Sexualidad I. Biologia. BIOL.
Categoria:
Biología
l. Concepto y teorías de la sexualidad. Las palabras sexo y s. inducen comúnmente a la idea de diferenciación sexual, esto es, a la de dos caracteres opuestos y complementarios de masculinidai y feminidad, que se suelen representar con el carcaj y las flechas de Mercurio (para otros, símbolo de Marte y de la guerra), d, o antigua representación del hierro entre los alquimistas, y el espejo de Venus (para otros de Minerva),4 , o representación alquímica del cobre.Según algunos biólogos, el sexo se identifica con la cariogamia, o sea, con la unión de gametos (v. EMBRIOLOGíA). De hecho la s. es un fenómeno que implica recombinación meiótica (v. MEIOSIS) o anfimixis, de ahí que se pueda hablar de s. en bacterias (v.). Como quiera que en la mayoría de los organismos ocurren procesos de fecundación -en todos los de constitución celular metacítica o eucariótica- e incluso se han descubierto en las bacterias (de organización protocítica o procariótica) fenómenos análogos, se ha supuesto desde antiguo (Weissmann 1886) que el mecanismo de mezcla de plasma germinativo "Vermischung der Keimplasmen" o anfimixis es esencial en el proceso hereditario. También se desarrolló, como teoría general en relación con la evolución de las especies y la s. de los individuos, la teoría del rejuvenecimiento. Ésta se apoyó sobre todo en los experimentos del francés Maupas, a fines del siglo pasado, y los del americano Calkins, a principios del actual, sobre la conjugación de los ciliados. En estos protozoos (v.) se ha visto que las conjugaciones van ligadas a fenómenos de diferenciación sexual, que llegan incluso a diferenciación morfológica de macroconjugantes y microconjugantes (en Ophryoscolex), o a núcleos emigrantes con apariencia de espermatozoides flagelados (en Cycloposthium).La teoría de la sexualidad enunciada por O. Bütschli hacia 1876 y más tarde por Schaudinn (1905), ha sido renovada y puesta al día con los trabajos de Max Hartmann y seguidores, desde 1930 hasta la actualidad. Según la teoría de Hartmann toda célula (protista, célula metacítica cualquiera o gameto) posee una potencia bisexual -esto se ha enunciado como ley o existencia de una "allgemeine bipolare Zweigeschlechtlichkeit" (Hartmann 1943)-. Mediante el despliegue de una u otra de sus potencias, la célula se hace masculina o femenina respecto a otra en la que domine la s. contraria (s. relativa). Conesta teoría general se han ido explicando, hasta hoy, la inmensa variedad de fenómenos estudiados experimentalmente en animales, bacterias y vegetales en los que hay diferenciación sexual o diversos grados de hermafroditismo (de Hermes o Mercurio= potencia masculina y Afrodita o Venus=potencia femenina).2. Determinación del sexo. En los casos de protistas y algas inferiores, sin diferenciación sexual fenotípica de los individuos y además con isogamia, se observa, con el método de los gametos sobrantes, que los isogametos (en apariencia gametos idénticos) copulan los de unas estirpes determinadas con los de otras estirpes, pero no entre sí. Se llega a apreciar una s. positiva y otra negativa. Cuando hay anisogamia y los gametos, no sólo están fisiológica sino también morfológicamente diferenciados, se ha visto que la diferenciación sexual de los individuos puede deberse a factores genéticos (determinación genotípica del sexo), como ocurre en la mayoría de los protistas y de las plantas y animales pluricelulares, así como en el hombre. En otros casos, p. ej., ciertos vegetales y algunos animales, como el poliqueto Ophryotrocha puerilis (estudiado por Bacci) o en el caso clásico de Bonellia viridis, dilucidado por Baltzer, la determinación no es genética sino ambiental, a veces inducida por hormonas (fenormonas) que producen ciertos individuos (p. ej., las hembras adultas de Bonellia) y ejercen su influjo sobre larvas que se transforman así en machos. Ésta es una determinación fenotípica del sexo.En cuanto a la determinación genotípica del sexo, a raíz de las clásicas investigaciones de Correns en Bryonia dioica, se creyó debida simplemente al juego genético de la distribución de los cromosomas sexuales X e Y (v. CROMOSOMA). Según este esquema simple el genotipo de un sexo (generalmente la hembra) sería 2A+XX (A=dotación de cromosomas autosómicos), el genotipo del otro sexo (generalmente el masculino) sería 2A+XY (o bien 2A+XO). Entonces los gametos serían de un solo tipo (A+X) en el sexo homogamético (el femenino, salvo en aves, ciertos reptiles, las mariposas y otros pocos casos más), o de dos tipos (A+X y A+Y o A+0) en el sexo heterogamético o digamético (el masculino, salvo en aves y los demás en que ocurre la viceversa). Sin embargo, los experimentos del mismo Correns en musgos, los de Bridges en Drosophila y los trabajos de otros muchos biólogos, han demostrado que las potencias bisexuales -que pueden no ser precisamente genes, en sentido estricto, y cabe suponer que residen en los autosomasson incrementadas (según Goldschmidt) o quedan inhibidas (según cree Correns) por los genes determinadores del sexo, que han sido llamados realizadores o, mejor, modificadores sexuales (Dobzhansky). Estos modificadores pueden estar influenciados por factores diversos, p. ej., los hormonales, como ocurre en la mayoría de los vertebrados y también en el hombre.Esas influencias extrínsecas (no genéticas) en la diferenciación sexual de los individuos permiten explicar la enorme variabilidad de casos de hermafroditismo en seres con determinación sexual genética, así como los extraños casos de ginandromorfismo (diferenciación morfogenética doble, femenina y masculina) como los estudiados por Goldschmidt en la mariposa Lymantria dispar.R. ALVARADD BALLESTER.
V. t.: FECUNDACIÓN; REPRODUCCIÓN; GENÉTICA; MEIOSIS. BIBL.: S. ALVARADO, Biología General, III, 8 ed., Madrid 1967; G. BACCI, Sex determination, Oxford 1965.
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