Sidney, Philip
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Biografía GER
En el s. XVI inglés, época isabelina, la figura de S. es la encarnación más perfecta del escritor renacentista que sobresale en la poesía y crea un nuevo tipo de prosa, ejerciendo gran influencia.Vida. Perteneciente a una familia ennoblecida a mitad del s. XV, n. el 30 jun. 1554 en Penshurst (Kent); es bautizado con el nombre de su padrino, Felipe II de España. Estudia en el colegio de Shrewsbury primero y después en Christ Church de Oxford; pasa a continuación algún tiempo en Cambridge. Cuando Enrique VIII rompe con Roma, S., como tantos otros nobles, sigue la senda marcada por el rey, tratando de organizar en varias ocasiones, aunque sin éxito, una liga protestante. Visita Irlanda, donde su padre ejercía un alto cargo de gobierno, juntamente con el conde de Essex, quien intenta concertar el matrimonio del joven con su hija Penélope, pero a S. no parece interesarle el proyecto, y sólo después del matrimonio de ella con lord Richt descubre que nacía en él un amor ardiente que hallaría cauce en la colección de sonetos titulada Astrophel and Stella. Desempeña diversos cargos, pero ninguno importante, en la corte. En enero de 1583, la reina le otorga el título de sir para que actúe como representante del elector Casimir, en ausencia de éste, en la investidura del mismo como caballero de la Jarretera, y el 21 de septiembre del mismo año contrae matrimonio con Frances Walshingham, hija de sir Francis, uno de los ministros más importantes de Isabel I. En 1585 es nombrado gobernador de Flushing; un año más tarde interviene en una acción de guerra para tratar de impedir la liberación de Zutphen por las fuerzas del duque de Parma. Herido por una bala de mosquete, es trasladado a Arnhem, donde muere unos días más tarde, el 17 de octubre.Obra literaria. S. ofrece una triple dedicación: a) el criticismo literario, ejemplificado en The Defence of Poesie; b) la lírica pura, con su colección de sonetos Astrophel and Stella, que hace de él uno de los tres sonetistas más grandes del s. XVI (los otros dos son Spenser y Shakespeare); y c) la prosa, con The Arcadia, una novela de traza pastoril por su tema, no excesivamente original, pero que, por las características y el valor de su prosa, le eleva a epígono de lo que se ha llamado fines del Renacimiento o quizá, con más exactitud, el primer barroco de Inglaterra.The Defence of Poesie (Defensa de la poesía) o Apology for Poetry (impresa en 1595, pero escrita con toda seguridad 10 ó 12 años antes) es una interesante obra de crítica literaria que nació en respuesta a la School of Abuse (1579) de Stephen Gosson. Puede decirse que tiene tres partes: a) defensa de la poesía, enumerando sus méritos principales y sus objetivos más importantes; b) examen del estado de las letras inglesas en su época; c) una pequeña sección dedicada casi exclusivamente a materias retóricas. Puede afirmarse en resumen que es una estimable obra de criticismo, cuyos principales méritos residen precisamente en la calidad de su estilo, sin que por eso menospreciemos su seguro enfoque en los puntos tratados, así como la extensión de sus conocimientos lingüísticos. No está claro si fue absolutamente original en los principios que sustentó o los tomó de Scaliger y Minturno.Astrophel and Stella. Es una de las tres grandes colecciones de sonetos que aparecen en la época isabelina. Su primera publicación, debida a Thomas Newman cinco años después de morir el autor, en un "quarto" lleno de inexactitudes como ocurrió con los de Shakespeare, fue seguida por la primera edición autorizada, el "Folio" de las Obras completas que ve la luz en 1598 con la aprobación de la condesa de Pembroke, hermana de Sidney. Consta de 108 sonetos y 11 canciones, y canta en ella su pasión por una dama a la que llama Stella, reflejo de su amor real o supuesto por la hija del conde de Essex, Penélope Devereux.Como dice Kenneth Muir, la serie exhibe tres conflictos enlazados: a) razón-pasión, o virtud y amor adúltero en la mente de Astrophel; b) el conflicto en la mente de Stella entre su inclinación a la castidad y su impulso a corresponder el amor de Astrophel; c) la lucha entre Astrophel y Stella, que termina con la derrota del primero. No hay duda de que resuenan aquí los ecos de Petrarca y Ronsard, pero no puede afirmarse en ningún caso que haya imitación directa. Los sonetos varían en talante: unos son serios, otros irónicos, con las alabanzas y la expresión de sentimientos que pudiéramos llamar típicos de la época. Pero lo que no puede negarse es su enorme calidad lírica, que junto a la belleza de las imágenes, la musicalidad y el sentido del ritmo hacen de esta serie uno de los hitos