Santiago de Chile IV. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
El soldado y alarife Pedro de Gamboa realizó el trazado en cuadras regulares, de acuerdo con lo prescrito por las Leyes de Indias. Al medio año fue destruida por los indios, en uno de tantos episodios de la rebeldía araucana, pero pronto fue reedificada por los españoles. En torno a la plaza de Armas se levantaron los principales edificios públicos: religiosos y civiles, juntamente con la casa de Pedro de Valdivia, que luego fue sede de los gobernadores. Pese a que la ciudad estaba colocada estratégicamente en una medio isla, se la dotó de una muralla de adobe, que rodeaba las primeras nueve manzanas. La primera iglesia de obra firme se levantó en 1552 y al año siguiente llegaron los franciscanos; en fechas inmediatas hasta fin de siglo se establecieron los mercedarios, dominicos, jesuitas y agustinos. No faltaron los terremotos, y 1647 fue famoso porque sólo respetó el templo de S. Francisco y parte de la catedral, destruyendo lo restante, lo que era fácil de comprender, porque se trataba de construcciones de adobe con sencillas techumbres de madera. Pero la ciudad se repuso y a principios del s. XVIII estaba reconstruida.Entre los edificios más importantes está el templo y convento de S. Francisco, el único que ha sobrevivido de los construidos en el s. XVI, porque tuvo gruesos muros de mampostería y techumbre de madera muy bien trabada en lugar de cúpula. De los claustros del viejo convento sólo se ha conservado el principal, pegado al templo, con arcos de arquivoltas almohadilladas, semejantes a las del claustro de las Mónicas de Potosí; por su intenso mudejarismo hay que citar la puerta de la sacristía con diseño de cuarterones, que producen el mismo efecto de claroscuro de las arquivoltas del claustro, y bella labor de talla vegetal en el dintel. La catedral de S. fue rehecha después del terremoto de 1647, pero en el s. xviil sufrió un incendio; por ello correspondió al neoclasicismo levantar la actual catedral.El templo de los jesuitas ha desaparecido, pero viejos documentos gráficos nos dan a conocer que al hacerlo se tuvo en cuenta el levantado por la misma Orden en Lima; para ello, al parecer, fueron enviados a Lima los hermanos Ferreyra, que pertenecían a la casa de S.; ellos acentuaron la corriente de influencias que va del Perú a Chile. Fue su iglesia de grandes proporciones, con tres naves y cúpula en el crucero; más interés tuvo la fachada, con multitud de nichos, pilastras almohadilladas y torre de chapitel bulbiforme, detalles que testimonian la influencia germánica, tal como se ve en la arquitectura popular del Tirol, Suiza y Baviera, según ha señalado Buschiazzo (o. c. en bibl.). El templo dominico fue rehecho varias veces hasta que en 1771 se construyó el actual, pero se terminó a principios del s. XIX. Es de tipo basilical con profundo presbiterio, dotado de una linterna como el de S. Francisco, y por temor a los sismos se proyectó sin cúpula; por todo esto sus proporciones son bajas y macizas, aunque no faltas de belleza. Los templos de mercedarios y agustinos han sufrido toda suerte de transformaciones hasta que el neoclasicismo les puso la última máscara. A estas construcciones hay que añadir varias conventuales de monjas: clarisas, recoletas franciscanas, carmelitas, capuchinas y dominicas, cuyas casas e iglesias han desaparecido en una tierra tan castigada por la violencia sísmica, modificaciones y traslados. Vale la pena referirse a las Carmelitas, convento construido en 1773 por el alarife de la ciudad Marcelino de la Peña; además de sus ricas portadas fueron interesantes los claustros de columnas panzudas como las de la casa del corregidor Zañartu, el fundador del convento; como se sabe este tipo de soporte fue muy frecuente en los patios de algunas mansiones caraqueñas del s. xvlil.En cuanto a los edificios civiles hay que citar el Hospital de S. Juan de Dios, modesta construcción conservada en parte y que fue empezada en los últimos años del s. XVIII; lo curioso es que todavía sigue el esquema cruciforme difundido por los Reyes Católicos a uno y otro lado del Atlántico, pero aquí, según ha hecho notar Buschiazzo, como en Caracas y Barinas, falta uno de los brazos, quedando incompleta la figura cruciforme. En cuanto a la arquitectura doméstica santiaguina, hay todavía algunas fachadas, en edificios de una sola planta? en las que destaca el portalón, muy ancho, para dar fácil entrada a los carruajes; estuvieron dotadas de dos y tres patios, de carácter eminentemente funcional y escaso interés estético.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: D. ANGULO IÑIGUEZ, E. MARCA DORTA y M. BUSCHIAZZO, Historia del Arte hispanoamericano, III, Barcelona 1956.
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