Sevilla III. Archidiócesis. REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Metrópoli (Hispalensis, Spalensis) de la Bética; Iglesia patriarcal. Los límites territoriales del arzobispado fueron, desde tiempo de Remondo de Lezana (segunda mitad del s. XIII), al N el río Genil hasta su desembocadura en el Guadalquivir, junto con una línea que se prolongaba a partir de este punto hasta Montemolín, tras atravesar el territorio de Constantina; al O, el Guadiana; al S, el Atlántico hasta la desembocadura del Guadalete, quedando el actual Puerto de Santa María en el área hispalense; y al E, frontera con el reino nazarí, no existieron límites fijos hasta la restauración de la sede malagueña. Dentro del citado territorio se engloban en el s. XIII los arcedianatos de Écija, Cádiz (de jerez desde 1267), Reina, Constantina, Niebla y los prioratos de Puerto de Santa María, Aroche, Aracena, Galarosa y la Algaba. Hoy día la diócesis comprende los siguientes arciprestazgos: Arcos de la Frontera, Carmona, Cazalla de la Sierra, Écija, Estepa, Grazalema, Itálica, Jerez de la Frontera, Lora del Río, Marchena, Morón de la Frontera, Olvera, Osuna, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Sanhicár la Mayor, S., Utrera y Zahara.Situación actual (referida a 1973) : 17.598 Km2, de las provincias civiles de S. y parte de Cádiz; 1.729.105 fieles, 289 parroquias, 569 sacerdotes diocesanos y 432 sacerdotes religiosos; 93 seminaristas mayores, 61 instituciones benéficas, tres seminarios: del metropolitano de S. Isidoro y S. Francisco Javier, el menor del Sagrado Corazón de Jesús de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y el menor de Nuestra Señora de Belén en Pilas (S.). Existen en la archidiócesis 795 religiosos y 3.824 religiosas. Fueron las dignidades: deán, arcediano de la villa, chantre, tesorero, maestrescuela, arcedianos de Écija, Jerez (antes de Cádiz), Niebla, Reina y Prior de la Villa; 40 canónigos, 20 racioneros mayores y 20 menores. En la actualidad, el cabildo cuenta con siete dignidades (deán, arcipreste, arcediano, chantre, maestrescuela, tesorero, mayor de S. Fernando y Nuestra Señora de los Reyes), 21 canónigos, ocho capellanes de la Capilla Real y 20 beneficiados. La iglesia colegial de Jerez de la Frontera tiene 11 canónigos y seis beneficiados. Un gran número de asociaciones de fieles, cofradías, hermandades, etc., de antigua y valiosa tradición, contribuyen a la formación y vida religiosa en general, y a mantener un especial fervor en las festividades de Semana Santa.Historia. Fundada por S. Geroncio, obispo de Itálica, S. adoptó pronto, como la mayor parte de la región, el cristianismo. Su primer obispo, Marcelo, vivió en la primera mitad del s. III. Su comunidad cristiana dio testimonio de su fe, con el martirio de las Santas Justa (v.) y Rufina, patronas de la ciudad, antes de que se desencadenase la persecución de Diocleciano. En tiempos ya del Conc. de Elvira (v.) se hallaba erigida Hispalis en metrópoli de la Bética, y en la época visigótica eran sufragáneas suyas las sedes de Asidonia (Medina Sidonia), Astigi (Ecija), Corduba (Córdoba), Egabro (Cabra), Elipla (Niebla), Iliberis (Elvira-Granada), Itálica, Málaga, Tucci (Martos) y, quizá, Abdera (Adra), cuyos prelados asistieron a los dos concilios provinciales convocados por S. Leandro (v.) y S. Isidoro (v.). Bastión en la lucha contra el arrianismo (v.), su fe se ilustró con el ejemplo y el martirio de S. Hermenegildo (v.), y con la ciencia y actividad de S. Leandro y S. Isidoro.Durante los primeros siglos de la dominación musulmana, la Iglesia sevillana pudo conservar, en líneas generales, su culto y formas de vida, sin ser objeto de violentas coacciones por parte de los reyes y gobernadores musulmanes. Signo muy distinto revistió la etapa almorávide y, sobre todo, la almohade, en la que se desplegó una persecución en regla contra los cristianos, que debieron exiliarse en su mayor parte (v. MOZÁRABES).La reconquista de la ciudad por Fernando III el Santo (v.) abrió uno de los capítulos más importantes en la historia de la diócesis. Dotada la catedral espléndidamente por S. Fernando, Alfonso X y Sancho IV, D. Remondo, su segundo prelado en esta etapa y gran organizador, entabló enconados pleitos con la Iglesia toledana, con el fin de disputarle derechos primaciales que aquélla se había atribuido, antes de efectuarse la expugnación de S. por los cristianos. Pese a su restablecimiento como metrópoli y a la equiparación por Alfonso X de sus privilegios con los toledanos, un gran número de diócesis sufragáneas suyas en la era visigótica pasaron a depender del arzobispado de Toledo (v.) o continuaron sometidas al reino nazarí de Granada. Sucesivas amputaciones redujeron, en los decenios siguientes, su vasto territorio. Durante la Baja Edad Media, el antiguo esplendor e importancia de la diócesis no experimentó mengua alguna, y destacó por sus riquezas, producto no sólo de las dotaciones del s. XIII, sino fruto también de su ubicación en una de las zonas de mayor potencialidad económica y social de la Península.La época moderna se abrió en la archidiócesis hispalense con dos acontecimientos capitales destinados a vertebrar e informar una extensa