Rupestre, Arte ARTE
Categoria:
Arte
El primer descubrimiento de arte r. que abrió camino a la investigación posterior tuvo lugar en Altamira (v.) en 1879. La autenticidad de las muestras artísticas de esta cueva fue puesta en tela de juicio durante varios años, a pesar de que ya se conocían y se aceptaban como prehistóricas algunas manifestaciones de arte mueble en yacimientos franceses comparables a los motivos encontrados en la cueva santanderina. En 1896 aparecieron en Gironda los grabados de Pair-non-Pair, claramente estratificados al haberse cubierto por niveles arqueológicos perigordienses. Poco después se descubrían los de La Mouthe en Dordoña, y en seguida los conjuntos de Fontde-Gaume y Les Combarelles. El estudio de todos ellos y su indudable atribución al Cuaternario condujo a los prehistoriadores a aceptar la autenticidad de los hallazgos de Altamira. En 1902, Cartailhac escribió su obra Mea culpa d’un sceptique y con ello se inició el estudio a fondo del arte paleolítico, sucediéndose vertiginosamente los descubrimientos. Con anterioridad al hallazgo de Altamira, M. de Góngora y Martínez había escrito un libro, Antigüedades prehistóricos de Andalucía, en el que daba a conocer un arte r. en Sierra Morena y Almería, que atribuyó en los primeros momentos a iberos o celtas. Tales hallazgos pasaron inadvertidos durante mucho tiempo para los prehistoriadores, hasta que el interés por el arte r. se despertó en Altamira.1. Arte cuaternario. Muestras del arte cuaternario se han encontrado con toda evidencia en Europa. América y Oceanía no tienen yacimientos r. que correspondan con toda seguridad al Cuaternario. En Asia, sólo se han hallado muestras de arte mobiliario al S de Siberia, junto al lago Baikal, y faltan exponentes pictóricos. Las estaciones de África no se ha demostrado que pertenezcan al Paleolítico, ni tampoco puede decirse a qué época se remontan las más antiguas.En Europa, los descubrimientos abarcan una amplia zona geográfica con núcleo central en el norte de España y sur de Francia, y ampliaciones hacia Italia, Bélgica y Alemania; las muestras más alejadas del centro franco-hispano se encuentran en Europa central y en la Unión Soviética. En este último país, los hallazgos pictóricos se reducen a una estación y son abundantes las muestras de arte mueble. La mayor concentración de yacimientos r. cuaternarios se sitúa en la zona franco-cantábrica, que abarca una extensa región comprendida entre Asturias al O (v. ASTURCÁNTABRA, REGIóN) y IOS Pirineos y margen derecha del Ródano al E. El límite septentrional de este compacto núcleo se centraría en las cuencas del Garona y Loira. En este lugar, se encuentran las obras de más calidad del arte cuaternario. En España, hay también algunos puntos fuera de la zona indicada. La cueva de Maltravieso (Cáceres) es la estación con pinturas paleolíticas más occidental de España. En el centro de la Península se localizan las cuevas de Hoz de Anguita, los Casares y el Reguerillo. Las estaciones hispanas más meridionales son las malagueñas de la Pileta, la Cala, Ardales, Nerja y otras, y la gaditana de Palomas I.Auriñaciense. Los primeros exponentes del arte cuaternario pertenecen al Auriñaciense (v.). En principio, se advierte el uso abusivo del ocre, con el que se pintan casi totalmente techos y suelos. Las primeras figuras harían su aparición en el Auriñaciense I y II, y consistían en figuraciones zoomorfas y motivos ideomorfos de incierto significado. En líneas generales, en el Auriñaciense se encuentran representaciones zoomorfas reducidas al esbozo de sus rasgos elementales, sin alcanzar la representación de la tercera dimensión. Frecuentemente, los contornos de las figuras son incompletos, advirtiéndose una marcada predilección por figurar el testuz. Junto a estos motivos hay unos ideomorfos, entre ellos los lectiformes, claviformes, escutiformes, etc. Se conocen asimismo algunas representaciones de manos. A través de este periodo se percibe una lenta evolución estilística en las representaciones. Al final del mismo, el arte, aun siguiendo la tradición, entra en una nueva fase, presagiando el amplio desarrollo que alcanzará más tarde. Estas manifestaciones artísticas se dan tanto en pintura como en grabado, éste