Rendimiento Escolar EDUC.
Categoria:
Educación
1. Concepto. La idea de rendimiento domina en el mundo de los adultos, sobre todo en sus aspectos profesional y económico. Cualquier actividad humana que tenga razón de ser se orienta hacia uno o determinados fines. El fin de la actividad o tarea escolar es una cuestión que debe ser planteada frecuentemente por el educador o por la institución educadora. Acabada la actividad prevista, es conveniente preguntarse si se cumplieron o no los primeros propósitos, es decir, si se logró el r. e. que se esperaba. Los logros obtenidos, pues, en los escolares o en la sociedad por la comunidad educativa constituirán lógicamente el r. e. de esa comunidad. Se ha hablado de logros sociales y es que, en efecto, no se concibe hoy ya una escuela volcada hacia sí misma sin ningún contacto con el medio circundante exterior, próximo y distante. De este modo, el r. e. debe expresarse considerando también el influjo positivo que ejerza el centro educativo’ en el grupo social en que se encuentre.Puede hablarse de diferentes tipos de r. e. (cfr. V. García Hoz, Normas elementales de Pedagogía empírica, 5 ed. Madrid 1965, 201). Se puede mencionar primeramente un rendimiento individual de la institución escolar en cada uno de los alumnos que asisten a las clases y que se concreta en la dotación de unos conocimientos y unos hábitos que le ayudarán durante su vida. Este rendimiento individual puede ser primario y secundario, según la influencia de la escuela sea actual, para ahora, o para la vida futura de los educandos, es decir, cuando ya en su vida familiar, social o profesional, gracias a los bienes que alcanzó, pueda resolver del mejor modo sus problemas. Existe también un rendimiento social de la institución educativa. Es el influjo obvio de toda célula cultural sobre el medio en que radica. Puede hablarse también de un rendimiento primario y de un rendimiento secundario. El rendimiento social primario se consigue en la comunidad social en que radica, aquí y ahora; el secundario será la influencia en la sociedad venidera. Por ser el r. e. individual el primero que se consigue en la escuela centraremos la atención sobre el mismo. Es evidente que cuanta más educación se logre, más se ha rendido escolarmente. Para García Hoz, los conocimientos, la conducta y la felicidad (insinuada en la alegría) son las manifestaciones más claras que tiene la educación. Así, pues, el alumno que obtenga mayor caudal de las manifestaciones educativas habrá conseguido mayor rendimiento en su paso por la institución escolar.Será posible conocer el r. e. por medio de sus manifestaciones más comunes: aprendizaje (v.) y conducta. Averiguar lo que un alumno conoce en cada momento es tarea que resulta hoy relativamente fácil para la Pedagogía experimental. Todo el capítulo relativo a exámenes (v.), tests (v.), pruebas objetivas, etc., solucionan este problema con bastante perfección. Resulta más difícil la comprobación de la conducta de los individuos (v. CONDUCTA II). Para poder informar con cierta exactitud sobre la conducta de alguien haría falta una observación continuada sobre esa persona durante mucho tiempo y sin que reparara en ello. El r. e., pues, podrá ser comprobado primordialmente atendiendo a los conocimientos adquiridos por los alumnos; no obstante, y a pesar de las dificultades, también deberá observarse en lo posible la conducta de los mismos.En la valoración del r. e. se pueden distinguir dos sentidos: el rendimiento suficiente o insuficiente que resulta de comparar el rendimiento alcanzado por un alumno en relación con un nivel objetivo previamente señalado, y el rendimiento satisfactorio o insatisfactorio que resulta de comparar el rendimiento alcanzado por un alumno con el que podía esperarse de sus condiciones personales.2. Rendimiento escolar y características individuales. El r. e. se ve influido por multitud de factores. A la hora de examinarlos hay que hacer mención primeramente de los individuales. Estos pueden clasificarse así: a) Factores físicos. La salud deficiente es causa clara de dificultades en el aprendizaje y en el rendimiento. No siempre, sin embargo, la buena salud influye en que los rendimientos sean altos, pero es condición muy importante para que así ocurra. Los educadores deben observar la conducta irregular o las molestias que muestran a veces algunos alumnos y comprobar si se debe a algún tipo de enfermedad (transitoria, permanente, infecciosa, etc.). Los alumnos que estén necesitados de alguna comprobación médica pasarán los exámenes precisos para poder eliminar cuanto antes los factores negativos del rendimiento. La consideración de todas las deficiencias físicas de los escolares (V. EDUCACIÓN IX) proporcionaría abundante materia para desarrollar esta problemática.b) Factores cognoscitivos. Entre éstos, son los perceptivos y los intelectivos los principales que conviene citar. Los primeros son fundamentales en cualquier tipo de conocimiento. Se observa que el bajo rendimiento de algunos alumnos es debido a defectos, quizá débiles y fácilmente corregibles, de la vista o del oído. No es necesario ponderar la rémora que supone en los alumnos la falta de alguno de estos sentidos, que lleva consigo la necesidad de su educación en centros especializados (V. EDUCACIÓN IX). Los factores intelectivos influyen también en el rendimiento. Ciertamente, se ha considerado siempre la inteligencia (v.) como el elemento más decisivoa la hora de realizar con éxito las tareas escolares. Debido a ello han sido numerosos los autores que han efectuado investigaciones para averiguar el. grado de correlación existente entre ambos factores. Ch. John (Education Achievement in Relation to Inteligente, Univ. de Harvard 1930), después de obtener 320 coeficientes de correlación entre inteligencia y rendimiento, encontró un coeficiente medio de 0,62 en alumnos de bachillerato, y de 0,56 en escolares primarios (V. COCIENTE DE INTELIGENCIA). La doctora M. Kaczynska calculó en escolares de Varsovia de hasta 15 años un coeficiente medio de 0,68 (o. c. en bibl.). Coeficientes como éstos, y a veces más altos, han sido hallados por diferentes investigadores, pero no han faltado casos en que la correlación ha sido menor de 0,40. Al igual que con los factores físicos, también se halló mayor correlación entre poca inteligencia y mal rendimiento que entre inteligencia superior y buenos resultados.