parcela de la vida eclesiástica posterior. Dentro de la reorganización eclesiástica acometida por los Reyes Católicos (v.), el planteamiento de las relaciones entre la Iglesia y la Corona experimentó una profunda modificación cuando los monarcas presentaron a la asamblea del clero, reunida en S. en 1478, un esquema de las directrices que inspiraron en adelante su conducta con la Santa Sede, siendo la más importante la relativa a la provisión de mitras y beneficios mayores, que se sustraían a la designación unilateral de la Corte pontificia, en provecho ahora de la Corona. La asamblea sevillana no mostró ninguna renuencia a aceptar las revolucionarias medidas de los reyes; aunque con conciencia del malestar que producirían en Roma, se prestó a actuar de mediadora entre ambas partes. A fines de 1480, comenzó en S. la actividad de la Inquisición (v.). En consonancia con su importancia, y potencia material, la archidiócesis habría de ejercer un papel de indudable relevancia en todas las empresas acometidas por los Reyes Católicos: guerra de Granada, campañas norteafricanas, etc. Resuelta obvio resaltar el protagonismo representado por la metrópoli sevillana, "puerto y puerta de las Indias", en la evangelización del continente americano. Ello fue así no sólo por el reclutamiento abrumadoramente sevillano de los primeros misioneros de los nuevos territorios, sino también por ser S. obligado lugar de cita y punto de partida para todos los emigrantes americanos.Por su densidad demográfica, su desarrollo económico y social y sus numerosas colonias mercantiles extranjeras, S. sería durante toda la primera mitad del s. XVI campo abonado para el arraigo y extensión de las doctrinas erasmistas. Nutridos grupos de adeptos a las ideas de Erasmo (v.) lo pondrían de manifiesto, así como la proliferación de desviaciones doctrinales. El famoso auto de fe de 1559 evidenciaría la importancia de la heterodoxia hispalense. Durante el reinado de Felipe II (v.) y sus inmediatos sucesores, los afanes de los prelados hispalenses se orientaron preferentemente hacia la implantación en su diócesis del vasto programa tridentino, y de modo específico hacia el establecimiento de centros formativos idóneos para la renovada figura sacerdotal que se había perfilado -y propuesto- en dicho concilio. El s. XVIII ofrecerá, sobre todo en la segunda mitad, un panorama de florecimiento religioso. Ciertas fisuras comenzaron a agrietar a fines del s. XVIII el cristianismo hispalense, cuya crisis revestiría indudable trascendencia durante la ocupación de la ciudad por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia y a lo largo de la etapa final del Antiguo Régimen.La paz religiosa subsiguiente a la mayoría de edad de Isabel II y la consolidación en el poder del partido moderado, deparó a S. la oportunidad de ser regida por uno de los prelados más inteligentes de la Iglesia decimonónica, el card. Romo, que se caracterizó por una vasta obra de reorganización en los cuadros eclesiásticos hispalenses, a tono y en consonancia con las directrices que darían vida al Concordato de 1851. Un gran número de asociaciones piadosas y catequéticas se introdujeron también en S. durante este pontificado, que pudo presenciar la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, sueño indesmayable y piedra miliar en la trayectoria de la vida de la archidiócesis a lo largo de toda la etapa moderna. Tras el derrocamiento de Isabel II (1868), S. fue la primera diócesis en experimentar la transformación operada en el horizonte espiritual del país por el afianzamiento de los principios de la Revolución de 1868 (v.), que inauguró en la historia del catolicismo español un capítulo rigurosamente inédito y desenraizado.S. recibió a lo largo del último cuarto del s. XIX a un elevado número de órdenes y congregaciones religiosas, en especial femeninas; conoció también las asperezas de las luchas doctrinales entre grupos de católicos de tendencias diversas. En la etapa final de la Guerra de 1936, ocupó la sede de S. Isidoro el antiguo primado Pedro Segura (v.), hasta su muerte en 1957.J. M. CUENCA TORIBIO.
BIBL.: D. ORTIZ DE ZÚÑIGA, Anales eclesiásticos y seculares de Sevilla, Madrid 1796; J. MORGADO SANCHO, Prelados sevillanos, Sevilla 1906; J. GUICHOT, Historia de la ciudad de Sevilla, Sevilla 1875-90; F. MARTíN FERNÁNDEZ, Los seminarios españoles, I, Salamanca 1964; J. M. CUENCA TORIBIO, La Iglesia sevillana en la primera época constitucional, "Hispania Sacra" (1962); íD, Una fuente sevillana para el estudio del trienio constitucional, "Archivo Hispalense" (1964); íD, Algunos aspectos de la segunda restauración fernandina en Sevilla (1823-25), "Archivo Hispalense" (1965); íD, La revolución de 1868 y el episcopado de la Baja Andalucía, "Anales de la Univ. Hispalense" (1967); íD, La jerarquía eclesiástica isabelina, "Atlántida" (1969); M. TERUEL y GREGORIO DE TEJADA, Rasgos claves de la vida de Manuel LópezCepero, "Archivo Hispalense" (1964); H. JURETSCHKE, Vida, obra y pensamiento de Alberto Listá; Madrid 1951; J. BERMEJO, Glorias religiosas de Sevilla (o Noticia histórico descriptiva de todas las cofradías...), Sevilla 1882.
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