Servicio Militar POLÍTICA
Categoria:
Política
Aspecto histórico. El origen del s. m. hay que buscarlo en el advenimiento de la organización social, por rudimentaria e incipiente que ésta sea. En los orígenes del grupo, familia, clan, tribu, todos los componentes válidos físicamente son soldados, confundiéndose ejército y sociedad. En Egipto, en pleno apogeo faraónico encontramos ya una diferenciación: se llevaba a cabo una leva para el servicio activo y otra para la reserva. Hasta el 1700 a. C. los egipcios reclutaban en caso de guerra el ejército nacional a base de alistamiento obligatorio. A partir de 1560 a. C. y ante las continuas amenazas y necesidades de expansión, pasa a ser permanente de una manera progresiva siempre a través del s. m. obligatorio. En un espacio que abarca desde el 3000 hasta el 300 a. C. y circunscribiéndonos al área del Oriente Medio antiguo, podemos realizar un rápido y somero estudio entre los pueblos sumerios, babilonios, asirios y persas, en los que el s. m. inicia una trayectoria que, teniendo su origen en los contingentes proporcionados obligatoriamente por las ciudades (Sumeria), pasa a convertirse en ejército permanente (Babilonia), por un feudalismo militar obligatorio (Asiria), para volver a constituir levas obligatorias procedentes de las distintas satrapías (Persia). En toda esta zona el reclutamiento del ejército quedaba asegurado por el conjunto de la población, encargándose de llevarlo a cabo las milicias provinciales a través de los gobernadores respectivos.Con el concepto de ciudad-estado de los griegos, desaparece el s. m. porque el ciudadano es soldado desde que nace hasta que muere, estando considerada la guerra como una profesión de honor. El hombre útil se encuentra obligatoriamente movilizado desde los siete a los 30 años, momento en que se le autoriza a dormir en casa, pudiendo ser llamado hasta los sesenta. Los atenienses deben prestar obligatoriamente s. m., pero una vez terminada la guerra, vuelven a sus ocupaciones ciudadanas. Los romanos, más pragmáticos y evolucionados, procuraron mantener un ejército de ciudadanos semipermanente que se disolvía durante los inviernos; posteriormente lo mantenían todo el año, pero con un sistema de rotación que permitía retener gran cantidad de hombres para potenciar la vida civil. El s. m. duraba de los 17 a los 46 para el ejército activo y hasta los 60 para las ciudades.Ante lo insuficiente de las levas surgen los mercenarios, que hacían de la profesión de las armas la razón de su existencia. El voluntario aparece en la época romana de Mario, quien, ante la impopularidad del s. m. obligatorio, cubre así las necesidades de su ejército. Augusto (v.) fue el fundador del ejército permanente, donde el s. m. duraba 20 años, aunque no podía retener a los soldados en caso de necesidad. Con Vespasiano, los italianos quedan exentos del servicio militar. Adriano vuelve a instituirlo nuevamente hasta que por el año 260 el s. m. obligatorio pasa a ser sustituido por el de mercenarios.Los bárbaros, invasores de Europa, cuentan con levas feudales reclutadas para la guerra, que han de costearse sus propias armas y equipo. El ejército de Bizancio se reclutaba en provincias y en el extranjero. Los mercenarios aumentarían notablemente en 1056 al ser reemplazado el s. m. obligatorio por un impuesto. Los árabes no se beneficiaban del s. m. obligatorio, realizando levas forzosas en zocos y completadas por mercenarios de cualquier origen. Tribus y clanes constituían fracciones bajo el mando de sus jefes naturales. Los germanos no mantenían ejército permanente, por lo que el s. m., aun siendo obligatorio para los hombres libres, se reclutaba exclusivamente para la campaña.Los señores feudales (v. FEUDALISMO) mantuvieron el s. m. que obligaba a los vasallos a seguirlos cuando partían para la guerra. Durante los periodos de paz, el vasado estaba obligado a prestar servicio entre 40 y 60 días al año. Posteriormente aparecen las primeras exenciones para determinados oficios, a los que sólo se llamaba en caso de necesidad extrema. La desaparición del feudalismo trajo la constitución de los ejércitos permanentes de recluta obligatoria, procedimiento que se mantendrá hasta nuestros días.Alfonso X habla por primera vez en su segunda Partida del s. m. obligatorio, siendo los Reyes Católicos quienes lo establecen de una manera ordenada entre los 20 y los 45 años. Los Austrias impusieron el sistema de enganches dentro de la obligatoriedad, corriendo a cargo de los capitanes de los Tercios la realización de las levas por villas y pueblos. Los Borbones continuaron con el sistema de enganches y ante la escasez de soldados voluntarios se dio entrada a mercenarios extranjeros. Los