Rumania (románia) VII. Lengua y Caracteristicas Literarias. LIT.
Categoria:
Literatura
Lengua. En el territorio ocupado actualmente por el rumano se hablaban antiguamente idiomas indoeuropeos de la familia trácica, prácticamente desconocidos, que, como en Francia y en la península Ibérica, fueron sustituidos por el latín, introducido durante la colonización romana de Dacia (106-271). El rumano es una lengua neolatina que se divide en cuatro dialectos: dacorrumano, en R., Besarabia y algo de la cuenca danubiana en Yugoslavia y Bulgaria; macedorrumano, en Macedonia (Grecia, Yugoslavia, Bulgaria), con varios centenares de miles de hablantes; meglenorrumano, al Norte de Salónica, agrupación muy reducida numéricamente, convertida al islamismo y hoy desaparecida; y el istrorrumano, en Istria (Italia), islote lingüístico en vías de desaparición. El rumano se ha formado, como los demás idiomas románicos (v. ROMÁNICAS, LENGUAS), a partir del latín hablado, pero en condiciones peculiares: sin contacto con los demás idiomas neolatinos o con el latín culto, con la enseñanza o con el oficio en latín, durante la época de su formación y, en cambio, en contacto con idiomas que no han tenido influencia notable en las demás lenguas románicas. La aportación lingüística del sustrato se desconoce, pero parece insignificante y, de todos modos, pequeñísima en relación con la contribución étnica del mismo.Entre las características más notables del rumano, que lo diferencian del latín occidental, se cuentan el artículo pospuesto, la conservación del neutro y de ciertos restos de declinación del nombre, la sustitución del infinitivo por el subjuntivo. En su formación han intervenido varias influencias externas. El griego ha influido en t-es fases, una contemporánea del latín y, a través, en parte, de éste; otra medieval, de matiz sobre todo eclesiástico (griego bizantino); y la última en los s. XVII y XVIII, por el triple conducto de la Iglesia, de la enseñanza y de la administración (griego moderno). La influencia eslava fue muy importante cuantitativamente en el vocabulario e insignificante en la morfología y en la sintaxis; en la fase de formación de la lengua, ha intervenido en su aspecto literario (eslavo eclesiástico, v. ESLAVOS IV), que ha sido la lengua oficial de la Iglesia y de la administración durante los s. XIV-XVI; luego, la presión concéntrica del búlgaro (al S), servio (al SO), polaco (al N), ucranio y ruso (al E) ha dado resultados menos generalizados. El húngaro ha influido sobre todo en Transilvania; el turco (s. XVI-XVIII), en el lenguaje comercial y administrativo.Teóricamente, todas estas influencias pesan considerablemente en el vocabulario; pero es un peso casi muerto, por tratarse de palabras anticuadas o regionales, de poco o ningún uso en la lengua hablada o literaria; porque la estructura de la lengua y el vocabulario básico son románicos; y porque en la época moderna las voces griegas, eslavas y turcas están algo desprestigiadas y ello hace preferible el empleo de neologismos. A partir del s. xviii se ha agregado una enorme cantidad de préstamos culturales, principalmente del francés, a menudo con influjo italianizante, que han cambiado el aspecto y la composición del rumano, aunque sin alterar su estructura. En un área muy extensa, que rebasa las fronteras políticas actuales, la lengua ha conservado una notable unidad, excepcional dentro del ambiente románico. El dacorrumano no conoce dialectos propiamente dichos, debido probablemente a la vida pastoril y transhumante, ya que las fronteras histórico-políticas han sido muy diferentes de las lingüísticas. Una línea diagonal de E a NO, que dejaría al N Moldavia y la parte nórdica de Transilvania, distingue idealmente dos zonas lingüísticas norte y sur, diferenciadas por sus respectivas peculiaridades de pronunciación.Las palabras del rumano constan escritas a partir del s. XI, en formas toponímicas u onomásticas, y a partir del s. XV como nombres comunes. El primer texto escrito es una carta de 1521, y el primer libro impreso (desaparecido) es de 1544. A partir de la segunda mitad del s. XVI empiezan a imprimirse normalmente libros religiosos. Por su circulación, estos libros han-contribuido a mantener la unidad lingüística antes aludida. Hasta fines del s. XVIII, fueron numerosos los libros impresos, pero raros los de carácter no estrictamente religioso. Desde el principio y salvo contadas ocasiones, el rumano se ha escrito con el alfabeto cirílico (v.), propio de las lenguas eslavas, debido al constante uso eclesiástico y cancilleresco del eslavo antiguo en Valaquia y Moldavia. El alfabeto latino ha sido introducido por los escritores transilvanos, a partir del s. XVIII. En Valaquia y Moldavia, después de la adopción provisional de un alfabeto mixto, el latino se ha aceptado definitivamente en 1862, con adición de ciertas letras nuevas, para indicar los sonidos propios del rumano (~ por la silbante ch del francés,por ts, á e i para vocales peculiares). La ortografía, dominada al principio por escrúpulos latinistas, se ha adaptado al fonetismo, a través de varias reformas (1881, 1895, 1906, 1932 y 1953).
Características literarias. La literatura rumana se caracteriza, sobre todo, por el vigor de la creación tradicional o popular. Por su mismo carácter, los textos populares no se han escrito hasta el s. XIX, cuando se inicia la actividad folklorística. Son excepción la literatura religiosa, impresa desde el s. XVI; la histórica, que empieza en la lengua nacional con el s. XVI, y la novelesca, entre religiosa, caballeresca y popular (s. XVI-XVIII). El s. XVIII, de transición entre la corriente tradicional y la occidental, está representado por humanistas de matiz latino católico en Transilvania, y griego bizantino en Moldavia y Valaquia. En el s. XIX empieza a predominar la influencia francesa, en sus fases neoclásica y romántica; la última establece la alianza definitiva entre la inspiración y la problemática occidentales y la tradición popular, sólidamente incorporada a la cultura rumana hasta nuestros días. Toda la evolución posterior de la literatura se puede reducir a una lucha entre estas dos tendencias, con predominio a veces de la primera (p. ej., en el simbolismo o en el modernismo) y otras veces de la segunda (sobre todo en la corriente literaria promovida por la rev. "Semánátorul", El sembrador). Los más felices resultados y los mejor caracterizados son los que logran crear o mantener una especie de equilibrio entre ambas tendencias de la cultura rumana.ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: O. DENSUSIANU, Histoire de la langue roumaine (1901), 2 ed. Bucarest 1962; S. PU9CARIU, Limba románá, Bucarest 1940; A. RoSETTI, Istoria limbii románe, Bucarest 1938-46; I. IORDAN, Stilistica limbii rorndne, Bucarest 1944; S. Pop, Grammaire roumaine, Berna 1948; A. CIORANESCU, Diccionario etimológico rumano, La Laguna 1966.
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