generalmente con técnica de trazo profundo. Muestras de arte auriñaciense hay en los grabados de las estaciones de Hornos de la Peña, Altamira, cueva del Conde y otras en España, y en las La Mouthe, Labattut de Sergeac y Lausel en Dordoña, y Pair-non-Pair en Gironda. Exponentes pictóricos de este momento se conocen en Candamo, Altamira, Pasiega, Pindal, Maltravieso y Pileta, y en los yacimientos franceses de Labattut, Blanchard y otros varios.Solutrense. En el Solutrense (v.), el arte cuaternario alcanza un estilo más "clásico", que se desarrollará en adelante. Solutrense y Magdaleniense (v.) marcan el auge del arte de las cuevas (v.). En opinión de Leroi-Gourhan, el arte del Solutrense no significa una ruptura total con el periodo anterior, pudiéndose colocar con toda normalidad entre el arte evolucionado del Gravetiense (v. PALEOLÍTICO) final y el del Magdaleniense antiguo. El mismo autor considera que tanto el Solutrense como el Magdaleniense antiguo y medio, sin separarlos del Gravetiense, deben considerarse como partes de un solo periodo artístico. F. Jordá, en su división en ciclos del arte de la región cantábrica, agrupa en el II al Solutrense y Magdaleniense inferior y medio, entre los que encuentra unidad estilística y de temática. En pintura, considera asimismo la perduración de figuras zoomorfas, de tradición auriñaco-perigordiense.En las conclusiones obtenidas, Breuil y su escuela, al iniciarse el estudio a fondo del arte franco-cantábrico, estimaron el Solutrense como un periodo de decadencia artística entre los grandes ciclos en que dividieron el arte cuaternario: el Auriñaco-gravetiense y el Magdaleniense. Al Solutrense no le atribuyeron más que grabados de tradición perigordiense con superficie estriada y la iniciación de obras escultóricas en alto y bajo relieve. Esta última teoría se ha afianzado actualmente con varias pruebas afirmativas. En efecto, Leroi-Gourhan ha comprobado que los grabados profundos en las paredes de las cuevas o en bloques de piedra atribuidos al Gravetiense se siguen en el Protosolutrense y que su evolución conduce durante el Solutrense al bajorrelieve, para encontrarse todavía en el Magdaleniense 111. Hallazgos de relieves (v.) importantes que confirmarían tal teoría se encuentran en los grupos de Angles-sur-PAnglin, Mouthiers, Roe de Sers, entre otros varios. Entre las técnicas propias del grabado solutrense en España, Jordá indica la del claroscuro o grabado estriado, mediante la cual el artista da sensación de corporeidad a sus figuras, y la del grabado de trazo múltiple, consistente en la delimitación del contorno de la figura, mediante varios trazos incisos, consiguiendo con ella unos resultados similares a los de la técnica del claroscuro. Breuil y su escuela, tras el estudio ’del arte solutrense, negaron la existencia de la pintura en este importante periodo. Sin embargo, varias pruebas han demostrado posteriormente el desarrollo de las manifestaciones pictóricas solutrenses. Entre las pruebas más fehacientes pueden citarse las plaquitas del Parpalló (Valencia), encontradas durante las excavaciones de Pericot, y en las que el mayor número de placas pintadas del yacimiento pertenecen precisamente a este periodo (v. PINTURA II, A).Los motivos representados siguen siendo los mismos que en el Auriñaciense: zoomorfos e ideomorfos. La pintura y grabado se asocian en la representación de una misma figura. La pintura se aplica en técnica de tintas planas, rellenando una parte o el todo de la figura. La policromía no aparece hasta el periodo siguiente. Se dan figuras pintadas con técnica de trazo punteado difuminado. Los trazos son ya amplios. Entre los hallazgos importantes de este arte pueden citarse pinturas encontradas en Altamira, Covalanas, Pindal, Castillo (v. CASTILLO, CUEVA DEL), etc., y grabados de las estaciones de Les Pedroses, Castillo, Altamira y otras.Magdaleniense. Supone el periodo de apogeo y superación definitiva del arte cuaternario, a la vez que sus últimos momentos marcan la decadencia de las manifestaciones artísticas del Paleolítico. Las primeras etapas podrían considerarse como continuación de las inmediatas anteriores. La segunda parte del Magdaleniense medio es la que marca el momento más