Regadío TECNOL.
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Tecnología
Conjunto de métodos para incorporar artificialmente el agua al terreno, de acuerdo con sus condiciones físicas de medio conductor y de su necesidad en los cultivos. Es una táctica que, basada en principios de la Mecánica de fluidos e Hidráulica, se incorpora a la Agronomía como elemento básico para incrementar la producción agrícola. La historia del r. desde sus comienzos hasta el estado actual señala dos tendencias: una, que ha imperado hasta hace unos 40 años, lo concibe como artesanía; otra, la actual, como técnica que reúne principios y fundamentos con carácter científico propio y específico.El empleo del r. es casi tan antiguo como la agricultura. Alrededor del 2700 a. C. se inventa el arado y, en el área del Gobi, se practica el r., como asimismo en Babilonia, Egipto, Creta y Fenicia. En España, los árabes perfeccionaron y ampliaron los sistemas ya existentes y, desde entonces, su desarrollo ha pasado por diversas fases, hasta constituir una base primordial del desarrollo agrícola. Las necesidades de agua con destino al r. son actualmente la parte más importante en cantidad del total de las demandas consuntivas de este elemento. El desarrollo del r. como artesanía se ha traducido en que la superficie regable cultivada represente un porcentaje pequeño de la total entodos los países y que se encuentre muy dividida y emplazada casi en su totalidad a lo largo de los ríos que permiten el fácil aprovechamiento de sus aguas.La política hidráulica en favor de los r. es muy antigua. En España en tiempos del califa Alhaquem II (961-976), se impulsan los r. de las fértiles vegas de Granada, Murcia, Valencia y Aragón. Desde entonces, se han sucedido acciones y medidas encaminadas a sostener y fomentar el establecimiento de nuevos r. desde las realizadas por Jaime I el Conquistador (1213-76) en la región valenciana y por Fernando III el Santo (1217-52) en Castilla a las estatales de los últimos años. Esta política ha elevado la superficie total de r. en España a unas 2.200.000 Ha. hasta 1967, cifra que en 1972 se calculaba en 2.500.000 Ha., con previsiones futuras, según las disponibilidades de terreno factible de ser transformado en r., de unas 3.800.000 Ha. en la España peninsular. Cifras de r. en otros países son: EE. UU., 9.000.000 Ha.; China, 15.000.000 Ha.; India-Pakistán, 1.500.000 Ha.; Indochina, 5.000.000 Ha.; Japón, 4.400.000 Ha.; Indonesia (Java), 3.900.000 Ha.; URSS, 4.000.000 Ha.; y México, 3.500.000 Ha.Problemas del riego. El desarrollo del r. ha planteado problemas que han conducido, en zonas que iniciaron su aplicación con resultados efectivos, a disminuir los r. de forma radical, e incluso a convertir terrenos primitivamente fértiles en verdaderos desiertos o pantanos improductivos. Estas anormalidades se deben al olvido de la importancia del suelo (v.) como medio conductor del agua, contenido en sales y posibilidades de su eliminación natural, etc. En la actualidad, la planificación y realización de un r. exigen una preparación técnica por parte del agricultor. Términos que no hace muchos años se consideraban exclusivamente científicos son del conocimiento y uso común de los agricultores en muchos países. Los principales entre estos términos son:Densidad real, o densidad (v.) del suelo tomado en forma compacta, sin intersticios entre sus partículas. Densidad aparente, o densidad del suelo en estado natural, es decir, sin destruir la estructura o disposición que presentan las partículas o elementos que lo forman. Porosidad, o volumen de espacios huecos existentes en un suelo, que llenan el agua y el aire. Se expresa en tantos por ciento del volumen total de la muestra. Varía de un suelo a otro, según el porcentaje de sus elementos constitutivos: suelo, arena, limo, arcilla y disposición estructural. Se calcula en base de la densidad real y aparente como % de volumen de suelo, de esta forma: Porosidad,Dr-Da P=100 , Drsiendo Dr=densidad real; Da=densidad aparente. Capacidad de retención, que los autores anglosajones llaman f ield-capacity, es la cantidad máxima de agua que un suelo puede retener, en condiciones de libre circulación a lo largo de su perfil, expresada en porcentaje de peso de suelo seco, o en relación al volumen de suelo en su estado natural. Su conocimiento tiene gran importancia práctica en el riego.Punto o capacidad de marchitez es la cantidad de agua (expresada en porcentaje, como en el caso anterior) que existe en un suelo en el que se ha partido con su capacidad de retención cubierta, en el momento en que los cultivos implantados comienzan a marchitarse. Es agua que el suelo retiene con mayor fuerza