Segismundo de Luxemburgo
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Biografía GER
Rey de Hungría (1387-1437) y de Bohemia, (1419-37) y Emperador germánico (1433-37). N. el 15 feb. 1368 en Nuremberg y fue el segundo hijo del emperador Carlos IV y de su esposa Isabel, hija del duque de Pomerania. Estaba prometido, ya en 1372, según la política matrimonial de su padre, con María, hija menor de Luis I de Hungría y de Polonia. Como sobre ella iba a recaer la herencia polaca, su padre dejó a S., en el testamento de 1376-77, la provincia de Brandeburgo para que se formara un bloque de la casa de Luxemburgo (v.) al nordeste del país de origen: Bohemia. La muerte de Luis en 1382, la coronación no prevista de María en Hungría y la resistencia de los polacos de aceptar en el futuro la unión con el reino húngaro, destruyeron este plan. Contra los intentos de casar a María con el príncipe de Orleáns o de transferir la corona húngara a Carlos III de Nápoles, venció S., que invadió Hungría en 1385 y obtuvo por la fuerza la boda con María. El 13 mar. 1387 fue coronado en Ofen rey de los húngaros. La marca de Brandeburgo fue empeñada en 1388 a su primo Jobst de Moravia y traspasada en 1415 a la casa Hohenzollern.Rey de Hungría. En Hungría, S. tuvo que luchar, no solamente contra una fuerte oposición interior hasta fines de 1401, sino también contra peligros exteriores. El papa Bonifacio IX apoyó las pretensiones sobre Hungría de Ladislao de Nápoles (hijo de Carlos III), y éste fue coronado rey de los húngaros en Zara (1403), pero cedió Zara y Dalmacia a Venecia en 1409. Peligroso también pudo resultar un acercamiento de los Habsburgo en Austria a los poderosos Jagellones (v.) de Polonia-Lituania. El mayor peligro lo vio S. con los otomanos, que le habían ocasionado una sensible pérdida en Nikopol (1396). La situación política de Hungría determinó sus ideas aun cuando, por la doble elección del 20 sept. 1410 y por la muerte de su rival Jobst de Moravia (enero 1411) S. había sido coronado rey romano-germánico (Aquisgrán, 8 nov. 1414). Sus arrogantes planes de hegemonía no tuvieron como base el reino germánico o la corona de Emperador, sino la conquista del Santo Sepulcro por un ejército de cruzados dirigido por él. A este fin subordinó S. todos sus proyectos y por ello redujo también la legitimación de sus metas: pacificación entre los pueblos del Occidente, especialmente entre Inglaterra y Francia lo mismo que entre Polonia y Prusia, restauración de la unidad cristiana (también con la Iglesia griega), reforma del Imperio, doble Imperio con el Emperador bizantino, volviendo a los modelos de la Antigüedad y, por fin, la Cruzada (v.).A diferencia de su hermano Wenceslao, que tuvo una extraordinaria flexibilidad de espíritu pero a la vez un optimismo un poco amplio, menospreció los intereses de los pueblos que estaban en camino de la formación de su nacionalidad, y a la vez se hizo pocas ideas de los fundamentos legales de sus proyectos. Lo que consiguió verdaderamente fue la solución del gran cisma de Occidente (v. CISMA III). El poco éxito del Pisanum y la amenaza del antipapa Juan XXIII (v.) por Ladislao de Nápoles facilitaron a S. la convocatoria de un concilio general en Constanza (v.; 1414-18). Hasta la elección del nuevo Papa, Martín V (1417), que fue reconocido por todos, el rey dominó casi enteramente el concilio. En Perpiñán y Narbona negoció en 1415 con Fernando I de Aragón, que era el más importante representante de la obediencia a Benedicto XIII (v.), y medió hasta la primavera de 1417 en París y Londres entre Inglaterra y Francia. S. evitó personalmente una clausura prematura del concilio. Pero no logró una reforma de la curia, por lo cual simpatizó con el partido conciliar. La base legal de su postura se fundó en el título de "advocatu ecclesiae"; el contenido de ese cargo se desarrolló con la resistencia creciente de los padres conciliares contra las pretensiones de Juan XXIII, pero se agotó al final en la reunión de las