Samaria HIST.
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Historia
Una de las provincias asirias, y más tarde persas, etc., de Palestina (v.) Cisjordania, que con Galilea (v.) y Perea había formado el reino de Israel (v.), después del cisma de Jeroboam.1. Nombre. En hebreo Sémrón; en arameo bíblico Sámráin; en griego Somorón, Semerón y Semérón aparecen junto a Samaría o Samareía; en asirio Samer?na. Con este nombre se indica inicialmente la ciudad construida por Omri en la propiedad de Sémer, o mejorSemer. Más tarde pasó a indicar el reino de Israel, o su zona montañosa, y después de la conquista asiria el distrito, provincia o región allí establecida. La aplicación del nombre de S. a toda la región, o al menos a la parte montañosa, es muy antigua: ya Am 4,1 y 6,1 usa S. en este sentido lato y no restringido a la ciudad.
2. Geografía. Limitaba al sur con Judea (v.), con frontera fluctuante debido a los dos criterios geográficos que podían trazarla: extensión de la meseta o relación de la montaña con la costa. Históricamente los límites fueron: el más meridional, los valles de Ayalón y Sweinit; el intermedio, los valles Aujah, Deyr Balut y Nimr con Samieh y El Aujah; y el más septentrional, el valle Isar, Genab y Akrabe. Al este el límite obvio ha sido siempre el río Jordán (v.), al norte la llanura llamada por los griegos Esdrelón, y al oeste, lógicamente el Mediterráneo.Orográficamente comprendió la parte central de la cordillera o iugum montanum de Cisjordania, entre en Carmelo (v.) y Judea (v.). Las cimas de sus montes son menos elevadas que las de Judea o Galilea. Tan sólo el monte Ebal (Eslamiyeh en árabe) alcanza los 938 m. de altura. Algunos geógrafos ven en S. dos cadenas montañosas. La occidental forma un verdadero dédalo de valles y montes donde se hallan las cimas más elevadas, como el Ebal y el Garizím (868 m.; v.), y la oriental, más uniforme y de menor altura, que se extiende desde los montes de Gelboe hasta el Qarn Sartabe, como llaman los árabes a la cima que destaca casi 600 m. sobre su base, en la hondonada del valle del Jordán, aunque sólo alcance la cota de 379 m. sobre el Mediterráneo. Los valles de S. son muy amplios, formando verdaderas llanuras alargadas y flanqueadas por montes, con apenas pendiente, como el valle de Nablus, que en 30 Km. de longitud registra un desnivel de 200 m. Digno de especial mención es el valle al-Farah, con su curso de agua permanente, que desemboca en gel Jordán no lejos del vado de Damiyeh. Es de grañ ’,variedad agrícola por la seguridad de su agua de riego vsus variadas temperaturas y presiones atmosféricas, ya-.,que se inicia cerca de Nablus a unos centenares de metros sobre el Mediterráneo y desemboca a casi 350 m. bajo el nivel del mar.Entre los montes y valles de S. abundan los recuerdos bíblicos. El Ebal y el Garizím son los montes de las bendiciones y maldiciones de Josué (v.) cuando se renovó la Alianza (v.) después de la toma de posesión de la Tierra Prometida (los 8,33 ss.). En el mismo Ebal construyó Josué un altar (los 8,30) al que también alude Dt 27,4 y 11,29; 27,12 s. El Garizím (v.) es el lugar escogido por Jotam para proclamar su célebre apólogo contra Abimelek, el hijo de Gedeón (Idc 9,7). Cristo alude al templo sobre él construido en su conversación con la samaritana junto al pozo de Jacob (lo 4,21). Los montes de Gelboe, límite de S. con la Decápolis, fue el escenario de la trágica muerte de Saúl (v.) y su hijo Jonatán (1 Sam 31,1-8). Por ello fueron malditos por David en su endecha de 2 Sam 1,21. También los amplios valles de S. aparecen en la Biblia. El de Siquem (v.), hoy Wadi Nablus, está especialmente vinculado a la historia de Jacob (v.) a su regreso de Harrán (Gen 33,1834-31) y a la de José (Gen 37,12-16). En el de Dotayin fue capturado y vendido José por sus hermanos (Gen 17,17-30). La llanura, o valle, de Esdrelón fue escénario de la victoria de Déborah y Barak sobre Sísara (Idc 4 y 5). En la misma llanura o en el Wadi `Ara halló trágica muerte el piadoso rey tosías (2 Reg 23,29 s.).La