Signo y Significación Lingüísticos 2. Significación Lingüística. LIT.
Categoria:
Literatura
a. Encuadre de la cuestión. Es conveniente en primer lugar indicar en qué contexto sistemático se sitúa la ciencia que tiene por objeto la significación. La ciencia general de los s. es llamada Semiología (v.) o Semiótica, y está situada entre la Gnoseología y Psicología por una parte y la Lingüística y Gramática por otra, participando al mismo tiempo en gran medida de la Lógica (v. SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I, 7-8). La Semiología lingüística suele dividirse en Sintaxis (v.) o estudio de las relaciones entre los s. que componen el lenguaje, de las relaciones intra-lingüísticas por así decirlo: Semántica (v.) o estudio de los s. en cuanto "significan" algo y denotan o se refieren a algo; y, por último, Pragmática o estudio de los s. desde el punto de vista del sujeto que los usa. Ahora bien, aunque sin duda este simplificado esquema no deja de tener cierta eficacia regulativa, las distinciones precisas que éste introduce habrán de ser puestas en cuestión en la medida en que se vaya esclareciendo la esencia de la significación.Por otra parte debemos poner de relieve la agudización de la sensibilidad actual respecto a este problema, como en general respecto a los problemas del lenguaje (v.). Piénsese en las aportaciones que a este campo se han hecho desde puntos de vista más o menos lógicos (Frege, Russell, Quine; v. LÓGICA II); desde el punto de vista de la antropología cultural (Lévi-Strauss; v. PRIMITIVOS, PUEBLOS); asimismo desde la perspectiva psicoanalítica (Freud, Lacan; V. PSICOANÁLISIS); y, como es obvio, también desde la perspectiva de la misma Lingüística (v.), especialmente desde que ésta se encarriló por el camino del estructuralismo (v.) a partir de Saussure y sus continuadores (V. SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I, 9).En la estructura del s. lo que se muestra ante todo es el carácter intrínsecamente relaciona] del s. en cuanto tal, o, en otras palabras, su ser "no-independiente". Lo esencial del s. en cuanto s. es que remite a otras cosas que él. Y ciertamente no dejaron de ver los clásicos el núcleo de esta cuestión: "signum proprie loquendo non potest dici nisi aliquid ex quo deveniatur in cognitionem alterius quasi discurrendo" (S. Tomás de Aquino, De Veritate, q9 a4 ad4). Definición que está realmente próxima a las que dan los semiólogos modernos, Morris, por ejemplo. Aunque para una definición más general hay que tener en cuenta no sólo el conocimiento deductivo (paso del conocimiento de una cosa al conocimiento de otra), sino también la inducción (v.), la intuición (v.), la simple aprehensión (v.) en y por los conceptos, etc. (V. SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I, 1 y 5-6). Quizá el mismo S. Tomás apunta a esta definición más general cuando dice: "sed communiter possuinus signum dicere quodcumque notum in quo aliquid cognoscatur" (Sum. Th. 3 q60 a4).Y el s. I., como todo s., presenta dos aspectos: en este caso, por un lado el aspecto fonético, y por otro el aspecto propiamente "significativo", esto es, aquello por lo que el s. "dice" algo. Al primer aspecto del s. se le llama, desde Saussure, significante; al segundo, significado o significación. Para Saussure la relación entre significante y significado es la misma que se da entre las dos caras de una hoja de papel; la cara significante es la parte física del s. sensible, "materia", mientras que el significado es la parte "espiritual", el sentido, e incluso, en el valor aristotélico de la palabra, la "forma". No es, pues, extraño que el gran lingüista suizo viera la necesidad de extender el método estructural a la semántica; pues la diferenciación estructural del elemento fónico está en reciprocidad con el elemento significativo o de sentido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el significado puede ser también una realidad extramental, lo cual plantea, en primer lugar, los problemas del psicologismo y del logicismo.b. Psicologismo y logicismo. El significado (o la "significación", aunque quizá sea