Sánscrita, Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
La rama más importante del grupo de lenguas indoarias (v.) es en Asia el indoiranio (v.), que se divide en dos partes: la irania (v. IRÁN IX, 1) y la indoaria propiamente dicha. Los documentos más antiguos del grupo indoario están escritos en sánscrito. Según los gramáticos tradicionales hindúes, el s. es la lengua de los dioses, transmitida a los hombres por medio de la revelación, lengua madre por excelencia de la que derivan todas las demás. De hecho, el s. fue y es una lengua artificial, utilizada por sacerdotes, eruditos y poetas; desde la época de los antiguos himnos védicos ha tenido que ser distinta esencialmente de la lengua común empleada en la vida cotidiana. Si bien es cierto que la lengua de los himnos del Rig-Veda difiere en sus detalles de la utilizada recientemente en la literatura de la India, el s. conserva su carácter de lengua culta y literaria (v. INDIA X). Por lo general, se hace una distinción entre el védico, lengua de los Vedas, que no es otra cosa que un s. arcaico, y el s. clásico, más reciente; hay entre los dos la misma relación que entre la lengua de Homero y la Koiné (v. GRECIA XII, A). El término s. significa `compuesto según las reglas, perfecto, bien preparado’, y tiene un sentido de eficacia por la aplicación de los procedimientos gramaticales correctos; el término se opone a pmkrita, prácrito, que tiene el sentido de `natural, vulgar, corriente’, así como el de `derivado del s.’; poco a poco los prácritos dieron origen a las lenguas modernas de la India.1. Sánscrito védico. El "Rig-Veda". El documento más antiguo que se conserva en s. védico es la colección de himnos a las divinidades del Veda que recibe el título de Rig-Veda; fue codificado y adaptado fonéticamente en una fecha que no ha podido precisarse (v. VEDAS, ESCRITOS DE LOS). Esta codificación consistió en clasificar los himnos dispersos, conservados por diversas familias sacerdotales; estos antiguos materiales fueron ordenados, modificados y reajustados según el recitado de entonces. En efecto, el Rig-Veda muestra ya toda una estratificación lingüística, y puede. decirse que el s. védico destaca de manera notable la supervivencia de formas indoiranias o indoeuropeas, sobre todo en lo que se refiere a la morfología nominal, que sigue en su estado antiguo. El desarrollo de los siete casos nominales y su normal utilización han suprimido el empleo de las preposiciones que, sin embargo, están presentes virtualmente bajo el aspecto de preverbios, con una autonomía parcial. Se emplea el dual junto al singular y al plural. Las alternancias están asimismo bien presentadas en la flexión nominal.En el s. védico, el verbo tiene una primacía absoluta; a su alrededor se ordenan los adverbios y los proverbios. Las desinencias personales se multiplican en los temas verbales; el participio adquiere cierta autonomía; hay oposición entre el verbo en la voz media y el de la voz activa. Las formaciones verbales permanecen independientes entre sí, aunque procedan de una misma raíz, y la forma pasiva está poco desarrollada. En lo que a sintaxis se refiere, hay que observar la enorme libertad en el orden de las palabras, la escasez de la forma directa; abundan las subordinadas regidas por conjunciones. El lenguaje de los Vedas contiene numerosos procedimientos estilísticos, morfológicos, fonéticos y sintácticos; a veces se ha recurrido a la hipérbole y a la extrapolación. Se trata de una lengua en evolución, lengua sacerdotal con fines mágicos; la forma es más importante que el sentido, y el sentido esotérico lo es más que el literal; el vocabulario es simbólico y complejo. Es una lengua compuesta en la que intervienen palabras nuevas, términos vulgares y vocablos de distinta procedencia; y se da a veces un envejecimiento artificial _para imitar modelos anteriores. La prosa de los "Brdhmanas". Después de los Vedas aparecieron los Bráhmanas, extensos tratados teológicos unidos a cada uno de los Vedas, con aclaraciones para la correcta utilización de las fórmulas de los mantrams que contienen. Es una prosa narrativa