llanura costera (Sarón en la Biblia) es proverbial por su riqueza y belleza (Is 35,2 y 65,10) hasta el extremo de que su conversión en desierto será tremendo castigo (Is 33,9). El clima de S. es prácticamente el mismo que el de Judea, aunque su geografía haga creer lo contrario: los amplios y suaves valles conservan mejor la humedad y suavizan la temperatura y fomentan la riqueza agrícola. Por ello la hidrografía de S. es más rica que la de Judea: varios ríos desembocan en el Mediterráneo entre el Muqatta (Quisón) y el Aula (Yarkón bíblicos). Al Jordán fluyen el Gálud y el Farah. Muchas son las fuentes de gran caudal como `Ain el As¡, `Ain el talud, `Ain el Gema’in, etc.La abundancia de agua y las formas suaves de los valles, ampliados frecuentemente con las pendientes de las montañas escalonadas por la estratigrafía horizontal o por bancales muy bien trabajados, favorece la flora en sus ejemplares más típicos de Palestina. La vid, la higuera y olivo alternan con los cereales panificables. Los regadíos de los valles permiten la abundancia de frutales y hortalizas, o de opimos prados para el ganado.Las comunicaciones en S. son más fáciles que en otras partes de Palestina por la misma orografía: todas las ciudades están bien comunicadas entre sí y con las tierras de otras regiones. La via Maris corría por Sarón, Wadi `Ara y Esdrelón. El camino de los Santuarios unía a Siquem, Silo y Betel con los situados en Judea. Ambas rutas, casi paralelas, estaban unidas por otras menores. Por Wadi el Farah se comunicaba Siquem, y la costa, con Transjordania.3. Historia. Sargón II (722 a. C.) constituyó la provincia de Samerina con la ciudad y sus aledaños, recién conquistados, a los que unió la provincia de Maguedu (Meguido bíblica) constituida en 733 a. C. Casi desierta tras la deportación de 30.000 de sus habitantes, recibió entre los a. 720 y 709 tres inmigraciones de árabes, sirios y babilónicos. Sobre su situación religiosa y el eclecticismo que nació de estas inmigraciones habla 2 Reg 17,23-34 con un criterio netamente deuteronómico. Muerto Sargón, a decir de 2 Par 30, Ezequías en su reforma religiosa invitó a participar en la celebración de la Pascua a los habitantes de Samaría. Yosías, en su celo religiosonacional, se adueñó de S. y murió el a. 609 a. C. en Meguido. S. pasó a poder de la monarquía babilónica hasta su desaparición en 539 a. C. El Imperio persa mantuvo el estatuto de provincia dentro de la satrapía de Abarnahara, o transeufratina, gobernada por un pahawot, funcionario real. En la serie de gobernadores hay que destacar a Sanbalat (Esd 4), que pretendió entrometerse en los asuntos judíos. Le sucedió su hijo Delaya, conocido por los papiros de Elefantina (v.), de fines del s. V a. C. Excluidos los habitantes de S. del culto del reconstruido templo de Jerusalén, crearon un santuario en la cima del Garizím. Los papiros de Wadi Daliyeh iluminan la vida cotidiana de S. durante el s. IV a. C.Al igual que Judea (v.), S. pasó en la época helenista de manos sirias a egipcias y, finalmente, sirias de nuevo. En este tiempo depende de la iniciativa política de la vecina Judea: en el 145 a. C. Demetrio II la despoja, a favor de los judíos, de los tres distritos meridionales. Anteriormente se había adherido su población al culto helénico por el decreto de Antíoco IV Epifanes y dedicado su templo del Garizím a Zeus Xenios. Incluso Apolonio, su estratega, marchó en el 167 a. C. contra Jerusalén con reclutas samaritanos; fue derrotado por judas Macabeo. Tras diversas razzias, Juan Hircano conquistó S. y destruyó el templo del Garizím ca. 129 a. C. Este dominio sobre S. fue conservado por los asmoneos (v.) hasta la llegada de Pompeyo en el 63 a. C., que hizo depender el gobierno de S. de la provincia romana deSiria. Volvió a depender de Judea cuando Octavio, vencedor en Actium, la cedió a Herodes el Grande (v.), 31 a. C. Pero de nuevo quedó bajo el dominio sirio al ser depuesto Arquelao, 6 d. C., bajo cuyo dominio permaneció, excepto en el pequeño intervalo del reinado de Agripa, 41-44.