poéticos de la literatura inglesa.Principal obra. Pero quizá lo más importante de la obra de S., porque es lo más característico y aquello que representa algo nuevo y distinto, es su novela pastoril The Arcadia, escrita en hojas sueltas enviadas sin corregir a su hermana la condesa de Pembroke, para cuyo deleite y el de su círculo de amigos la había concebido. Tiene tres versiones. La primera y más breve no se publicó hasta 1926, reproduciendo el ms. Clifford, propiedad de un bibliógrafo norteamericano. Se la conoce con el nombre de Old Arcadia y está dividida en cinco libros o actos.La segunda versión es una ampliación de la primera hecha por el autor antes de su muerte o de su marcha a Flushing y fue interrumpida en el libro tercero. Los dos primeros son casi doble de largos que los de la Old Arcadia. Su amigo y biógrafo Fulke Greville la publicó en 1590, tras haberla dividido en capítulos. Tres años más tarde la condesa de Pembroke publicó la tercera, que consta de la edición de 1590 sin las ayudas de Greville al lector, pero con la adición de los libros finales no ampliados. Algunas de las adiciones en estos libros aparentemente fueron hechas por el propio S. o por su hermana, de acuerdo con sus intenciones. De otros quizá sea ella enteramente responsable.En general, los cambios efectuados en The New Arcadia (o versión corregida) acusan un doble propósito: a) añadir rasgos de sutileza psicológica en la caracterización de los personajes; b) complicar el asunto y hacer más rico el estilo, de acuerdo con las normas aceptadas para el poema heroico. Los antecedentes se encuentran principalmente en la Arcadia de Sannazaro (v.) y en la Diana de Montemayor (v.) y ocasionalmente en otros autores, como la Aetiopian History de Heliodoro. El asunto se centra en torno al enamoramiento de los príncipes, que se prendan de las hijas del rey de Arcadia, que se ha refugiado en un bosque para eludir el cumplimiento de un oráculo.Considerada en conjunto, carece de valor como novela, por su defectuosa arquitectura, su tono discursivo y la débil delineación de los personajes. Su valor principal reside, a nuestro juicio, en su estilo peculiar, que, a diferencia del de Lyly, demasiado mecánico, con su interminable serie de antítesis y analogías, es excesivamente poético. Las frases se mueven rítmicamente bajo una carga de metáforas, personificaciones y expresiones conceptuosas. A S. le encantaba jugar con un vocablo y utilizarlo en todos sus posibles significados. Los elementos que lo constituyen son: antítesis y contraposiciones (ocasionalmente), preguntas retóricas, epítetos antitéticos u oxymoron, juegos de palabras y retruécanos, metáforas, personificaciones, juegos de color y vocablos de sentido traslaticio. Fundamentalmente, su contribución especial es la transformación de la prosa inglesa. Lyly utilizó en su Euphues muchos de los artificios enumerados, pero la impresión que produce su obra, la particular calidad de sus metáforas, es fría y gris. En cambio, la obra de S., independientemente de la trama, de los defectos estructurales, de la languidez de la narración, es quizá como una serie de pinturas renacentistas con sus brillantes colores, con el gusto por las materias nobles y ricas. Las metáforas -que aunque impuras parece que acusan(si fuera posible por la cronología) ecos gongorinos-, las materias inanimadas dotadas de vida y personalidad, la abundancia de vocablos usados en sentido traslaticio, todo contribuye a dar una impresión de riqueza y recargamiento, que justifica el nombre de primer barroco.La lectura de la Arcadia, en conjunto, es fatigosa para el lector moderno. En general, ni siquiera el estilo se ha apreciado justamente, haciendo recaer sobre él muchos de los adjetivos (extravagancia, afectación, mal gusto) que se aplicaron a Góngora hasta su revalorización. Pero, desde un punto de vista actual, no hay duda de que trozos como la descripción de la Reina Helena, o la de Pamela, o la de Pyrocles disfrazado de Amazona -por no citar sino una ligera muestra- son algo nuevo y distinto dentro de la novela inglesa. Las sugerencias de sus imágenes, la riqueza renacentista de los elementos descriptivos, dotan a su prosa de una brillantez desconocida, que apunta y anticipa los grandes hallazgos de Shakespeare.F. CARRERES DE CALATAYUD.
BIBL.: R. W. ZANDVOORT, Sidney’s Arcadia, Amsterdam 1929; P. SIDNEY, Complete Works, 4 vol. Cambridge 1912-26; M. W. WALLACE, The Li/e of Sir Philip Sidney, Cambridge 1915; E. J. M. BUXTON, Sir Philip Sidney and the English Renaissance, Londres 1954; F. S. BOAS, Sir Philip Sidney, Representatiue Elizabethan, Londres 1955; M. WILSON, Sir Philip Sidney, Londres 1931.
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