Schumann, Robert
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Biografía GER
Vida. Compositor alemán del s. XIX, que nos deja la historia más bella y real de una pasión romántica; muere loco. Ningún músico romántico ha sido tan consciente de la tragedia romántica como S.: excelente escritor, crítico de agudeza extraordinaria, perfectamente al tanto del movimiento literario alemán, muy unido a la estética de J. P. Richter (v.), resume como músico los años decisivos de la vida alemana. N. el 8 jun. 1810 en Zwickau (Sajonia). No encontró dificultades familiares en la iniciación de sus trabajos musicales, aunque dudase seriamente entre la poesía y la música. Fallido, por el fallecimiento de su padre, el proyecto de estudiar con Weber (v.), ídolo entonces de la juventud alemana, cursó algunos estudios en las Univ. de Leipzig y de Heidelberg. El conocimiento y aprendizaje bajo la dirección del prof. F. Wieck determinó, después de amores pasajeros, el gran dúo Roberto-Clara, bellísima y verdadera historia romántica que, tras sinsabores y crisis, terminó en boda. S. funda en 1834, con F. Wieck, la Neue Leipziger Zeitschrift für Musik (Nueva Gaceta Musical de Leipzig), órgano y vanguardia de la música alemana, destinada no sólo a valorar la música en torno, sino también a trabajar con pureza sobre la música antigua. De 1835 a 1844 lleva todo cl Trabajo de dicharevista. De Leipzig, y después de su fracaso en Viena, S. se trasladó a Dresde como centro de sus giras y de las de su mujer, uno de los primeros intérpretes de su tiempo. Después de un viaje a Rusia, S. aceptó en 1848 el puesto de director en Düsseldorf, en la vacante que había dejado Hiller, músico amigo de S. y del grupo de Mendelssohn (v.). La enfermedad cerebral que le venía amenazando progresó de un modo alarmante, en forma de alucinación auditiva: se arrojó al Rin. Salvado, vivió todavía dos años en el manicomio cerca de Bonn, donde m. el 29 jul. 1856. Clara S., que le sobrevive muchos años, prolonga como instrumentista la esencia del arte de su marido: es el lazo de unión con la generación’ antiwagneriana que capitanea Brahms (v.), discípulo queridísimo de Schumann.Obra pianística. S. lleva al máximo la dialéctica romántica entre el afán de intimidad y la gran forma. Prolongando la influencia de Chopin, cuya música adoraba hasta todos los repliegues de la intimidad que sugiere el profundo intimismo del mundo romántico alemán, logra de una materia riquísima toda una estructura de significaciones espirituales. Ese mundo del intimismo, de la pequeña forma encuentra, además, todo un sistema de apariencia poético-descriptiva, de compacta unidad musical interior para lograr en lo que llamamos formas intermedias (Carnaval, Escenas infantiles) un tipo admirable de construcción que es la mejor representación del piano romántico. En el extremo opuesto tenemos la lucha dramática de S. para ampliar todo lo posible la forma grande, la forma sonata (v. MORFOLOGÍA III). Si las sonatas, como los cuartetos y el mismo célebre quinteto, están llenos de hermosuras e incluso de aciertos formales, estructuralmente acusan excesos, desajuste entre inspiración y medios, aunque esto pueda suponer una mayor carga de pasión.Dentro de la forma larga concebida como tal hay dos excepciones de rotunda perfección: en primer lugar, tanto en los Estudios sinfónicos como en la Kreisleriana, la variación como estructura, como impresionante espiritualización de materia técnica, de inspiración encarnada, aparece como síntesis logradísima de la dialéctica anteriormente señalada. Frente a la tendencia escolar que podía derivarse de la influencia de Mendelssohn en lo que ya es auténtico Conservatorio de Leipzig, S. abre el camino de libertad y de ampliación que hará posible y no artificial la prolongación de Brahms. En línea diversa, la fantasía grande es también un ejemplo muy significativo de estructura que viene a conocer (Brahms lógicamente irá por otro camino, por el anterior) todo un proceso que arranca de la Fantasía cromática de J. S Bach.Obra sinfónica. "Me dan tentaciones, dice Schumann en una carta, de destruir mi piano, porque ya es demasiado estrecho para contener mis ideas, y si es cierto que poseo muy poca experiencia en lo concerniente a la música instrumental, no desespero lograrla, sin embargo". El S. joven parecía obsesionado con la ambición sinfónica. "No puede figurarse, dice a su madre, con qué actividad trabaja siempre mi