Silvio (franz de Le Boé)
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Biografía GER
Médico y anatomista alemán, conocido con el nombre de Silvio, fue el gran creador de la doctrina iatroquímica, fundada en una interpretación meramente química de la enfermedad y del proceso curativo. N. en Hanau el 15 mar. 1614, descendía de una familia francesa emigrada de su patria por motivos confesionales. Obtuvo el título de doctor en Medicina en Basilea. Durante dos años ejerció la profesión de médico en su ciudad natal, a continuación enseñó en Leiden y pasó poco después a Amsterdam.En 1658 retornó a la Univ. de Leiden, donde sucedió a Kyper y allí alcanzó fama y prestigio con repercusión en toda Europa. M. el 15 nov. 1672 en Leiden.Su obra más importante, Praxeos medicae idea nova, se editó en Leiden en 1671; pocos años después apareció la versión inglesa debida a Richard Gower. En 1680, se editó el volumen Opera medica, en el que se incorporó la obra antes citada. Posee también interés su libro Disputatio medica de vasis lymphaticis (1661). Su labor científica abarca temas muy diversos. Destacó como anatomista y anatomopatólogo, sobre todo con sus estudios acerca de la morfología de las glándulas y la estructura del sistema nervioso. Su nombre ha quedado ligado a la totalidad de su obra fisiológica, patológica y terapéutica. A despecho de su filiación iatroquímica, nunca fue un médico limitado a la interpretación de los problemas clínicos con criterio exclusivamente dogmático; en su pensamiento es patente, p. ej., el influjo cartesiano.La raíz de toda su obra doctrinal hay que buscarla en i el propósito de elaborar una interpretación química del movimiento vital, siguiendo la trayectoria marcada con anterioridad por Paracelso (v.) y Van Helmont. Sus concepciones fisiológicas se apoyan en la doctrina harveyana (v. HARVEV) de la circulación, la concepción química de los procesos digestivos y sus personales interpretaciones sobre el sistema nervioso y la acción de las glándulas. En cuanto a la patología, reconoce la intervención de dos posibles perturbaciones: la acrimonia o ácida y la lixiviosa o alcalina. Respecto a la terapéutica, persigue la consecución de un triple objetivo: la conservación de las fuerzas del enfermo, la supresión del mal y la mitigación de los síntomas manifiestos en la dolencia.L. SÁNCHEZ GRANIEL.
BIBL.: E. D. BAUMANN, Franz de le Boé, Sylvius, Leiden 1949.
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