abusos de las levas obligaron a Carlos III a reorganizar el reclutamiento uniforme en todo el reino, rechazando el voluntariado y ordenando el censo militar general, fijando la edad del s. m. entre los 16 y los 40 años, no alcanzando el éxito esperado a causa de las numerosas e injustas exenciones.El s. III se ha mantenido obligatorio en España desde la Constitución de 1812 hasta nuestros días, admitiéndose el voluntariado y, hasta los primeros años del s. XX, la redención a metálico.Legislación. La primera ley que habla formalmente del s. m. data de la Constitución de 1812, estableciendo que: "todo español está obligado a defender a su patria con las armas cuando sea llamado por la ley". La Ley de 1821, constitutiva del Ejército, abolía la redención a metálico. En 1835 se volvió a recurrir a ella para aligerar el presupuesto, teniendo que admitirse a portugueses, franceses e ingleses durante la guerra carlista. Tras la revolución septembrina de 1868, que daría la victoria a Serrano, Prim y Topete, fue defendida por ellos la necesidad del s. m. obligatorio, que no llegó a prosperar. En 1873, durante la primera República, Castelar intentó imponer el s. m. obligatorio sin redención a metálico, fracasando rotundamente a causa del desorden reinante. La Restauración realiza otro intento sin éxito, promulgándose en 1885 la ley de Reclutamiento sin la abolición de la exención. El ministro de la Guerra volvió a intentar de nuevo ambas cosas en 1909 sin conseguirlo, hasta que el Gobierno de Canalejas de 1912 estableció el s. m. obligatorio y abolió la clasista redención a metálico. Durante la segunda República aún se mantenía el llamado "soldado de cuota" exento del servicio mecánico, que servía menos tiempo mediante una aportación a la hacienda. Hasta 1936 no se lleva a cabo en España el s. m. obligatorio, desapareciendo totalmente la redención monetaria, aunque manteniendo el voluntariado. El sistema para la Marina era el de levas de vagos, maleantes y presidiarios. En 1873 se empezó a organizar el reclutamiento entre los mozos censados en las Comandancias v Ayudantías de Marina. En 1915 entró en vigor la ley de Bases. El Ejército del Aire, creado en 1940, cubrió sus necesidades con voluntarios hasta 1968, en que cuenta con un cupo de recluta ordinaria completada con voluntarios. Actualmente el s. m. obliga a todos los españoles, salvo los exentos por razones físicas o de interés nacional. El tiempo de servicio es de 18 años (20 a 38) y el servicio activo de dos, de los que se permanece en filas de 15 a 18 meses, pasando posteriormente a la situación de reserva (Ley de 30 jul. 1968).En Hispanoamérica se realiza de acuerdo con las leyes iniciales de la época colonial, siendo general su carácter obligatorio. En las llamadas democracias populares se tiende a integrar el s. m. obligatorio, que afecta a ambos sexos, dentro de otros servicios nacionales y sociales. En la República Federal Alemana se intenta suprimir el s. m. acudiendo al voluntario y al profesional, meta alcanzada por los EE. UU. en 1973, aunque siga manteniendo la obligatoriedad para caso de guerra.Aspecto sociológico. En el transcurso de la historia, vemos cómo el fenómeno guerrero se sucede con una frecuencia irremediable, llegando a constituir un azote consustancial con el hombre misma (v. GUERRA). La sociedad, desde antiguo, compuesta por voluntades, inteligencias y fuerzas materiales ha intuido la necesidad de crear una autoridad social al frente de la cual ha situado como sujeto de la misma a la fuerza armada, destinada a resolver en situaciones extremas la supervivencia del sistema. El estamento ejército presta, así, un servicio a la sociedad de la que es parte integrante, acudiendo a ella para extraer los hombres que tiene misión de preparar, no sólo para resolver posibles conflictos, sino para reintegrarlos con una formación nacional que convierte su labor en verdadera educación ciudadana y social.Antiguamente, de manera general, y aunque en toda confrontación bélica había causas de orden más elevado, se atendía primordialmente a los factores materiales; hoy las guerras se resuelven esencialmente por un choque de factores morales: de los ejércitos en un próximo pasado; de las nacionalidades ayer y de los bloques de pueblos en la actualidad. De ahí la necesidad del complemento de una preparación espiritual y moral, digno aspecto que, por constituir el fundamento de la acción bélica, ha de influir necesariamente en la preparación de aquellos que mediante su s. m. obligatorio van a servir a su país.V. t.: EJÉRCITO; OBJECIÓN DE CONCIENCIA.M. AGUILAR OLIVENCIA.
BIBL.: ABELLA, El servicio militar, Madrid 1972.
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