tres obediencias y en una protección de los participantes del concilio, que incluyó la garantía de las decisiones tomadas.S. nunca llevó la dirección del concilio. Sus metas universales, por las cuales él había creído poder dominar el concilio, no encontraron bastante eco. Tuvo que reconocer, paso a paso, en el transcurso del concilio, el límite de sus competencias y posibilidades. Lo mismo ocurrió en cuanto a la reforma del Imperio. S. previó una federación de ciudades bajo su dirección y la unión de la pequeña nobleza (cuerpo de la nobleza y sociedad con escudo de S. Jorge en Suabia), para socorrer así su patrimonio en el Imperio (con Hungría existía solamente una unión personal). Pero las ciudades se negaron, y los electores se juntaron en la unión de Bingen, en 1424, contra el rey. Esto significó el cambio que llevó definitivamente al contraste entre Emperador e Imperio. Tampoco tuvieron influencia en este desarrollo un gran número de memorias y propuestas concretas (p. ej., la "Concordantia catholica" de Nicolás de Cusa) o el programa propuesto en 1434 por S., que previó una paz obligatoria y un firme orden legal.Rey de Bohemia. En la época entre los dos grandes concilios, estuvo S. aún más ocupado con sus herencias de Bohemia y Hungría. A causa de sus intereses en Hungría, se vio envuelto en luchas con Polonia y con los otomanos. Después de la muerte de su hermano Wenceslao, S. heredó la corona de Bohemia (1419). Pero Bohemia se encontraba en una rebelión de matiz religiososocial. La aristocracia checa y la ciudad de Praga se habían aliado a los husitas. S. respondió a la llamada de Martín V (v.) para la cruzada contra los husitas y consiguió ser coronado rey de Bohemia en la catedral de S. Vito, pero tres fracasos militares le hicieron perder el país. Los checos le destronaron en Tschaslau (1421), por ser un enemigo de la "lengua checa" y porque había consentido la condenación de Juan Hus (v.) en Constanza.S. sólo pudo evitar una alianza polaco-bohemia. Para las guerras de los husitas, que destruyeron Austria, Baviera, Alemania central y oriental, ya no bastaron las fuerzas militares del Imperio, como se vio en el transcurso de los años. Se podía dar una satisfacción solamente con medios espirituales. En el Conc. de Basilea (v.) y en los tratados de Praga e Iglau se llegó a un acuerdo (1433 v 1436), por el cual S. fue reconocido nuevamente como rey.Emperador germánico. Como S. esperó una solución del problema bohemio en el Conc. de Basilea, fortificó el poder del concilio, que había entrado ya, poco tiempo después de la apertura en 1431, en un conflicto con la curia, contra el papa Eugenio IV (v.), pero a la vez estaba pensando en mediar con la curia, porque creía que necesitaría la coronación de Emperador para que su prestigio se aumentara aún más. Como su viaje a Roma duró de 1431 hasta 1433, solamente pudo tener influencia desde lejos del concilio. En Italia ya no se podía pensar en la reivindicación de la propiedad estatal, como S. había planeado. Con medios puramente diplomáticos consiguió en 1431 la corona lombarda en Milán. Fue coronado Emperador en Roma el 31 mayo 1433 por el papa Eugenio IV y firmó por fin, en 1435, un compromiso con Venecia que llevó a la ruptura con Mlián. Ya no pudo evitar el cisma entre Eugenio y la mayoría conciliar de Basilea en 1437. S. murió el 9 dic. 1437 en Znojmo (fue enterrado en Grosswardein), poco tiempo después de haber asegurado la sucesión de su yerno Alberto de Habsburgo en los países heredados y en el Imperio. Todavía en el Conc. de Basilea se habían puesto grandes esperanzas en S.; pero hasta la desaparición del gran cisma no había tenido importantes éxitos. Siempre le faltaron medios financieros y poder militar, y, por último, falló la comprensión de sus contemporáneos para proyectos que respondían a una estructura mental entonces inaceptable. S. solamente pudo conservar lo que había heredado de sus antecesores.ODILO ENGELS.
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