fosa es . una vasta cuenca aluvional donde se sitúa el lago Amik; y del lado oriental, las montañas de Kurd Dagh y Jebel Smaane. La alineación costera y la depresión interior de este tercer conjunto corresponden a Turquía (v.).
El segundo gran dominio es el altiplano interior, con estepa y desierto, dividido en dos partes por el valle del río Éufrates; desde el macizo montañoso costero hasta el Éufrates se extiende el Shamiyyah; y al E del Éufrates y hasta el Tigris, Mesopotamia (Giazirah). El Shamiyyah está constituido en su mayor parte por calizas cretáceas y miocenas, con una estructura tabular o suavemente ondulada, recorrida por numerosos uadis y ocupada parcialmente por lagos salados; esta estructura se enmascara en su parte central por relieves estrechos y alargados, de dirección SO-NE, que parten del Antilíbano, entre los que destaca el Jebel ech Charqi (1.404 m.) ; al S de éstos la meseta desértica se alza hasta 800-1.000 m., acabando en el sector sudoeste en el macizo basáltico de Jebel Druso ( 1.839 m.), con campos de lavas extensísimos, como el de Leja y el de Diret et Touloul. Producto de la descomposición de estos materiales son los rellenos de las depresiones de Damasco y El Hauran. En la Mesopotamia (Giazirah) Siria continúa el altiplano calcáreo en su forma tabular, con una altitud media entre 200 y 500 m., y recorrido por líneas de relieve en dirección E-O, como el Jebel Abd el Aziz (800 m.) y el Jebel Siniar ( 1.600 m.).
2. Clima e hidrografía. El clima es típico mediterráneo, que se deteriora conforme avanzamos desde la costa hacia el interior del país, dirección en la que las precipitaciones disminuyen progresivamente hasta llegar a la zona desértica con lluvias escasísimas y, simultáneamente, aumentan las oscilaciones térmicas diurnas y anuales.
En la región costera, las temperaturas son suaves (19,5 en Laodicea); se caracterizan principalmente por el alto volumen de precipitaciones (1.132 mm. en Laodicea) de origen orográfico, provocadas por el choque de las masas húmedas contra los núcleos montañosos costeros. El máximo de lluvias se recibe entre noviembre y abril. Las precipitaciones son más elevadas en la zona de cumbres, donde la nieve es asimismo habitual. Al E del macizo montañoso, el clima es subdesértico, con temperaturas medias en torno a los 17° (17,4 en Damasco, 17,3 en Alepo), con precipitaciones que no suelen superar los 500 mm. (Damasco 276 mm., Hamââ 497 mm., Alepo 412 mm.). En pleno desierto, las precipitaciones descienden extraordinariamente (143 mm. en Deir ez-Zor, junto al Éufrates), y no superan los 100 mm. en la zona meridional.
La red hidrográfica está muy poco desarrollada, tanto por la escasez de lluvias como por la abundancia de terrenos calizos, que absorben gran parte de las precipitaciones; son sólo frecuentes por ello los torrentes y vadis, sin agua gran parte del año. Son de destacar solamente el río Orontes, que recoge las aguas de los macizos montañosos costeros y posee un máximo de primavera con 100-230 m3/seg.; el mínimo se produce en verano-otoño con 30 m3/seg. El otro gran río sirio es el Éufrates, que atraviesa S. a lo largo de más de 600 Km., con un caudal mínimo de 220 m3/seg.; destacan asimismo sus afluentes por la izquierda: el Belikh y el Khabur .
3. Vegetación. La vegetación típica en la zona costera es la mediterránea con pinos, palmitos y plantas olorosas. En las zonas montañosas quedan residuos de coníferas y cedros (Cedrus Deodora), cipreses, pino Laricio y Juniperus Foetidissama. La meseta interior está ocupada por formaciones de estepas, con arbustos espinosos, que se hacen raros en pleno desierto.
4. Población. Según cifras de 1972, está poblada por 6.680.000 hab., lo que implica una densidad media de 35 hab/Km2, En realidad, la distribución de la población, debido al carácter desértico de gran parte de S., es muy irregular; contrastan los distritos litorales, con densidades muy altas (Laodicea y Tartoús 159 hab/Km2), con los ubicados en zona desértica (Deir ez-Zor 8 hab/Km2, Raqqa 11 hab/Km2). En general y como era de esperar, las densidades disminuyen conforme se avanza desde la línea de costa hacia el interior del país.
