Secundaria, Era HIST.
Categoria:
Historia
La Era S. o Mesozoico constituye la llamada "Edad Media" de la historia geológica de la Tierra. Desde diversos puntos de vista, es un periodo con características intermedias entre el Paleozoico o Era Primaria -antiguo- y el Cenozoico o Era Terciaria -moderno-, de ahí el nombre de Mesozoico. El término de Secundario, así como el de Primario y Terciario, fue creado por G. Arduino (1714-95), aunque su primera asignación difiera considerablemente del significado actual. Dentro del S., A. von Humboldt (v.) introdujo, para designar las calizas con cefalópodos del Jura, el término jurásico. Más tarde, Halloy propuso el nombre de cretácico para las series calizas de la cuenca de París de edad más moderna que las del Jura. Y, finalmente, Alberti dio el nombre de triásico para indicar las series basales, divididas en tres pisos bien diferenciados en las facies germánicas.Características paleogeográficas. La orogénesis herciniana, ocurrida al final del Paleozoico (v. PRIMARIA, ERA), provoca la retirada de los mares de amplias áreas, en las que se establece un régimen de sedimentación continental, por lo menos al iniciarse la Era S. Más tarde se produce el emplazamiento de los surcos que debían originar los grandes geosinclinales (v.) terciarios. Coincide el S. con la fase de máxima subsidencia o vacuidad de estos surcos geosinclinales. Los más importantes son el Tetys que, desde España y los Alpes pasando por el Cáucaso, se prolongaba hasta el Himalaya e incluso Indochina, y el geosinclinal Circumpacífico, en cuyo extremo oriental existió el surco que dio lugar a la cadena de montañas adosada a la costa pacífica de ambas Américas. Separando estos surcos oceánicos, que se colmatan de sedimentos, existen áreas emergidas o escudos que permanecen estáticos desde la orogénesis herciniana. Los más importantes son: en el hemisferio Sur el continente de Gondwana; en el Norte, el Chino-Siberiano, el Canadiense-Escandinavo y el Indo-Malgache.División cronoestratigráfica. La división en sistemas de la Era S. quedó establecida en: triásico, jurásico y cretácico. Cada uno de estos sistemas, a medida que avanzaban los conocimientos sobre la geología de las series tipo, fue dividido en pisos, y alguno de ellos en subpisos.Triásico. Se aceptan dos divisiones estratigráficas diferentes, atendiendo a dos tipos de facies: sedimentos continentales y ep¡con tinentales que forman el trías de facies germánica y las series de mayor profundidad, muchas de ellas pelágicas, que constituyen el trías denominado de facies alpina (cuadro 1) y cuya bioestratigrafía se basa en los ceratítidos que son ammonites (v. FÓSILES II) característicos de este periodo.jurásico. Una primera división del jurásico en sentido amplio se hizo a base de tres pisos: lías o inferior, dogger o medio y malm o superior. Conforme prosperaban las investigaciones sobre el jurásico se elaboraba la escala cronoestratigráfica, más admitida en la actualidad y que reproducimos en el cuadro 2, en la que, además de la localidad de las series tipo, se indican las facies más características en dichas áreas.Cretácico. Una división mayor de este periodo se hace en inferior y superior. Ambos se subdividen en pisos y subpisos, tal como se reproduce en el cuadro 3, en el que se incluyen las localidades tipo y facies más características de las áreas de donde derivan sus nombres.La geocronología absoluta del S., según Termier, es la siguiente: el periodo cretácico alcanzó desde 70 a 140 millones de años; el jurásico desde 140 a 175 millones de años; y el triásico desde 175 a 200 millones de años.División bioestratigráfica. Las divisiones bioestratigráficas del S. vienen ligadas a los tipos de facies de los sedimentos (v.). Para ello se han obtenido diferentes escalas de zonaciones que muchas veces son difícilmente correlacionables entre sí. Las mundialmente más aceptadas para el triásico y jurásico (cuadro 4) son las obtenidas a base de las faunas de moluscos cefalópodos (ammonoideos). No obstante, y sobre todo para el cretácico, se han establecido también escalas bioestratigráficas utilizando los foraminíferos (v. MICROPALEONTOLOGÍA) planctónicos, los belemnites y otros fósiles (cuadro 5).Actividad tectónica y volcánica. La Era S. se caracteriza en Europa, Asia y Africa por una relativa tranquilidad orogénica. En ella tan sólo se dejan sentir los primeros impulsos de la orogénesis alpina, las que podríamos denominar fases de plegamiento precoces de esta orogénesis (v. OROGENIA). En cambio, en América es durante el jurásico y el cretácico cuando tienen lugar las fases paroximales del plegamiento alpino (v. TERCIARIA, ERA) y, como consecuencia, se forman las cordilleras de la parte occidental de América, desarrolladas paralelamente a la costa del Pacífico. Las fases tectónicas de la orogénesis alpina durante el S. mundialmente más aceptadas son dos: los movimientos kiméricos en el triásico y jurásico, y los áustricos en el cretácico.
