Psicología Ii. Psicología Experimental. CIENCIA
Categoria:
Ciencia
La P. suele denominarse P. empírica si se basa en la simple observación de los llamados hechos psíquicos cuando éstos se presentan espontáneamente y se dedica a describirlos; se denomina P. experimental si provoca esos hechos, a voluntad del observador, en condiciones favorables para su observación. La P. hasta mediados del s. XIX había sido filosófica y empírica (v. I, 5-6); a partir de entonces comienzan a desarrollarse también los estudios de P. experimental (v. III, 3). La cuestión primera y fundamental es la de la base común a toda P., es decir, la de la delimitación de qué sea "lo psíquico", materia u objeto común de estudio con los diversos métodos: filosófico o metafísico, empírico y experimental. A veces, a la P. empírica y experimental se les denomina conjuntamente "P. científica" (o también "P. positiva") para distinguirlas de la "P. filosófica"; pero no es fácil la distinción, porque la "P. filosófica" ha de ser también científica (igual que la Filosofía auténtica es una clase de ciencia), y porque de ninguna manera puede prescindir de la experiencia, de la observación de la realidad (v. CIENCIA VII, 6). Después de ocuparnos de esa base común, estudiaremos por separado cada una de las P.; la más general y común, siempre con su base empírica, la P. filosófica o metafísica, ya ha sido estudiada en el artículo anterior (v. I), aquí nos ocuparemos de la empírica y de la experimental.1. La Psicología y su objeto. Definida en términos usuales y de modo que abarque cualquiera de las acepciones que a lo largo de la historia se le han dado, la P. es la ciencia que trata de los vivientes y de los fenómenos específicos de esta, clase de seres; y más concretamente la P. empírica y experimental trata directamente de los llamados fenómenos psíquicos que se dan en los vivientes, mientras que la P. filosófica trata más directamente de los mismos seres vivientes en cuanto sujetos de esos fenómenos (v. I). Los hechos muestran lo siguiente: todo autor y toda obra dedicados a la P. han tenido como tema indispensable y primordial (aunque en casos no fuese único) realidades de seres corpóreos más elevadas que las meramente biológicas. Ese orden de realidad se da de una forma típica y peculiar en el hombre, y se da también de forma en parte parecida y en parte esencialmente distinta en el animal, pero no se da en el viviente vegetal ni en el nivel meramente fisiológico animal o humano. Así, lo "psíquico", según la aceptación habitual y prácticamente universal desde hace largo tiempo, significa lo perteneciente a ese orden, aunque quede ambigüedad dentro de esa denominación general y con ella el equívoco y el riesgo de designar con la misma palabra a fenómenos no sólo de diferente grado sino de diferente naturaleza, como son los del animal y los propios del hombre (v. INTRODUCCIÓN: PSICOLOGÍA EN GENERAL, al principio).Es importante recordar aquí posiciones extremas. El enfoque más antiguo, hecho realidad científica y filosófica en el primer tratado Peri Psiqués (Sobre el alma, de Aristóteles, v.) tiene por tema de estudio el alma (significando el todo con el nombre de su parte principal), es decir, el alma y todo aquello que de ella procede o a ella se refiere, incluyendo también lo biológico o fisiológico, que en escritos anteriores (platónicos) era excluido. A la milenaria tradición psicológica, que estudiaba el alma y todo lo que de ella procede y con ella se relaciona, se unió a fines del s. xix la que excluía de la P. el estudio del alma y, en casos, aun negaba su realidad: "Psicología sin alma", se la llamó, dedicada sólo a los fenómenos psíquicos, y no al sujeto de ellos. Esta P. restringió su objeto, dentro de lo "psíquico", a