y exegética, que se acerca mucho más al s. clásico. Hay un empobrecimiento de las formas y una mayor discriminación en los usos, así como una delimitación más exacta de los tiempos y modos. La sintaxis se hace cada vez más precisa e interesante; el orden de las palabras se regula estrictamente; las partículas son menos numerosas. Se ha sugerido la hipótesis de que se trata de la trasposición al plano escolástico de un idioma familiar, poco variado en sus medios. Por otra parte, en el lenguaje de los Bmhmanas hay una evolución interna. A este s. pertenecen los primeros Upanishads, los Aranyakas (Textos de la selva), los Sútras, manuales en los que todo se sacrifica ante la brevedad con una intención mnemónica, y que muy pronto necesitaron de comentarios explicativos. En esta fase evolutiva, el s. va perdiendo sus arcaísmos, desaparece prácticamente el infinitivo en -tavai, falta la notación del acento; la lengua se hace menos técnica, más inteligible y viva, y los Upanishads representan un estado intermedio entre la lengua védica que termina y el s. clásico.2. Pánini, Kátyáyana y Patanjali. Al término del periodo védico había, por tanto, una lengua religiosa, cercana al lenguaje hablado, que se utilizaba en el Noroeste y Norte de la India, territorio que se llamaría de la cultura s., y que constituyó el s. clásico; su evolución se detuvo debido a que la lengua fue fijada entonces gramaticalmente por Pánini (¿s. IV a. C.?), célebre gramático, que tomó como base el idioma de las obras védicas en prosa, tan en boga durante su época. La gramática de Pánini adquirió valor de dogma para todos los escritores que se sujetaban tanto como les era posible a las reglas ya establecidas. A esto se debe que el s. se haya convertido en una lengua que no ha progresado mediante una evolución viva y natural, sino que fue establecida y perfeccionada artificialmente, y es distinta de los idiomas empleados en la conversación habitual. El s. se ha utilizado siempre en la composición de obras poéticas y científicas, lo que explica su división en géneros destinados cada uno a funciones muy precisas: para las estrofas dramáticas y líricas hay un s. más refinado, casi precioso; en los cuentos se emplea un s. más sencillo; el budismo, el jaina y la prosa técnica se sirven de un s. diferente, más próximo al lenguaje hablado, pero esencialmente se trata de diferencias estilísticas.La gramática de Pánini describe la lengua con una exactitud, una precisión y una búsqueda de la pureza extraordinarias. Representa una liberación con relación al s. védico, que se limitaba a un pequeño número de géneros literarios. En ciertas materias, tales como la descripción del absolutivo en -am, Pánini no sigue la práctica védica, sino que describe su uso corriente; estas innovaciones se encuentran en el empleo de los adverbios en -tarám, y del nombre verbal en -tavant, desconocido de los Bráhmanas. Pero, en general, el gramático sigue fielmente el s. védico, al que describe muy bien, p. ej., en la distinción entre el acento védico y la lengua común. Si bien Pánini consideró que el vocabulario védico era muy similar a la lengua profana de su tiempo, separó con un gran cuidado todo lo referente a la morfología y la sintaxis. Las normas por él fijadas fueron decisivas para el destino del s.; a partir de Pánini, todo el que quiera escribir bien, habrá de hacerlo según su gramática. Por otra parte, ésta ha servido de esquema para la presentación de otras muchas obras.Uno o dos siglos después de Pánini aparece Kátyáyana, que modifica la obra del gran gramático; en su Mahábhúshya (Gran comentario), Patanjali (s. II-I a. C.) discute esta interpretación y hace algunas adiciones, que indican el progreso del empleo del s., al que, por otra parte, se refiere a menudo Patanjali. Los tres gramáticos citados integran la trilogía que estableció la doctrina para el uso posterior de la lengua sánscrita. Los autores posteriores se preocuparon de disponer los textos de distinto modo, pero ni quitaron ni añadieron nada esencial. La preocupación general de los gramáticos de la India fue el purismo, el filtrar la