c) Factores afectivos. Tienen una importancia grande en el r. e. y en cualquier actividad humana. El sentimiento (v.) puede favorecer el aprovechamiento escolar porque anima al trabajo y estimula el esfuerzo de la voluntad. La gana o desgana, el agrado o desagrado con que se realiza una tarea, influye en la cantidad y calidad de lo realizado. Es interesante también la consideración del equilibrio emotivo como factor influyente en el r. e. Generalmente, los estados emotivos, si son suaves, pueden obrar como excitantes, los medianos agitan demasiado e interrumpen el rendimiento, y los máximos inhiben y hasta ocasionan perturbaciones psíquicas.d) Factores de personalidad. Que el carácter (v.) y la personalidad (v.) influyen en el r. e. es algo que nos demuestra la experiencia cotidiana. De los muchos trabajos que se han hecho comparando el grado de influencia de que hablamos, remitimos al realizado en España por F. Secadas Marcos (o. c. en bibl., 77-87). Presenta este autor la correlación del r. e., apreciado por medio de las calificaciones de fin de curso, y los factores de personalidad observados antes por J. P. Guilford en su trabajo An Inventory of Factors STDCR, publicado en Psychometric methodes, Nueva York 1936. Estos factores, hallados por análisis factorial (v.), parecen ser los más adaptados al concepto de personalidad dado por G. W. Allport, "organización sistemática en el individuo de los sistemas psicofísicos que determinan su particular modo de adaptación al ambiente" (La personalidad, su configuración y desarrollo, Barcelona 1966).Los factores mencionados son éstos: S=introversión social, según se manifiesta en el retraimiento y tendencia a rehuir el trato social; T=introversión de pensamiento, inclinación a la reflexión y al análisis de sí mismo y de los demás; D=depresión, con sentimientos de culpabilidad e indignidad; C=tendencias cicloides, manifestadas en reacciones emocionales intensas, reacciones caprichosas, inestabilidad, fluctuaciones de ánimo, etc.; R=ratimia, o despreocupación, dar de lado a los problemas de la vida, impulsividad, vivacidad. F. Secadas introdujo además el factor inteligencia, llegando a las siguientes conclusiones: 1) la apreciación del r. e., si se conoce únicamente la inteligencia del alumno, es muy pequeña; 2) sigue siendo pequeña si se añade la influencia de los factores de personalidad mencionados; 3) si se estima como +3 la influencia de la inteligencia, la de R es -2,5; la de C es -1,5; y la de S es -0,5, aproximadamente. Es decir, los factores R, S, C, en conjunto anulan la influencia positiva de la inteligencia y hasta pueden volverla negativa.e) Factores referentes a la voluntad. El "querer hacer" del alumno es definitivo en el r. e. No de otro modo se explican los éxitos de estudiantes deficientes física e intelectualmente. Su deseo incontenible les hace destacar frecuentemente entre sus compañeros. El interés, los hábitos correctos de estudio, la fuerza de voluntad (v.), etc., presentan coeficientes de correlación, comparados con el r. e., de 0,50 y superiores. El afán por la propia superación, la emulación, la lucha contra el adocenamiento, etc., son cualidades muy meritorias que deben ser deseadas para los alumnos, evitando el orgullo, la hipocresía (v.), la excesiva agresividad (v.), etc., que proceden del descontrolado instinto humano de superioridad y poderío y son cualidades negativas.3. Rendimiento escolar y factores ambientales. Además de los factores individuales interiores de cada uno, hay una serie de elementos externos que repercuten también en el r. e. Hacemos referencia a los factores propios del ambiente, más o menos próximo, que rodea y acompaña al alumno (v. ECOLOGÍA III). Entre los factores ambientales se pueden distinguir los siguientes: a) Del ambiente familiar. El influjo directo de la familia sobre los alumnos es radical. Las condiciones morales y económicas, el modo de vida, en fin, en cada familia está demostrado que influye en el grado de conocimientos escolares (cfr. Kaczinska, o. c. en bibl.). Un ambiente familiar inquieto por la promoción cultural de sus miembros se refleja de modo muy distinto a otro en que la abulia y la despreocupación son las notas dominantes. Las condiciones materiales deficientes, escasez de materiales para el buen aprendizaje, falta de espacios apropiados para el estudio, ausencia de orden, de limpieza, etc., son otras tantas causas de gran repercusión en el rendimiento. En una experiencia realizada por Buseman, comprobó este autor que el 45% de sus alumnos obtenían resultados escolares menos satisfactorios