Santa Cruz de Tenerife II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
La historia de las islas de Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife, que forman la provincia de S. C. de T., es parte de la común del archipiélago de las Canarias (v.). Su situación en la ruta marítima de Europa a los restantes continentes determinó que jugase un importante papel en la vida nacional desde el descubrimiento de América, ya que Colón hizo escala en La Gomera en sus tres primeros viajes. Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón, Nicolás de Ovando, Pedrarias Dávila, Juan Díaz de Solís, fray García de Loaisa, Juan Sebastián Elcano, entre otros, tocaron en sus puertos, de donde llevaron gentes, vituallas, animales y nuevos cultivos, como el de la caña de azúcar, al Nuevo Mundo; además hicieron escala en las islas Juan de La Cosa, Américo Vespucio, fray Bartolomé de Las Casas; y en Tenerife el segundo adelantado de las islas, Pedro de Lugo, organizó su expedición a Santa Marta.Más tarde y en las interminables guerras que España hubo de sostener con Francia, Holanda e Inglaterra por el predominio europeo y mundial, fueron víctima de duros ataques enemigos, que en todo momento rechazaron, como lo hiciera La Gomera en 1599 con los holandeses; en 1617, a los argelinos, y en 1743, a Windham; La Palma, en 1553, a Jacques de Sores, y en 1585, a Drake; y Tenerife, en 1657, a sir Robert Blake; en 1706, a Genning y en 1797, a sir Horacio Nelson, que perdió un brazo en la lucha. Por otra parte, las islas jugaron un importante papel en la población de las nuevas tierras americanas, sobre todo en México, Venezuela, Uruguay e islas del Caribe.La población primitiva de las islas procedía del Noroeste africano y fue producto de sucesivas oleadas; ninguna, posiblemente, anterior al 1000 a. C. Predominaban dos razas: una cromañoide y otra, seguramente posterior, de tipo mediterráneo. Si bien su cultura, al ser dominadas por Castilla, puede calificarse de neolítica, constituían una población inteligente y abierta, como lo demuestra su rapidísima fusión con los vencedores. Dentro de cada isla, la organización era tribal, dividiéndose en bandos o reinos, a excepción de la de Hierro, debido a su escasa extensión y población. Eran monoteístas, y una de las prácticas más notables era la de momificación o secado de los cadáveres, de los que aún se conservan interesantes muestras. El nombre de "guanches", que suele darse a todos los indígenas del archipiélago, sólo es propio de los de Tenerife.La fecha de incorporación de estas islas a Castilla es varia: desde la de Hierro, dominada por Juan de Bethencourt en los primeros años del s. XV, pasando por la de La Gomera, que lo fuera por Hernán Peraza en 1445, si bien algunos de sus bandos estuvieron sometidos a los portugueses de Enrique el Navegante por varios años; hasta las de La Palma y Tenerife, conquistadas, por encargo de los Reyes Católicos, por Alonso de Lugo, primer adelantado de Canarias: en 1492 la primera, mediante negociaciones, en las que intervino una indígena cristianizada, y en cruenta lucha la de Tenerife (1494-96).Cada isla constituyó un solo municipio administrado por un cabildo. Las de La Gomera y Hierro fueron dominadas y continuaron bajo el régimen de señorío, el de los condes de La Gomera, hasta la extinción del sistema; las de Tenerife y La Palma, dependientes directamente de la corona, tuvieron un gobernador, quien, para administrar justicia, nombraba alcaldes mayores letrados. En 1525 se creó la Real Audiencia de Canarias, con jurisdicción en toda el archipiélago y con funciones judiciales y de gobierno, y en 1589, el cargo de capitán general de las islas, que llevaba anejo el de gobernador de las mismas y el de presidente de la Audiencia; entonces los gobernadores de cada isla se convirtieron en corregidores. Por bula papal de 4 jun. 1701 se estableció una universidad literaria en el convento agustino de La Laguna, que tuvo una vida accidentada, suprimiéndose y restableciéndose, hasta la creación de la actual La Laguna, completada en 1927.En 1836 desaparecen los antiguos cabildos de las islas, que quedan sometidas al régimen municipal y provincial común, hasta que, por ley de 11 jul. 1912, se restablece la personalidad de cada isla, que se encomienda a los cabildos insulares. Por R. D. de 21 sept. 1927, la antigua provincia de Canarias, cuya capital era S. C. de T., se divide en las dos actuales de Las Palmas de Gran Canaria y de S. C. de T., con capitalidad en estas dos ciudades. Su economía ha estado y está basada en los cultivos intensivos subtropicales: primeramente, la caña de azúcar; luego, la vid; más tarde, la cochinilla; y, a partir del s. xix, los de la banana o plátano, el tomate, la patata, etc., que siguen constituyendo la base de su comercio de exportación. Por el contrario, tienen que importar gran parte de otros productos alimenticios, así como las manufacturas.L. DE LA ROSA OLIVERA.
BIBL.: J. DE VIERA Y CLAVIJO, Noticias de la historia general de las islas Canarias, 5 ed. Santa Cruz de Tenerife 1950-56; A. RUMEU DE ARMAS, Piraterías y ataques navales contra las islas Canarias, Madrid 1947-50; F. M. DE LEEN, Apuntes para la historia general de las islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife 1966; J. DESIRÉ DUGOUR, Apuntes para la historia de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife 1875; F. MARTíNEZ VIERA, El antiguo Santa Cruz, Madrid 1967; A. Ruiz ÁLVAREZ, Estampas históricas del Puerto de la Cruz, Las Palmas 1960.
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