S. permaneció relativamente poco poblada bajo la dominación francesa, con un total de 2.956.400 hab. en 1939, que en 1946, fecha de la independencia, eran 3.006.028 hab.; a partir de ese año, el aumento es mucho mayor, con coeficientes de crecimiento anual del orden del 3,2%, que hicieron que en el censo de 1960 el número de habitantes fuera ya de 4.561.000; en 1963-69 el coeficiente de crecimiento anual era del 2 ,8% , cifra característica de natalidad alta y de mortalidad en rápida disminución debido a las condiciones sanitarias.
Del total de la población, 140.000 eran nómadas y 168.787 prófugos palestinos (186.705 en 1971). La gran mayoría de la población, un 61% en 1967, vivía en núcleos y zonas rurales, el 39% restante era población urbana. En 1965 la población activa representaba el 24% (1.424.000 personas) de la total, lo que supone una enorme carga para la economía del país. De esta población activa, el 56% (791.000 hab.) se dedicaba a la agricultura, el 17% a la industria, y el resto al sector servicios.
El país se divide en 13 distritos, que se denominan igual que la capital, y el municipio de Damasco. Sus nombres son: Damasco, Homs Hamââ, Tartoûs, Laodicea, Idlib, Alepo, Raqqa, Hassejé, Deir ez-Zor, Es Suweida, Dara y Qenaïtra. Destacan los distritos de Damasco con 1.620.885 hab., y Alepo con 1.316.127. Los núcleos de población principales son: Damasco (v.; 836.179 hab.), capital de la República y, en gran medida, centro económico y comercial del país; Alepo (v.; 639.361 hab.), que se reparte con Damasco las industrias textiles, alimenticias y de consumo general. A estos dos grandes centros les siguen Homs (215.526 hab.), Hamââ (137.584 hab.), Laodicea (125.657 hab.) y Deir ez-Zor (71.847 hab.).
5. Agricultura. Constituye el sector principal de la economía del país; ocupa al 56% de la población activa y constituye el 80% de las exportaciones, aunque supone sólo un 26% del producto nacional bruto, estimado éste en 1.425 millones de dólares ( 1968). La renta per cápita en ese año era de sólo 214 dólares (4,32 libras sirias equivalían a 1 dólar en septiembre de 1971).
La superficie de S. se reparte desigualmente entre la productiva, que supone el 63,5% del total, y la improductiva que, a pesar de la gran extensión del desierto, sólo representa el 36,5% del país, esto es 6.769.000 Ha. La superficie productiva (11.749.000 Ha.) se distribuye entre la zona cultivada (5.861.000 Ha.), que se ubica en la línea costera, depresiones de Damasco, Homs, Alepo y márgenes del Éufrates; y la no cultivada (5.888.000 Ha.), ocupada por prados y estepas (5.448.000 Ha.) y bosques (440.000 Ha.); estos últimos se extienden por las dos alineaciones montañosas paralelas al litoral.
Destacan por su importancia económica los regadíos, que suponen 1.600.000 Ha., cifra importante que manifiesta el gran esfuerzo del Estado sirio por vencer las condiciones desfavorables de su climatología. Efectivamente, el agua, su búsqueda, regularización y utilización racional, ha sido uno de los objetivos básicos del Gobierno sirio, como lo prueba que en el plan quinquenal de 1960-65 se dedicara el 38% de las inversiones públicas a ese fin. Aparte de las técnicas tradicionales de aprovechamiento de las aguas superficiales y del subsuelo, destacan las grandes obras de ingeniería realizadas o en trance de realización. Sobresalen la canalización sobre 62 Km. del río Orontes, y la construcción de las presas de Mhardé y Rastam, que permiten la irrigación de 4.000 Ha. Pero la obra fundamental siria es la presa de Tabka sobre el Éufrates, obra que bajo los auspicios de la URSS se inició en 1968, y está prevista su finalización en 1975. La presa, a la vez que evitará inundaciones, permitirá la irrigación de 640.000 Ha. Asimismo será equipada con ocho centrales eléctricas, con una potencia instalada de un millón de Kw. También el Khabur, afluente del Éufrates, está siendo pertrechado con numerosas presas que permitirán la irrigación de una amplia zona entre Deir ez-Zor y Abu Kemal.
