Serra, Familia HIST.
Categoria:
Historia
Esta familia barcelonesa, símbolo viviente del carácter artesanal de los oficios artísticos en la Edad Media, dominó la producción pictórica en los Estados de la corona de Aragón durante la segunda mitad del s. XIV. Eran cuatro hermanos, distinguidos con bastante nitidez por los documentos de archivo. El mayor, Francisco, que estaba ya casado en 1351, desapareció en 1362. Jaime, que era probablemente el segundón, manifiesta vivaz actividad desde 1358 y muere hacia el final de la centuria. El tercero, Juan, manifiesta su presencia entre 1370 y 1386. Por último, Pedro, que parece ser fue el benjamín de la familia, entró como aprendiz en casa del pintor Ramón Destorrents en 1357 y vivió hasta comienzos del s. XV, pues existe rastro de él hasta 1404. De hecho, Francisco y Juan son para nosotros simples nombres a los que no se puede atribuir ninguna obra precisa. Solamente Jaime y Pedro constituyen personalidades relativamente bien conocidas. No obstante, hace poco se ha podido encontrar el rastro artístico de un hijo de Francisco, llamado como él -razón por la que se le llama Francisco II-, al que los azares de una existencia movida llevaron a Valencia, donde introdujo el estilo propio de la familia.Los S. tienen, en efecto, una manera que les es común y que resulta de un trabajo efectuado a menudo en colaboración. Corresponde a la expansión en Barcelona de un arte creado por Siena y al que se había adherido entusiásticamente una parte importante de la Europa occidental; ignorando o desdeñando los experimentos de Giotto, los S. restituyen ordinariamente a la forma sus cualidades puramente decorativas, fuera de toda especulación sobre los volúmenes y el espacio, y a los colores su valor ornamental, sin preocuparse demasiado por el modelado. Sus figuras, desprovistas de densidad, inscriben el arabesco de sus perfiles sobre fondos dorados, y se combinan en graciosas composiciones lineales.Si bien es verdad que resulta fácil evaluar la deuda común de reconocimiento de los S. hacia Italia, es en cambio más difícil precisar cómo han logrado introducirse en el dominio de las influencias sienesas. No obstante, algunos descubrimientos recientes parecen susceptiblesde darnos la pista. La desaparición de Ferrer Bassa en 1348 debió de jugar un papel decisivo, dando su oportunidad a dos excelentes maestros cuyo estilo adquirieron, quizá, en la misma Italia; uno de ellos es Ramón Destorrents, pintor e iluminador de estampas de Pedro el Ceremoniosoque fue, como hemos dicho, el maestro de Pedro S.; el otro se conoce con el nombre de maestro de San Marcos, en justo homenaje a su obra maestra, el retablo en honor de este evangelista, en la Seo de Manresa.De los cuatro hermanos, es Jaime S. quien mejor realizó el delicado ideal de los sieneses introducido por los artistas precedentes. Una de sus obras de juventud, el retablo de Cristo y María, pintado en 1361 para la iglesia del Santo Sepulcro de Zaragoza (y que se encuentra en el museo de esta ciudad), nos introduce en un universo idílico y místico, poblado de figuras jóvenes, de una gracia seráfica. Otra obra célebre, la Virgen de la Leche, del Palau de Cerdanya (Francia), define un tipo de Madonna que popularizó el taller: silueta soñadora, de largo cuello inclinado, envuelta en los armoniosos plie-ues de un velo y sentada sobre un cojín en el suelo. Esta Figura combina el tema nuevo de la Madonna de la Humildad de los italianos con el más antiguo de la Virgen amamantando y con la grandiosa aparición de la Mujer del Apocalipsis. Pedro, que fue quien vivió más tiempo, integró en su arte alguna de las conquistas de finales del . XIV. En el retablo de la Seo de Manresa, dedicado al Espíritu Santo y pintado hacia 1394, hace gala de vastas ambiciones. Esta especie de poema sacro, que se desarrolla desde el Génesis a la llegada del Espíritu Santo, revela, además, un temperamento calmoso y equilibrado, servido por un verdadero talento de dibujante.MARCEL DURLIAT.
BIBL.: S. SANPERE 1 MIQUEL, Els Trescentistes, Barcelona 1924, 1,252-342; 11,1-68; C. R. POST, A History of Spanish Painting, fi, Cambridge, Mass., 1930, 221-314; J. GUDIOL, Ars, IX, 1955, 61-81, 132-137; F.-P. VERRIE, L’art catalá, I, de D. FOLCH I TORRES, Barcelona 1957, 386-396; íD, Una obra documentada de Ramón Destorrents, "Anales y Bol. de los Museos de Arte de Barcelona), VI (3-4) 1948, 321-340.
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