de los que debían, a causa de las condiciones defectuosas de sus viviendas. En cuanto a la condición moral familiar hay que reparar en el modo en que se desarrolla la convivencia entre los padres y entre éstos y sus hijos. Los frecuentes disgustos, discusiones, desuniones, etc., originan inadaptaciones e incapacidad para adquirir hábitos de estudio indispensables en los alumnos. Son vivencias lo suficientemente importantes como para sembrar inquietudes que dificultan el normal r. e. Cuando la despreocupación de los padres o la búsqueda de otros intereses, como los pequeños ingresos que puedan aportar los muchachos a la economía de la casa, es la causa de la deficiente escolaridad de los alumnos, la influencia negativa en el rendimiento es más que evidente; por eso la legislación de todos los países vigila con energía estos extremos.b) Del ambiente escolar. No se conocen datos sobre correlación entre factores escolares y r. e., aunque se supone que, lógicamente, ha de resultar un coeficier)te alto. El centro como institución escolar, el profesorado del mismo, los métodos y las motivaciones didácticas son los factores más influyentes. En la institución, sin que apenas se note, se respira un ambiente más o menos propicio para el auge del aprovechamiento escolar. La labor coordinadora de la dirección, los objetivos generales y particulares propuestos, el ambiente genuino producido por el tipo de escolaridad y otros muchos detalles, dan necesariamente un matiz particular a este desarrollo. En la vocación, la capacidad, la formación y los estímulos del profesorado está para muchos el punto clave de la cuestión que aquí se trata (v. EDUCADOR). Se supone que si estos elementos concurren son suficientes para asegurarun buen aprovechamiento escolar, excepto si fallan las facultades (v.). Y no se dude que, efectivamente, son factores muy importantes, pero aún no ha podido ser demostrado que sean los más influyentes de la relación que aquí se enumera.
La cuestión metodológicá está últimamente siendo muy considerada en los centros educativos. ¿Es indispensable la utilización de los métodos didácticos? La existencia necesaria de los fines justifica ya la presencia de los métodos o caminos para lograrlos. La aceptación y el acertado uso de algunos métodos modernos están dando muy buenos resultados (v. PEDAGOGÍA III). Ciertamente, el método da sentido de unidad a los distintos momentos del proceso didáctico, y esto, necesariamente, tiene que influir en el r. e. Uno de los problemas más comunes hoy en los centros educativos es el relativo a la adecuación exclusiva al tipo medio de escolar. Se configura un patrón y alrededor de él gira toda la metodológica escolar, despreocupándose totalmente de los alumnos superiores y de los inferiores en la escala de la cultura y las capacidades. Su ritmo de aprovechamiento tendrá que caminar paralelo al del tipo medio. Esto, que es indudablemente un defecto de la metodología tradicional, puede ser evitado cuando en las escuelas se impongan en toda su extensión y perfección las normas de la enseñanza individualizada. El rendimiento de cada alumno ha de ser muy superior entonces. En la cuestión del r. e. adquiere suma importancia un aspecto denominado hoy motivación didáctica (v. APRENDIZAJE I, 2). Alumno motivado, se sostiene, es el que rinde más en cualquier actividad escolar. Remitimos al artículo citado, que ilustra sobre el significado, naturaleza y clases de motivación didáctica.c) Del ambiente social. El ambiente social existente en la localidad, en el barrio o en los lugares de esparcimiento que frecuentan los alumnos también crea unas disposiciones que repercuten más tarde en su r. e. La valoración de estos factores es más difícil de concretar que la de los familiares y escolares. Es muy conveniente la instauración en los centros del llamado servicio social escolar. Su finalidad más próxima es mejorar las condiciones sociales de cada alumno, con vistas a que mejore también su r. e. Se ocupa sobre todo de aquellos escolares que tienen un aprovechamiento escolar más bajo del que debieran por sus cualidades individuales. La asistencia de los alumnos por parte de los servicios sociales del propio colegio puede ser la solución para descubrir la mayor parte de las deficiencias de rendimiento.4. Diagnóstico del rendimiento escolar. Después de conocer los factores que influyen en el r. e. y poner los medios para que éste sea lo más efectivo posible, sólo nos queda realizar su evaluación, para comprobar si los esfuerzos resultaron o no positivos. Pero una correcta evaluación del r. e. no