Sila, Lucio Cornelio
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Biografía GER
Era de familia patricia, participó en la guerra contra Yugurta, como cuestor de Mario, y logró que en el 106 a. C. Boco le entregase a Yugurta. En Vercellae, estuvo a las órdenes de Catulo y fue propretor en Cilicia. Luchó en la guerra social. Su esposa fue Cecilia Metela, viuda de Escauro. A pesar de haber pasado su juventud en extremada pobreza, conoció bien la literatura griega y romana y le gustaba el teatro.En el 88 a. C., fue nombrado cónsul y se opuso a los proyectos del tribuno demócrata Sulpicio Rufo de excluir del Senado a los que tuvieran más de 2.000 denarios de deudas. Para oponerse a este proyecto, los cónsules declararon numerosos días feriados. S. se vio obligado a abandonar Roma, se refugió junto al ejército en Campania, y a continuación marchó con sus legiones sobre Roma, ya que Mario (v.) había enviado dos tribunos militares para tomar el mando del ejército. Reunido el Senado, fueron declarados enemigos del Estado 12 jefes populares. S. hizo aprobar leyes constitucionales que pretendían restaurar las leyes abolidas, como la de que cualquier voto legislativo era necesario para obtener la confirmación de los patricios, la auctoritas patrum. Se suprimió el poder legislativo de la asamblea por tribus. Se abolieron las disposiciones de Sulpicio Rufo. Una ley redujo las deudas a una décima parte del total, Lex unciaria.Estancia en Oriente. La situación de S. en Roma no era buena, pues no logró imponer su voluntad a los comicios para la elección de cónsul y tuvo que aceptar el nombramiento de cónsul de un jefe demócrata, Cornelio Cinna. Después marchó al frente de cinco legiones a Asia a luchar contra el rey del Ponto, Mitrídates VI Eupator (v.). Llegó a Tesalia durante el verano del 87 a. C. y ocupó Beocia, después sitió el Pireo y Atenas. Falto de medios, de dinero y de máquinas de asedio, envió a su cuestor Lúculo a solicitar auxilio de los reyes de Oriente. Atenas fue tomada, derruida en parte y perdonada a petición del jefe oligarca Medaio. El Pireo fue ocupado y destruido. Mientras tanto, el ejército de Mitrídates se acercó a través de Tracia y Macedonia, forzó los pasos de las Termópilas y se unió a Arquelao. S., con un ejército hambriento, presentó batalla en Queronea, y con 15.000 hombres logró vencer a 60.000 enemigos. En el otoño del 86 a. C., obtuvo una segunda victoria, en Orcomenos, Beocia, sobre el ejército enviado por Mitrídates al mando de Dorileo, que había desembarcado en Calcis de Eubea y que se había unido a las fuerzas de Arquelao.Entre tanto en Roma, después de la marcha a Oriente de S., los demócratas se apoderaron del gobierno y enviaron en el 86 a. C. un ejército con dos legiones a las órdenes del cónsul Valerio Flaco y de su legado Flavio Fimbria, contra Mitrídates y S. Este ejército llegó en invierno a Bizancio. Flaco fue asesinado, y Fimbria atravesó el Bósforo, saqueó Nicomedia e invernó en Nicea. Ocupó después Pérgamo y bloqueó el puerto de Pitane, donde se había refugiado Mitrídates. Lúculo había reunido después del 87 a. C. una buena flota y se negó a colaborar con Fimbria contra Mitrídates, mientras S. negociaba con Arquelao en Beocia, a base de restablecer la situación del 89 a. C. Mitrídates devolvería Bitinia y Capadocia, y entregaría a S. 70 naves y 2.000 talentos. S. se entrevistaría con Mitrídates en Dardanos de Troade. Fimbria se suicidó en Pérgamo. S., a pesar de las promesas, presidió en Éfeso los asesinatos, y revocó las medidas sobre la abolición de las deudas y la emancipación de los esclavos. Asia fue obligada a pagar 2.000 talentos. Recompensó a algunas ciudades fieles como Rodas, que ocupó el Pireo. Concedió privilegios a las ciudades de Estratonice y Tabe. A los licios los dejó en libertad. Tasos fue declarada libre. Devolvió a Atenas todo su territorio, menos Oropo. Se apoderó de gran cantidad de objetos de arte. Trasladó lascolumnas del Olimpo al Capitolio y envió a Roma la biblioteca de Apelicón de Teos, con los manuscritos de Aristóteles. En la primavera del 83 a. C., se embarcó en Dirraquio para Brindis¡; disponía entonces de cinco legiones y de una flota de 1.600 navíos. Dejó dos legiones a Licinio Murena, propretor de Asia. Desde el 85 a. C., Roma esperaba la vuelta de S. En este tiempo, Cinna y Carbón concentraron una flota en el Adriático y desembarcaron en Iliria. Los soldados amotinados asesinaron en Ancona a Cinna. Carbón, que quedó como cónsul único, se decidió por la guerra civil.En el 83 a. C., los cónsules Cornelio Escipión y Norba se unieron a Carbón contra S. Contaban con un ejército de 100.000 hombres, a los que se añadieron los samnitas; el de S. sumaba 40.000, a los que se juntaron las clientelas pompeyanas del Piceno, que saludaban a S. con el título de imperator. S. se dirigió a Roma, incendió el Capitolio, pero no pudo apoderarse de la ciudad, por lo que invernó en Campania. El plan de S. era doble: él atacaría Roma y Etruria, mientras Metelo ocuparía la Cisalpina. Los cónsules para el 82 