Santo Domingo IV. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
De las fundaciones españolas en el Nuevo Mundo fue la más importante durante la primera mitad del s. XVI, concentrándose en la ciudad el desarrollo artístico. El edificio eclesiástico más interesante es la catedral, estructura gótica de tres naves, con ábside en la nave mayor; los soportes son enormes pilares cilíndricos, de fuste liso, que presentan en su remate una serie de perlas; Angulo ha señalado la forma original de la cubierta, en la que los nervios cruceros, en lugar de cortarse en el centro de la bóveda, terminan en las claves de los arcos perpiaños, dejando en el centro un espacio romboidal, según sucede en forma análoga en S. Cristóbal de Granada. No es correcto, como se ha dicho, que la catedral dominicana se inspirase en la de Sevilla, aunque ambas tienen ciertas semejanzas. Unos dan la fecha de 1521 y otros la de 1523 como comienzo de la obra monumental, aunque existió una obra anterior, realizada, al parecer, según un plano de uno de los seguidores de Alonso Rodríguez; el maestro Rodrigo de Liendo trabajó mucho tiempo en la catedral, pero no hay pruebas suficientes para asignarle la obra. Frente a la estructura gótica destaca la portada renacentista, la más lograda de este estilo en América juntamente con la de S. Agustín de Acolman, en México. Su autor no pudo prescindir de cierto goticismo, conservando, en la portada el parteluz, aunque dentro de unas proporciones y de un diseño de los grutescos netamente renacentistas. Se completa la decoración del interesante templo con una serie de capillas renacentistas como la de S. Ana y la de Geraldini, el fundador de la catedral, cuyos restos reposan en un sepulcro sostenido por un gran vaso; la decoración de esta última fue relacionada por Noel con la de la llamada casa de los Cinco Medallones, en S. D. La decoración renacentista de la catedral se completó con dos piezas destruidas: la sillería y el altar mayor.Después de la catedral, el edificio más interesante fue el hospital (1502-09) que fundara Nicolás de Ovando, siguiendo el modelo de planta cruciforme de la época de los Reyes Católicos. El hospital dominicano, hoy en ruinas, se diferencia de los modelos peninsulares de Santiago de Compostela, Toledo o Granada (v. EGAS, FAMILIA), por la presencia de unas naves laterales y la falta de los cuatro patios; aunque el tipo del hospital cruciforme es una creación renacentista, este primer modelo americano presentó como los españoles citados influencia gótica, por ello su ensamblaje de formas medievales y renacentistas es manifiesto. En ruinas o muy transformados nos han llegado los templos de S. Francisco, La Merced y S. Domingo; el primero lo realizó en buena parte el arquitecto Rodrigo de Liendo, quien también intervino en la iglesia de La Merced, pero tanto ésta como la anterior fueron transformadas en el s. XVIII. La influencia mudéjar se manifiesta en un monumento fuera de la capital, por cierto muy discutido, la iglesia actualmente en ruinas de Santiago, que todavía muestra arcos de herradura, como el claustro del convento de Guadalupe.No podía faltar en S. D. un palacio de importancia como fue la casa de Diego Colón, el hijo del almirante y descubridor. La casa se levantó a orillas del Ozama, con muros de mampostería y esquinales de cantería; en la planta baja mostraba un pórtico o galería abierta, como edificios similares de España, tal como el palacete de Saldañuela, en Burgos; este modelo americano sería pronto imitado, así en la casa de Engombe, en el mismo S. D., y en la casa de Cortés, en Cuernavaca; monumento dominicano de tan significativo valor histórico y artístico se encuentra en ruinas desde el s. XVIII. Otras obras de interés artístico son la portada de la Universidad y la llamada casa del Cordón, ambas con variantes de un tema netamente mudéjar: el alfiz. Frente a este pujante desarrollo de las artes en el s. XVI, en la centuria siguiente el desnivel fue enorme, pues las tierras descubiertas en el continente atrajeron la atención totalmente. Lo más significativo es la decoración de la capilla de los Campuzanos Polancos, en la iglesia de S. Domingo, en la que destaca una representación del firmamento con los signos del Zodiaco, alternando con los planetas, curiosa iconografía que ha estudiado Palm. Lo más valioso de los monumentos dieciochescos es la iglesia de la Compañía, cuya fachada de grandes pilastrones acusa una tendencia de sobriedad. Se completa la serie de monumentos dieciochescos con las iglesias de Regina, S. Bárbara y Orden Tercera de Santo Domingo.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: D. ANGuLo, El gótico y el Renacimiento en las Antillas, Sevilla 1947; E. W. PALM, Los monumentos arquitectónicos de La Española, Barcelona 1955; D. ÁNGULO, Historia del arte hispanoamericano, I, Barcelona 1945.
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