mejor reservar esta palabrapara el acto de significar) es aquello que se constituye como objeto (v.), término o "contenido" del acto de mencionar, esto es, como sentido o valor de la expresión. Es importante diferenciar ese contenido del acto psíquico "real" de representar. A este respecto debe recordarse que ya los estoicos (v.) marcaban una distinción entre la representación psíquica (fantasia logiqué) y lo "dicho" (lectón), correspondiendo esto último al concepto de significados.Al no llevar a cabo tal diferenciación, el psicologismo (v.) se cierra toda posibilidad para comprender la relación entre la identidad del significado y la multiplicidad de las vivencias en que se constituye uno y el mismo significado. El contenido significativo de una proposición, por ej., 2+2=4, se mantiene idéntico tantas veces cuantas yo u otros lo conciban o se lo representen.Otra aporía que cabe oponer al psicologismo es la siguiente. Si el significado es la imagen intuitiva o la representación psíquica, tendríamos que negar significación a expresiones tales como "círculo cuadrado", en razón de que un tal contenido, y los de esta índole, se resiste por principio a ser representado en una imagen intuitiva. Ahora bien, aunque tales expresiones, en sí mismas contradictorias, no pueden alcanzar sentido impletivo (Husserl), es decir, no pueden llegar a cumplirse, siendo el sentido impletivo un sentido realizado en una intuición, ya sea imaginaria, ya sea perceptiva, en suma, aunque tales expresiones no pueden referirse a objeto alguno, ello no debe inducir a pensar que se trata de expresiones sin significación o sin sentido. Es precisamente el significado de esas expresiones contradictorias lo que establece su carácter de imposibilidad de cumplimiento. "Círculo cuadrado", por volver a nuestro ejemplo, no es un nullum de significación, sino un complejo significativo que se anula a sí mismo, en la medida en que por principio o a priori no puede referirse a nada objetivo (cfr. a este respecto Husserl, Investigaciones Lógicas, 1, 347).La crítica del psicologismo que Husserl (v.) hace en la primera de las Investigaciones Lógicas es implacable, pero al situarse en el otro extremo, es decir, en el logicismo, en esta primera etapa de su pensamiento, dejaba de lado el hecho ineludible de que el ente ideal, el significado como contenido conceptual o intencional, necesita de un "apoyo" real, una realidad material, o extramental en general, en la que sostenerse; y que las relaciones entre esos dos niveles son muy complejas (v. CONCEPTO; Locos; IDEA; REALIDAD; CONOCIMIENTO). En suma, el logicismo del primer Husserl olvidaba lo que más tarde ha llamado uno de sus continuadores más fieles (Merleau-Ponty) la "cuasi-corporeidad" del lenguaje. En Husserl el concepto de significado está muy próximo al de esencia (v.): "el lugar propio de las esencias, del existir ideal de las significaciones, es el lenguaje" (A. de Muralt, L’idée de la Phénomenologie, París 1958, 138). Y considérese lo que dice a este respecto Merleau-Ponty: "las esencias separadas son las del lenguaje". Y así, paradójicamente, mientras que según los empiristas y neopositivistas Husserl cae en lo que ellos llaman la "falacia esencialista", en cambio, desde una perspectiva realista tradicional, en rigor habría que calificarlo de nominalista.c. Significación y referencia al objeto. Pero es preciso igualmente despejar otra posible confusión que, aun estando ligada al error psicologista, no puede identificarse con este último. Nos referimos a la confusión entre significado o significación lingüística y referencia al objeto. Este equívoco no deja de tener cierto fundamento en la situación real; pues, como ya apuntamos, el lenguaje y las significaciones que lo integran son constitutivamente no-independientes, remiten al objeto del que se habla. Y, sin embargo, esta referencia objetiva, o como suele llamarse en la literatura anglosajona, la denotación, no puede identificarse sin más con la significación.La siguiente reflexión aclarará esto: un mismo objeto puede ser denotado, podemos referirnos a él, mediante dos o más