que las raíces de las plantas para extraerla.Agua o punto de higroscopicidad es el contenido de humedad existente en un suelo cuando alcanza la capacidad de marchitez y encontrándose en un clima seco con temperaturas elevadas prosigue su desecación o pérdida de humedad. Su determinación no tiene en general ningún valor práctico en el riego, de no realizarse éste en zonas o países áridos.Capacidad o agua útil de un suelo es el contenido de agua que un suelo puede retener, desde que alcanza su capacidad de retención después del riego y drenado, a libre disposición de los cultivos, pudiendo extraerla por su sistema radicular, de acuerdo con las necesidades de ella. Se expresa en porcentaje de agua por peso de suelo seco. Su valor es la diferencia entre la capacidad de retención y la de marchitez. Su determinación es de importancia primordial en el riego y define el volumen máximo de agua, por unidad de superficie (Ha.), que un suelo puede almacenar. Las capacidades de retención originan tres estados del agua en el suelo y comportamiento distinto de ella respecto a su transmisión y movimiento a la zona radicular de los cultivos. Este comportamiento depende de la permeabilidad del terreno. Expresa la mayor o menor facilidad con que circula el agua en su interior. Se expresa en altura de agua que pasan a través de su superficie a capas profundas, por unidad de tiempo.Elementos base del riego. Son los siguientes: Necesidades o consumo diario de las plantas, que varía mensualmente a lo largo del desarrollo vegetativo de la planta, y también, para un mismo cultivo, de una región a otra. Se expresa en altura de agua consumidapor unidad de superficie (Ha. o m’; 1 mm/Ha. equivale a lo m3/Ha.).Caudal ficticio continuo o caudal característico es la cantidad de agua por unidad de tiempo necesaria para cubrir las necesidades anteriores, para el mes de mayor demanda. Se obtiene dividiendo esta demanda en 1/Ha. por los segundos del mes, dando el resultado en l/seg/Ha.Dosis o volumen del riego es el volumen máximo de agua, por unidad de superficie y a una profundidad determinada, que un suelo puede almacenar. Su porcentaje en agua por peso de suelo seco es la diferencia del correspondiente a la capacidad de retención con el de marchitez.Separación o frecuencia de los riegos es el tiempo máximo que debe transcurrir desde un riego hasta el siguiente. Se determina dividiendo la dosis de riego del terreno en m3/Ha. por las necesidades de los cultivos en m3/Ha. por la dosis de riego del terreno en m3/Ha.Módulo de utilización o manipulación es el caudal óptimo de agua por unidad de tiempo, que puede manejar, dominándolo, el regante. Se expresa en 1/seg., variando según las condiciones físicas del terreno, su preparación y cultivos.Unidad parcelaria de riego es la máxima superficie que puede ser atendida por el módulo de utilización. Se obtiene dividiendo el módulo mencionado en m3/seg. por la permeabilidad del terreno en m/seg.Superficie que puede regar el módulo de utilización es la superficie en Ha. que puede ser regada con el módulo de utilización, atendiendo la demanda en agua de los cultivos. Se obtiene dividiendo el valor del módulo en 1/seg. por el caudal ficticio en I/seg/Ha.Duración teórica del riego es el tiempo que debe permanecer el módulo de utilización discurriendo por la parcela, para proporcionar la dosis de riego. Su valor se obtiene dividiendo la dosis, expresada en m. de altura de agua, por la permeabilidad del terreno en m/seg.Rendimiento del riego es el porcentaje del total de agua aplicada para el riego que almacena el terreno, descontando la pérdida por escurrimiento_superficial y percolación o infiltración profunda.Métodos de riego. El terreno, según sus propiedades físicas, pendiente, topografía, sistema cultural, cte., admite un método específico de riego. No siempre el método elegido debe corresponder a una producción máxima de los cultivos que atiende. La elección debe ir precedida de un estudio de la rentabilidad final que proporciona y gastos de instalación (preparación del suelo, dispositivos, cte.) y de explotación (energía, mano de obra, cte.) que precisa. Las clases de riego existentes son: por escurrimiento, en que el agua se distribuye por pequeños canales, trazados en el terreno que se riega, infiltrándose verticalmente; por inundación, en que el agua inunda totalmente el terreno, infiltrándose en su totalidad, a menos de provocar al cabo de un cierto tiempo la salida del agua no infiltrada; por infiltración, en el que el agua no circula sobre el terreno, haciéndolo en tubos enterrados, canales o tuberías con boquilla de distribución, proporcionando un suministro continuo al terreno por