Segovia II Historia. HIST.
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Historia
La población más antigua de la provincia se remonta al Neolítico (4000-1500 a. C.), a juzgar por la cerámica de la cueva de la Tarascona. Muestras de arte rupestre esquemático se encuentran en Sepúlveda. La cultura campaniforme (v.) se extiende por parte de la provincia. Sus primeros habitantes históricos conocidos son celtíberos, los vacceos (v.), encajados en la cultura de Hallstatt (v.), correspondiente a la primera mitad del I milenio a. C. Pero como tal pueblo celtíbero no parece ser que se constituyera hasta la segunda mitad de ese mismo milenio. Ciudades suyas eran Cauca (Coca) y S. Practicaban cierto colectivismo agrario y se dividían socialmente en libres y esclavos. Posiblemente los arévacos, que participaron junto con los vacceos en la lucha contra los romanos, habitaban Sepúlveda, denominada Septempublia durante la dominación romana. Los romanos conquistan pronto esta zona, dado su interés estratégico, como acceso al valle del Duero. No obstante, la dominación romana encuentra alguna resistencia. El pretor Lúculo pasa a cuchillo a los habitantes de Cauca (148 a. C.), población de la que se apodera Pompeyo en el 74 a. C. En el aspecto cultural, la romanización es escasa, aunque el Acueducto de S., construido por los romanos, pueda indicar lo contrario. S. perteneció a la Hispania Ulterior y, a partir del s. i, al convento jurídico de Clunia, en la Tarraconense.De la Edad Media a la Moderna. Tampoco afectaron demasiado a S. y su provincia las dominaciones visigoda y musulmana. Por tratarse de una zona de paso, más bien montañosa, de economía pastoril y escasa población, agrupada ésta en pequeños núcleos, los pueblos que dominan la Península apenas dejan en ella su huella, y esta serie de circunstancias ha influido sobremanera en elacontecer segoviano y en la mentalidad de sus habitantes. La provincia queda casi despoblada durante la dominación musulmana, al huir la población visigoda e hispano-romana. La repoblación comienza poco después de la conquista de ’Sepúlveda, en el 960, por el conde castellano Fernán González (v.). Sepúlveda es ocupada en el 986 por Almanzor (v.) y recibe del conde Sancho García el fuero que ratifica Alfonso VI de Castilla y León (v.; 1076). Durante el reinado de este monarca, se repuebla S. con cántabros, asturianos y gallegos. La repoblación de la provincia continúa hasta el s. XII, con la participación de los concejos. Es precisamente en el s. XII cuando surge en la ciudad de S., que se destaca ya de las demás poblaciones de la provincia, una industria de paños de considerable interés económico, con materia prima proveniente de la rica cabaña provincial. La real cañada segoviana, procedente de Logroño, atravesaba Palencia, Burgos, S. y Ávila, se desviaba hacia Béjar y Talavera de la Reina, y se dirigía a Guadalupe y Andalucía. La ciudad de S. era uno de los principales centros de elaboración de la lana, y lugar a veces de reunión, en otoño sobre todo, de la Junta General de la Mesta (v.).Durante la Edad Media, convivían en la ciudad de S. cristianos, judíos y musulmanes, cada grupo en su barrio. Los cristianos se dividían socio-económicamente en caballeros, mercaderes y artesanos. Fuera de las murallas, se constituyen pequeños burgos de menestrales en los que proliferan las iglesias dedicadas a los patronos de los gremios. Durante la minoría (1295-1301) de Fernando IV de Castilla, S. participa en las luchas nobiliarias. En el reinado de Pedro I de Castilla (1350-69), Sepúlveda se muestra partidaria de los Trastámara. Las Cortes de S., convocadas por Juan I en 1386, restablecen las hermandades, cuya tradición en S. se remonta a fines del s. XII. Juan II (1407-54) y Enrique IV (1454-74) residen temporalmente en el Alcázar de S., construido a fines del s. XII o principios del XIII. En el reinado de Enrique IV adquiere gran relieve la hermandad segoviana, cuya participación en los problemas