esplendoroso del arte francocantábrico, cuando conocen su mejor época las salas profundas de las cuevas. El estilo adquiere un fuerte matiz clásico. Las obras ponen de manifiesto una tendencia a representar las figuras con convencionalismos precisos en los detalles. En pintura, se dan figuras con trazo discontinuo, delgado y continuo; la policromía alcanza un amplio desarrollo, que supone el momento de mayor esteticismo del arte cuaternario. En el grabado, se representan figuras de trazo discontinuo y continuo poco profundo; se sigue el grabado a base de estrías, pero bastante degenerado. Los motivos son los mismos de los periodos anteriores: figuras animales e ideomorfos de variados tipos.En el Magdaleniense V y VI, las manifestaciones artísticas están dominadas por una fuerte preocupación de realismo, de indicar el movimiento y vitalidad de las figuras, captadas a veces en momentos determinados. Poco a poco, aunque sigue el clasicismo de periodos anteriores, se inicia una decadencia en el arte. Las formas se dislocan y se tiende a la esquematización. Las partes profundas de las cuevas se abandonan como lugar de expresión artística, que se realiza, como al principio, a la entrada de las cavernas, a la luz del día. Se sigue entonces una tendencia lineal, tanto en la pintura como en el grabado, y el arte se esquematiza. En la zona cantábrica, este momento del arte está englobado por Jordá en su tercer ciclo, al que llama Magdaleno-aziliense. Se dan los antropomorfos, representaciones humanas esquematizadas y enmascaradas generalmente con vestimentas de pieles de animales, a los que imitan en sus movimientos. Continúan los motivos tradicionales del arte paleolítico: zoomorfos e ideomorfos. Entre las manifestaciones de este tipo, pueden citarse las pinturas hispanas de las cuevas de Altamira, Pindal, Pasiega, Buxú y Castillo, y las francesas de Fontde-Gaume (Dordoña) y Niaux (Ariége) entre otras. Grabados notables son en España los del Castillo, Hornos de la Peña, Altamira, etc., y en Francia los de Trois-Fréres (Ariége) y el friso en altorrelieve de Cap Blanc (Dordoña).2. Arte poscuaternario. Al finalizar el Cuaternario se terminan las manifestaciones propias del arte paleolítico, pero su profunda huella desemboca en otras muestras artísticas que, poco a poco, se transforman hasta resultar distintas. El arte poscuaternario se inicia con unas manifestaciones naturalistas, pero de marcado acento lineal, como las últimas tendencias del fin del Cuaternario, en el que el arte del Magdaleniense final tiende a la línea. Estas primeras manifestaciones del arte poscuaternario tienen como objeto, según Kühn, "la reproducción de la Naturaleza y del acontecer, no del pensamiento". Sólo más tarde, mediante un proceso debido en parte a degeneraciones estilísticas y en parte a influencias culturales superiores, el arte se estiliza en las formas, reduce sus motivos a meros esquemas y se hace abstracto, reflejando una nueva mentalidad más preocupada de los conceptos que de las formas. Las diferentes superposiciones son prueba palpable de la sucesión cronológica en los estilos artísticos: del mayor naturalismo al esquematismo.Asia. No se conoce todavía a fondo la distribución del arte r., a pesar de los numerosos grupos de estaciones encontrados. Hasta ahora pueden señalarse tres conjuntos, en líneas generales. El primero abarcaría la línea del Cáucaso y Mesopotamia septentrional, desde el mar Negro hasta las estribaciones sudoccidentales del Pamir, con una ampliación meridional hasta Arabia. inclusive. La zona mejor conocida de esta área corresponde a Palestina (Neguev) y a Transjordania. Las obras más antiguas se consideran pertenecientes al Eneolítico (v. METALES, EDAD DE Los), como época más reciente quizá haya que atribuirlas al Neolítico (v.) e incluso al Mesolítico (v.) como data original, atendiendo a las cronologías actuales de las zonas indicadas. El resto de las manifestaciones artísticas que representan la mayoría de las obras hasta ahora encontradas fueron ejecutadas cuando ya se conocía el uso del metal, siendo, por tanto, bastante más moderno. En la India, hay varias estaciones r. con importantes pinturas. En la zona de Ráigarh, se han hallado figuras humanas y zoomorfos, en