Rosellón (roussillon) II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Su primer poblamiento neolítico dejó interesantes muestras pictóricas en la gruta de Montou (Corbere-les-Carboner) y cerámica campaniforme. En la época megalítica, R. se insertó en una cultura más amplia, la de los Bajos Pirineos, con más de 40 dólmenes y profusos cementerios (s. VIII al VI a. C.), como la necrópolis de Millas, testimonio de una nueva raza no mediterránea que, a mediados del s. VI a. C., entró en contacto con la primitiva, según atestigua la cerámica de Ruscino. Avieno, en su Ora Maritima (s. IV a. C.), habla de pobladores sordes y elisicos en los valles del Tét y del Agly. Otros textos añaden los bebryces y los ceretanos. El país se incluye en la civilización ibérica del Levante español, hasta la invasión celta (240 a. C.). Domicio Ahenobardo realizó la conquista de todo el oeste del Ródano y se creó un departamento dependiente de la Narbonense, con capital en Ruscino, dividido en cuatro "células" geográficas: Ruscino, Vallespir, Conflent y el Siviense. Augusto elevó Ruscino a colonia latina, y la romanización fue rápida y completa.El feudalismo y la influencia catalana. En el 462, Teodorico II se anexionó la Narbonense y R. pasó a dominio visigodo, en el que permaneció dos siglos y medio, coincidiendo con una cristianización tardía. El paso de los musulmanes no hizo sino señalar el peligro que Carlomagno se apresuró a conjurar creando un condado, con el que se inició el sistema feudal en el R. y, simultáneamente, la expansión monástica (817 en Arlés, 823 en Saint-André de Sorede, 871 en San André de Escalada). El condado, junto con los territorios catalanes, formó parte de la Marca Hispánica (v.), a partir del 826, con los hijos de Guillermo de Tolosa, situación decisiva para su conexión futura a la historia de España. Al relajarse los lazos feudales en la caída del Imperio carolingio, los condados alcanzaron su autonomía con los últimos condes investidos por los francos: Wifredo el Velloso en Barcelona, Mirón el Viejo en Conflent, y Surciario II en R. (finales del s. IX). Un siglo después, la disgregación era completa. En el a. 1000 había tres condados en los Bajos Pirineos: Cerdaña al O, Besalú en el centro, y R. al E, en un periodo de enorme florecimiento monacal con cultura agrícola. Poco a poco fueron absorbidos por Cataluña: Besalú en 1111; Cerdaña (v.) en 1117; y R. en 1172.La conexión de R. a Cataluña era muy estrecha, atestiguada por la adaptación de su administración al código catalán denominado los Usatges. Este momento inició un florecimiento de la civilización urbana, con fundación de nuevas ciudades (la más antigua de las cuales en R. es la de Villefranche-de-Conflent, 1095) y auge de otras, como Perpiñán, que sustituyó a Ruscino como capital del condado, uniendo el Bajo Languedoc con la península Ibérica, en una vía de tráfico comercial internacional. Este empuje urbano determinó una riqueza atestiguada por la acuñación rosellonesa, las ferias y las construcciones en puro románico, entre las que destacan la abadía de S. Michel de Cuxá, el claustro y coro de Serrabone, y S. Martín de Fenollar con sus frescos.En el destino de R. influyeron la cruzada albigense (v.) y la actuación de Simón de Monfort; R., que pareció inclinarse hacia los Capeto, por el tratado de Corbeil (1258), entre S. Luis IX de Francia y Jaime I el Conquistador, quedaba al fin en manos catalanas. A la muerte de Jaime I (1276), la autonomía, que había disfrutado con condes como Nuño Sancho, se hizo oficial con la creación del reino de Mallorca (v.; 1276), a favor del hijo menor de Jaime 1, y que comprendía las islas y las posesiones catalanas en Francia (R., Cerdaña, Conflent, Vallespir, Montpellier y Carlat), no sin que surgieran rivalidades entre el nuevo rey, Jaime II de Mallorca (v.; 1276-1311), por una parte, y los aragoneses Pedro III, Alfonso III y Jaime II, por otra, hasta que se firmó la paz de Anagni (1295). Al morir Jaime II de Mallorca (1311), le sucedió su hijo Sancho (1311-24), bien relacionado con Aragón; pero, falto de sucesión directa, estallaron nuevos conflictos con Jaime II de Aragón (v.; 1291-1327), que pretendía anexionarse el reino mallorquín, invocando el testamento del Conquistador. El problema se resolvió gracias al apoyo del Papa y Francia a Mallorca. De nuevo en 1339 surgió el conflicto entre Jaime III de Mallorca (1324-49) y Pedro IV de Aragón (v.), que se anexionó todo el reino menos Montpellier, a la muerte de su rival en la batalla de Lluchmajor (1349), el mismo año en que se fundó la Univ. de Perpiñán. R. pasaba así a la "confederación" de Estados