Sarmiento, Domingo Faustino
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Biografía GER
Escritor, maestro, estadista y político argentino, S. ofrece, dentro de su desordenada creación, méritos para considerarle una de las figuras representativas de América.Biografía y obra. N. en San Juan el 15 feb. 1811, y m. en Asunción, Paraguay, el 11 sept. 1888. De cuna humilde, fue autodidacta, y vivió para enseñar y aprender, función que realiza ya a los 15 años en una pequeña escuela. Conoció la persecución política, siendo unitario, contrario al partido de Rosas, y llegó a Chile, donde ejerció numerosos oficios. En San Juan fundó el periódico El Zonda (1839, nombre de un viento fuerte y caluroso de la región), pero hubo de volver a expatriarse. En Chile cuenta con la amistad de Andrés Bello (v.), y propugna una reforma de la ortografía, mientras lanza Mi defensa (1843) y su obra más popular, Facundo o Civilización y Barbarie (1845), que había aparecido anteriormente como folleto en el diario El Progreso.La protección del presidente chileno Manuel Montt le facilita un largo itinerario por el viejo continente, visitando Francia, España, Italia, África, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Tres años emplea en ese panorama de observación que luego vuelca en un libro epistolar, Viajes por Europa, África y América (1849-51), y en el explicativo sobre De la educación popular. Agreguemos también las frescas páginas de Recuerdos de provincia (1850), que constituye una documentada autobiografía. Surgen allí los hechos familiares, se detiene en las cosas pequeñas, concentra simbolismos civilizadores y arenga contra el caudillaje a sus hombres. Numerosos fragmentos son ejemplos antológicos que perduran en los textos escolares de hoy. Incorporado en 1850 al ejército que mandaba el general justo José de Urquiza, con el grado de teniente coronel y como "boletinero", lucha contra Rosas hasta la batalla de Caseros (3 feb. 1852). Enemistado con Urquiza, vuelve a Chile por cuarta vez y publica el Diario de la Campaña del Ejército Grande (1852), el cual da origen a una polémica con Alberdi. Este episodio promovió un intercambio epistolar del que no salió muy elegantemente. Las Cartas Quillotanas de Alberdi recibieron respuesta con Las ciento y una.El político. Fue diputado en el Congreso de Santa Fe por la provincia de San Juan, aceptado el federalismo a través de sus Comentarios a la Constitución de la Confederación Argentina (1853). Tras años de política, como senador o ministro de Gobierno, llega a gobernador de su provincia natal (1862-64), ocasión que aprovecha Bartolomé Mitre, presidente de la nación, para enviarle como ministro plenipotenciario a los Estados Unidos. Allí reside tres años y recibe el título de doctor honoris causa por la Univ. de Michigan. Durante la guerra con el Paraguay muere su hijo (1866), sobre el cual deja unos apuntes biográficos titulados Vida de Dominguito, que se editan en 1886.Fue presidente de la nación de 1868 a 1874, tiempo en el que libró su mayor batalla contra el desorden y el caudillaje; procuró la ordenación y creación de centros educacionales como el Colegio Militar y la Escuela Naval; fundó el Observatorio astrómico, escuelas de agricultura, minería, instrucción técnica, bibliotecas, museos; contrató personal extranjero; y fundamentó, en fin, una gran obra civilizadora. Las penurias económicas, la guerra del Paraguay que finalizó en 1870, la fiebre amarilla que atacó a Buenos Aires (1871), el asesinato de Urquiza, la revolución de Mitre, López Jordán, el Chacho Peñaloza, etc., le producen una gran desilusión por los momentos históricos que atraviesa su patria, mientras él se siente enfermo, sordo y empobrecido. Al terminar su mandato, aún fue representante de su provincia, director general de escuelas de la provincia de Buenos Aires; fundó El Censor (1885) y colaboró en la prensa, construyendo y criticando. Aún respira en proyectos y esperanzas, pero