Siervos HIST.
Categoria:
Historia
Durante el Imperio romano, tenían la misma condición jurídica que los esclavos, e igual sucedió entre los pueblos bárbaros, aunque ya con el cristianismo había comenzado a mejorar su situación en algunos lugares. Los textos latinos designan al s. con el nombre individual de servus (arcilla para las mujeres) y el colectivo de mancipium. La institución medieval de la servidumbre, que es la que aquí se considera, es desigualmente conocida en Europa y se inicia propiamente al disolverse el Imperio romano occidental (476), con el sistema manorial, por evolución del latifundio o villa. Muchas conclusiones acerca de la servidumbre proceden de datos contenidos en documentos, que pueden dar una idea de la condición de los s., la cual varía con el transcurso del tiempo hasta desaparecer prácticamente el estado de servidumbre con la total abolición de la esclavitud (v.) desde principios del s. XIX. Pero ya en la Edad Moderna la servidumbre en Europa occidental ha desaparecido o decaído notablemente. Se mantuvo más tiempo en Europa oriental, sobre todo en Rusia, donde la Revolución de 1917 termina definitivamente con la condición servil que aquí se trata, aunque ya en 1861 se había abolido teóricamente la servidumbre. En Inglaterra había desaparecido de hecho desde el s. XVI; en Francia, con la Revolución francesa; en Prusia, en 1807; en Hungría, en 1848; etc. A la desaparición de la servidumbre contribuyó también el auge de la burguesía, sobre todo en el s. XIV.La servidumbre se basaba en la costumbre más que en el Derecho romano. Tiene su marco en la Edad Media, coincidiendo con la- vigencia del régimen señorial (v.) y la pervivencia de antiguas costumbres y tradiciones grecorromanas. El s. solía estar vinculado a la tierra (adscriptos glebae) ya desde el s. V, y no era sujeto, sino objeto de derecho. Por su adscripción a la tierra, s. y campesino llegaron a ser sinónimos. El s. carecía de completa libertad, que podía obtener por manumisión; también había s. que usufructuaban la tierra mediante el pago de una renta o la prestación de un servicio. Los s. liberados mediante la manumisión se denominaban libertos (v.), cada vez más numerosos conforme penetra en la sociedad el verdadero espíritu cristiano.Las obligaciones de los s. las establecía más o menos arbitrariamente su señor, y ello fue frecuente motivo de abusos. Los Leibeigene, o s. de los países germánicos, pertenecían corporalmente a su señor, que en ocasiones les exigía juramento de fidelidad, de modo parecido al homenaje vasallático. Normalmente, el s. debía prestar un servicio en la casa del señor y (o) en las tierras de labranza. Se le concedía el derecho al matrimonio (reconocido legalmente), al ahorro de un pequeño peculio y a la compra de tierras. Dependía en casi todo del señor, que como una especie de dueño le compraba y vendía, al menos en Alemania e Inglaterra hasta el s. XII. Aunque el cristianismo prohibía el tráfico de esclavos, este tipo de comercio tenía gran aceptación en Occidente, ya que la esclavitud tendía a solucionar el problema de la falta de mano de obra, menos acuciarte desde el s. XI, al progresar la técnica. El s. formaba parte de la finca del señor, y lo mismo ocurría con sus descendientes y bienes, que se inscribían en un inventario o registro (colmellum). Además de trabajar gratuitamente para su señor, debían obedecer casi ilimitadamente a éste; pero disfrutaban de cierta autonomía los s. que su dueño instalaba en un manso o tierra de una familia.Los mansos serviles ahorraban a los señores el sustento de los s. y la crianza de los hijos de éstos, aun cuando podían utilizarles cuando querían. En los señoríos donde había un molino, la familia servil se alimentaba con los censos obtenidos por la molienda de los granos de los terrazgueros. En Alemania era costumbre que cada manso servil proporcionara al señor un doméstico tres veces por semana. Este tipo de manso abundaba en los dominios eclesiásticos, pero tanto en éstos como en los civiles el patrimonio del manso se integraba en el del señor. El manso servil solía ser más pequeño que el libre, y aun había unidades menores que el manso, tales como los cabannariae y hospitia. En ocasiones, varias familias ocupaban un manso.Otra era la situación de los servidores domésticos, que integraban la comunidad doméstica, además de los parientes del señor. Los servidores domésticos acostumbraban a habitar en viviendas o cabañas anexas a la mansión señorial, o en la misma mansión. Los s. se ocupaban de diversos trabajos y faenas, de los animales de tiro, etc.; sus mujeres e hijas se ocupaban en los talleres señoriales. También se encargaban a los s. las mensajerías y transportes, remando en las barcazas del señor, conduciendo sus carros, cargando las mercancías, etc. Normalmente, los domésticos eran en su mayor