Poco sabemos de la ordenación administrativa de S. durante este periodo; y de su vida religioso-política tan sólo las noticias de Flavio Josefo a propósito de la matanza de Tirathava, en la que Poncio Pilato (v.) se lanzó contra un nutrido número de ingenuos seguidores de un impostor de tipo mesianizante. Tal severidad costó al duro procurador el cargo y, seguramente, la vida: 37 d. C. En tiempos de Cumanus (ca. 50 d. C.), samaritanos de Ginaé, `Engannim de la Biblia, asaltaron a los peregrinos galileos que marchaban a Jerusalén. El favoritismo de Cumanus provocó desórdenes que le hicieron perder el puesto. Los excesivos impuestos de los procuradores, especialmente de Florus, fomentaron la revuelta entre los samaritanos, que se unieron a los judíos en el 67. Vespasiano tuvo que enviar un ejército mandado por el jefe de la V Legión para sofocar la revuelta. Parte de los sublevados se rindió y el resto fue pasado a espada.Entre 70 y 135 d. C. aunque formaba parte de la provincia de Judea S. gozó de mayor favor imperial: el propio Tito fundó Flavia Neapolis, hoy Nablus, entre el Ebal y el Garizím, y edificó a Flavia Joppa a Yafo, hoy Jaffa. Después de la victoria de Adriano la situación administrativa es la misma, pero el emperador cambió el nombre de la provincia de Judea por el de Siria-Palestina.En el N. T., además del conocido pasaje de la samaritana, se cita el paso de Jesús y los discípulos en Lc 9,5156 y acaso en Mt 15,24: curación de los 10 leprosos; y la predicación de los Apóstoles (que debe preceder a la predicación a los gentiles, Act 1,8): Felipe, el diácono, convierte samaritanos que reciben el Espíritu por el ministerio de Pedro y Juan (Act 8,4 ss. y 14 ss.) con el conocido incidente de Simón el mago (cfr. también Act 9,31 y 15,3). La Iglesia quedó establecida en S. con varias sedes episcopales entre las que destaca Cesarea (v.), en la que ejercieron el ministerio S. Pedro y Felipe (Act 8,40; 10; y 21,8 ss.). En el interior pronto son conocidas Sebaste, Neápolis y, aunque perteneciera a la Decápolis, Scitópolis. Entre los cristianos famosos de los orígenes destaca S. Justino (v.), nacido en Neápolis. Con todo los samaritanos siguieron y siguen viviendo apegados a sus tradiciones religiosas.4. Samaría, ciudad. Por haber sido la capital última del reino de Israel (v.) dio su nombre a la montaña e incluso a todo el reino y luego a la provincia. Fue edificada sobre una colina cuya situación es muy estratégica: comunicada por el O con la llanura costera, por el norte con Meguido y por el E con Siquem y desde allí con Jerusalén y Transjordania. La colina fue comprada por Omri a Sxemer (1 Reg 16,24). Su historia es prácticamente la de S. reino y provincia.Arqueología S. fue excavada en 1908-10 por la Univ.de Harvard y por una misión anglo-americana con participación de la Univ. Hebrea de Jerusalén en 1931-35.
La ciudad israelita constaba de una acrópolis y la ciudad propiamente dicha. Es mejor conocida la primera. En ella se encontraron 6 estratos entre la fundación de S. por Omri, 876 a. C., y su destrucción por los asirios en 722 a. C. Hoy aún se discute entre los arqueólogos si la colina fue habitada antes de la fundación por Omri, concretamente en los s. X y IX a. C. Se descubrieron muros de casamatas, almacenes, una puerta, etc. Hay que destacar el aparejo de los muros: dos tizones y una soga. Pero tal vez sean más importantes los objetos hallados: los ostraca, de los que se encontró un lote muy numeroso en 1910: comprobantes contables de prestaciones en especie con indicación del año del reinado (seguramente de Jeroboam II), y otro lote, menos numeroso, en 1932, aunque más rico literariamente hablando y algo posterior al primero dentro del mismo s. VIII a. C.; y los marfiles, que se hallaron en dos estratos: en el de Ahab (cfr. 1 Reg 22,39) y en el de Jeroboam III (cfr. Amós 3,13).De la época helenística quedan unas torres circulares y un lienzo de muralla con su puerta. De época romana se conservan dos estratos: de Herodes el Grande, poco anterior a nuestra era, y de fines del s. II a principios del III d. C. Se conservan restos del templo de Augusto, sobre un temenos helenístico, del cardo maximus, teatro, basílica en el foro, hipódromo y un singular mausoleo. De los cruzados se conserva la iglesia de S. Juan Bautista, convertida en la mezquita de