escenas de caza y danza; aparecen también personajes con máscaras, etc. Más hallazgos se han realizado en Hoshangabad, en la parte central del país, con representaciones animalísticas y humanas bastante naturalistas y con expresión de movimiento en general; se atribuyen al Neolítico, aunque tal atribución se haya discutido. Algunas estaciones r. con nuevas muestras de pintura y posiblemente del Neolítico se han localizado en la mitad meridional del Decán y en la parte norte de la India que limita con Nepal. Otro grupo r. asiático se destaca en la zona comprendida por los montes Alta¡, alrededores del lago Baikal y cursos altos de las cuencas del Yenisei y Lena, con pinturas y grabados datables en la protohistoria o ya dentro de la historia.Oceanía. Se conocen varias estaciones r. con interesantes pinturas. En Australia, se encuentran numerosas creaciones artísticas con representaciones humanas, a veces fantasmagóricas, reproducciones de animales, manos en positivo y en negativo, motivos de incierto significado, etc., apreciándose una diferencia de tendencias estilísticas entre los grupos artísticos. Su cronología es muy discutida, ya que algunas estaciones se han decorado recientemente.América. Las manifestaciones artísticas r. ocupan vastas zonas del nuevo continente, con problemas específicos especialmente en cuanto a cronología (v. PALEOLÍTICO II).África. Los hallazgos de estaciones r. son numerosísimos, y su estudio e importancia aumentan de día en día. La distribución geográfica de los núcleos encontrados se relaciona íntimamente con la morfología del continente africano; la mayoría de ellos se localiza en zonas montañosas de estepas o desiertos. El arte r. africano se halla en general en yacimientos al aire libre o covachos poco profundos; abarca grandes regiones, distanciadas entre sí. Los hallazgos se reparten en dos grandes provincias artísticas, la formada por el Norte de África, desde el Atlántico hasta el mar Rojo, y la de África del Sur. La zona ecuatorial, dadas sus condiciones físicas y climatológicas para el arte r., sólo cuenta con estaciones en Tanganica y Kenia, aunque ya se están realizando hallazgos en Costa de Marfil, Comerún, Angola, Guinea Ecuatorial y Katanga, de cronología muy discutida.La gran provincia norteafricana, de fuerte personalidad, presenta varios núcleos artísticos, centrados principalmente en el Sahara, y cuya distribución es muy irregular. Entre ellos se destacan: Fezzan, Tibesti, Ennedi, Air, Tassili-nAjjer, Hoggar, Adrar des Iforas, Sahara español y Sur de la provincia de Orán. En la amplia provincia indicada se encuentran representaciones r. de dos tipos en cuanto a la técnica, pinturas y grabados. La pintura del Norte de África es de gran belleza. La estación más septentrional es la de Magara Sanar, en el Norte de Marruecos, no lejos del estrecho de Gibraltar; sus pinturas se diferencian del resto de la provincia norte, pudiéndose comparar a las esquemáticas hispanas. En el Sahara central oriental las estaciones más notables son las de Martutek (Túnez), Hoggar y Tassili-n-Ajjer. El grupo del Tassili proporcionó gran variedad de estilos y motivos, que permiten deducir una secuencia cronológica hasta época avanzada. Más al E, los conjuntos de El-Auenat y Ennedi constituyen el eslabón que uniría la pintura del Nordeste y la de la zona central del Norte con los escasos grupos del Sudán y Etiopía.En cuanto a los grabados, se observan diferencias en la técnica: un trazo alisado irregular, marcado con perfil en U o en V, al que se considera como más antiguo, y otro más irregular y menos profundo, que se cree más moderno, y que aparece quizá después de la obtención de los trazos por percusión. Tanto en la pintura como en el grabado, los estilos de las figuras varían, pudiéndose observar un punto de partida en el naturalismo para alcanzar progresivamente un acusado esquematismo. Los temás más frecuentes son las representaciones de animales, seguidas en número por las humanas y otras. La sucesión de motivos animales presenta el siguiente cuadro: animales cuya vida fue sólo posible en un medio anterior al actual clima desértico, como el rinoceronte, hipopótamo, cocodrilo, elefante, jirafa. Otro tanto cabría decir de las numerosas