lo dotado además de carácter consciente, es decir, a sólo lo psíquico humano.Otro viraje se imprimió al rumbo psicológico con el conductismo (v.). Éste excluye lo consciente, por subjetivo; lo estudiado sería lo objetivo, exteriormente perceptible. Woodworth concreta la aspiración psicológica endescubrir "qué sucede en el organismo entre el estímulo y la respuesta motora"; eso es lo que ha de investigarse indirectamente, a base del conocimiento del estímulo, de la respuesta y de las condiciones del mismo organismo. Así se incluye también lo "psíquico" animal, y pudiera pensarse que lo buscado fuese únicamente de orden biofisiológico; pero los temas tratados por esta orientación (y concretamente por este autor) son también algunos típicos del hombre, o también a su modo del animal. Por fin, otro enfoque psicológico, antitético en principio a los reseñados, por excluir desde luego el alma y procurar desentenderse, en teoría, tanto de lo exterior como de lo interior consciente, es la llamada "P. profunda" (v.) que quiere estudiar únicamente lo inconsciente. Así, pues, lo llamado "psíquico" en unos casos se refiere sólo al hombre, pero en otros trata de incluir también ciertos fenómenos del animal, adquiriendo entonces lo "psíquico" mayor generalidad y ambigüedad.En las orientaciones de la P. empírica y experimental, sus diferencias son más acusadas que su unidad. Ello obedece, justamente, a la amplitud de "lo psíquico". Pero, por ser tan variados los hechos de su orden, sus disposiciones y condicionamientos, y los presupuestos a su investigación e interpretación, es inevitable la diversidad en la selección dentro de su amplio campo: también hay que tener en cuenta que el término mismo ha sido objeto de controversia y, lo que aún es más, todavía es preterido en obras que parece debieran no sólo ocuparse de él, sino dedicarle atención preferente. En las menciones directas de "lo psíquico" es corriente identificarlo con "lo consciente", perceptible inmediatamente por el sujeto como suyo. Ya se ve la incompatibilidad de tal concepción con las dos últimas orientaciones psicológicas señaladas. Pero tal identificación no es necesaria. No hay P. que no hable de la memoria, de la asociación, que, propiamente dichas -las que considera el psicólogo-, superan lo biofisiológico, al menos en el hombre. No hay, igualmente, psicólogo que no reconozca, como clave de la asociación y de la memoria, las disposiciones permanentes en el sujeto y absolutamente imperceptibles en sí mismas por el propio sujeto que, en virtud de ellas, asocia y recuerda. Lo psíquico en el hombre puede ser, pues, consciente (y en esto se diferencia siempre del animal) o inconsciente, y más o menos relacionado lo uno con lo otro.En los antiguos, lo "psíquico" (del griego psiqué) o lo "anímico" (del latín anima) era sin más lo propio del ser corpóreo con "alma", es decir, con principio de "vida" (v.) de cualquier clase. Luego ya se distingue mejor lo específico de la vida humana y su diferente naturaleza respecto a la vida animal, y autores señeros, como S. Tomás, comprenden al mismo tiempo la interrelación de las dos clases de vida, y de los dos "psiquismos" en el hombre. La restricción de lo psíquico a lo consciente, aunque tiene cierto fundamento en esa diferencia de naturaleza entre psiquismo humano y psiquismo animal, se originó equívocamente en el error mecanicista al que tiende Descartes (v.), escindiendo la realidad extensa (donde coloca también al vegetal y al animal irracional) de la realidad pensante humana, sin conseguir conectar en el hombre ambas realidades. Pero aunque haya mecanicismo (v.) en lo puramente bioquímico o biofisiológico, ello no hace superflua la superioridad de lo psíquico animal, ni la diferente