lengua para evitar que cayese en la jerga y en las deformaciones del vocabulario con respecto a la gramática, fundada sobre el Veda, y que es pura como el s., la lengua de los dioses.3. Sánscrito clásico. Origen y extensión. ¿Cuál es el lugar que ocupa el s. clásico en la evolución lingüística del indoario? Se puede pasar directamente del védico poético y prosístico al hindú medio (v. HINDI), a los prácritos y al palí (v.), idiomas que muestran afinidades con el s. védico. Wüst ha deducido que el s. clásico es una rama colateral, simplificada y purificada, procedente del védico. El principal problema es que la epigrafía de la India muestra que las inscripciones realizadas en ese hindú medio, p. ej., las de Asoka (250 a. C.), aparecen mucho antes que la primera existente en s. (150 d. C.) en Junagadh. Son dialectos en hindú medio los que sirvieron de lengua canónica a los budistas y a los jainas (v. JAINISMO); la traducción al s. de los textos se hizo más tarde. Por esto se ha deducido que el s. clásico debió de derivarse del hindú medio. En efecto, desde su establecimiento, el s. ha sido una lengua artificial, hablada por las castas superiores, y su complejidad ha impedido que se convirtiese en lengua popular; ha habido un s. semiliterario, discursivo, utilizado para predicar a las gentes, comprendido por la masa, y que se mantuvo como segunda lengua. Aparecen también las epopeyas, los cuentos y diálogos teatrales. En este sentido hay que considerar al s. como una lengua viva; en nuestros días hay una importante élite que lo conoce y utiliza tanto en escritos como en discursos religiosos, filosóficos y literarios.El s. ha sido el vehículo cultural ario en toda la India; las inscripciones en s., mezcladas con frases drávidas (v.), aparecieron en el Sur a partir del. Desde Bengala y la isla de Ceilán, el s. se propagó rápidamente por Indonesia, por las islas de Sonda, Borneo y Filipinas, donde tanto el hinduismo como el brahmanismo han tenido una importante influencia cultural, sobre todo en Java y Bali. En el Sudeste asiático han quedado importantes huellas culturales (inscripciones de Champa, s. III; y de Camboya, antes del s. vii). El s. fue difundido por Asia central, Tíbet, China y Japón, donde sirvió de vehículo al pensamiento búdico.Gramática. El s. clásico es una lengua normalizada de la que se han eliminado los arcaísmos y los parónimos inútiles. El vocalismo sigue siendo pobre, con la asociación de dos vocales largas: e y o, que reemplazan a otros tantos diptongos antiguos. Las vocales son claras, y la fonética védica no cambia mucho. Los sandhi, fenómenos de adaptación fonética entre la final de una palabra y la inicial de la siguiente, se multiplican de una manera arbitraria. Se conservan los ocho casos de la flexión nominal, incluido el vocativo; los preverbios tienen un valor preciso y dinámico, y se unen al verbo; las alternancias se reducen con la desaparición de las desinencias ambiguas; la lengua se sistematiza, se normaliza. El dual se desarrolla. El verbo tiene voz activa, media y pasiva; se crean numerosas conjugaciones derivadas (causal, desiderativa, intensiva, etc.). Dominan el presente y el futuro, mientras que desaparece el subjuntivo; se emplea mucho el adjetivo verbal en -ta; todo verbo puede ser sustituido por un nombre de acción; predomina la expresión pasiva sobre la activa. El s. clásico multiplica la composición nominal con numerosas variaciones; ciertas palabras ocupan varias líneas. El vocabulario es de una enorme riqueza; el enriquecimiento se logra a través de un desarrollo interno, y las palabras antiguas adquieren un nuevo sentido.Sánscrito épico. El s. clásico presenta variedades estilísticas; su estado más natural se encuentra en la epopeya, con el Mahábhárata (v.) y el Rámáyana (v.), que tomaron forma hacia los s. III-II a. C., obra de los bardos de la corte; y con los múgadhci, súta y bandín, que cantaban las tradiciones de la casta de los guerreros. El lenguaje épico tiene apariencia monótona; se trata de un s. cuya pureza queda disminuida por tratarse de una lengua recitativa, con un estilo tosco a veces, en