representaciones de bóvidos, si bien se adaptan a condiciones menos húmedas. El caballo y el camello corresponden a la época imperial romana.En África oriental ecuatorial y en África austral, hay grupos de grabados y pinturas. Aparecen en Tanganica, Kenia, Rhodesia del Sur y República Sudafricana. Estas dos últimas zonas plantean varios problemas cronológicos. A pesar de que Breuil les atribuyó una gran antigüedad, su cronología se va rebajando actualmente. Parece ser que las más antiguas corresponderían a un Mesolítico africano o Neolítico, como fechas iniciales. La temática es muy variada; se encuentran motivos humanos y animales, en escenas de gran expresión y con fuerte movimiento; además de danzas y luchas, se dan motivos geométricos, representaciones de manos, pies, etc.Europa. Son varias las muestras de arte r. poscuaternario, con zonas amplísimas.a) Península Ibérica. Arte levantino. El arte del Levante español (v. LEVANTE ESPAÑOL II) comprende casi exclusivamente manifestaciones pictóricas. Uno de los pocos grabados encontrados hasta ahora que pudieran relacionarse con este ciclo artístico, aunque su cronología es un tanto indeterminada, se encuentra en el barranco del Cabrerizo (Albarracín, Teruel); a esta cuestión podría asimilarse la teoría de Almagro sobre la técnica especial de algunas pinturas de Cogull, en las que fueron primeramente grabados los contornos de las figuras para aplicar después el color en su interior.. Este tipo de arte r. hispano comprende la franja mediterránea oriental, desde Cataluña hasta Almería inclusive, y penetra en el interior por los macizos montañosos; el límite occidental podría situarse en una hipotética línea trazada desde la provincia de Lérida, pasando por Zaragoza, Teruel, Cuenca, Albacete y estribaciones de la sierra de Segura, en las provincias de Murcia y Almería. Varios autores han querido ver otras manifestaciones de este estilo artístico en la provincia de Cádiz e, incluso, en la parte oriental y central de Sierra Morena, pero tal atribución es muy discutible. La extensión geográfica de este arte levantino, su temática, técnica, tamaño de las representaciones, concepto y género de vida que manifiestan dista mucho de otras expresiones artísticas r. españolas cuaternarias y esquemáticas.La temática se centra en la figura humana y animal; con ellas se componen escenas de fuerte dinamismo, caza, danza, etc. Aparece alguna que otra escena de recolección de frutos. Las figuras ya no se presentan aisladas, sino formando parte de un conjunto. La técnica es en general de tintas planas. La perspectiva no existe prácticamente. El dibujo y la técnica son imperfectos, pero los pintores consiguieron un dinamismo de gran expresividad. Dentro del conjunto, a primera vista muy homogéneo, se pueden diferenciar estilos regionales con características propias. Generalmente, el tamaño de las figuras es reducido. La datación fue y sigue siendo muy discutida. Los primeros estudiosos lo atribuyeron, en principio, al Paleolítico, entre ellos Breuil y Cabré, tomando como base las representaciones de algunas figuras animales que consideraron cuaternarias. Poco a poco, la datación paleolítica se descartó. Almagro lo considera pospaleolítico y estima que en sus fases finales alcanzaría hasta las colonizaciones. Entre las estaciones más importantes de este ciclo artístico pueden citarse las turolenses de la roca dels Moros, Val del Charco del Agua Amarga, prado del Navazo, barranco de Valtorta en Castellón, cueva de la Araña en Valencia, cueva de la Vieja y Minateda en Albacete, y Chiquita de los Treinta en Almería.Arte esquemático. Se localiza en todo el ámbito peninsular ibérico, con dos tipos de técnicas: pintura y grabado. Las pinturas aparecen por lo general en abrigos poco profundos, predominando los grabados en rocas horizontales al aire libre. Tanto unas como otros, se encuentran también a veces en bloques de piedra de los monumentos megalíticos (v.). En contraste con el arte naturalista del Levante, el estilo de este ciclo artístico tiende ampliamente hacia lo lineal, a la abstracción, reduciendo las figuras, en líneas generales, a simples esquemas. Los motivos más frecuentes son las figuraciones antropomorfas, zoomorfas y de