significados distintos. Parece ser que fue Frege quien sentó en primer lugar rigurosamente esta distinción, en su conocido estudio Über Sinn und Bedeutung (en "Zeitschrift für Philosophie und philosophische Kritik", 1892, 25-50; la terminología de Frege puede resultar desorientadora, como ya indicó Husserl; pues lo que quiere designar Frege con la voz "Bedeutung" es la referencia objetiva y no la significación, que es, sin embargo, la traducción usual de "Bedeutung"). Recordemos su tantas veces citado ejemplo: "La referencia del "lucero matutino" y de "lucero vespertino" sería la misma, pero el sentido no sería el mismo". Según Frege el sentido del s. o su significado consiste en el modo de darse el objeto en el entendimiento, mientras que la referencia consiste en el objeto mismo, en la realidad extramental. El que no se interesa más que por el sentido permanece en el nivel de mero pensamiento; y de ahí que el interés de pasar de la significación a la referencia sea idéntico al interés por el conocimiento real: "es la búsqueda de la verdad lo que nos incita a avanzar del sentido a la referencia". Estas dos caras de la expresión corresponden a lo que los lógicos llaman, respectivamente, lo intensional y lo extensional (v. CONCEPTO 2).En otras palabras, un s. I., una palabra, hace referencia o denota espontáneamente a una cosa o realidad en general extramental; pero inevitablemente hace esa denotación a través del concepto o idea mental. De modo que el significado del s.I. es doble, la realidad extramental y el concepto mental, pero de distinta forma. En general no es preciso darse cuenta de o conocer el concepto para conocer la realidad extramental. A su vez, los conceptos (v.) e ideas (v.), que al reflexionar se descubren como significados del s. I., son también s. de la realidad extramental, pero s. de otra naturaleza que los signos lingüísticos. Éstos son más o menos convencionales y, además de su naturaleza significativa, tienen su propia naturaleza acústica o escrita; los conceptos e ideas, en cambio, son s. naturales y no tienen otra naturaleza que la significativa (v. SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I, 5-6).La dificultad de toda lógica intensional o comprensiva, es decir, atenta al significado preciso y verdadero de las palabras y conceptos, es el carácter un tanto indeterminado de los significados de las palabras. Pues, en efecto, las significaciones se "solidifican", por así decirlo, en el lenguaje real, y a éste es difícil, por no decir imposible, separarlo de un comportamiento, de una percepción vivida del mundo. De ahí que una traducción completamente exacta de una lengua a otra sea en rigor como un ideal inalcanzable. Las diferentes lenguas no son comparables "más que a la llegada y como totalidades" (Merleau-Ponty), en cuanto todas ellas se refieren al mismo mundo real. Pero cada una de ellas articula esa referencia de una forma diferente, y los núcleos de esas articulaciones son las significaciones. "De hecho corresponde a cada lengua una organización particular de los datos de la experiencia" (Martinet). La idea a retener de estas observaciones es que no es posible sustantivar o hipostasiar todas las significaciones o significados lingüísticos. Se puede concebir a éstos, en muchas ocasiones, como modalidades o formas de "constituir" el mundo.En esta línea de pensamientos, cabría recordar las teorías, ya radicales, de Wittgenstein (v.) en su última etapa. En las Philosophische Untersuchungen (Investigaciones filosóficas) Wittgenstein concibe los significados como "usos" lingüísticos. Según esto, a la pregunta por el significado de una palabra sólo cabe contestar indicando cómo se usa esa palabra en el habla cotidiana. Pero quizá sea en algunos desarrollos de la fenomenología donde mejor se expresa esta idea radical y especialmente en Merleau-Ponty (v.). Recoge éste de la lingüística de Saussure la idea de que los significados como tales no se constituyen independientemente, sino en la forma de establecer entre ellos una diferencia: "Lo que hemos aprendido en Saussure es que los s. uno por uno no significan