metodología que exige, ni la más radical diferencia y exigencia de diversa metodología entre lo psíquico animal y lo psíquico humano. Ambos necesitan en primer lugar el método filosófico, atento al sujeto viviente, al sujeto de los hechos psíquicos; y en cuanto al método empírico y experimental, en el caso del hombre hay que tener en cuenta no sólo la observación de la conducta exterior, reacciones ante estímulos, etc., sino también los datos del subconsciente y los datos de la conciencia (v. t. 1, 5-6).2. Delimitaciones del ámbito psicológico. Ciñéndonos ya a lo estrictamente empírico y experimental, el más impresionante contraste está en la antítesis de "sólo lo consciente" y "nada de lo consciente", como objeto de la P. positiva. La primera posición, típica de la actitud que por diversos motivos se llamará asociacionismo (v.), reconocía en los hechos conscientes una realidad típicamente humana tan digna de estudio y tan asequible a la ciencia experimental como otras realidades empíricas. Determinados resultados positivos justificaron lo que había de valor en el criterio y el método. Cuanto más que la tenaz adhesión a ambos, en favor de la atención a lo consciente, se mantuvo en quien fue eminente experimentalista y adverso a todo lo antiguo tradicional, W. Wundt (v.). Si algunos excluyeron, pues, el estudio de lo consciente dentro de lo psíquico, no fue por falta de resultados o de posibilidad de abordarlo, sino por otros diversos motivos, generalmente prejuicios o equívocos.La actitud de A. Comte (v.), no ciertamente psicólogo, surgió de negar la posibilidad de la autopercepción o, al menos, su valor para la ciencia; de ahí que excluyese la P. de su cuadro o clasificación de las ciencias (v.), entregando sus fragmentos aprovechables a la Fisiología y a la Sociología. Prescindiendo de la simpatía que esa concepción tenía que hallar en el materialismo (v.), autores provenientes de la fisiología encontraron atrayente una orientación en la que los hechos psíquicos se estudiasen y obviamente se interpretasen de manera unívoca dondequiera que se dieran: hombre adulto, infante, animales. La imposibilidad de estudio en estos últimos por vía de información a base de percepción consciente obligaba a excluir este recurso en todos los demás. Ésta fue la posición de 1. P. Pavlov (v.) en Rusia, con los reflejos condicionados (v. CONDICIONAMIENTO), y de Jennings, en EE. UU., con el adiestramiento, precursoras respectivamente de la P. objetiva (v.) y del conductismo (v.). Además, el que todas las ciencias positivas y experimentales atendiesen sólo a lo externo, perceptible por todo observador, robustecía la exclusión de lo consciente como científica; la autopercepción consciente manifiesta a cada uno sus propias afecciones y contenidos mentales, p. ej., la sensación de verde: pero no hay medio de saber si lo mismo le sucede a mi vecino y menos que su impresión, si se da, sea idéntica a la mía.Llevada la oposición teórica a lo consciente hasta su última instancia, los hechos y la reflexión han sido así: unos autores, con independencia de la objeción límite, se habían alineado en la posición extrema anticonsciente; otros, coetáneos, fijada la conducta (v.) como objeto propio de la P., admitieron expresamente los datos de la autopercepción como válidos para la construcción de la ciencia psicológica, además de definir la "conducta" de modo que quedase situada inequívocamente en el orden de lo psíquico. Citemos a Warren, Piéron, Woodworth, por limitarnos a algunas figuras eminentes de la etapa de mayor radicalismo (1913-30). Más significativo si cabe es McDougall, que, conductista al pasar de Oxford a Harvard (1912), fue luego (desde 1923) declarado oponente a ese enfoque.Con el progreso de la investigación