Rameau, Jean-philippe
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Biografía GER
Famoso compositor, clavecinista, organista y, muy especialmente, teórico musical francés; n. en Dijon el 25 sept. 1683 y m. en París el 12 sep. 1764. Su primera formación discurrió casi exclusivamente en el campo de las humanidades y sólo de manera superficial en el de la música, como alumno de su propio padre, organista de profesión. Mas dicha formación básica habría de imprimir un carácter de rigor en torno a su obra teórica, aun cuando bien pronto decidió dedicarse de manera exclusiva a la música. En las disciplinas de la armonía y composición en general se sabe que alcanzó una formación de carácter autodidacta. En 1701 fue enviado por su padre a Italia y al siguiente año se le halla ya como organista en las catedrales de Aviñón y de Clermont-Ferrand. A partir de 1705, y durante cuatro años, reside en París, también como organista en un colegio de jesuitas. En este periodo da a conocer sus primeras composiciones para el clave. Entre 1709 y 1714 ocupa el puesto de organista en Nótre-Dame de Dijon, que antaño estuviera al cargo de su padre. Después de sucesivas y breves estancias en Lyon y Clermont-Ferrand de nuevo, se establece definitivamente en París a partir de 1723.En 1726 contrae matrimonio con una joven de 18 años llamada Marie Louise Mangot. Hasta dicho momento su talento como compositor no había trascendido apenas de un estrecho círculo de amistades y, sin embargo, había dado cima ya a su célebre Tratado de Armonía. A partir de este momento su fama se va acrecentando con rapidez, y llega a ser el más famoso compositor parisino de la época. Al mismo tiempo comienza a trabajar seriamente la música de escena, componiendo óperas y ballets, la mayoría de los cuales nan alcanzado la posteridad. Pasó al servicio del conocido mecenas "La Poupliniére", encargándose de la dirección de su orquesta privada y de la regencia de sus famosos conciertos en general. La protección de dicho personaje le resultó altamente provechosa, sobre todo para llegar a introducirse en el mundo privativo de la ópera. Siempre a través del mismo mecenas logra la utilización de libretos de cierto renombre, tales como el correspondiente a Sansón, de Voltaire. El puesto que conquistó en el citado género operístico le convirtió, a su vez, en uno de los principales protagonistas de la célebre querella musical que los historiadores especializados denominan como la "guerra de los Bufones", encarnando el papel principal entre los representantes de la escuela francesa, frente a los partidarios de las tendencias italianizantes. No se libró de ser objeto de discusiones, aunque alcanzó, sin necesidad de gran espera, el puesto de compositor de la real cámara.Se superponen en R. dos facetas de diversa proyección. Una, en cuanto a compositor, representa una muy especial concepción del genio clásico, prácticamente circunscrito al tema ya citado de la ópera y el ballet. Otra, en cuanto teórico, representa una mayor proyección sobre toda la música occidental de la época y, en la práctica, hasta fechas casi inmediatas a nosotros. No hay duda de que esta posición fuertemente intelectualizada frente al fenómeno musical trasciende de manera muy evidente en su obra de creación, sobre todo en aquella que se libera de la servidumbre de un texto y de la problemática de la voz. Es precisamente en las piezas para clave y en sus conciertos para sexteto donde asume un contenido más auténtico, netamente clásico, alcanzando una estructura natural y equilibrada.Se ha dicho que R. encarna el espíritu cartesiano de la música, es decir, la fase de codificación por medio de una .lógica implacable de los fundamentos mismos de la tonalidad y, en consecuencia, de la armonía. Resume de manera magistral la evolución que se venía acentuando en orden a la refundición de los modos arcaicos, aún supervivientes en parte, para concretarlos en los típicos modelos del modo mayor y modo menor, en la misma forma como han venido persistiendo. De hecho, el establecimiento de este enunciado y de sus consecuencias -concepto de la tonalidad (v.), del acorde como superposición de terceras, posibilidad de su inversión (v. ARMONÍA ti)- sobre todo en la última de ellas, o sea, la modulación, han contribuíc o al desarrollo todo del sinfonismo clásico. Realmente el papel desempeñado por R. dentro del marco histórico es en este sentido de la máxima trascendencia. En la práctica, los grandes genios que crearon la sinfonía de la nada -Haydn (v.), Mozart (v.)