espíritu. Habrían ya llegado mis sinfonías al centenar si las hubiera escrito. Desde el punto de vista orquestal me siento completamente dueño de mí; podría luchar con todos mis rivales, vencerlos, juntarlos en un rincón y expulsarlos a todos a la vez". No es sólo la ambición de gran forma lo que le determina a escribir sus cuatro sinfonías; se trata, en el fondo, de ampliar el intimismo, de buscarle nuevos matices gracias a la complejidad orquestal. En el dominio de los instrumentos dentro de una estructura nueva de expresión es donde falla la técnica de Schumann. Sus cartas están llenas de preocupaciones y de titubeos, expresados a veces de manera muy poética: "Confundo en la instrumentación de esta sinfonía lo amarillo y azul". Desde un punto de vista orquestal, S. se queda en la mitad de la meta que, hasta cierto punto, realizarán las sinfonías de Brahms. Intuición del sistema cíclico -cuarta sirifonía-, búsqueda de un nuevo matiz para el scherzo, de nuevos modos de grandeza, aparecen en estas cuatro sinfonías, bellísimas todas por la calidad de los temas, por el arrebato, que lucha siempre por no desperdigarse en la orquesta. La misma inspiración "mate" tiene un encanto especial de aspiración insatisfecha. Perfecto sinfónicamente es el Concierto para piano y orquesta, bellísimo y muestra de lograda compenetración, de ausencia de decisivo contraste virtuosista entre el piano y la orquesta. Actualmente, las sinfonías de S., sin llegar a la radiante popularidad de las de Brahms, están presentes en el repertorio de manera normal y son la prueba de las grandes batutas. En cambio, las otras obras sinfónicas, como las tímidamente teatrales, sólo aparecen en ocasión de conmemoraciones o festivales; pero la prodigalidad del mundo del disco favorece el gusto por lo que hay de indudable belleza.Música vocal. Lo netamente imperecedero de S. lo encontramos en el Lied. Lo que en Schubert (v.) es sólo genial y casi como demoníaco instinto, se hace en S. juntura asombrosa de inspiración y de espíritu crítico; S., hijo de librero, universitario por temperamento, fija a la perfección el diálogo entre poesía y música típico del romanticismo. Si es cierto que rechaza los rasgos definitivamente revolucionarios de Heine (v.), es no menos cierto que en el tema esencial -el amor como resumen del mundo-, en la inserción del piano como inseparable de la estructura del lied, en el ciclo de canciones comologro de una forma grande, en la expresión estructurada de lo masculino y de lo. femenino, el mundo que se nos presenta asombra, a la vez, por la intensidad, por el rigor formal y por la apertura de horizontes.Antes de la locura está ya delineado en la música alemana el frente de batalla que opone la línea Liszt Wagner a los discípulos de Mendelssohn que volverán a retoñar, de manera sólo en apariencia paradójica, en la juventud de Richard Strauss (v.). A pesar de la hipérbole inicial, bien explicable además por el ambiente de la época, el descubrimiento y lanzamiento de Brahms (aparte de que S. comprendiera la dimensión de grandeza que hay en Wagner) supone una genial intuición de camino nuevo. Durante mucho tiempo, los mismos admiradores de la música de Brahms consentían sin esfuerzo en verle como reaccionario al lado de Wagner (v.): los lúcidos estudios de Schónberg (v.) han demostrado lo contrario e indudablemente vienen a dar la razón a S.; y no es ésta una de las menores glorias que debemos apuntar en su cuenta (V. BRAHMS, JOHANNES).Obras. Teatro: Genoveva. Orquesta: Cuatro sinfonías, cuatro oberturas, conciertos para piano y orquesta, violín y orquesta, violoncelo y orquesta. Piano: Entre las numerosas obras destacan: Álbum de la juventud, Escenas de niños, Carnaval, Kreisleriana, Humoresca, Estudios sinfónicos, Fantasía, Papillons, dos sonatas. Música de cámara: Cuatro cuartetos, tres tríos, un quinteto. Coros y orquesta: Das Paradies und die Peri, Requiem. órgano: Seis fugas sobre el nombre de Bach.V. t.: ROMANTICISMO VI.FEDERICO SOPEÑA.
BIBL.: Schumann por él mismo, Barcelona 1941; J. CHISSEL, Schumann, Londres 1948; K. H. WÓRNER, Robert Schumann, Zurich 1949; V. TERENZIO, L’arte di Robert Schumann, Bar¡ 1950; A. COEUROY, Robert Schumann, París 1950, y C. VALABREGA, Robert Schumann, París 1950; P. y W. REHBERG, Robert Schumann, Zurich 1954; CREUZBURG, Robert Schumann, Leipzig 1955; M. BRION, Schumann ou lame romantique, París 1954.
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