psicológica, la afirmación publicada en 1910 por Bechterev, seguidor de Pavlov, "los mismos fenómenos pueden ser estudiadosdesde dos lados, por la observación interna, y por los procedimientos objetivos", ha avanzado hasta llegar a la de Montpellier (1959-66): "el comportamiento (conducta) es un fenómeno esencialmente mixto, es decir, que presenta una doble cara; una cara externa, susceptible de ser estudiada desde fuera; una cara interna, un aspecto psíquico o mental accesible únicamente al sujeto mismo, es decir, a la introspección. Lo que implica, como consecuencia, que la P. es una ciencia de doble objeto y doble método". El doble procedimiento es la observación exterior y el "lenguaje": que el sujeto comunique lo que él advierte por su autopercepción consciente. A esto hay que añadir, como realidad indudable y además demostrada (cfr. O. Külpe, más abajo), que hay procesos psíquicos (v.), los más importantes, que no tienen "cara o componente externo", aunque van acompañados de otros que la tienen y producen resultados perceptibles externamente. Y no puede olvidarse que en los procedimientos más exteroceptivos, de medida física de sensaciones, es indispensable la manifestación, de algún modo, por el sujeto de sus impresiones subjetivas. Es claro, por fin, que, si hay casos en que puede dudarse de la identidad entre el contenido mental ajeno y el propio, eso en nada afecta (como tampoco los errores posibles de cualquier percepción exterior, vulgar o científica) a la evidencia y seguridad de innumerables casos, que son sobre los que basa su ulterior construcción la ciencia.3. Psicología empírica. Basada en la observación y descripción de los hechos psíquicos tal como se presentan espontáneamente, ha de evitarse confundirla con la que pudiera llamarse "empirista", que, en teoría y según la ideología del "empirismo" (v.), se negaría a todo uso del raciocinio y del conocimiento intelectual y abstractivo y, lógicamente, a toda elaboración científica de los datos de la experiencia. P. empírica, en sentido propio, es toda la P. existente de algún modo desde tiempo remotísimo. Como ciencia ha adolecido, salvo excepciones, de falta de sistematización. Además, su unión de hecho con el estudio filosófico y ético-moral del hombre dio ocasión a considerar sus afirmaciones como englobadas en lo metafísico o teórico sin una base proporcionada de estricta observación. Así opinaban experimental istas de fines del s. XIX y principios del XX; pero pronto cambió la apreciación de los doctos (p. ej., Baldwin, Stout, H6ffding, Villa, Ebbinghaus, Dessoir, Kiesow, etc.) tanto respecto a los clásicos, p. ej., Aristóteles, como respecto a los medievales y posteriores. Como indicio de la variedad de temas tratados ya en la Antigüedad, baste mencionar los Caracteres de Teofrasto (322 a. C.).Singularmente atentos a lo empírico están los autores modernos, más o menos afectos al empirismo o influidos por él, que cultivaron expresamente la P. bajo el signo del asociacionismo (v.), principalmente ingleses en el s. XVIII y franceses en el s. XIX hasta el desarrollo de la P. experimental. Autores de muy diversa orientación han legado también frutos de P. empírica muy valiosos, p. ej., J. Balmes (v.), W. James (v.), quien no ignoró la P. experimental; F. Brentano (v.) y T. A. Ribot (v.).4. Psicología experimental. Su característica, como la de toda ciencia análoga, es la experimentación y la aplicación del cálculo matemático. La aspiración de emplear éste en P. fue iniciativa de J. F. Herbart (v.), desarrollada en tres obras (1822-25), pero sin llegar a una realización estimable. En cambio, el minucioso trabajo experimental de medida de las sensaciones, iniciado por E. H. Weber (1795-1878), culminó en el primer gran