Rumania (Románia) IX. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
El arte del pueblo rumano es el producto de su ethos originario y de las síntesis que éste operó con elementos artísticos de muy diversas procedencias y cronologías. A pesar de su complejidad, este arte, enfocado dentro de sus niveles fundamentales, se presenta como popular, religioso y culto (moderno).Arte popular. Su genealogía asciende hasta el arte dacio (3.000 a. C., cultura Vadastra), cuya más típica originalidad se manifiesta por el rigor de sus formas y el de su ornamentación, que transmitidas en el actual arte popular rumano ofrece idénticas (o casi) características, sobre todo en lo que respecta a la ornamentación, cuyo vasto repertorio de motivos se puede centrar en los siguientes: la línea recta y sus diversas combinaciones de tipo romboidal, triangular (diente de lobo), zigzagueante (ola de agua), espiroidal (ola meándrica), solar, astral (estos dos últimos, geometrizados).La cerámica, cuya variedad, desde la taza con bordes altos (tipo La Téne) hasta la jarra anforoidal, ostenta el mayor número de los motivos enunciados, pero que varían según criterios regionales; su bello cromatismo ofrece una gama de tonos discretos -aparte de la negra- pertenecientes en general a la familia de los ocres.La escultura usa la madera como material exclusivo y se emplea en la arquitectura campesina como ornamento para columnas, balcones, puertas, ventanas, vigas, cte., o bien con idéntico fin en los útiles y enseres rurales, con motivos de la misma índole y a base de incisiones. Pero sus aspectos verdaderamente excepcionales se dan en los monumentos funerarios o votivos, como las triples cruces (troile) o los "palos funerarios" con cruces superpuestas y de extraordinario efecto escultórico.El arte de los textiles ofrece dos vertientes: el tapiz y la vestimenta. El primero es de una amplia variedad regional, pero toda esta producción tiene una estructura similar: un gran campo central circundado de un marco (o varios) tejido en la misma pieza. La decoración consiste, generalmente, en la estilización de motivos florales, vegetales, zoomórficos o bien en motivos geométricos arcaicos. Los más afamados, los de Oltenia, con sus estilizaciones poéticas, con sus ritmos geométricos y con sus cromatismosen rojos, negros o azules, son auténticas obras de arte (algunos de estos ejemplares están en los más grandes museos del mundo). En cuanto a la vestimenta, de claro origen dacio (atestiguado por la iconografía de la columna de Trajano en Roma), se caracteriza por la elegancia de su material (blanco), de su corte escultórico y sobre todo por su decoración que, en el traje femenino, exhibe un vasto repertorio de composiciones lineales (la misma etimología de la palabra blusa, üe en rumano, es el latín linea), distribuidas en un régimen de simetría y alternancias, cuya belleza aumenta por el éolorido brillante y refinado, en rojos, negros y oro. Actualmente en R. existe un gran impulso para fomentar esta clase de textiles, siempre dentro de su más exigente pureza originaria.
Arte religioso. Con la excepción de las pequeñas iglesias góticas en madera -ya pocas- con su doble techo superpuesto y con sus torres altas y puntiagudas (Maramureg y norte de Transilvania), cuya originalidad y rigor arquitectónico las coloca entre "los más insólitos y sobrecogedores monumentos que se pueden ver" (Schulcz), el arte y la arquitectura religiosa (históricas) acusan un fuerte impacto bizantino. El primer edificio de Curtea de Arge§ (1371), calcado de modelos bizantinos del s. v, es el arquetipo de este estilo, sobrio sin apenas ornamentaciones, que luego se difundió por todo el país, con su planta en forma de cruz griega, con su torre elevada sobre la misma nave y con su iconografía que acusa ya síntesis típicamente rumanas de tipo bizantino-renacentista. Asimismo, cabe notar la ornamentación arquitectónica en relieves (mucha técnica del mediorrelieve) con motivos naturales, pero muy estilizados y entrecruzados con otros puramente geométricos (monasterios de Hurez o Cozia). En el Norte del país se desarrolla el así llamado "estilo moldavo" (tipo Voronet) célebre por sus frescos, que cubren la totalidad de los espacios murales tanto interiores como exteriores, ofreciendo por su increíble resistencia, por la grandiosidad, por el equilibrio de sus composiciones iconográficas, como por su deslumbrante colorido, "un espectáculo único en el mundo" (Strjygowski). Es preciso destacar la producción de iconos pintados sobre cristal (Transilvania) que, a pesar de ciertas influencias cromáticas extrañas, son en realidad una transcripción ingenuista y folklórica de la iconografía religiosa culta de tipo bizantino, y por ello pueden considerarse como la continuación viva, probablemente la única, de aquel arte. El estilo bizantino domina también las síntesis ornamentales que éste realizó con el gótico y el renacentista, patente en los objetos litúrgicos (algunos únicos ejemplares en el mundo), de enorme variedad y valor artístico, como cruces, cálices, etc., repujados en oro y plata. Idéntico valor ofrece la iconografía religiosa pintada sobre madera, cuya temática preferente es el Cristo Pantocrator o la Virgen Odiguiatra.Arte culto (moderno). La occidentalización de R. a principios del s. xix empezó por acusar unas tímidas influencias artísticas occidentales academicistas, que luego dejaron el lugar a un arte de tipo impresionista con N. Grigorescu, I. Andreescu, y más tarde con Luchian y Patralcu, arte que se instituyó como una especie de estilo nacional, pero sin trascendencia fuera del país. Ha sido el escultor Constantin Bráncuysi (v.; 1876-1957) el que, inspirándose en lo popular rumano, realizó con sus arcaicas formas y ornamentaciones un arte universal. Con la aparición del dadaísmo (v.; 1912), originariamente rumano, de Marcel lancu y Víctor Brauner, seguidos más tarde por la "generación abstracta" (Varbanescu, Tuculecu, Istrati, Damian, Natalia Dumitrescu, María Droc, Maitec, etc.), se consigue la definición de un arte rumano de circulación y prestigio internacionales. Las más recientes promociones plásticas de R. (y también las de la música, ballet, cine y radiotelevisión) están desarrollando los últimos conceptos y técnicas, imprimiendo así al arte rumano su máxima actualidad.Arquitectura urbana. Empieza a partir del s. XVII, y, bajo diversas influencias, sobre todo bizantinas, y pasando por varias etapas, ha llegado a la gran arquitectura actual (Palacio de la Radio, el Pabellón de exposiciones con carácter económico, el Circo del Estado, el Teatro Nacional, todos en Bucarest) como, también, a la construcción de importantes complejos urbanísticos en todo el país.Museología y didáctica. Como Museos se pueden citar el de Arte de la República, el Etnológico del Pueblo, todos en la capital, y el Bruckental de Sibiu. La enseñanza de las Bellas Artes está muy desarrollada y cuenta con numerosas academias y escuelas. Las estadísticas de 1967 indican 51 institutos, con 11.677 alumnos y 2.521 profesores.CIRILO POPOVICI.
BIBL.: V. PARVAN, Dacica, Bucarest 1929; N. IORGA y G. BALAS, Histoire de 1’Art roumain anclen, París 1922; A. RANDA, Der Balkan Schlüsselraum der Weltgeschichte, Graz 1948; P. CoMARNESCU, Voronet, Bucarest 1965; C. IRIMIE, Romanians icons painted on glass, Bucarest 1968; G. OPRESCU y OTROS, Istoria Artelor Plastice, Bucarest 1968; E. CONDURACHI y C. DAICOVtCIU, Roumanie, Ginebra 1972.
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