marcha al Paraguay en julio de 1887. Piensa ya en un epitafio: "Una América toda asilo a los dioses todos con lengua, tierra y ríos libres para todos" (Obras, XXXIV, 375). M. el 11 sept. 1888; esa fecha fue declarada Día del Maestro de América, en un homenaje panamericano realizado en 1943. S. quiso con vehemencia a su patria, pero siempre fue "porteño en las provincias, provinciano en Buenos Aires, argentino en todas partes" (Obras, XVI,304).Análisis de su obra. S. es escritor por las circunstancias, sujeto a dejar constancia con violencia, con tono mordaz o polémico, y a actuar tanto en la enseñanza, atacando o defendiendo. Sobre 52 vol. -más otro tanto sin recopilar aún-, no se encontrarán piezas orgánicas, y es justificado afirmar que sus Obras tienen la forma de "un solo libro, enorme, inconcluso, fragmentario". Lugones (v.) hace referencia a esa producción anecdótica al decir que "Sarmiento subordinó sus dotes de escritor a los rasgos de periodista. En otro ambiente y con otra misión, habría hecho novela. Su memoria fidelísima del colorido y de los detalles, su imaginación constructiva, su nativo arte de contar, formaban el don característico de reproducir el paisaje y el hombre" (Historia de Sarmiento, Buenos Aires 1961). Pero sus escritos producen la impresión de energía desenfrenada, con el arrastre de un estilo no cuidado, cargado de asperezas, proponiendo con auténtica valentía un idioma privativo y muy nacional. Estilo descuidado que revela, por otra parte, una maestría.Desde las páginas del Facundo, "extraño, sin pies ni cabeza" -como él mismo lo sostiene-, siempre dio a la narración, tanto doctrinaria como didáctica, un tono utópico, quimérico. La valoración está en su fuerza expresiva, las palabras son las que pesan. Hay ritmo periodístico, ingenio que necesita desagotarse, una urgencia por hacer sin corregir. La vida lo envolvió en una tarea ardua donde fue testigo permanente y sin olvido. Con brío y plasticidad surgen imágenes poéticas: "negras baterías en el horizonte" (dice por la nube tempestuosa); "montoneras con música" (por los regimientos rebeldes); "alcohol del entusiasmo"; "puños llenos de verdades" (por las notas que portaba); "madre de la madera" (por la luz del sol); "importación de cerebro cultivado" (por la llegada de numerosas maestras del extranjero). No puede detenerse en lo mínimo, necesita un paisaje total, un espacio infinito. En su rebeldía se da un patriotismo angustioso, su mejor armadura es la palabra con la cual construye, edifica y proyecta.V. t.: ARGENTINA III, 7-8 y VI, 2.HORACIO JORGE BECCO.
BIBL.: Obras, 1-VII, recopilación L. MONTT, Chile; VIII-LII, recopilación A. BELÍN SARMIENTO, Buenos Aires 1885-1903 (un tomo extra de índice); Obras, 6 vol. París 1909; Obras completas, 51 vol. Buenos Aires 1948-56; Viajes, 3 vol. Buenos Aires 1955-59; Campaña en el Ejército Grande Aliado de Sud América, México 1958; H. J. BECCO, Bibliografía de Sarmiento, "Humanidades" XXXVII, La Plata 1961; P. VERDEVOYE, Sarmiento éducateur et publiciste (entre 1839 et 1852), París 1963; A. W. BUNRLEY, Vida de Sarmiento, Buenos Aires 1966 (con bibl.); E. MARTÍNEZ ESTRADA, Sarmiento, Buenos Aires 1946; E. CARILLA, Lengua y estilo en Sarmiento, La Plata 1964; J. M. MONNER SANS y OTROS, Sarmiento educador, sociólogo, escritor, político, Buenos Aires 1963; E. ANDERSON IMBERT, Genio y figura de Sarmiento, Buenos Aires 1967; A. PALCOS, Sarmiento. La vida, la obra, las ideas, el genio, Buenos Aires 1962; R. ROJAS, El profeta de la Pampa, Buenos Aires 1945; A. M. BARRENECHEA y B, LAVANDERA, Domingo Faustino Sarmiento, Buenos Aires 1967 (con bibl.); R. ORTA NADAL, Presencia de oriente en el Facundo, Rosario 1961; F. WEINBERG, Vida e imagen de Sarmiento, Buenos Aires 1963; E. GARCÍA ALESANCO, Domingo Faustino Sarmiento, en Forjadores del mundo contemporáneo (dir. F. Pérez-Embid), II, 3 ed. Barcelona 1965, 193-206.
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