catalanes, regidos por una especie de Constitución.La época crítica. La debilidad aragonesa de mediados del s. XV favoreció el sueño francés de anexión de R. En 1462 Juan II de Aragón (v.), en dificultades, aceptó hipotecar R. y Cerdaña (v.) a Luis XI de Francia (v.); y, en 1463, estando Aragón en plena crisis, se proclamó la anexión de R. y Cerdaña a Francia. Juan II, en 1475, complicado en los problemas castellanos de su hijo Fernando el Católico, no pudo dedicarse enteramente al problema pendiente de sus posesiones en Francia, sobre las que actuó libremente Luis XI, disponiéndose a vencer la resistencia de los roselloneses que, acostumbrados a la semiautonomía de los aragoneses, no soportaban el centralismo francés. En 1493, Carlos VIII de Francia (v.) sacrificó R. a sus sueños italianos y, por el tratado de Barcelona, los Reyes Católicos recibían de nuevo los territorios perdidos por Juan II; pero la vieja autonomía se había terminado y se hizo efectiva una centralización que culminó en el s. xvii, con el gobierno de Olivares y Felipe IV. R. planteaba un difícil problema, a caballo entre dos Estados rivales. En 1640, la presión de Olivares sobre Cataluña hizo estallar la sublevación popular contra el centralismo castellano (V. CATALUÑA, REVOLUCIÓN Y GUERRA DE). R. volvía de nuevo, como en la crisis de la segunda mitad del s. XV, a constituirse en campo de lucha franco-española. Richelieu preparó su conquista.Por el tratado de los Pirineos (1659), Cataluña volvía a la unidad española, mientras Francia retenía definitivamente R. y 33 localidades de Cerdaña (v. PIRINEOS, PAZ DE LOS). Pero los lazos históricos habían sido muy fuertes, suficientes para testimoniar la esencia catalana de R. La situación de turbulencia se mantuvo a lo largo del s. XVII, ya que la política de Mazarino primero y de Luis XIV después pretendió utilizar R. como "moneda de cambio" con la monarquía española, canjeable tal vez por los apetecidos Países Bajos o Flandes, y ello humillaba a los regionales; pero cuando la decisión francesa de mantener R. se hizo pública, cesó prácticamente la resistencia. La administración se equiparó a la de otras provincias francesas, excepto en la justicia, que realizaba un tribunal exento. Poco a poco, el afrancesamiento se hizo completo y, entre 1675 y 1700, el uso del idioma francés fue obligatorio. En 1776 apareció el primer periódico, Al fiches de Roussillon; pero la vida económica, antaño floreciente, fue apagándose, haciendo del condado un país agrícola.El Rosellón francés. Con la reforma administrativa, R. se convirtió en el departamento de los Bajos Pirineos, con tres distritos: Perpiñán, Prades y Ceret. Igualmente, desde 1790, aparecieron tres partidos políticos: los patriotas radicales de la revolución; los aristócratas; y uno intermedio, de liberales burgueses. La crisis ideológica, económica y social favoreció el intento español de reivindicación, que aprovechaba la precaria situación de la monarquía francesa justificando la invasión como una expedición contra los revolucionarios. Sin embargo, la situación española no permitía sacar provecho del intento. En 1793, el general Ricardos invadió R.; pero la situación fue salvada por Cassanyes y, después, por el general Dugommier, que, a su vez, inició la invasión de Cataluña.En 1800, bastante pacificados los problemas socio-religiosos, el Consulado dio al departamento su estructura legal administrativa. Sin embargo, el país seguía republicano y obsesionado por los problemas económicos, a los que se supeditaban los políticos. En 1858, se inauguró el primer ferrocarril Narbona-Perpiñán; pero sólo en 1878 la línea llegó a Cervera y Port-Bou. Con el ferrocarril se logró una renovación comercial que únicamente la vid pudo arrostrar victoriosamente. En la actualidad, la realidad catalana permanece presente en R., desde la influencia de Jacinto Verdaguer a la pervivencia del folklore religioso o popular.C. ALVAREZ SANTALÓ.
BIBL.: J. CALMETTE Y P. VIDAL, Histoire du Roussillon, París 1920; F. MARTÍNEZ, La trágica historia del rey de Mallorca, Barcelona 1960; M. DURLIAT, Histoire du Roussillon, París 1962; J. SANABRE, La acción de Francia sobre Cataluña en la pugna por la hegemonía de Europa, Barcelona 1956; R. GAY, Llibre del Rosselló. Historiografia del Rosselló, del Conflent i del Vallespir, les terres germanes, Barcelona 1959; P. VERDAGUER, Catalunya francesa, Barcelona 1969; F. MATEU Y LLOPIS, Relaciones monetarias entre Perpiñán, Gerona y Valencia en el siglo XV, Gerona 1948; P’. VOLTES, Las ordenaciones urbanas de Perpiñán en 1409, Zaragoza 1957.
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