Servia (srbija) III. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
Categoria:
Historia
En los comienzos de la Edad Moderna (1459), S. cayó definitivamente en poder del Imperio turco, después de una prolongada presión. Desde esta posición clave en los Balcanes, los otomanos se lanzaron posteriormente a la conquista de Bosnia, Herzegovina, Albania y Hungría. El dominio turco se traducía en una serie de vejaciones a la población, tales como obligar a los niños a enrolarse en su ejército, la desmembración de las tierras, o el ejercicio de una autoridad arbitraria. La Iglesia, no obstante, supo mantener vivo el espíritu nacional. En 1557, el gran visir Mohamed Skolovié, nacido en Herzegovina, restableció el patriarcado de Peg (Ipeck) en favor de su hermano Makarij, el cual permitió la influencia de la Iglesia griega.Bajo el dominio turco, la economía servia se basaba en la agricultura. La industria minera fue casi totalmente abandonada, y ciudades como Sarajevo, Mostar y Novi Pazar aumentaron en importancia. Durante esta etapa, se registraron varios movimientos de resistencia clandestina, encabezados por patriotas que, como Marko Kralievié, se convirtieron en figuras legendarias. Durante la larga lucha de los Habsburgo para reconquistar Hungría, fueron muchos los servios que formaron en las filas imperiales. Después del fracaso de los turcos ante Viena (1683), los servios aumentaron sus esperanzas de restablecer su independencia, pero los otomanos no sólo tomaron represalias contra ellos, sino que suprimieron el patriarcado de Ipeck, cuyo titular emigró a Austria con más de 100.000 fieles. Allí fueron acogidos favorablemente por el emperador Leopoldo I. Después de los tratados de Carlowitz (v.; 1699) y Passarowitz (1718), los austriacos recuperaron el dominio sobre Hungría y obtuvieron la S. del Norte así como la Valaquia occidental. Sin embargo, las esperanzas de los servios se vieron truncadas por el agotamiento de los Habsburgo, que se mostraron incapaces de extender sus conquistas más al S. En virtud del tratado de Belgrado (1739), se restituyó a los otomanos todo el territorio al S del Danubio y del Sava. Los servios, decepcionados de nuevo, volvieron su mirada hacia Rusia, en cuyo territorio, al N de Odesa, se habían fundado numerosas colonias servias. Mediante el tratado de Kuchuk-Kainarzhi (1774), Catalina II reivindicaba el papel de protectora de los ortodoxos.La guerra por la independencia. Durante los primeros años del s. XIX, la crisis de la autoridad central de los turcos provocó una situación caótica en las provincias, que quedaron a merced de la rapacidad de los soldados.En Belgrado, el bajá tuvo que hacer frente a una insurrección de los jenízaros en 1804. A raíz de aquellos sucesos, surgió un líder del pueblo servio, Georges Petrovic, llamado Karageorges por los turcos, el cual, poniéndose al frente de un grupo de compatriotas, mantuvo en jaque a las tropas otomanas. En 1806 las derrotaron en Michar, y poco después ocuparon Belgrado. Karageorges se convirtió en jefe de Estado, convocó una asamblea de notables, creó un Senado y estableció las bases de la administración y del sistema educativo. Mediante el tratado de Bucarest (1812), Rusia reconocía por primera vez a S. y le aseguraba una autonomía limitada, mientras que se reservaba un derecho permanente de intervención en beneficio de los servios. La restauración de un cierto número de guarniciones turcas en Belgrado desilusionó a los servios, que habían confiado en lograr una completa independencia. Por otra parte, la retirada de las tropas rusas de los Balcanes, a causa de la presión napoleónica sobre Moscú, animó a los turcos a reconquistar S. en 1813. La resistencia fue aniquilada, y Karageorges tuvo que refugiarse en Austria. Entonces, Milos Obrenovié se erigió en líder de la resistencia servia, consiguiendo de los turcos que le reconociesen como jefe semiindependiente. Su actitud, sin embargo, no fue muy clara, ya que al parecer dispuso en secreto el asesinato de Karageorges, que había vuelto de nuevo a Servia.En 1817, Milos trató de asegurarse el reconocimiento de los derechos hereditarios para su familia, que no logró que confirmase el sultán hasta 1830. Como príncipe, Milos mostró una actitud exigente y llevó a cabo una política despótica. Su autocratismo provocó la desconfianza, tanto de Turquía como de Rusia, y Milos se vio obligado a abdicar en favor de su hijo Milano (1839). Éste murió un mes más tarde, y le sucedió su hijo Miguel, pero en 1842 éste fue abandonado por el ejército y por la opinión, y tuvo que exiliarse. Estos repetidos fracasos desprestigiaron a la dinastía Obrenovic, y como consecuencia de ello fue llamado para ocupar el trono Alejandro, hijo de Karageorges.El gobierno de Alejandro Karageorgevié fue un periodo de transición, en el que se llevaron a cabo reformas prácticas. Se promulgó un Código civil (1844), se