el que hay paréntesis y vocativos, pero este lenguaje es distinto del hindú medio. Su característica es la abundancia de neologismos, de términos que seguirán empleándose en la literatura posterior, como en el caso de los Purána (v.), gran colección de textos versificados cuyo s. es el de la epopeya, privado de sus arcaísmos y de casi todas las singularidades morfológicas. A este s. puede considerársele vulgar, al menos en lo que a sintaxis se refiere.Sánscrito de los comentarios. Cronológicamente, en el s. clásico hay otro destinado a los comentarios, bháshya; por su forma se deriva de la prosa de los Bráhmana, que, por su contenido, constituía una especie de comentario aplicado al ritual y a los himnos del Veda. El s. de estos comentarios, explicaciones, relatos dogmáticos y técnicos se convirtió en un pujante instrumento dialéctico y de interpretación para la exposición doctrinal de todo tipo de problemas y disciplinas; de ello resultó una intensificación de los caracteres lingüísticos abstractos: palabras compuestas de gran longitud, derivados abstractos en -tá y -tva. El estilo de Pánini, utilizado a menudo en los debates y controversias con una serie de argumentaciones, dudas y conclusiones, ha sido muy imitado en obras de Medicina, Economía, Política, Derecho, Gramática y temas eróticos (el Kámasútra). En ellos, la frase es más directa, más viva que en los comentarios antiguos, con un vocabulario neológico y técnico. Hay un estilo sútra, explicativo, monótono, en el que prácticamente desaparece el verbo personal antes de los nombres de acción en -ti y -ana, con abundancia de expresiones pasivas semiverbales; para anunciar la objeción que será rebatida posteriormente, el razonamiento multiplica los elementos breves ¡ti, cet, nanu, así como los preverbios que, en los términos clave, evidencian los conceptos más importantes. Este estilo condensado y abstracto del bháshya sigue utilizándose en los prólogos eruditos, en los comentarios técnicos y en las obras filosóficas modernas escritas en sánscrito.Sánscrito narrativo y teatral. Diremos tan solo unas palabras en torno al s. narrativo, el katha, empleado en los cuentos, las fábulas y los diálogos teatrales; se trata de ciclos literarios, de textos en verso y prosa, entre los que son los más importantes el Panchatantra (v.), y su compilación, el Hitopadesha (v.); el s. se acerca al de la prosa épica con las mismas tendencias morfológicas; hay una inclinación hacia la prosa estereotipada, incapaz de renovación y que se sirve de las formas gramaticales más variadas sobre un fondo uniforme. El s. teatral es de estilo simple y directo, que intenta reproducir el lenguaje corriente, pero que, a la vez, es quizá el único ejemplo de s. vivo. Abundan las partículas que subrayan los gestos y las entonaciones; hay asimismo fórmulas proverbiales familiares y de cortesía; el estilo es familiar, pero a la vez elegante y literario.Estilo kávya. En s., el género literario más refinado es el kávya, resultado de varios siglos de esfuerzos para dominar las disciplinas literarias y que condujeron a un arte poético delicado, bien acabado, que creó una exquisita literatura profana. El kávya obedece a una disciplina muy estricta, es una forma artística que debe satisfacer las exigencias gramaticales, poéticas y métricas del s. clásico. Los textos más antiguos redactados en este s. son los poemas épico-líricos de Ashvaghosa, doctor budista del s. i, pero es con Kálidása (v.), s. Iv-v, con quien se constituye este género en sus elementos definitivos; por otra parte, este autor es casi el único que se ha cualificado en los más diversos géneros: la elegía, la lírica pura, la epopeya lírica con temas mitológicos o pseudo-históricos, y el teatro. Hay en Kálidása una sobriedad admirable, un vocabulario voluntariamente uniforme, y un empleo moderado de las imágenes. Sus sucesores utilizan variados procedimientos, sobre todo en lo que se refiere a poemas épico-líricos, como ocurre con Bháravi (s. vi), Mágha (s. vil), Mankha y Shriharsha (s. xii); se multiplican los ornamentos de retórica, y las novelas de Dandin (s. VII) son