parte solteros o casados sin hijos, y se escogían para los menesteres domésticos los más jóvenes y vigorosos. Los oficios ejercidos por los s. eran muy diversos: carpinteros, cuberos, leñadores, herreros, tejedores, etc. Los servi manuales y los mancipia non casata, llamados también racioneros o prebendados, que no tenían casa aparte de la del dueño, se clasificaban entre los bienes muebles.Las órdenes religiosas utilizaban servidores asalariados para ayudar a los legos. Los domésticos permanentes con casa propia habitaban junto a la finca donde trabajaban. Sus condiciones de vida eran parecidas a las de los servi quotidiani de los textos alemanes, a las de los servientes franceses y a las de los bovarii de los textos latinos en Inglaterra, que tenían algún oficio o especialidad manual, podían utilizar durante determinados días el arado del señor y sembrar su parcela con los granos de éste.Era frecuente que cada señor tuviera muchos s., pero no hay estadísticas que den una visión de conjunto en un determinado país, sino noticias parciales. El poder de un señor dependía en parte del número de s. Como resultado de la Reconquista en España hubo un gran número de s. musulmanes entre los cautivos, los cuales se denominaron mauri o mauras. En general, posiblemente hubiera menos s. en España que en otras partes de Europa, por el espíritu y circunstancias de la Reconquista (v.), que impuso unas condiciones de poblamiento (v. REPOBLACIÓN), que no se dieron en otros lugares, permitiendo el asentamiento de hombres libres en los territorios ganados a los musulmanes (v. PRESURA). Sin embargo, algunos de estos hombres libres se hacían s. de un señor para obtener su protección (obnoxación). El número de s. no dependía de la superficie del manso. Un administrador de Moringhem, p. ej., en un manso de 25 Ha. arables, tenía 12 siervos. Tres mancipio aseguraban la explotación de un manso de 20 Ha. en Saint-Germain-des-Prés. En Ingolstadt, 22 s. domésticos trabajaban las 80 Ha. arables del dominio. Cada una de las haciendas de la abadía de San Giulia de Brescia, en Lombardía, tenía de 8 a 49 s. (905-906). En Inglaterra, sobre todo en la parte oeste, había muchos s. domésticos. Se calculaban unos 25.000 en 1086, cifra que supone un 10% aprox. de la población masculina. Sin embargo, ya en el s. XIII laservidumbre personal estaba abolida en pueblos con carta de franquicia, pero también en esa época parece renacer la servidumbre en algunas regiones, e inspirándose en el Derecho romano, que los juristas exhuman entonces, se intenta obligar a los s. a residir en determinados lugares, para evitar en parte que se trasladaran a las nuevas villas francas y ciudades.El abandono por un s. del lugar señalado por su señor suponía la confiscación de sus posibles bienes. Pero el desarrollo de la vida urbana lleva consigo cada vez más el absentismo, tanto por parte de los señores como por parte de los s., los cuales se libraban de su condición servil pagando un capital. En 1228, los monjes de Saint-Maurdes-Foseés liberaron a 29 familias residentes en Vitry, a cambio de 205 libras pagaderas en cinco años (citado por G. Duby, Economía rural y vida campesina en el Occidente medieval, Barcelona 1968, 326). A los s. que dejaban el medio rural les reemplazaba un campesinado pobre, cada vez más débil económicamente, al sustituirse la prestación en trabajo por censos en dinero.En el s. XIV, disminuye aún más la servidumbre, al despoblarse el campo y crecer las ciudades. Los s. se liberan también para formar parte de las milicias concejiles y de los ejércitos permanentes que se van constituyendo bajo protección real. Todo contribuye, pues, a una disminución de la servidumbre, jurídicamente considerada. Las mesnadas hacen de vehículo de conversión del s. en simplemente vasallo (v. FEUDALISMO, 3). En la Inglaterra de 1377 los s. constituían la tercera parte de la población rural. Con el debilitamiento de la economía señorial, tomó mayor auge la explotación dirigida por los campesinos y se acentuó la disminución de la servidumbre, aunque no es posible conocer con certeza la nueva situación, por falta de documentos. Si bien mejoró la condición de los s. adscritos, la de los s. personales no experimentó grandes cambios.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: Además de la citada en el texto, L. SUÁREZ FERNÁNDEZ, Historia social y económica de la Edad Media europea, Madrid 1969; H. CLAYHAM y otros, La vida agraria en la Edad Media, en Historia económica de Europa, I, Madrid 1948; L. GARCÍA DE VALDEAVELLANO, Curso de Historia de las instituciones españolas de los orígenes al final de la Edad Media, Madrid 1968; A. GARCÍA GALLO, Las instituciones sociales en España en la Alta Edad Media (siglos VIII-XII), "Rev. de Estudios Políticos" (1945).
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