Sebastiyeh, y la capilla de la invención de la cabeza de S. Juan, separada del actual pueblo, en la que se conserva un fresco contemporáneo.5. Samaritanos. En hebreo sómrónim, habitantes de S., aunque ellos se llamen sámrim, observantes; en griego samaritai, samareis. Resto diminuto de los antiguos samaritanos que vive en Nablus, unos 200, y en Tel Aviv, menos de 50.a. Historia. Se desconoce exactamente el momento de su cisma definitivo con Jerusalén, que fue posterior a la restauración de Esdras (v.) y Nehemías (v.), fines del s. V a. C., y anterior a la construcción del santuario sobre el monte Garizím, en 332 a. C.; pero las raíces de la separación son muy antiguas (v. 3). Su relación con Jerusalén se agravó especialmente a raíz de la incursión de Juan Hircano (v. ASMONEOS) y destrucción de su templo, en 129 a. C. A partir de Herodes el Grande (v.) se unen las suertes de judíos y samaritanos hasta la persecución de Adriano. Los historiadores recuerdan las sinagogas samaritanas de la diáspora en Roma, Egipto, etc. En el s. iv renacen en su tierra, especialmente alrededor de Siquem, aunque por un edicto de Justiniano (ca. 529) son de nuevo sojuzgados, y privados de todos sus derechos por Justiniano Il en 572. Los árabes primero y los turcos después también los oprimieron, aunque tuvieran momentos de esplendor entre persecuciones. En occidente se perdió su memoria hasta que Pietro de la Valle los visitó en 1616 y copió algunos libros suyos, ya que relatos de los viajeros árabes o judíos, como Benjamín de Tudela, no habían sido traducidos. En el s. xvii abandónan sus casas fuera de S. para concentrarse todos en Nablus, donde han logrado sobrevivir en un estado de gran postración económica y sobre todo cultural, con peligro de que se pierdan sus libros y tradiciones orales, prácticamente desconocidos excepto el Pentateuco, Targum, Ritual y otros.b. Religión. Sólo admiten del A. T. el Pentateuco, que conservan en una escritura derivada del paleo-hebreo con variantes "dogmáticas" intencionadas, o antiguas no dogmáticas y de gran interés (v. ANTIGUO TESTAMENTO II). Esperan la llegada de un segundo Moisés, al que llaman Taheb, restaurador del culto, que conseguirá la conversión de los pueblos, especialmente el judío. Celebran la Pascua sobre el Garizím el 14 de Nisán al ponerse el sol, excepto cuando el 15 es sábado, que prevalece sobre la Pascua, y se celebra ésta a mediodía. Su calendario es distinto del judío: Pentecostés coincide siempre en domingo. En su interpretación de la Ley coinciden más con los saduceos (v.) que con los fariseos (v.). Tienen puntos de contacto con los esenios (v.), tanto en costumbres religiosas, como en tradiciones literarias del Pentateuco, calendario, etc. Perdida la descendencia aarónica eligieron sumo sacerdote a un levita, levita sacerdotal, que es según ellos descendiente de Uzziel (cfr. Ex 6,18).c. Lengua y Literatura. En la vida corriente desde el s. VIII d. C. hablan el árabe palestinense con variantes dialectales. Pero sus libros y su culto se desarrolla en el dialecto samaritano del hebreo que no corresponde al hebreo masorético. Apenas han comenzado los estudios serios sobre este hebreo, pero ya se conocen algunas cosas: simplificación de consonantes guturales, que casi coincide con el hebreo moderno; la acentuación tónica, etcétera.Del Pentateuco se conserva en su sinagoga de Nablus un ejemplar, sefer Abisa, que es atribuido a ’Abisa’ben Pmjas, el nieto de Aarón (v. ANTIGUO TESTAMENTO II). Sólo desde Num 35 hasta el final de Dt es antiguo, como lo acredita su editor F. Pérez Castro, quien lo data en el s. XI d. C. Otras obras incluyen el Targum, muy similar al de Onkelos (v. BIBLIA VI, 4); crónicas, rituales, etc.V. t.: PALESTINA; HEBREOS.V. VILAR HUESO.
BIBL.: G. A. SMITH, Historical Geography ol the Holy Land, 10 ed. Londres 1903; F. M. ABEL, Géographie de la Palestine, París 1933-38; P. LEMAIRE y D. BALDI, Atlante Storico de la Bibbia, Turín 1955; J. DE FRAINE, Atlas Histórico y Cultural de la Biblia, Madrid 1963; L. GROLLENBERG, Panorama del Mundo Bíblico, Madrid 1966; L. HEIDET, Samarie, en DB V,2,1401-1421; K. M. KENYON, Samaría, en Enc. Bibl. VI,421-434; L. ARNALDICH, Samaritanos, en Enc. Bibl. V1,441-444; M. GASTER, Samaritans, Londres 1925; A. PAROT, Samaria, Barcelona 1964.
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