Riqueza I. Aspectos Económico-sociales. ECON.
Categoria:
Economía
R., en sentido general, hace referencia a todo el conjunto de bienes materiales e inmateriales, poseídos por el hombre, pero externos a él, que contribuyen de un modo o de otro a su bienestar (v.). Durante mucho tiempo se consideraron como r. tan sólo los bienes materiales, tangibles, pero actualmente se advierte una creciente conciencia del valor de determinados bienes inmateriales -ciencia, tecnología, etc- para el progreso y el bienestar de la sociedad. El concepto r. se refiere generalmente a bienes poseídos directamente o, por lo menos, a disposición del hombre. Existe un número ilimitado de bienes desconocidos o no dominados por la humanidad que, como tales, no constituyen r. Nota característica de r. es su contribución directa o indirecta al bienestar de los hombres. Se trata de bienes que tienen un valor económico.Tradicionalmente, los llamados bienes libres, es decir, aquellos que están disponibles en cantidades superiores a las necesidades humanas, y que, por tanto, son de libre adquisición, no se han considerado como r., palabra que tiene de hecho una connotación de escasez. El agua, el aire, el paisaje, etc., corresponderían a este tipo de bienes. Sin embargo, como consecuencia del continuo progreso económico, y la escalada y extensión de las actividades productivas, los llamados bienes libres lo son cada vez menos. Fenómenos como la polución de las aguas y de la atmósfera o la degradación de los valores paisajísticos y el medio ambiente nos han hecho reflexionar sobre la importancia de estos elementos para el bienestar del hombre. En este sentido se puede hablar de r. ambientales o naturales, que forman parte del patrimonio de la colectividad.El dinero y los ’valores monetarios (v. MONEDA) de ordinario no se concebían como r., sino como simple contrapartida de los bienes que permite adquirir. Esta exclusión está en contradicción con el sentir popular generalizado que incluso identifica dinero y r. Históricamente, en las primeras manifestaciones monetarias, es cierto que el dinero tenía un papel de simple intermediario en la economía de trueque y que esta situación duró incluso hasta la Edad Moderna. Su función era de un carácter absolutamente neutro. Con la aparición y posterior desarrollo de la economía capitalista surgió el fenómeno de la acumulación de valores monetarios que tan importante función jugaría en la estructuración y rápido progreso de nuestro sistema económico. A partir de este momento el dinero perdió la referida "neutralidad". En efecto, los valores monetarios han adquirido una autonomía propia y actualmente su gestión y negociación es una de las actividades más rentables. Esta rentabilidad se basa por una parte en el servicio que prestan como intermediario en las transacciones económicas, servicio que es retribuido, y por otra en toda una amplia gama de actividades especulativas de tipo monetario que originan grandes plusvalías (V. ’ESPECULACIÓN). En este sentido, el dinero también debe considerarse como riqueza.La r., como fenómeno colectivo (colectividad nacional, regional, social, etc.), se refiere al conjunto de factores productivos empleados en la producción de bienes, a los propios bienes acumulados -reservas- y a los recursos naturales poseídos por (un grupo de) la sociedad. R. tiene un sentido de acumulación, de stock, diferente del carácter de flujo de la propia producción (v.) o de la renta (v.). En este’ concepto de r. entrarían las materias primas (tierras, bosques, minerales, ríos), las infraestructuras (edificaciones, fábricas, ferrocarriles, puertos, carreteras, etc.) y las existencias en productos terminados (productos de consumo y bienes semiduraderos).Recientemente se ha abierto camino la acepción de r. inmaterial. Se refiere esta expresión al conjunto de conocimientos, especialmente aquellos de naturaleza científica o tecnológica, que posee una comunidad en un momento dado. Esta r. se presenta de dos modos. En primer lugar, puede estar incorporada en la población a través del sistema educativo, que cristaliza en una formación, en una adecuación para prestar más eficazmente determinadas funciones productivas. En este caso se habla de capital humano. Estudios realizados a partir de 1950 han