puede quedar limitada a las pertinentes comprobaciones en cada uno de los alumnos, aunque, en definitiva, sean ellos los sujetos receptores de los logros o ganancias escolares. A través de ellos, sus propias familias y la comunidad en que viven también se benefician. Los tipos de r. más usuales que pueden ser evaluados son los siguientes: a) rendimiento instructivo individual; b) proceso instructivo individual; c) proceso instructivo global; d) proceso educativo del alumno; e) rendimiento de la institución educativa; f) rendimiento del personal docente.a) La evaluación del rendimiento instructivo individual es llamada ordinariamente examen (v.) y trata de conocer la cantidad y calidad de los conocimientos de cada alumno en las distintas materias. La medida de la instrucción está considerada como una de las prácticas pedagógicas más antiguas y de más importancia. Se sabe que los chinos, ca. 2000 a. C., poseían un sistema de exámenes que utilizaban para seleccionar a sus funcionarios públicos. Se puede adquirir una idea más completa sobre la naturaleza, necesidad y formas de los exámenes consultando el artículo sobre esta materia.b) La evaluación del proceso instructivo individual hace referencia a la medición del progreso de los alumnos en una materia escolar o en todo el conjunto de asignaturas que cursa, precisando además si se realiza de un modo acompasado o irregular. De una u otra forma, es menester realizar pruebas de comprobación de conocimientos, hábitos o destrezas con cierta periodicidad. Mediante pruebas objetivas cuidadosamente realizadas o escalas de producción escolar, es sencillo comprobar en cada momento la situación instructiva del alumno y también reducir esta situación a datos numéricos. La línea del proceso instructivo suele quedar señalada por el que sigue el llamado cociente de rendimiento del alumno (CR), cuya fórmula es: CR=El: EM (El=edad de instrucción; EM=edad mental). El CR cuyo valor sea la unidad indica que hay adecuación entre posibilidades y conocimientos. El cociente 1 lo puede tener lo mismo un alumno brillante como uno retrasado, pues sólo indica que lo que sabe es lo que debe saber atendiendo a sus facultades intelectuales. El CR es un dato sumamente importante en la cuestión de la evaluación del r. e. Tanto cuando sobrepasa la unidad como cuando no llega nos revela multitud de perspectivas que deben poner alerta y hacer actuar al buen educador.c) La evaluación del proceso instructivo global se refiere a la valoración de los conocimientos de un grupo de alumnos o los de una clase entera en distintos momentos del curso o en diferentes cursos. Los pasos que habría que dar son fáciles de colegir: evaluaciones individuales, evaluación media de la clase, cociente medio de rendimiento, tratamiento de casos extremos, etc. El uso de gráficas puede ayudar a la más rápida y mejor comprobación de este proceso.d) La evaluación del proceso educativo del alumno deberá determinar en primer lugar cuáles son los aspectos más significativos, los que más influyen en el desenvolvimiento formativo de la personalidad. Los más fáciles de evaluar son los aspectos biológico, mental y cultural. Más difícil de evaluar, pero más importante, es el aspecto moral. Cuando han sido valorados en los distintos momentos -se trata de un proceso- se llevan a las gráficas, que nos sugerirán interesantes deducciones.e) La evaluación del rendimiento de la institución educativa, aunque más complicada, también puede hacerse. Los elementos a tener en cuenta son: materiales, formales, funcionales y personales. Habrá que reparar en ciertas características materiales, como cualidades del edificio, aulas, iluminación, mobiliario, etc. También en los factores formales (horarios, programas, manuales escolares, etc.), factores funcionales (organización del trabajo, disciplina, reglamentos, actividades extraescolares, etc.) y factores personales (personal de dirección, inspectores, docentes y difeentes).f) Evaluación del rendimiento del personal docente. Por los muchos factores que intervienen, es también muy complicada esta evaluación. Los objetivos que aquí se pretenden pueden ser bien controlar su rendimiento, bien sugerirle nuevos métodos, corregirle posibles fallos, etc. Las dimensiones más representativas que deben valorarse en los docentes son: factor intelectual, afectividad, moralidad, sociabilidad, actitud profesional, organización del trabajo, métodos, realizaciones intra y extra-escolares, relaciones con familias, autoridades, comunidad, etc.A. POBLADOR DIÉGUEZ.
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