éxito de la aplicación matemática, realizada por G. T. Fechner (1801-87) con la formulación de la ley que lleva su nombre, logro notable de sus Elemente der Psychophysik (1860), con que se dio por fundada la nueva ciencia experimental, entonces Psicofísica. Su interés se centró en el estímulo exterior, para de su medida derivar la del hecho psíquico (v. PSICOMETRÍA).Muy pronto la experimentación se aplicó al organismo mismo en que lo psíquico tenía lugar. Surgió así la Psicof isiología o Psicología fisiológica (v.), debida singularmente al que vino a ser "padre de la Psicología experimental", W. Wundt (v.) fundando el primer laboratorio en Leipzig (1879), del que saldrán discípulos de diversos países (v. III, 3-4). Es de notar en Fechner y Wundt la estrecha relación entre el trabajo experimental y la respectiva interpretación filosófica. Para Fechner, la distinción entre físico y psíquico radicaba más bien en el punto de vista y medio de observación (exterior o introspección), como lo convexo y lo cóncavo de una misma curva. Para Wundt, aunque lo fisiológico era lo condicionante, lo real era lo psíquico, que, de acuerdo con el asociacionismo, se reducía a contenidos sensoriales y, por no ser susceptible de experimentación, había de examinarse por observación (introspectiva) sólo empírica.Desarrollo e innovaciones. Con la exclusividad por los "contenidos", el inglés E. B. Titchener (1867-1927), graduado en Leipzig, radicalizó en EE. UU. el estructuralismo (especie de anatomía de la mente), contrastando la posición anterior de Brentano, quien propugnaba atender sobre todo a las actividades psíquicas (V. FUNCIÓN PSÍQUICA): funcionalismo (del que fue propugnador, en EE. UU., J. R. Angell, breve tiempo discípulo también en Leipzig). La concepción elementarista ("química mental", que había ironizado lames respecto del asociacionismo) de considerar el psiquismo formado como agregados de contenidos, suscitó con Ch. Ehrenfels (1859-1932) la oposición que desembocó en la Psicología de la forma (v.), de carácter totalista (v. III, 6). Totalista, a su modo, y preocupado por los impulsos, descuidados en los fríos contenidos cognoscitivos, fue el psicoanálisis (v.) con sus equívocos y sus derivaciones y desarrollos, más o menos genéticos u ocasionales, según los casos, en Psicología profunda (v.) y Psicología dinámica (v.).De significado muy particular, entre otros títulos por el experimental y por haber brotado su primer germen en Leipzig, es otra de las orientaciones aparecidas a principios del s. XX; O. Külpe (v.), aplicado a la experimentación y a la introspección, fue advirtiendo que ésta revelaba algo contrario a lo que su maestro Wundt suponía, y que el experimento podía llegar a donde Wundt no permitía más que observación empírica. La eficacia de sus pruebas le convirtió en fundador de una nueva escuela experimental, la llamada de Wurtzburgo, donde la organizó (v. III, 5), denominada también Denkenpsychologie (P. del pensamiento), por atender preferentemente a los procesos superiores, suprasensoriales, negados por Wundt y el asociacionismo; entre ellos el pensamiento (v.) tiene especial trascendencia. El presupuesto de la mera doble cara, de Fechner, y el de la estricta correspondencia, de Wundt, entre modificación fisiológica y realidad psíquica, quedaban eliminados por demostración experimental, la cual, a su vez, realizada provocando no ya cambios fisiológicos sino procesos psíquicos, llevaba a la P. experimental a su cima. La controversia sobre tal aplicación del experimento fue viva, pero la fecunda y consistente obra de la Escuela, por la heterointrospección retrospectiva sistemática (v. INTROSPECCIÓN), permanece con el valor de adquisiciones definitivas, en obrascomo las de Külpe sobre