Septimio Severo, Lucio
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Biografía GER
N. en Leptis Magna, África, en el 145 ó 146, de familia ecuestre, de origen itálico. Su carrera fue la siguiente: senador bajo M. Aurelio en Roma; cuestor en la Bética en el 172, y en Cerdeña en 173-174; legado proconsular en África; tribuno de la plebe en el 176; pretor y legatus iuridicus de la Tarraconense en el 178; estuvo al mando de una legión en Oriente, y después se retiró a la vida privada marchando a estudiar a Atenas; fue legado de la provincia Lugdunense en el 186, procónsul en Sicilia en el 189, cónsul suf fectus en el 191, legatus Augusti propretore de Panonia superior con el mando de tres legiones en el 191. Estas legiones le proclamaron Emperador el 9 abr. 193. Su primera mujer se llamó Paccia Marciana, y Julia Domna la segunda, de la que tuvo dos hijos: Basiano, el futuro Caracalla (v.), y Gota.Luchó contra otros candidatos al poder imperial, primero se alió con D. Clodio Albino, gobernador de Britania, contra Didio juliano, candidato de la ciudad de Roma, que fue asesinado al acercarse S. con sus tropas; llegado a Roma, desarmó a los pretorianos, con el pretexto de aclamarle Emperador. Mientras tanto, había llegado a la capital del Imperio la noticia de la proclamación por las legiones del Oriente de Pescenio Níger como Emperador, lo que obligó a S. a permanecer sólo 30 días en Roma. Durante este tiempo, no aprobó lo hecho por los pretorianos con el difunto Pertinax, al que levantó un templo, rehízo con soldados de su confianza, ¡lirios y sirios, las cohortes pretorianas, y acuarteló en los montes Albanos la Legio Il Parthica. Nombró a Domicio Dexter prefecto de Roma, concedió dones a los soldados y castigó a algunos de los seguidores de Didio Juliano. Al Senado hizo saber que no castigaría de momento a los senadores culpables, ni a ningún senador, sin el procedimiento acostumbrado. Se presentó en el Senado como vengador de Pertinax; poco después marchó a Oriente contra Pescenio Níger, al frente de nueve legiones; otras tantas tenía su adversario, a quien apoyaban los reyes de Partia y Armenia, y que intentaba oponerse al ejército de S. en dos líneas defensivas: Bizancio y el Tauro. Pescenio fue vencido entre Cio y Nicea y se retiró a la segunda línea defensiva mientras perdía Asia Menor, Arabia y Egipto; fue derrotado totalmente en Isos y asesinado (194). S. se vengó cruelmente de sus adversarios: de los antioquenos, a los que hizo súbditos de los habitantes de Laodicea, despojó de la ciudadanía romana a los neapolitanos y a los palestinos, y concedió privilegios a las ciudades de Laodicea, Tiro, Heliópolis y Cesarea de Samaria. Dividió Siria en dos provincias. En el 195, atacó a los soberanos de Oriente que habían favorecido la causa de Pescenio contra los osroenos, los adiabenos, recibiendo el título de parthicus arabicus y parthicus adiabenicus. En seguida volvió a Roma para luchar contra Albino, que gobernaba Britania, Hispania y Galia, y que había tomado el título de Augusto, al que venció en el 197 en las cercanías de Lyon. La derrota fue seguida de grandes confiscaciones y asesinatos de los partidarios de Albino en Hispania y Galia.El 2 jun. 197 entró en Roma S. En su primer discurso en el Senado, prometió desenmascarar y condenar a los senadores partidarios de Albino, rehabilitar a Cómodo, del que S. se proclamaba hermano, y dio garantías de la continuidad de la dinastía de los Severos (v. SEVERIANA, DINASTÍA) en la persona de Caracalla. Fueron asesinados 41 senadores y sus bienes confiscados. Dio fiestas a continuación al pueblo, aumentó la paga de los soldados y nombró a C. Fulvio Plautiano prefecto del pretorio. Luego marchó a Oriente a luchar contra los reyes que habían apoyado a Pescenio y donde gran parte del territorio conquistado se había perdido. Pacificó a los judíos y samaritanos, recibió el testimonio de fidelidad del rey de Osroene, Abgar IX, que le ofreció arqueros para el ejército; el rey de Armenia imploró la amistad de Roma. Se apoderó de Nisibis. En la primavera del 198, subió por el Éufrates hasta el canal que le unía con el Tigris, conquistó Seleucia, Ctesifonte y Babilonia, y después firmó la paz con los partos. Con ocasión de estas victorias, el ejército aclamó a S. como parthicus; a Caracalla, como Augustus; y a Geta, como Caesar. En el 199, se creó la nueva provincia de Mesopotamia.En su viaje de vuelta a Roma, S. visitó Siria y Egipto. Pasó el invierno en Antioquía, a la que hermoseó con edificios y reparó las vías de comunicación que de Sirmium en el Danubio llevaban a Siria. En Roma celebró los diez años de su gobierno. En 203-204, visitó África: Leptis Magna, a la que embelleció con magníficos edificios, Cartago, Utica, Teverte y Lamberis. Mejoró la agricultura y admitió a los africanos en las cohortes pretorianas. Coincidió con este viaje a África el martirio de Santas Perpetua y Felicidad (v.), en el 202. Vuelto a Roma, celebró solemnemente los ludí saeculares, los argentara y los negotiantes boari del Velabro (204). Por entonces fue asesinado en el palacio imperial el prefecto del pretorio, Plautiano, suegro de Caracalla. Esta muerte permitió a Julia Domna influir en la corte. Antes, la Emperatriz había permanecido un tanto apartada, dedicándose a la filosofía, y se había rodeado de