a. C. eran Carbón y C. Mario (v.). S. se dirigió a Roma, venció en la batalla de Sacriporto. Mario, derrotado, se encerró en Preneste. Pasó S. a Etruria después de tomar Roma. Carbón, que resistía en el Piceno á Metelo y a Pompeyo (v.), acampó en Clusium; delante de esta ciudad, S. sufrió una derrota. Poco después Metelo logró apoderarse de la Galia Cisalpina. En el 82 a. C., S. fue vencido en la puerta Colina; por la tarde, Craso trajo refuerzos y se restableció el combate.Sila, dictador. Pompeyo marchó a Sicilia con seis legiones, fiel a dos demócratas. La Ley Valeria nombraba a S. dictador, por tiempo indefinido. Las proscripciones habían comenzado poco antes. La guerra civil se prolongó hasta el 80 a. C. Se rindieron Preneste, Nola, Norba, Populonia y Volterra. Se legalizaron todas las medidas de S., y se ejerció el derecho de vida o muerte sobre los ciudadanos, el de repartir las tierras públicas, el de crear colonias, el de destruir las ciudades de los enemigos, y el de disponer de los reinos vencidos.El Senado dio a S. el título de dictator legibus perferendis constituendiaeque reipublicae. Las víctimas de las proscripciones sumaban en total unos 5.000 hombres, de los cuales 40 eran senadores y 1.600 caballeros. Concedió libertad a 10.000 esclavos. Los hijos de los procuradores fueron excluidos de las magistraturas. En el 79 a. C., S. recibió el gobierno de la Galia Cisalpina. Hacia el 81 u 80 a. C., abdicó la dictadura. Su obra constitucional ocupó los a. 81-80 a. C. Restituyó al Senado todos los poderes que había tenido a principios del s. It a. C., como los de legislar, nombrar jueces, gobernar Italia y regular el gobierno de las provincias. S. duplicó el número de senadores. Reguló el cursus honorum. El cargo de edil no fue obligatorio para el resto de las magistraturas. Fijó en 40 años la edad mínima de la pretura y en 43 la del consulado. Restableció la legislación antigua, que exigía 10 años entre las distintas magistraturas. Conservó la ley de C. Graco referente a la determinación anual de las provincias antes de la elección de los magistrados. Todos los promagistrados tenían el mismo mando proconsular que les capacitaba para mandar dos legiones. El ejército se componía de 10 legiones. Los tribunos estaban autorizados a presidir las reuniones públicas, socorrer a los particulares, preparar los proyectos de ley que debían someter a la aprobación senatorial, y no podían desempeñar magistraturas curules. El cargo de censor perdió importancia. S. aumentó el número de cuestores a 20 y el de pretores a ocho. Entregó los tribunales a los senadores. Dictó leyes sobre causas criminales, contra el lujo y en favor de la honestidad. Estableció jurados especiales, que trataban las causas de concusión, de violencia, de sacrilegio y contra la majestad del pueblo. Reorganizó Italia, devastada por la guerra civil. El título de ciudadano romano se identificó al de ciudadano de un municipio o de una colonia, y la organización municipal se extendió por toda Italia. Se acrecentaron los derechos de los magistrados municipales. Se reorganizaron las ciudades latinas de los alrededores de Roma. Grandes extensiones de terreno fueron declaradas de dominio público, y su venta anunciada. S. distribuyó tierras, principalmente en Etruria y Campania, a sus 120.000 veteranos. Reorganizó la provincia de Galia Cisalpina y reglamentó su gobierno. Legisló también sobre religión. Elevó a 15 el número de pontífices, de augures y de decemviri sacris faciundis. Los flamines y el rey de los sacrificios fueron elegidos entre tres nombres propuestos por los pontífices.S. se retiró a una villa de Campania, donde m. el 78 a. C. Las causas de su retirada se desconocen. Se ha pensado que estuviera enfermo o cansado de la vida. Su obra es la restauración de privilegios arcaicos, que ya la marcha de la Historia había arrinconado. Se opuso tenazmente a las reformas que propugnaban los Graco (v.) y el partido democrático y que eran totalmente necesarias. Intentó, en beneficio de una nobleza incapaz y fosilizada, un cambio total de la Constitución romana. Sin embargo, hay aspectos positivos en sus realizaciones, como el avance dado a la romanización, y la transformación de la Constitución romana en itálica. S. fue sanguinario y ambicioso de poder, de riqueza y de placeres,quizá debido a la pobreza de su juventud. En religión, posiblemente fue un descreído, pero tributó culto a la Fortuna, a Venus y a Bellona. Tuvo una confianza fatalista en su suerte. Aceptó que los griegos le llamaran Epaphroditos, favorecido de Afrodita, que tradujo por Félix; a sus hijos les dio el sobrenombre de Fausto y Fausta. Como general fue muy bueno.J. M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: Fuentes: APIANO, Bellum civile, J; PLUTARCO, Sulla. Estudios: G. P. BAKER, Sulla the Fortunate: The Great Dictator, Roma 1967; J. CARCOPINO, Sulla ou la monarchie manquée, París 1931; C’x. OMAN, Siete estadistas romanos del final de la República, Madrid 1944, 151-209.
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