planteados por las minoridades reales había resaltado el papel de los concejos segovianos en la historia de Castilla.En S. es proclamada reina de Castilla Isabel la Católica (12 dic. 1474), y en la misma ciudad se firma la concordia (1475) entre Isabel y Fernando el Católico, según la cual se establecen los derechos de ambos esposos. La fidelidad de la ciudad a la reina tiene un breve paréntesis en 1477, con motivo de la rebelión del alcaide del Alcázar, Alonso Maldonado, y el obispo Juan Arias. Con la unificación de los reinos hispánicos en las personas de los Reyes Católicos y definitivamente con Carlos I (1516-56), S. deja de ser uno de los principales centros del acontecer histórico español, aunque Felipe II escoja la ciudad para celebrar los esponsales con Ana de Austria (1570). Durante el reinado de este monarca, el castillo de Turégano fue prisión, donde estuvo encerrado Antonio Pérez (1586). Particularmente significativo para S. es el movimiento de las Comunidades (v.; 1520-21), uno de cuyos jefes, Juan Bravo, segoviano de nacimiento, fue regidor de la ciudad y jefe de las milicias. Al margen de estos hechos, las "comunidades" de S. y Sepúlveda habían desempeñado un importante papel en la vida municipal de la provincia, sobre todo durante la Baja Edad Media, pero el movimiento al que se ha hecho referencia y la centralización iniciada por los Austrias supusieron el principio de la disolución de las comunidades.Decadencia. A esta circunstancia se une otra más adversa para la vida segoviana: la peste de 1598-99, que causó numerosos muertos, hizo huir a otros tantos y terminó por arruinar la industria lanéra. En un siglo, de 1594 a 1694, la ciudad de S. pasó de 5.548 a 1.625 hab. Hasta la segunda mitad del s. XVIII no se inicia una leve recuperación de la ciudad, en la que se instala el Colegio de Artillería, con sede en el Alcázar (1763), lo cual repercute en el aumento de población (9.723 hab.). También se beneficia la ciudad a causa de la creación de la Soc. Económica de Amigos del País (1780). Este pequeño resurgimiento lo corta la guerra de Independencia (v.; 1808-14), a partir de la cual ya no se detiene el declive industrial. En casi un siglo, de 1847 a 1930, la población de la ciudad de S. apenas se triplica (de 6.625 a 18.027 hab.). En cambio, adquiere mayor importancia política La Granja de San Ildefonso, a raíz de la construcción del palacio ordenada por Felipe V en 1719-23, y engrandecido en el reinado de Carlos III (1759-88). La Granja solía ser lugar de veraneo de la real familia, pero las manufacturas de vidrio que en ella se instalan en 1728, y que en 1734 se constituyen en real fábrica, se clausuran en 1849.Como sucesos de La Granja se conocen los hechos acaecidos en dicho real sitio en septiembre de 1832, con motivo de la sucesión al trono de Fernando VII (v. FERNANDO VII, 5). Otros dos sitios reales en la provincia de S., a los que los Borbones prestan atención por su afición a la caza, son Balsaín y Riofrío. Hoy puede decirse que S., a pesar del impulso que se la ha dado después de la Guerra de 1936-39, ha perdido peso específico en el acontecer histórico español. Aunque la capital ha registrado cierto aumento vegetativo de la población, acusacasi los mismos efectos de la corriente emigratoria, en parte por su escasa industrialización. La provincia segoviana, como las demás que circundan a Madrid, sufre las consecuencias del macrourbanismo de la capital de España y de la política excesivamente centralista, aparte de sus propios condicionamientos geoeconómicos.CARLOS R. EGULA.
BIBL.: M. QUINTANILLA, Historiografía segoviana, Segovia 1958; C. MARTÍN CRESPO, Crónicas del Segovia viejo. Segovia 1952; D. DE COLMENARES, Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, 2 vol. Segovia 1946-70; MARQUÉS DE LOZOYA, Colmenares y su historia de Segovia, Segovia 1951; íD, La morería de Segovia, Madrid 1967; F. DE COSSIO, Sepúlveda, Segovia 1947.
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