la abstracción; Watt y Bühler sobre el pensamiento; Marbe y Messer sobre el juicio; Lindworsky sobre el raciocinio y la motivación volitiva; Dürr sobre la atención; Orth sobre el sentimiento; Acht, Michotte y Pruümm sobre la voluntad; y Girgensohn y sus seguidores sobre el rico tema de la vivencia religiosa. Centrada la labor en Alemania (sin olvidar la autónoma de Binet, en París, sobre el pensamiento), aunque cultivada también algún tiempo en EE. UU. por Woodworth y por T. V. Moore aun hasta 1939, con la invasión de la mentalidad anti-introspectiva se dio por cancelada prácticamente; salvo excepciones como G. Humphrey (1951), que prefería nuevos métodos, aplicables por igual a adultos, niños y animales.No cesó con esto toda atención a los procesos superiores. La genial idea y elaboraciones ulteriores del londinense C. E. Spearman (seguido, entre otros, por Thomson, Burt, Thurstone y Yela) de aplicar el análisis factorial (v.) a la P., ha hecho que entre los temas tratados por él se encuentren, con preferencia, los que son producto de la actividad superior, intelectual y afectivo-volitiva. Así, la experimentación psicológica, cuyas preferencias siguen por lo sensorial, lo neuroendocrinológico (de Cannon a Lindsley), aprendizaje asociativo en animales y niños, y anejos procesos inferiores, tiene en representantes distinguidos su debida orientación humana, auxiliada por estadísticas y aplicación del cálculo. Otra manifestación del ascenso hacia ese nivel superior es la actual tendencia a la concepción personalista, de la que fue su predecesor, el por otros títulos ilustre W. Stern; nombres distinguidos ligados a ella son ahora Pende, Allport, Eysenck, Lersch (v.), Cattell, H. A. Murray y G. Murphy (v. PERSONA; PERSONALIDAD). Hacia ella conduce también fácilmente la caracterología (v.); si bien, en esa cima global el experimento tiene más bien que ceder ancho margen a la observación empírica.V. t.: PSICOLOGÍA ANALÍTICA; P. ANIMAL; P. APLICADA; P. CLíNICA; P. COLECTIVA; P. COMPARADA; P. COMPRENSIVA; P. DIFERENCIAL; P. DINÁMICA; P. EVOLUTIVA; P. FISIOLÓGICA; P. DE LA FORMA; P. GENÉTICA; P. INDIVIDUAL; P. INDUSTRIAL; P. DE MASAS; P. OBJETIVA; P. PEDAGÓGICA; P. PROFUNDA; P. SOCIAL; P. DEL TRABAJO; PSICOMETRÍA; PSICOTECNIA; PSICOTERAPIA; PSICOPATOLOGíA; PSIQUIATRÍA.J. MUÑOZ PÉREZ-VIZCAÍNO.
BIBL.: "Actas de Congresos Internacionales de Psicología", XIX, Londres 1969; XVIII, Moscú 1966; XVII, Washington 1963; M. BARBADO, Introducción a la Psicología experimental, 2 ed. Madrid 1943; ID, Estudios de Psicología experimental, 2 vol. Madrid 1946-48; R. BRENNAN, Psicología general, 4 ed. Madrid 1969; íD, Historia de la Psicología, 2 ed. Madrid 1969; E. G. BORING, A History of Experimental Psychology, 2 ed. Nueva York 1957; M. CRUZ HERNÁNDEZ, Lecciones de Psicología, Madrid ¡961; A. GEMELLI y G. ZUNINI, Introducción a la Psicología, 4 ed. Barcelona 1968; R. JOLIVET, Psicología, 5 ed. Buenos Aires 1968; PH. LERSCH, La estructura de la personalidad, 8 ed. Barcelona 1971; J. J. LóPEZ IBOR, Lecciones de Psicología médica, 2 vol. Madrid 1968; J. L. PINILLOS, Introducción a la Psicología contemporánea, Madrid 1962; J. MuÑoz, ¿Qué estudia la Psicología? Lo psíquico (en qué consiste?, "Pensamiento" 19 (1963) 427-445; S. S. STEVENS y OTROS, Handbook of Experimental Psychology, 4 ed. Nueva York 1964; R. S. WOODWORTH y H. SCHLOSBERG, Experimental Psychology, 5 ed. Londres 1954; J. FRóBES, Tratado de Psicología Empírica y Experimental, 4 ed. Madrid 1955; L. ANCONA, Cuestiones de Psicología, Barcelona 1966; V. E. F. VON GEBSATTEL, Antropología médica, Madrid 1966; M. F. SCIACCA, La interioridad objetiva, Barcelona 1963; y la BIBL. citada en el art. anterior (I).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.