Estos avances en la mejora de la infraestructura agrícola están acompañados por una reforma agraria de signo socialista, que afecta al 85% de las tierras sirias, de las cuales un 25% han sido nacionalizadas y organizadas en cooperativas; el resto se ha repartido entre campesinos sin tierras. El cultivo básico es el cereal, que se extiende sobre más de 1,5 millones de Ha.; destaca en primer lugar el trigo que, cultivado sobre 1.208.000 Ha., produce 846.000 t. (1971), seguido de la cebada con 725.000 Ha. y 262.000 t., maíz (9.000 t.), mijo (20.000 t.) y avena (2.000 t.). Este cereal es consumido en su mayor parte en el interior del país; se exportan pequeñas cantidades, que en 1970 sólo supusieron una venta de 4.250 millones de pts. Asimismo se utilizan para el consumo interno las legumbres y hortalizas, que se cultivan sobre todo en la llanura litoral; ocupan un lugar importante las producciones de tomate (192.000 t.), cebollas (79.000 t.), patatas (65.000 t.), lentejas (87.000 t.) y habas (10.000 t.).
Mayor importancia. económica tienen los cultivos arbóreos, sobre todo la vid, que abarca 66.000 Ha., con 206.000 toneladas de uva y 9.000 t. de pasas; a su lado sobresale el olivar, que produce anualmente en torno a las 110.000 toneladas de aceitunas. Finalmente, es de señalar la producción de fruta, principalmente de agrios (6.000 t. de naranjas y mandarinas, y 4.000 t. de limones), albaricoques (22.000 t.), higos (44.000 t.), peras (6.000 t.). etc. Entre las plantas industriales son notables: sésamo que, sobre 6.000 Ha., produce 2.700 t. de semillas dedicadas a la obtención de aceite, y el algodón, con 265.000 t. de semilla y 156.000 de fibra, que se cultiva sobre 251.000 Ha., fundamentalmente en la región del Ghab, Alepo y sobre todo en el valle del Éufrates. Menor importancia poseen: el tabaco, cultivado en torno a Laodicea, sobre 11.000 Ha., de las que se obtienen 8.900 t.; y la remolacha azucarera, que sobre 9.000 Ha. produce 32.000 t. de azúcar.
6. Ganadería. Las 5.448.000 Ha. (29,4% de la superficie del país) de prados y estepas susceptibles de aprovechamiento ganadero permiten un gran desarrollo de este sector. Destaca claramente la cabaña ovina, de la que en la campaña 1970-71 se censaban 6.200.000 cabezas; animal que por su resistencia y su fácil acondicionamiento a todo tipo de pastos es el óptimo para S., donde las estepas abundan más que los verdaderos prados, que se limitan a las zonas de altitud media de las alineaciones montañosas, ocupadas por ello por el ganado bovino (550.000 cabezas). Las ovejas reparten su territorio con las cabras (770.000), especie poco exigente en materia de pastos.
El carácter desértico de gran parte del país y su escaso desarrollo económico condicionan un gran desenvolvimiento del ganado dedicado a la carga y transporte de mercancías; sobresalen los asnos (230.000), caballos (70.000), mulos (66.000) y camellos (7.000). Desigual importancia tiene el cuidado de las aves, pues aunque existían 3.990.000 unidades, el número es extraordinariamente cambiante y de consumo estrictamente familiar. Los productos principales de la ganadería en 1970 eran: leche (452.000 t.), queso (30.000 t.), mantequilla (9.000 t.), miel (250 t.), huevos (380 millones de unidades) y lana (7.000 t.).
7. Minería. S. posee yacimientos de cromo y manganeso en la región de Alawiti; de hierro, junto a Damasco; cobre, en Alepo; plomo y cinc, en el monte Hermón. Se produce asfalto natural en Kafria (20.100 t. en 1968), y sal ( 46.000 t. en 1970). Existen yacimientos de petróleo en la zona de El Gezirah, junto a la frontera sirio-iraquí, en Karachok, Snedie y Hamseh. En 1972 se extrajeron 6.120.000 t. de crudos; las reservas se estiman en 200 millones de t. Se extrae gas natural en la región de Palmira. Para el transporte de los crudos se ha montado un oleoducto de 650 Km., que acaba en Homs y Tartol1s.
8. Industria. Como es usual en países de escaso desarrollo económico, el despegue industrial ha comenzado en el sector textil; los principales centros se ubican en Damasco y Alepo, donde contaban con una mano de obra abundante. Se trabaja principalmente el algodón; en 1970 se elaboraron 20.000 t. de hilo de algodón y 27.000 t. de tejido. Asimismo las industrias textiles trabajan la lana; se obtienen 1.700 t. de hilo de lana y 6 millones de m. de tejido. Igualmente hay algunas industrias alimenticias, montadas con material y maquinaria modernos; destacan las de extracción y refinado de aceite en Hamââ y Laodicea; las molturadoras de grano en Damasco y Alepo; las azucareras en Homs, elaboración de cerveza, jabón y detergentes y cigarrillos.