completó el sistema judicial (1846) y se mejoró la enseñanza. En política exterior, Alejandro buscó la amistad de Austria y le prestó su apoyo contra los húngaros a raíz de los sucesos revolucionarios de 1848 (v. REVOLUCIÓN DE 1848). Entretanto, Rusia, recelosa del distanciamiento de su protegida, presionó a Alejandro para que destituyese al ministro de Asuntos Exteriores, cuya política reflejaba un claro deseo de independencia. Ello fue motivo para que S. mantuviese la neutralidad en la guerra de Crimea (v.). El tratado de París (1856) puso a S. más cerca de su independencia, ya que se la colocaba bajo la especial garantía de las potencias que intervinieron en el tratado, y se le aseguraba una completa autonomía en la administración, legislación, religión y comercio. Aunque permanecían en suelo servio las guarniciones turcas, no podían intervenir en los asuntos de S. si no era con el consentimiento de las potencias.En 1858, una conspiración de la oligarquía consiguió deponer a Alejandro, y Milos Obrenovié, infamado 20 años antes, fue llamado de nuevo. La nota más característica de su reinado fue su actitud independiente frente a cualquier influencia extranjera. Le sucedió su hijo Miguel (septiembre 1860), más occidentalizado que los gobernantes anteriores. Sus grandes ambiciones fueron truncadas al morir víctima de un atentado perpetrado por los partidarios de la dinastía rival (1868). Su primo Milano, único heredero masculino, le sucedió cuando sólo tenía 14 años. Se manifestó desde un principio poco interesado por las tareas de gobierno. La insurrección de Bosnia y Herzegovina frente al dominio turco movió a S. a prestarles ayuda. Sin embargo, fueron derrotados y tuvieron que solicitar un armisticio en 1877. Por el tratado de San Estéfano (1878), S. adquirió Ni! y Pirot, que les fueron confirmadas en el congreso de Berlín (v.), donde también se le reconoció la completa independencia.El reino de Servia. Quedaba formado éste, pero al mismo tiempo la amenaza latente de Austria, que con sus adquisiciones en los Balcanes rodeaba a la pequeña S. y le impedía el acceso al mar, constituía el germen de un futuro enfrentamiento entre germanos y eslavos por el dominio sobre estos territorios (v. BALCANES III). El 22 feb. 1882, el Parlamento declaró a Milano primer rey de Servia. Después de un fracasado intento de atacar a los búlgaros y de dificultades en el interior, Milano fue forzado a abdicar en 1889 a favor de su hijo Alejandro. Éste fue un rey muy impopular, a causa de su despotismo y arbitrariedad. Con el asesinato de Alejandro y de su esposa en 1903, la dinastía Obrenovic se extinguió.La Asamblea llamó al trono a Pedro I Karageorgevié, nieto de Karageorges. Su reinado significó una nueva etapa para S., en la que se registraron notables progresos y realizaciones. Este rápido desarrollo atemorizó a AustriaHungría hasta tal punto que ésta trató de poner dificultades de tipo económico a S., la cual pudo salir de ellas con éxito, dirigiendo sus esfuerzos hacia la creación de una Liga Balcánica destinada a expulsar definitivamente a los turcos (v. AUSTRO-HÚNGARO, IMPERIO). En octubre de 1912, esta Liga, compuesta por S., Montenegro, Bulgaria y Grecia, entró en guerra contra Turquía, consiguiendo expulsarla de los Balcanes (v. TURQUÍA IV). Sin embargo, los aliados no se pusieron de acuerdo en la división del territorio liberado, lo cual provocó el enfrentamiento entre Bulgaria y S., en junio de 1913 (v. BULGARIA IV). En virtud del tratado de Bucarest, S. obtuvo extensos territorios en el valle del Vardar.El éxito servio acrecentó su prestigio entre los restantes pueblos eslavos que vivían en territorio austro-húngaro. Ello fue motivo suficiente para que Austria-Hungría mirase a S. como una amenaza para su propia existencia. El asesinato del archiduque Francisco-Fernando en Sarajevo, a manos de un revolucionario servio (28 jun. 1914), fue tomado como pretexto para que el Imperio austrohúngaro declarase la guerra a S., lo cual fue el origen inmediato de la I Guerra mundial (v.). Durante la contienda, el ejército servio fue brillantemente conducido por el príncipe Alejandro, y, a pesar de la superioridad de las fuerzas de Austria-Hungría, logró brillantes éxitos. Esta heroica resistencia no pudo continuar cuando Alemania y Bulgaria se pusieron al lado de Austria-Hungría. No obstante, con la ayuda de los aliados, Alejandro reorganizó su ejército y contribuyó eficazmente a sostener la causa de éstos. El 1 dic. 1918, S. entró a formar parte del nuevo reino de servios, croatas y eslovenos (v. YUGOSLAVIA IV).R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: P. VOLTES, Historia de los Balcanes, Barcelona 1957; A. MOUSSET, Le monde slave, París 1947; R. RISTELHEUBER, Historia de los pueblos balcánicos, Madrid 1962; M. DEVOs, Histoire de la Yougoslavie, París 1965.
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