ídolos, en una amplia gama de variaciones representativas. Papel importante desempeñan también otros motivos, entre los que destacan los esteliformes, tectiformes, ramiformes, signos en espiral, círculos concéntricos, zigzags, etc. En la pintura, predominan las representaciones de figuras humanas y animales, sobre la fuerte insistencia del grabado en la representación de círculos, espirales y motivos en herradura. Figuraciones de armas e ídolos se encuentran en ambas técnicas, junto con algunas representaciones de carros en las pinturas y en los grabados de estelas funerarias portuguesas y extremeñas del Bronce final.Tanto en pintura como en grabado, las figuras están aisladas, excepto en contados casos de escenas. El dinamismo del arte levantino ha desaparecido en este nuevo ciclo, cuya cronología también ha planteado problemas desde el principio de su estudio, tendiéndose a rebajar en la actualidad. Dados los motivos representados en las pinturas y el horizonte cultural que revelan, la fecha más temprana no iría más allá del Neolítico final, prolongándose ampliamente hasta entrado ya el 1 milenio a. C. El impacto de las colonizaciones orientales prehistóricas queda bien patente. Respecto a los grabados, el problema es algo más complejo en cuanto a su fecha inicial; perduró más que la pintura y alcanzó en el área gallega los tiempos de la romanización. Como estaciones r. con pinturas notables, cabría citar entre otras la cueva de los Letreros (Almería), abrigos de la sierra de la Virgen del Castillo (Ciudad Real), Peñalsordo (Badajoz), la Janda (Cádiz) y Batuecas (Salamanca). Respecto a los grabados, el compacto núcleo de Galicia-Portugal encierra los mejores exponentes.b) Escandinavia. En el Norte de Europa se han localizado grupos r. de gran importancia. Generalmente, se trata de grabados, complementados en algún caso con pinturas. Se reconocen dos estilos diferentes, uno más naturalista y otro más esquematizado, con nuevos motivos a representar, exponentes por sus tipologías de nuevas conquistas en el campo cultural. El primero deja entrever un pueblo cazador, preocupado por las representaciones de animales de caza, como alces, ciervos, renos, etc., juntamente con pájaros y peces. En estas representaciones se marcan tres fases consecutivas diferenciadas por técnicas y estilos. La última etapa, según Kühn, es una transición a los grabados plenamente esquemáticos de tiempos posteriores, con la presencia de figuras humanas estilizadas. En líneas generales, el final de este primer estilo estaría marcado por la Edad del Bronce (v.). El segundo, puramente esquemático, se centra en la mitad meridional de Escandinavia. Su origen está en el arte anterior. Los motivos son humanos, zoomorfos, representaciones de barcos, armas, carros, geometrismos y algunas escenas. Su cronología se inicia en la Edad del Bronce y abarca hasta la Edad del Hierro (v.),esto es, desde ca. 1600 hasta el 400 a. C., según Kühn, quien considera que algunas representaciones sobrepasan esta fecha.
c) Unión Soviética. Existen varios grupos de arte r. relacionados estrechamente con los escandinavos. Se centran en la costa Oeste del mar Blanco y en la zona oriental del lago Onega, aparte de algunos otros descubiertos en el mar de Azov. Son todos grabados, de varios estilos dentro de su esquematismo, aunque hay también figuras zoomorfas algo más naturalistas. La temática comprende representaciones humanas, animales, símbolos, barcos, etc., y algunas escenas. La cronología se sitúa para la mayoría de las representaciones en el 1 milenio con largas perduraciones. Suss serían anteriores.d) Italia. Importantes grupos se concentran en los Alpes ligúricos, región del lago Garda y en la costa mediterránea del golfo de Génova, en Ventimiglia, Albenga y Voltri. Todos son grabados. El estilo es esquemático. La temática abarca figuras humanas, animales, carros, armas, cabañas, símbolos esteliformes, etc. Las escenas son frecuentes y muy variadas, algunas reflejan a un pueblo agricultor y ganadero. Las escenas de guerreros son también frecuentes: jinetes a caballo con escudo y armas defensivas. En Valcamónica, en la zona del lago Garda, y en la Gran Roca de Naquane, están representados dos telares junto a figuras