- deben casi más al magnífico instrumento que significa la posibilidad de los planes tonales de desarrollo que al mismo contrapuntismo de Bach (v.; v. t. CONTRAPUNTO). La historia toda de la música no será ya durante cerca de dos siglos otra cosa que la puesta en práctica del contraste de los modos y de las tonalidades a través de la escala diatónica, también definitivamente establecida de esta forma como la culminación de un sentido de orden y de ponderación.En cambio, su obra para la escena, y en especial las óperas, experimentan con mayor intensidad las consecuencias en parte negativas del amaneramiento a que el absurdo de los libretos al uso había conducido al género. Es preciso tener conciencia de las transformaciones que se están operando en su época, comienzos del s. XVIII, en el plano social para comprender que la temática mitológica y los argumentos convencionales han de entrar en crisis. De todos estos temas se había de derivar una música austera y envarada que sólo alcanzaba su redención por medio de unas presentaciones escénicas a la sazón ya de gran boato. No puede dejar de citarse la aún reciente puesta en escena en la ópera de París de la obra de R. Las Indias galantes, verdadero alarde de lujo y fastuosidad, por más que relegando casi la partitura a un último término. En el aspecto lírico-vocal, R. se manifiesta en definitiva como un músico de inspiración sólo mediana y de una técnica simplemente discreta. No deja de ser relativamente frecuente entre los cultivadores de este género en la época que la irregularidad en la inspiración haga caducar más de una obra, parcialmente muy digna y aprovechable. En la citada guerra de los Bufones, correspondió a R. encarnar, en cierto modo contra su propósito, este espíritu del clásico estilo francés serio. La querella reprodujo de hecho la inmanente dualidad de la música eterna, es decir, la que se da en cada fase histórica entre los cultivadores de un estilo austero, cerebral e introvertido y los que ven en la música un principio fundamentalmente hedonista y de exaltación externa. La polémica que ahora citamos enfrentó a R. con la picardía y el frescor de la Serva Padrona de Pergolessi (v.). De esta forma queda planteada la necesidad de la inmediata "reacción" Gluck (v.) para alcanzar el necesario grado de síntesis (v. t. óPERA).Obras teóricas. Tratado de armonía reducido a sus principios naturales; Plan abreviado de un método nuevo de acompañamiento; Disertación sobre los diferentes métodos de acompañamiento; Generación armónica; Demostración del principio de la armonía; Observación sobre nuestro instinto para la música; Código de música práctica.Obras para clave. Primer libro de piezas de clave; Piezas de clave con un método para la mecánica de los dedos; Piezas de clave con indicaciones sobre los diferentes géneros de música; Nuevas suites de piezas de clave; Piezas para clave de concierto; Piezas de clave acompañadas de una tabla para los adornos.óperas. Hippolyte et Aricie; Castor el Pollux; Dardanus; El templo de la Gloria; Zais; Zoroastro; Acante y Céphise; Lys y Delia; Daphné y Eglé; El nacimiento de Osiris; Zephire; Nélée y Mithis; El retorno de Astrea; Las sorpresas del amor; Los sibaritas; Los paladines.Ballets. Las Indias galantes; Las fiestas de Hebé; Las fiestas de Polymia; La princesa de Navarra; Las fiestas del Hymeneo y del Amor; Zais; Pygmalion; Platée; La guirnalda y Anacreón.Música varia e instrumental. Se cuentan además entre las obras de R. alguna cantata y motetes, así como piezas para violín o flauta ad libitum con acompañamiento de clave. Compuso también música incidental para la escena en diversas producciones de la época (!’Endriague y cuatro obras más de Piron).I. CASANOVAS PUIG.
BIBL.: P. M. MASSON, L’opéra de Rameau, 1932; C. GIRDLESTONE, Jean-Philippe Rameau: His Life and Work, 1957; DELLA CORTE y PANNAIN, Historia de la Música, 2 ed. Barcelona 1965.
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