Son importantes las fábricas de cemento en Dummar , cerca de Damasco, Alepo, Hamââ, Laodicea y Homs, con 1.056.000 t. de producción en 1972; las de vidrio y preparación de la piel, esta última con métodos tradicionales principalmente, aunque ahora se han montado algunas muy modernas en Alepo y Damasco. La fabricación de abonos está en franco desarrollo: 150.000 t. de abonos nitrogenados y 100.000 de superfosfatos. Dos refinerías de petróleo, en Homs y Qamisliyya obtuvieron, en 1969, 200.000 t. de bencina, 205.000 t. de keroseno, 301.000 t. de aceites ligeros y 602.000 t. de aceites pesados. En Homs se ha construido una fábrica de petroquímica. Es de destacar, por su gran importancia económica, el esfuerzo de S. por acondicionar eléctrica mente al país. Loss fueron con fábricas de origen térmico, instalándose una potencia de 294.000 Kw, y produciéndose 1.023 millones de Kwh. La terminación de la presa de Tabka resolverá el problema de la energía en este país, pues tendrá una potencia instalada de 1.000.000 de Kw.
9. Comercio. La balanza comercial siria es clásicamente deficitaria; es corriente que el volumen de ventas sea la mitad que el de compras. El volumen de importaciones fue de 265 millones de dólares en 1967, de 314 millones en 1968, y de 371 y 361, respectivamente, en 1969 y 1970. Como contrapartida, las exportaciones en estos mismos años sólo representaron 155, 177, 207 y 204 millones de dólares.
Se exporta fundamentalmente algodón (81 millones de dólares), ganado (18 millones), petróleo (34 millones), frutas y vegetales (8,1 millones), cereales, pieles y cueros, tabaco, etc. Estos productos se exportan por orden de importancia a Italia (44 millones de dólares) , Líbano (23 millones), URSS (17,7 millones), China continental (15,9 millones), Japón (14 millones) y Francia (10 millones), seguidos de lejos por Jordania, Iraq, Egipto, Alemania Occidental, España, Checoslovaquia, Polonia, Rumanía y otros.
En cuanto a las importaciones, son sobre todo de maquinaria, productos manufacturados, alimentos y materias primas. S. compra en primer lugar a la URSS, por un valor de 27,8 millones de dólares, seguida por Alemania Occidental (27 millones), Italia, Líbano, Iraq y Japón, con cifras en torno a los 23 millones de dólares, y en menor volumen se importa de Francia, Reino Unido, Rumanía, Egipto, China, Checoslovaquia, etc.
10. Comunicaciones. La infraestructura vi aria de S. está mal desarrollada, debido en buena parte a su relieve desértico o demasiado abrupto. Hay 1.259 Km. de ferrocarril y 11.708 Km. de carreteras, de las cuales sólo 8.688 Km. están asfaltadas (1971). Destacan las líneas de ferrocarril que enlazan Damasco con Beirut y con la gran línea que discurre por la mayor parte del litoral libanés y que se une con la que procede de Homs, Hamââ y Alepo, para entrar en Turquía. La red de carreteras principal es la que, por el borde oriental del Antilíbano, une las grandes ciudades sirias de Alepo y Damasco con ramales hacia el litoral. La otra gran línea es la que, partiendo de Alepo, recorre la margen derecha del Éufrates. Líneas de menor importancia atraviesan el desierto, como la de Homs-oasis de Palmira-Abu Kemal, que corta de O a E el gran desierto sirio, yendo junto al oleoducto que procede de Karkuk.
M. C. PEZZI CERETTO.
BIBL.: W. B. FISHER, Oriente Medio, Barcelona 1952; P. BIROT y I. DRESCH, La Méditerranée et le Moyen’ Orient, II, París 1956; J. BEAUJEU GARNIER, L’économie du Moyen Orient, París 1969; J. WEULERSE, Les paysans de Syrie et du Proche Orient, Tours 1940; Y. HELBAOUI, La population et la population active en Syrie, "Rey. Populatiofi)) (1963) 697-714; M. CHALLAH, L’évolution de la situation économique en Syrie de 1935 jusqu’Q nos jours, Loyaina 1961; M. ROSCISZEWSKI, Quelques remarques sur la géographie agraire de la Syrie, "Rey. Méditerranée" (1965) 171-184.
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