humanas en íntima relación con ellos. La fecha de los grabados italianos se fija en la Edad del Bronce, con largas perduraciones en el I milenio. Al Oeste de Sicilia se han hallado también esquematismos pintados en la cueva dei Genovesi, en Levanzo (islas Égadas).e) Francia. Son varias las estaciones halladas con muestras del arte r. esquemático. Las pinturas se dan especialmente en las paredes de abrigos y covachos, el grabado aparece con preferencia en las piedras que componen los túmulos y megalitos. Hay varias pinturas esquemáticas en estaciones del Ariége y en el Var. En su mayoría son figuras humanas y algún tipo de idolillos. Igualmente se encuentran motivos grabados en ciertos abrigos. En los sepulcros de corredor hay grabados con restos de pintura. Los motivos que decoran los dólmenes son frecuentemente zig-zags, serpentiformes. Las representaciones de hachas son abundantes y dejan entrever las tipologías de la época en que fueron hechas. Entre otros motivos aparecidos en los dólmenes, destacan las espirales, supuestos pies humanos y dudosas representaciones de barcos. Muy famosos son los grabados del dolmen de Gavr’inis relacionados con la diosa madre mediterránea.Í) Irlanda. En la costa oriental, existen varios dólmenes en los que se repiten motivos idénticos a los franceses de Bretaña. Su temática se reduce a figuras humanas, representaciones de posibles ídolos, símbolos, zig-zags, etc.3. Posibilidades de datación en el arte rupestre. Hay varios datos para una cronología del origen y evolución del arte r., tales como el análisis estilístico, las superposiciones, la comparación de las figuras grabadas o pintadas en paredes con otras realizadas en placas muebles, huesos o bloques desprendidos que han aparecido claramente estratificados. En algunas estaciones r. cuaternarias, se han localizado realizaciones artísticas recubiertas por niveles arqueológicos sucesivos, siendo, por tanto, susceptibles de fechar con bastante aproximación. La entrada de algunas cuevas ha permanecido durante largo tiempo obstruida por desprendimientos de bloques u otros accidentes, lo que permite establecer una fecha ante quem para las figuras de sus paredes. Otro dato a utilizar, de gran valor, es el estudio de la fauna y medios de vida que las composiciones o motivos reflejan.4. Significados del arte rupestre. El arte cuaternario se explicó desde un punto de vista religioso, relacionándolo con una magia de caza. Las numerosas representaciones de animales en distintas posiciones y variados aspectos, figurando algunos de ellos heridos, supone un estudio a fondo de los zoomorfos, que no se explicaría, en opinión de muchos, sin estar en conexión sus representaciones con las fases de unos ritos y ceremonias mágicos, cuyo fin primordial sería la caza. Los ideomorfos estuvieron unidos anteriormente a esta misma interpretación, considerando a muchos de ellos como trampas, útiles y artificios venatorios. Actualmente, sin embargo, son varios los autores que tienden a interpretar la mayoría de dichos ideomorfos como símbolos que idealizan el sexo, desconectándose, por tanto, en parte, de la pretendida magia de caza. Los antropomorfos se interpretan como hechiceros, ejecutantes de ritos cuya finalidad no se ha logrado precisar. Aparte de esta interpretación global, basada en la religión, hay autores que han pretendido justificar las manifestaciones del Cuaternario por un simple gusto por el arte, nacido de la necesidad de expresiones estéticas.Otro tanto cabría decir de las interpretaciones del arte r. poscuaternario, si. bien en el caso de algunos ciclos esquemáticos, tal como el hispano, no haya que descartar la posibilidad de intuir en ellos un intento de escritura sin desarrollar. La significación efectiva de todo el arte r., con sus variadas representaciones de motivos y formas y sus diversos ciclos, no puede aquilatarse por el momento en su más estricto sentido. Las teorías se renuevan con profundas visiones derivadas de una más atenta observación y con la aplicación de nuevos métodos, tal como el de la estadística en el arte cuaternario.V. t.: Continentes, países, regiones, edades, cuevas por sus nombres, etc.P. AGOSTA MARTINEZ.
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