Saco de Roma HIST.
Categoria:
Historia
El hecho conocido en la Historia como s. de R. tuvo lugar el 6 mayo 1527. Se produjo en el marco de la segunda guerra franco-española entre el emperador Carlos V y el rey de Francia Francisco I, partiendo del supuesto de que el tratado de Madrid (14 en. 1526) es el final de la primera guerra franco-española (V. CARLOS I DE ESPAÑA Y V DE ALEMANIA; FRANCISCO I DE FRANCIA).Anteriormente al hecho conocido como s. de R. por antonomasia, se produjo otro saqueo de Roma por las tropas de la familia Colonna, enemistada ésta con el papa Clemente VII (v.). El 20 sept. 1526 el ejército de Pompeyo Colonna y del virrey de Nápoles Hugo de Moncada asaltó Roma, saqueando incluso la basílica de S. Pedro, y el Papa tuvo que refugiarse en el castillo de Sant’Angelo. Clemente VII, que en un principio había favorecido a Carlos V, y había permanecido neutral en la lucha de éste contra Francia, temeroso de la posición predominante del Emperador en Italia, sobre todo después de la batalla de Pavía (24 feb. 1525), se inclinó a favor de Francisco I, encabezando la liga de Cognac (22 mayo 1526), constituida en esta ciudad francesa y llamada también liga Clementina por la activa intervención de Clemente VII, en la que figuraban, además del Papa y Francia, Florencia, Venecia, el duque de Milán Francisco Sforza y, más tarde, Inglaterra. Con este gesto, Clemente VII se unía a los enemigos del Emperador (cfr. K. Brand¡, Carlos V, Madrid 1943, 204). La finalidad de la liga era fundamentalmente "liberar a Italia de la tutela de Carlos V y restablecer la balanza del poder en Europa occidental" (R. B. Merriman, Carlos V, Buenos Aires 1940, 177).La reacción del Emperador a la liga Clementina fue un proyecto de ataque a Roma y la reanudación de las hostilidades, comenzando la llamada segunda guerra franco-española entre Carlos V y Francisco I. Antes de decidir el ataque a Roma, el Emperador gestionó la paz y la disolución de la liga a través de Hugo de Moncada y pidió asesoramiento a destacados teólogos. Las condiciones impuestas (entrega de algunas ciudades) no satisficieron al Papa, quien, no obstante, aceptó una tregua quebrantada varias veces por él ante el anuncio de la llegada de tropas francesas en su ayuda.El ejército imperial, formado por unos 25.000 hombres mercenarios (alemanes, españoles e italianos), al mando supremo del condestable de Borbón, llevaba cuatro meses sin recibir la paga y mal alimentado, por lo que esperaba la ocasión de resarcirse con un buen botín. Ante su protesta por la tregua de 13 mar. 1527, el condestable de Borbón se vio forzado a llevar al ejército hacia Roma, exigiendo al Papa 300.000 ducados con que poder pagar a las tropas y evitar así el ataque. Regateado el dinero (el Papa sólo ofrecía 150.000 ducados), se produjo el asalto de Roma, escasamente defendida, y sin artillería por parte de los asaltantes, que amparados en la niebla escalaron los muros. En la lucha cayó el condestable de Borbón. Durante ocho días se produjeron saqueos e incendios. Toda Europa se hizo eco de este hecho lamentable que, por otra parte, encaja con costumbres bélicas de la época, pero que por tratarse de Roma era inaudito. Los historiadores han cargado las tintas especialmente en el comportamiento de las tropas españolas (cfr. R. B. Merriman, o. c., 187; F. Picatoste, Los españoles en Italia, II, Madrid 1887, 141-142).Carlos V recibió la noticia del s. de R. en Valladolid. En una carta escrita en latín a Enrique VIII de Inglaterra y reproducida en castellano por A. Valdés en su Diálogo de Mercurio y Carón, el Emperador dice: "hemos sentido tanta pena y dolor del desacato hecho a la Sede apostólica, que verdaderamente quisiéramos mucho más no vencer que quedar con tal victoria vencedor". El Emperador y sus cronistas consideran el s. de R., aunque un mal, como justo juicio de Dios y punto de partida para la guerra "contra los enemigos de nuestra fe cristiana", pues ya con anterioridad Carlos V había intentado la paz con el Papa para ir a la guerra contra los turcos y "herejes" (cfr. A. de Santa Cruz, Crónica del emperador Carlos V, ed. R. A. de la Historia, Madrid 1920-25; P. de Sandoval, Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V, ed. y est. prel. C. Seco, Madrid 1955-56; P. Mexía, Historia del emperador Carlos V, ed. J. de Mata Carriazo, Madrid 1945).La reacción de Europa ante el s. de R. fue de protesta armada contra la política de Carlos V. En sus consecuencias inmediatas, el s. de R. puso punto final a la liga de Cognac; anuló al Papa como enemigo del Emperador, con quien concierta el tratado de Barcelona (29 jun. 1529) y a quien corona en Bolonia (1530); y acelera el curso de la guerra, a cuyo término se llega por la paz de Cambrai, ratificada el 3 ag. 1529, entre Carlos V y Francisco I.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: Además de las obras citadas, CH. VERLINDEN, Carlos V, emperador de dos mundos, Madrid 1966; L. PASTOR, Historia de los Papas desde fines de la Edad Media, IX, Barcelona 191061; CARLOS V, Memorial, trad. est. prel. y ed. crítica M. FERNÁNDEZ ALVAREZ, Madrid 1960; P. RASSOW- y F. SCHALK (ed.), Karl V: Der Kaiser und seine Zeit, Colonia 1960; K. LANZ, Correspondenz des Kaisers Karl V, Leipzig 1844-46; A. VALDÉS, Diálogo de las cosas ocurridas en Roma, Madrid 1956; G. DE LEVA, Storia documentata de Carlo V in correlazione all7talia,
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