demostrado que el capital humano existente en un país es un factor de primer orden en la productividad (v.) general de la economía y en el desarrollo. Además de esta r. inmaterial incorporada en los habitantes, existe también el bagaje correspondiente al nivel tecnológico y científico general logrado por el país. Este segundo aspecto, estrechamente ligado al anterior, es también de vital importancia en cuanto al dinamismo de una sociedad y su economía. Aparte de las ventajas que reporta directamente para el propio sistema productivo nacional, la tecnología proporciona una posición comparativamente ventajosa en el mercado internacional y ayuda a obtener ganancias adicionales a través de todo el sistema de licencias y royalties. Se trata de una de las formas más nuevas e interesantes de riqueza.La r. tiene una última acepción como fenómeno de clase socioeconómica. R., en el sentido de propiedad y gobierno de los bienes de producción, está en estrecha relación con la estratificación social que origina la posición que el hombre ocupa en el proceso productivo: propietario de los bienes de producción o trabajador asalariado. En un momento histórico dado -mediados del s. xix- esta relación fue de una importancia determinante en la aparición y diferenciación de las clases sociales de, la sociedad industrial y llevó a K. Marx (v.) a pretender descubrir una ley universal -oposición entre capitalistas y proletarios- de lo que no era sino un fenómeno temporal. En efecto, con el progreso de las economías y la sensibilización de los trabajadores, la aparente contradicción se ha ido desvelando hasta presentar el aspecto de nuestros días: una gama muy amplia y diversificada de modos de participación en el sistema productivo (v. COGESTIÓN).Por una parte, las formas y características de la propiedad (v.) del capital han sufrido diferentes cambios en algunos países, de gran importancia, tendentes a una mayor participación de los trabajadores en la gestión y dirección de la empresa. En la mayoría de las economías nacionales se observa una debilitación progresiva de las atribuciones, en otras épocas cuasi-ilimitadas, del propietario -empresario- capitalista, en favor de un rostro más humano de la empresa actual (v. PARTICIPACIÓN II y III).Por otra, han aparecido modos completamente nuevos de incorporación en la producción que van desde los cuadros técnicos superiores de las empresas, hasta los operarios de diversos grados de especialización y capacitación, pasando por una variada gama de cuadros intermedios. Este nuevo tipo de funciones ha cobrado una importancia de primer orden en la organización de las economías semi-capitalistas, al mismo tiempo que ha evidenciado el simplismo de la clasificación de K. Marx y de su teoría sobre la evolución del capitalismo (v.)..En este contexto se plantea el problema de la evolución de las formas de propiedad (v.) de los bienes productivos. Desde el punto de vista estrictamente económico, los diversos ensayos realizados en varios países han tenido resultados discrepantes: accionariado obrero en Yugoslavia, que ha tenido que ser replanteado; formas nuevas de cogestión en Alemania, cuyos primeros resultados se han considerado positivos. En cualquier caso, la experiencia acumulada permite afirmar que no es aconsejable entablar una reforma de los modos de propiedad (v.) de los bienes de producción si ésta no se acompaña del consiguiente esfuerzo por hacer evolucionar la mentalidad de los trabajadores y de la sociedad en general.En el desarrollo económico de los países occidentales se advierten ciertos signos de alteraciones profundas de los sistemas de propiedad de la r. de los bienes de producción. La creciente complicación del proceso económico y el convencimiento de la necesidad de un mayor contenido social en la distribución de los fondos del desarrollo contribuyen a una evolución en este sentido.V. t.: POBREZA I.E. GALDON BRUGAROLAS.
BIBL.: E. MOUNIER, De la propriété capitaliste á la propriété humaine, Tournai 1936; R. DE MAEZTU, El sentido reverencia¡ del dinero, Madrid 1957; G. WETTER, El Materalismo dialéctico, Madrid 1963; P. SAMUELSON, Curso de economía moderna, 17 ed. Madrid 1977; J. SIMÓN, El último recurso, Madrid, 1986.
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