obras maestras efl la prosa literaria sánscrita. Pero el estilo kávya cayó en el manierismo literario y entró en decadencia con composiciones largas, frases articuladas de manera extravagante, voca bulario rebuscado y afectado, y superabundancia de imágenes.Los autores aprendieron de los gramáticos formas poco comunes, a veces anticuadas, pero que les parecían elegantes. Empleaban a menudo los verbos, así como los neologismos con expresiones muy adornadas; los poetas utilizaron asimismo la perífrasis, los epítetos descriptivos y compuestos, los sinónimos, las metáforas, las raíces verbales raras e inusitadas. Alcanzó una importancia primordial el deseo de condensar; se evitaron las palabras superfluas, y toda la estrofa se construyó de manera que al final surgiese un rasgo inesperado que diese especial sentido a lo precedente. El arte supremo consistía en evocar sin decir, en sugerir, en expresar un sentimiento por medio de las figuras, de las metáforas, de las que se abusó. El s. del kávya recurrió al vocabulario de las lenguas vulgares y regionales, y del drávida (v.), así como de las culturas limítrofes: persa, árabe y turca.Sánscrito búdico y jaina. Finalmente, hay también un s. búdico y jaina. En la tradición budista, el lugar original del s. es muy especial; los sermones atribuidos a Buda (v.) fueron pronunciados en un prácrito, en una lengua pariente de la mágadhi, más arcaica que el palí canónico, y fueron difundidos por medio de los dialectos regionales. Por fin, algunos de esos textos fueron traducidos al s.; muchos de ellos se han perdido, pero han podido encontrarse sus traducciones chinas y tibetanas. Por tanto, el s. búdico canónico refleja muy de cerca los modelos palí y, en conjunto, es bastante incorrecto, debido a la desaparición de las formas difíciles, por una tendencia general hacia la facilidad y el mínimo esfuerzo. El s. búdico extracanónico fue utilizado por la literatura narrativa, dramática y épico-lírico; está mucho más cuidado que el anterior y se benefició de las adquisiciones de la poesía clásica. Naturalmente, el vocabulario es el propio al canon búdico, pero en él se encuentra la influencia del kávya.También es tardío el s. jaina, ya que las escrituras canónicas de los jainas fueron redactadas en un prácrito antiguo, en la lengua ardhamágadhi, similar a la empleada en la predicación primitiva. Cuando los jainas utilizaron el s. lo hicieron muy intensamente y en todos los géneros literarios; el suyo es un s. correcto que no se diferencia del clásico, si bien es evidente que el léxico está sobrecargado de términos técnicos jaina.La literatura s. se ha desarrollado desde hace casi 3000 años de manera continua (v. INDIA x, 3); también en nuestros días sigue siendo leída y enseñada; constituye la base tradicional del hinduismo, y su empleo sigue vivo y activo en el momento actual. Continúan publicándose traducciones s. de obras filosóficas europeas, de poemas históricos y de obras líricas y religiosas. En la India, el s. no es una lengua muerta; puede aprenderse en escuelas y universidades. Hay unos 50 periódicos y revistas hindúes en s. para la conservación y difusión de su conocimiento.V. t.: ORIENTALISTAS.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: F. RODRÍGUEZ ADRADOS, Evolución y estructura del verbo indoeuropeo, Madrid 1963; ID, Védico y sánscrito clásico, Madrid 1953; I. CANEDo, Resumen de literatura sánscrita, Madrid 1942; W. S. ALLEN, Phonetics in ancient India, OId’ord 1953; B. DEL BRücK, Altindische Syntax, Halle 1888; B. GHOSH, Linguistic Introduction to Sanskrit, Calcuta 1937; T. BURROW, The Sanskrit Language, Londres 1959; A. A. MACDONELL, Vedic Grammar, Estrasburgo 1910; J. MANSION, Esquisse d’une histoire de la langue sanskrite, París 1931; L. RENOU, Grammaire de la langue védique, París 1952; íD, Histoire de la langue sanskrite, París 1956; W. D. WHITNEY, A Sanskrit Grammar, 5 ed. Leipzig 1924; J. WACKERNAGEL y A. DEBRUNNER, Altindische Grammatik, I-III, Gotinga 1896-1954; H. R. AGGARWAL, A short history oj sanskrit literature, Delhi 1963.
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