nada, que cada uno de ellos expresa menos un sentido que marca una separación de sentido entre él y los demás. Como lo mismo puede decirse de éstos, la lengua está hecha de diferencias sin términos, o más exactamente, los términos en ella no son engendrados sino por las diferencias que aparecen entre ellos" (Signos, 49). Por otra parte, el que el significado, para Merleau-Ponty, sólo aparezca en el lenguaje en la relación lateral de s. a s. es complementario de que piense que el significado lingüístico no es algo anterior o "trascendente" a sus manifestaciones concretas en expresiones.Así expresadas, estas posturas de Wittgenstein y de Merleau-Ponty son inadmisibles por su radicalismo, que excluye toda posibilidad de objetividad y realismo en el conocimiento (v.). Es verdad que éste nunca es exhaustivo o perfecto, ni puede siempre expresarse perfectamente, como pretendería un racionalismo (v.); siempre serán necesarias diversas ciencias (v.) y métodos (v.) perfeccionables y complementarios para conocer y expresar la realidad; el pluralismo (v.) de la realidad y de su conocimiento siempre será real (valga la redundancia). En este sentido las teorías de Wittgenstein y Merleau-Ponty, como las de los neopositivistas (v.) en general, representan una interesante crítica del racionalismo y del esencialismo (v. SER; REALIDAD). Pero de ahí no se concluye sin más la imposibilidad de todo conocimiento objetivo y real, o de principios (v.) universalmente válidos; el reconocimiento de un pluralismo en base a un escepticismo generalizado es el extremo opuesto, igualmente falso, del monismo racionalista. El hecho de que un conocimiento y su expresión lingüística sean perfeccionables no quiere decir que no digan nada de la realidad tal cual es. O sea, los significados de las expresiones lingüísticas no son sólo "ideales" o mentales, pueden ser también "reales", "transcendentes" a la mente, como "reales" pueden ser los conceptos e ideas (v. t. SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I, 5-6). Ni tan siquiera se puede decir que todo conocimiento es simplemente probable, aunque muchos lo sean (v. PROBABILIDAD Y PROBABILISMO).Sin embargo, sí que parece puede decirse que el significado de una palabra o s. I. no puede separarse y luego unirse a un significante fónico o escrito como si hubiera un texto ideal que nuestras palabras simplemente traducirían (cfr. Signos, 53). De hecho la relación entre las intenciones significativas, los significados y su expresión material, oral o escrita, es a tal punto interna que los elementos de esa relación se hacen difícilmente discernibles. El logicismo del primer Husserl había llevado a éste a pensar en una eidética del lenguaje, una gramática a priori e ideal, que habría de funcionar como modelo para todas las lenguas étnicas. Textos como el que citamos a continuación muestran hasta qué punto cambió de ideas en este punto Husserl: "Ésta (la mención) empero no se encuentra fuera de las palabras, junto a ellas, sino que al hablar efectuamos continuamente un acto de mención interior que se fusiona con las palabras, y en cierto modo las anima. El resultado de esta animación es que las palabras y la locución entera se incorporan en cierto modo una mención, e incorporada, la comportan como sentido" (Lógica formal y Lógica transcendental, 25). Es ciertamente esta prodigiosa animación o encarnación del sentido o significación en el lenguaje lo que hace de éste un tema inagotable para la interrogación filosófica.V. t.: SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I; LOGOS; LENGUAJE; IDEALISMO II.P. PEÑALVER SIMÓ.
BIBL.: La de SIGNO Y SIGNIFICACIÓN I; la de SIGNO LINGÜÍSTICO: también: E. HUSSERL, investigaciones Lógicas, 2 ed. Madrid 1967; M. MERLEAU-PONTY, Signos, Barcelona 1964; R. BARTHES, Elementos de semiología, Madrid 1970; W. V. O. QUINE, Palabra y objeto, Barcelona 1968; C. K. OGDEN, J. A. RICHARDS, El significado del significado, Buenos Aires 1964; F. SORIA, La teoría del signo y del lenguaje en la filosofía griega, "Estudios filosóficos" (1966) 315-353.
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