Rios (geología) IV. Terrazas Fluviales.
Categoria:
Geología
Casi todos los r. que no tienen carácter torrencial presentan en su valle medio, a ambos lados del cauce, unos depósitos de arenas, cantos rodados y limos, dispuestos en masas lenticulares, que se yuxtaponen unas a otras. Su estructura sedimentaria los define como depósitos fluviales, e indican que el r. en otros tiempos no circulaba por donde lo hace en la actualidad. Estos depósitos se llaman terrazas fluviales, y frecuentemente contienen fósiles, o restos orgánicos en proceso de fosilización: principalmente huesos de vertebrados terrestres y conchas de moluscos; en las terrazas más modernas aparecen industrias líticas humanas de la época prehistórica. La mayor parte de los r. europeos tienen hasta cuatro niveles de terrazas, escalonados en las laderas de sus valles, e independientes entre sí, y que están en relación con el glaciarismo cuaternario (v. cuATERNARIA, ERA). En el campo las terrazas se distinguen bien, a causa de los replanos que forman en las laderas. Sus arenas y cantos fluviales les dan un aspecto inconfundible; pero frecuentemente son utilizadas para la labranza, y sólo se reconocen por su sección.Cada terraza revela dos episodios de la actividad del r.: en el primero éste excavó su valle plano, gracias a la erosión lateral, y depositó luego sobre él sus materiales de acarreo. En el segundo, aumentó su capacidad erosiva, y se encajó en sus propios sedimentos, transformándolos por disección en terrazas, que quedaron colgadas. Este proceso se verifica hasta formar todos los niveles de terrazas del r.; así, cada terraza es más antigua que su inmediata inferior, y más moderna que la siguiente más alta. Éste es uno de los pocos casos en que se incumple el principio de superposición de estratos (v. ESTRATIGRAFÍA).La verdadera causa del origen de las terrazas hay que buscarla en el conjunto de fenómenos que producen alteraciones intermitentes de la actividad erosiva. Se distinguen de esta manera tres tipos de terrazas: climáticas, talasostáticas y tectónicas. En las primeras, la variación erosiva depende de la fluctuación del clima, y, por tanto, de las precipitaciones. Las terrazas talasostáticas obedecen a variaciones del nivel general de base, el nivel marino, independientemente de los movimientos del continente (eustatismo). Contrariamente, las terrazas tectónicas obedecen a movimientos del continente sin relación con el nivel del agua del mar. Evidentemente, en muchos casos los tres tipos de orígenes se han combinado, formándose la terraza por influencia de los tres, y según su resultante. Todas las terrazas conocidas tienen edad cuaternaria, y en su mayoría están ligadas a los fenómenos glaciares (v.). Durante los periodos interglaciares, los r. arrastraban y depositaban gran cantidad de material en llanuras aluviales. En las épocas de glaciación, el nivel marino descendía considerablemente, ya que el agua se acumulaba como hielo en los continentes. Al descender el nivel de base, la red fluvial se encajaba activamente, dejando colgadas las terrazas. Lo normal es que aparezcan a ambos lados del r., pero, si el valle es fuertemente asimétrico, pueden desaparecer en la vertiente más escarpada.Desde otro punto de vista, cabe distinguir dos tipos de terrazas fluviales: las más conocidas son las aluviales, con un manto sedimentario. Pero otras veces el recubrimiento es mínimo o no existe; se trata entonces de una terraza de erosión. En unas y otras, es parte esencial la existencia de un replano tallado por el r. Si los niveles de terrazas se mantienen de un lado a otro del r., se habla de terrazas cíclicas, pues este hecho indica la acción de periodos de erosión lateral y de depósito, alternantes con periodos de excavación vertical. En cambio, la falta de esta nivelación indica que durante la génesis no ha cesado la erosión vertical, ni la horizontal; se habla de terrazas no cíclicas. Como el r. tarda mucho tiempo en barrer lateralmente su valle, al llegar a un extremo de él, el fondo ha descendido algo, y las terrazas no quedan a la misma altura. El interés de las terrazas es inmenso. Gracias a ellas se obtienen datos sobre climas antiguos; muchos yacimientos prehistóricos se encuentran en terrazas, porque los antiguos núcleos de población se asentaban junto a los ríos.V. t.: CUATERNARIA, ERA; EROSIÓN.C. CHAMVN COBOS.
BIBL.: F. ZEUNER, El período pleistoceno, Madrid 1959; M. DERRUAU, Geomorfología, Barcelona 1968; B. MELÉNDEZ y 1. FUSTER, Geología, Madrid 1969.
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