Rávena (Ravenna) III. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
La antigua ciudad de R. adquirió importancia durante las invasiones de los bárbaros, como ciudadfortaleza, que era refugio natural, al estar situada a las puertas de la Italia apenina. Augusto hizo construir allí el importante puerto de Classis, y Claudio la ciñó de una amplia muralla. Sin embargo, la verdadera importancia histórica de R. proviene de la decisión de Honorio Augusto de hacerla capital del Imperio romano de Occidente. De hecho, su florecimiento artístico coincide con su fortuna política. Los principales monumentos de la ciudad surgen en los s. V y VI; hoy, R. puede jactarse de poseer, junto con Roma, el más rico patrimonio artístico de la Alta Edad Media.La catedral, con el nombre de Basílica Ursiana, porque su fundador fue el arzobispo Orso, se construyó entre finales del s. Iv y comienzos del v. La fachada actual es barroca, en tanto que el interior tiene cinco naves, como las basílicas romanas, aunque sin transepto. Pertenecen a la basílica antigua las ocho columnas del pórtico y las dos que se hallan junto a la puerta central; el resto fue restaurado en el s. XVIII, incluido el campanario cilíndrico, que se remonta a los s. IX-X. Las basílicas de R. se diferencian de las de Roma, en su mayor parte, por la forma poligonal del ábside y por la decoración exterior de los muros con arcadas, bandas y arquillos ciegos (recogidos y difundidos luego en toda Europa por los maestros comacini); las columnas presentan cimacio sobre los capiteles.La basílica de S. Juan Evangelista, erigida por la emperatriz Gala Placidia en el 424, dañada gravemente por los bombardeos de 1944, ha quedado restaurada en su antigua forma. El fronte, construido en ladrillo, está adornado por un altísimo atrio. El campanario, del s. X, tiene dos campanas fundidas por Roberto Sassone en 1208. Gran parte del ábside de la iglesia de S. Juan Bautista, reconstruida a fines del s. XVII, se remonta a la mitad del s. V. A esa misma época pertenece el llamado Mausoleo de Gala Placidia, pequeño edificio de ladrillo, de cruz latina, coronado por una torreta cuadrada, con arquillos y bandas.La basílica de S. Francisco, erigida por el arzobispo Neone en honor de los s. Pedro y Pablo, en la segunda mitad del s. V, debe su nombre actual a los hermanos conventuales, a los que pertenece. Está restaurada en gran parte. El campanario románico, que se eleva en el interior, fue reconstruido en 1921.La basílica de San Apolinar in Classe, erigida en la primera mitad del s. vi por Giuliano Argentario, presenta una fachada con una pronaos y dos torres laterales. Es solemne el interior, de tres naves, con columnas de mármol griego, adornadas con basas y típicos capiteles bizantinos de hojas de acanto. El revestimiento marmóreo fue utilizado para adornar el templo malatestiano de Rímini (v. ALBERTI, LEON BATTISTA). Los mosaicos del presbiterio concluyen el ciclo de mosaicos (v.) de R. El campanario, aislado, se remonta al s. X y es el más bello de R. Bastante elegante es también el campanario cilíndrico del s. IX de S. Apolinar Nuevo, erigido por Teodorico a principios del s. VI, y célebre por sus mosaicos.Aún más típicos y singulares son los edificios de R. de planta central; en ellos se hacen sentir los influjos orientales en la estructura general, orientada toda en función de la cúpula, construida en materiales ligerísimos, y también en las partes decorativas; el relieve de los capiteles tiende a ser cada vez más aplastado; las hojas de acanto se hacen espinosas o bien se convierten en entrelazos de mimbre o palma. El baptisterio de los Ortodoxos, decorado de espléndidos mosaicos por el arzobispo Neone (mediados del s. V), ha sufrido en el transcurso de los siglos no pocas restauraciones y reedificaciones. El edificio, construido en ladrillo, es de forma octogonal y está adornado en su parte superior por ventanas y arcos. El baptisterio de los Arrianos, erigido entre los a. 493 y 525, es un pequeño edificio de planta octogonal; su cúpula se encuentra revestida totalmente por un mosaico del s. V.Sin embargo, la gloria más pura del arte bizantino en Occidente es la iglesia de S. Vital, levantada por Giuliano Argentario después de 525. Importantes restauraciones, iniciadas por C. Ricci en 1899, le han devuelto su forma primitiva. El templo, de planta octogonal, está coronado por una cúpula, igualmente octogonal, de ligerísima estructura. El interior es de espléndidos mármoles, los mosaicos que adornan el presbiterio y el ábside son magníficos. El mausoleo de Teodorico es otro monumento singular. El edificio, imponente construcción a base de grandes bloques de piedra de Istria, presenta dos zonas: la inferior, decagonal, con una hornacina en cada lado, y la superior, poligonal, con nichos rectangulares y 18 arcos que sobresalen al exterior. La cúpula está formada de un solo bloque monolítico, en caliza de Istria.La escultura dejó en R., a lo largo del s. v, admirables sarcófagos, que se diferencian de los romanos por el helenístico modelado de las figuras y por el claroscuro pictórico derivado del arte oriental; no obstante, durante los s. VI y VII se separa progresivamente del realismo clásico, en busca de una estilización cada vez más rígida. Este proceso evolutivo desde el clasicismo naturalista a la abstracción bizantina se revela particularmente en los mosaicos. Los más antiguos (Mausoleo de Gala Placidia) se relacionan con las tradiciones clásicas; aunque estilísticamente cercanos a éstos, los mosaicos del baptisterio de los Ortodoxos y los de S. Apolinar Nuevo comienzan a revelar claramente la tendencia a la representación simbólica de conceptos abstractos propia del arte bizantino. En los mosaicos de S. Vital se observan diversas tendencias, pero en los que representan a Teodora y Justiniano con sus séquitos el proceso evolutivo es tan completo como para pensar que sean obra directa de artistas bizantinos. En el mosaico de S. Apolinar in Classe, la representación llega a tal punto de abstracción que sólo se expresa a través de símbolos.La ciudad moderna tiene como núcleo la plaza del Pueblo; en su centro se elevan dos columnas, en cuyas cimas se encuentran las estatuas de los patronos de la ciudad: S. Apolinar y S. Vital. La plaza, de forma rectangular, está delimitada por el palacio comunal (s. xv), el palacio Véneto y el del Reloj Público. Otros edificios notables son: el palacio Rasponi dalle Teste, el sepulcro de Dante, y el arzobispado con el Museo anejo.GIUSEPPE PALMIERI.
BIBL.:N.COLASANTI,L’artebizantina in Italia,Milán1913; P. TOESCA, Storia dell’arte italiana. 71 medioevo, Turín 1927; G. GALASSi, L’archittetura protoromanica nell’Esarcato, Rávena 1928.
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