La actividad magmática es intensa sobre todo en algunas regiones como en Paraná (Brasil), donde existen efusiones basálticas, y en Karroo (Sudáfrica). Al final de esta Era, entre las manifestaciones volcánicas de magnitudes mayores que tuvieron lugar en la Tierra durante esta época, caben citar las de la India, localizadas en la actual meseta del Decán (v.).
Características paleontológicas. El comienzo de la Era S. coincide con varios fenómenos paleontológicos de gran trascendencia en la evolución de la historia geológica de la Tierra; existe una mayor riqueza y variedad que en los organismos paleozoicos. Por una parte, a finales del Paleozoico se extinguen los trilobites (v. FÓSILES II). Por otra, aparecen los primeros mamíferos, las aves y entre los peces los teleósteos; ésta es la era de los grandes reptiles (v. FÓSILES IV), pues es en ella cuando adquieren el mayor desarrollo, y al final de la misma empiezan ya a declinar.La fauna marina sufre grandes cambios respecto al Paleozoico. El dominio que en aquella Era poseían los braquiópodos (v. FÓSILES II) declina ahora y son sustituidos en gran parte por lamelibranquios -grupos como los rudistas son característicos del final de esta Era- y gasterópodos. Entre los cefalópodos que ya existen en el Primario, alcanzan gran desarrollo los ammonoideos y aparecen y desaparecen los belemnites, al mismo tiempo que declinan los nautiloideos y climenias. Los corales que durante el Paleozoico son dominantemente tetracoralarios son desplazados aquí de forma absoluta por los hexacoralarios. Los crustáceos decápodos pueblan las aguas marinas y continentales, y en ellos se hallan los precursores de las formas actuales. En los continentes, alcanzan gran desarrollo las plantas gimnospermas y, al final de esta Era, aparecen las primeras angiospermas, adquiriendo la flora características similares a la actual. Paralelamente a este gran desarrollo de las gimnospermas, los insectos pierden el carácter de paleoinsectos para encajarse ya dentro de los grupos actualmente conocidos.Clima. La Era S. comienza con un clima árido y seco, como lo demuestra la enorme extensión que adquieren las formaciones desérticas y subdesérticas y las facies evaporíticas. Poco a poco aumenta la pluviosidad hasta dominar unas condiciones de estepa que coinciden con el momento de apogeo de los dinosaurios. Este régimen de mayor pluviosidad sigue aumentando y, al final de la misma, el bosque es el elemento dominante entre la flora, tal como lo demuestra la existencia de abundantes y potentes formaciones de lignitos.V. t.: GEOLOGÍA HISTÓRICA; FÓSILES II y IV.J, ROSELL SANUY.
BIBL.: A. ALMELA y R. SANZ, Resumen de la Historia geológica de la Tierra, "Memorias del Inst. Geológico y Minero de España" LIX, Madrid 1958; R. BRINRMANN, Compendio de Geología histórica, Barcelona 1966; Colloque sur le Crétacé inlérieur, "Mémoires du Bureau de Recherches Géologiques et Miniéres", 34; El Cretácico en España, "Memorias del Inst. Geológico y Minero de España" LVII, Madrid 1956; M. GIGNOUX Géologie stratigraphique, París 1943; E. NEAVERSON, Stratigraphical Palaeontology, Oxford 1955; H. y G. TERMIER, Paléontologie stratigraphique, París 1960; íD, Histoire géologique de la Biosphére, París 1952; B. MELÉNDEZ y J. M. FUSTER, Geología, Madrid 1969.
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