infiltración lateral; por aspersión, que proporciona el agua de forma similar a la lluvia, utilizando aparatos o dispositivos llamados aspersores, que se abastecen con agua a presión.Las clases de riego anteriores se subdividen en subclases, basándose en el procedimiento de preparación del terreno o sistema empleado en la conducción del agua al mismo. Estas subclases son: En el riego por escurrimiento o vertido: a) por fajas o parcelas con pendiente, que en designa por graded border; el terreno se divide en fajas limitadas lateralmente por pequeños caballones o bordees. Se emplea en cultivos sembrados a voleo, en terrenos con pendiente en una dirección y totalmente a nivel entre los dos caballones. Impide la erosión y proporciona una buena distribución del agua a lo largo de la faja (fig. 1); b) por fajas o parcelas a nivel (bancales), que es una modificación del anterior, y en designa por basin o level border; se emplea en terrenos excesivamente llanos que no admiten el sistema anterior;asimismo, en terrenos de excesiva o baja permeabilidad. Las fajas son rectangulares y limitadas por caballones; el agua circula en ellas cruzando en su recorrido la dirección de los caballones (fig. 2); c) por fajas o parcelas de contorno, que es una modificación del método de riego por fajas con pendiente. Las fajas se trazan y nivelan siguiendo las curvas de nivel. Se emplea en el riego de terrenos en laderas, con fuerte pendiente y ésta irregular (fig. 3); d) por surcos, en el cual el agua circula a través de surcos o caballones próximos y con pendiente. Su empleo se limita a cultivos sembrados en caballones y en terrenos con fuerte pendiente; sólo puede adoptarse a condición de que el tirante o altura de agua que circula sea mínimo. Este sistema se asocia para el suministro del agua en cabeza del riego a tuberías con gateras; tiene la ventaja de proporcionar una entrada de caudal idéntico en cada surco (fig. 4 y 5); e) por zanjas o acequias de contorno, que en designa por contour ditch. El agua discurre por zanjas o acequias trazadas siguiendo curvas de nivel, muy próximas al no nivelarse el terreno comprendido entre ellas. Al final de la zanja o acequia se interrumpe la circulación del agua, vertiendo a su largo y regando la faja de terreno que domina. Se emplea en terrenos con fuerte pendiente y en el riego de praderas o pastos (fig. 6); f) riego californiano, sistema asociado normalmente al empleo de tuberías de baja presión para la conducción del agua, la cual circula a lo largo de la calle que separa las líneas de arbolado en tres surcos próximos y paralelos, cubre exclusivamente la parte central del terreno a que alcanza la zona activa del árbol. El sistema da un aprovechamiento máximo del agua al no regarse la zona próxima al tronco, sin actividad para el sistema radicular (fig. 7); g) en tejado ondulado, sistema de origen americano, que se conoce en el país de origen como corrugation method. Es de empleo en cultivos sembrados con máquina superficialmente o a voleo, especialmente donde el caudal a introducir debe ser mínimo, para evitar arrastres de semillas en cabeza de la faja regada o vuelco del cultivo una vez estallado. Realizada la siembra, se marcan en el terreno una serie de pequeños surcos que confieren a éste la forma de un tejadillo ondulado. Se emplea conjuntado con el riego por fajas con pendiente, cuando el terreno no está suficientemente nivelado para este último sistema (fig. 8).El riego por infiltración presenta subclases acordes con el sistema que se adopta para conducir el agua al terreno, que son: a) por canales abiertos (subdivididos en canales a nivel o superficiales); b) fosas o conductos subterráneos y goteo, en cuyo último sistema el agua discurre por conducciones superficiales o enterradas, provistas, a distancias acordes con la transmisibilidad capilar del terreno, de boquillas que proporcionan un goteo continuo del agua a la zona radicular de los cultivos.V. t.: AGRICULTURA; SUELO.F. GARCÍA LOZANO.
BIBL.: M. POIRÉE y CH. OLLIER, El regadío. Redes, teoría, técnica y economía de los riegos, Barcelona 1966; F. GARCÍA LOZANO, Métodos en uso y su empleo para el cálculo de la eeapotranspiración, Madrid; íD, Normas e instrucciones para la redacción de proyectos de riego por aspersión, Madrid 1967; E. VEGA, Riegos y regadíos, Madrid 1944; R. EDE, Sistemas de riego, Zaragoza 1964; R. CHEVALIER, Alumbramiento de aguas ocultas, 5 ed. Barcelona 1965; M. DELOYE y H. REBOUR, El riego, Madrid 1967; A. MURCIA, Aguas subterráneas, prospección y alumbramiento para riegos, 3 ed. Madrid 1968; A. TRISOLDI, El riego. Planificación y prácticas, Barcelona 1968.
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