Silva, José Asunción
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Biografía GER
Poeta colombiano; n. en Bogotá el 27 nov. 1865, y terminó con su vida, de un disparo en la sien, la noche del 24 mayo 1896, en su misma ciudad natal. Era hijo del poeta Ricardo Silva, autor de bellos cuadros costumbristas, y de él heredó una discreta fortuna que, por reveses de los negocios, vino a desaparecer, lo que coadyuvó a precipitar la crisis psicológica que provocó el suicidio. Su figura estilizada, habitualmente melancólica y ensombrecida, y un cierto misterio en torno a sus relaciones amorosas, llegaron a formar entre las gentes una leyenda infundada sobre quien, sin embargo, era corriente en su trato y en el ambiente social, el auténtico santafereño, agudo y cordial.Como dice Arango Ferrer, "Silva transformó el verso castellano variando acentos y cesuras y combinando en un mismo poema los metros más diversos. No incurrió en extravagancias verbales, ni descoyuntó la sintaxis, ni siquiera cultivó el verso irregular de los simbolistas en complicadas ecuaciones musicales. No fue un fabricante de cosméticos literarios ni un aprendiz de arqueólogo para embalsamar cadáveres de la historia. Abstruso en el logogrifo mallarmeniano; forrado en filosofías hegelianas y envuelto en nieblas surrealistas, el simbolismo tampoco tuvo parentescos inmediatos con Silva. Si algo tomó de la revolución simbolista fue el nuevo sentido del lenguaje que clarificó y adelgazó con la mayor simplicidad conocida en la poesía hispánica del s. XIX. Enriquecer no es acumular, sino desnudar las formas con el mínimum de materia y el máximum de expresión. La poesía adquirió en Silva misteriosos acentos por imprevistos enlaces y desenlaces de las más humildes palabras. Ése fue su secreto, crear emociones profundas e intensas situaciones líricas con elementos de inefable simplicidad. Al poeta dueño de tales dones lo llaman precursor... Silva fue el primogénito de una era poética con títulos indiscutibles para quien haya estudiado su obra" (Historia extensa de Colombia, vol. XIX, 394).S. vivió un tiempo en Europa. No hemos de aceptar que, como el protagonista de su novela De Sobremesa 1887-1896 (1925), se dedicara todo el tiempo al entorpecimiento de la inteligencia, y a dar rienda suelta a sus apetitos. Mucho debió de leer y meditar. Ese cambio brusco del joven becqueriano al definido poeta del amanecer modernista (v. MODERNISMO III) supuso probablemente como disposición previa el sumergimiento en el mundo literario francés agitado por Baudelaire (v.), y que presagiaba el advenimiento de Verlaine (v.) y Rimbaud (v.) y, desde luego, de Lubicz-Milosz, quien, 30 años después de la muerte de S., desarrollaba plenamente en Miguel de Magnara y en Las Siete Soledades, todas las posibilidades de su trunca poesía.Las poesías completas de S. caben en un volumen de 200 páginas, y su obra en prosa, sin ningún interés especial, ocupa también muy poco espacio. Además, del conjunto de sus poemas no puede decirse que todo es exquisito. En una selección rigurosa, conservaríamos tres o cuatro, y entre ellos los Nocturnos. Y de un modo aún más restrictivo, nos quedaríamos con el Nocturno número tres, compuesto en 1891: Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas... Este poema vale por toda una obra literaria de muchos volúmenes, o por toda una revolución en la poesía castellana. Dice Arango Ferrer: "El tercer Nocturno, más que una joya desnuda de Chopin -como escribía Juan Ramón refiriéndose al segundo-, es el primer movimiento de la sonata Claro de luna redivivo en el poema elegiaco del amor y de la noche más profundo y entrañable que posee la literatura americana. El preceptista podrá desarmar su leve arquitectura y hallará nuevas revelaciones en su ritmo. Pero el estilista perderá el tiempo en la misma faena sin sorprender el secreto que aprisionó el poeta en los enlaces de las más sencillas palabras... Silva creó la inexplicable profundidad lírica del Nocturno e hizo una noche que vale por todos los días de nuestra poesía" (o. c.).D. MEJÍA VELILLA.
BIBL.: J. A. SILVA, Obra completa, prosa y verso, Bogotá 1955M. DE UNAMUNO, Prólogo para las poesías de Silva, Barcelona 1908; A. MIRAMÓN, Silva, Bogotá 1956.
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