sofistas. El colaborador más efectivo que tuvo S. fue Emilio Papiniano (v.), el último de los grandes juristas del periodo clásico.Estos años del gobierno de S. coinciden con revueltas en muchos lugares del Imperio. En Italia, las bandas de Bullas robaban y saqueaban hasta que después de dos años fue capturado y condenado por el tribunal de Papiniano. En Hispania, daban guerra todavía los partidarios de Albino. Hubo que luchar nuevamente contra los moros de Mauritania, y contra los "enemigos públicos" en Numancia. En Milasa de Caria, surgieron grandes dificultades económicas motivadas por la devaluación del denario de plata. En Britania, los caledonios y los meatos combatían a los destacamentos militares romanos.Política interior. S. tomó algunas medidas drásticas, como la devaluación del denario de plata. Para salvar las finanzas, concentró en manos del Emperador la mayor parte de los ingresos. Todos los bienes procedentes de las confiscaciones se ingresaban en la nueva caja imperial, llamada ratio privata; los procedentes del ager publicus engrosaban el patrimonium. Reguló, para la manutención del ejército, con el nombre de annona, las requisas y los pagos normales, que generalmente se entregaban en especie, bajo control del ejército. Para el desarrollo del comercio, creó nuevos mercados, como Pysos en Tracia, y mejoró los ya existentes, como Tyre en el mar Negro. Prestó especial interés a todo lo relacionado con el ejército. Permitió conceder a los soldados el anuaus aureus, con lo que el orden ecuestre, en el que ingresaban, se ampliaba enormemente. Elevó la paga de los soldados de 300 a 500 denarios anuales. Permitió a los legionarios alistarse aunque estuvieran casados, y vivir con sus esposas en las proximidades de los campamentos. Concedió especiales prerrogativas a los centuriones, como ciertas cajas de auxilio, y la posibilidad de acceder los hijos al Senado; a los veteranos les libró de las liturgias municipales.Demostró un gran interés por las provincias. Equiparó a Italia con las restantes provincias. Para facilitar la administración y defensa, subdividió algunas provincias, como Numidia y África, Britania superior e inferior, Celesiria y Siria fenicia. Creó alguna nueva provincia como Mesopotamia; elevó a colonias algunas ciudades que le habían sido fieles, como Tiro; a otras les concedió la ciudadanía itálica, o la inmunidad; en Egipto, introdujo el sistema municipal. El Senado perdió su importancia política y la jurisdicción criminal en lo referente a sus propios miembros. La legislación, de la que se conocen cerca de 400 leyes, fue profundamente humana, y tendió a mejorar considerablemente la situación de las clases bajas.S. tuvo una buena cultura griega y latina; se interesó por la filosofía y la astrología, y se rodeó de poetas como Septimio Nestor; él mismo redactó su biografía. Fue más supersticioso que religioso, creyente en oráculos, sueños y horóscopos. Se imbuyó en Siria del misticismo oriental. Fue devoto de Hércules y de Liber Pater, de la diosa Celestis, del Sol y de Júpiter Heliopolitano. Ya Emperador, se identificó con Júpiter Dolichenus. Su esposa se identificó con gran número de diosas, como Hera, Juno Regina, Leda, Virgo caelestis, Demeter, Proserpina, Cibeles, etc. Recibió también, a partir del 196, el título de mater castrorum.S. se mostró al más tolerante que otros Emperadores con los cristianos y escogió un preceptor cristiano para su hijo Caracalla. En el 197, Tertuliano pudo divulgar en Roma su Apologético, en que defendía la ilegalidad de las persecuciones contra los cristianos. Sin embargo, después de la guerra pártica emanó de improviso un decreto persecutorio. Disgregó la famosa Escuela de Alejandría (v. ALEJANDRÍA VI), sufriendo martirio algunos de sus escolares; el padre de Orígenes (v.) fue uno de ellos. Su esposa se rodeó igualmente de un grupo de intelectuales, entre los que el principal era Filostrato. S. prestó especial atención al embellecimiento de Roma, con nuevas construcciones, como el arco que lleva su nombre, levantado poco después del 200, para celebrar sus campañas de Oriente. Restauró el templo de Vesta, de Vespasiano, de Júpiter Stator, de Juno Regina, el pórtico de Octavia, el Panteón, el teatro de Pompeyo y la casa de las Vestales. Comenzó las construcciones de las termas de Caracalla. terminadas en el 216. Levantó el llamado porticus Severi, en el Campo de Marte, y las termas del Trastévere. Fuera de Roma, edificios severianos hay en los montes Albanos, en Leptis Magna, Dugga, Tébessa, Alejandría, Dura-Europos, Baalbek, Laodicea, Antioquía y Bizancio.S., en el 208, acompañado de su esposa, de sus dos hijos y del prefecto del pretorio Papiniano, marchó a Britania con intención de conquistar toda la isla. El tipo de guerra que hacían los nativos era la guerrilla, que se prestaba mal a una ocupación rápida de Britania. S. murió el 4 feb. 211, en Eburacum (York).J. M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: Fuentes: Dion Casio, 73-77; Herodiano, II-V; Historia Augusta, vida de Severo. Estudios: L. PARETI, Storia di Roma, V, Turín 1960, 381-417; M. PLATNAUER, The lile and reign ol the emperor Lucius Septimius Severus, Roma 1965; A. CALDERINI, I Severi. La crisi del Impero nel III secolo, Bolonia 1945, 3-86.
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