Promoción Social SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Concepto y fundamento. En el sentido más general, se entiende por p. s. la formación de adultos a diversos niveles, al objeto de facilitarles una serie de conocimientos que les permitan el acceso a posiciones sociales más elevadas de las que constituyen el punto de partida. Este es el criterio de Guy Thuillier cuando afirma que la p. s. es "el conjunto de la formación de los adultos".Podemos considerar que tal expresión significa una acción políticamente planificada dirigida a proporcionar a sus recipiendarios una plataforma de ascenso a estratos más altos de la pirámide social (v. ESTRATIFICACIÓN SOCIAL). En este aspecto, considerando la p. s. como instrumento de cambio positivo para los individuos, cabe una cierta identificación con la movilidad social (v.) de carácter ascendente. En las modernas sociedades industrializadas, existe una necesidad de p. s. requerida por los objetivos económicos deseados y acorde con los imperativos de una justicia más exigente y racional (v. IUSTIciA IV) en cuanto a las posibilidades de movilidad del individuo dentro de un cuadro social que atienda a la resolución de los problemas planteados por el desarrollo de la técnica y las exigencias del progreso económico.De este modo, puede decirse, con S. Martin Lipset, que "una amplia movilidad social ha sido concomitante de la industrialización y de la moderna sociedad industrial. En todo país industrial, una gran proporción de la población ha debido hallar ocupaciones considerablemente diferentes de las de sus padres. Durante el s. XIX, la proporción de mano de obra en las ocupaciones urbanas aumentó rápidamente, mientras que disminuía la proporción en la agricultura. En el s. XIX, Occidente se ha caracterizado por un rápido crecimiento del comercio y de la producción de servicios, así como de la burocracia en la industria y en el gobierno; mayor número de personas han encontrado trabajo de tipo white collar (de cuello blanco, o empleados), y el tamaño comparativo de la población rural ha disminuido aún más rápidamente que antes. Estos cambios en la distribución de las ocupaciones de generación en generación impiden considerar como cerrada o estática a ninguna sociedad industrial" (o. c. en bibl.).Naturalmente, esta tendencia estará supeditada a una serie de condicionamientos basados en la propia estructura de la sociedad que se investigue en cada momento, lo que puede constituir un factor impulsor o retardatario del proceso (V. ESTRUCTURALISMO II). El estudio del autor anteriormente citado, referido a las sociedades industriales más desarrolladas, puede hacerse extensivo, con las debidas salvedades, a otros tipos de comunidades políticas, pues sólo en una sociedad regida exclusivamente por pautas atenidas a valores negadores del cambio (y con poder coactivo para impedir dicho cambio) carecería de sentido hablar de p. s. o de movilidad, si se prefiere, de los individuos miembros de la referida comunidad.En general nos encontramos con un conjunto de exigencias insoslayables del proceso económico, dinámico en su esencia y en sus efectos, que inevitablemente lleva a un rechazo de las situaciones estacionarias. Y ello es, volviendo a citar a Lipset, porque entre las razones básicas por las cuales en toda sociedad existe movilidad, debe considerarse que "las sociedades complejas cambian, ya se trate de un cambio social lento o rápido, y este cambio conduce, tarde o temprano, a una modificación de las exigencias que las diferentes posiciones plantean a quienes las ocupan".Los objetivos de índole económica perseguidos por la p. s. de los individuos miembros de la comunidad son, a grandes rasgos: a) paliar la falta de mano de obra cualificada para los continuos y variables requerimientos planteados por la evolución de la técnica en su aplicación al proceso de producción de bienes; b) adaptación a las diferentes y permanentes demandas de ajuste entre individuos y capacidades aplicadas que exige esa evolución técnica para mantener en orden ascendente la marcha del citado proceso de producción de bienes; c) remedio de las insuficiencias de los sistemas escolares, retrasados en general respecto a las necesidades de integración del hombre en la producción social.De este modo, el desarrollo de los conocimientos y aplicaciones tecnológicos encubre unas implicaciones de índole política, al exigir la realización práctica de valores proclamados en las constituciones políticas de todos los Estados modernos, relativos a la igualdad de los ciudadanos entre sí, al ofrecimiento desde el poder de un conjunto de oportunidades iguales para que el ciudadano consiga insertarse en el punto de la escala social que sus aptitudes y esfuerzo le otorguen. Se trataría, pues, de posibilitar la realización de objetivos declarados, pero no siempre realizados, tendentes a la consecución de un bienestar (v.) general, sin exclusiones basadas en la clase, la herencia u otros datos de idéntico tenor.Promoción y movilidad sociales. Lo anteriormente expuesto no puede llevarnos a conclusiones precipitadas, y erróneas en sí, según las cuales en todas las comunidades políticas occidentales (a las cuales circunscribimos especialmente estas consideraciones) se da el supuesto de sociedades radicalmente abiertas, en las que han desaparecido los límites tradicionales de acceso a los lugares más elevados de la pirámide social. La repetidas veces citada evolución tecnológica, y las exigencias que el fenómeno conlleva, puede servir de elemento modificador de la rígida articulación social apoyada en una concurrencia de clases sociales, pero no tiene fuerza para romper por entero esa fórmula de estratificación social. A título de ejemplo, entre cientos, podemos considerar el estudio de W. Lloyd Warner y lames C. Abegglen, titulado Movilidad, ocupaciones en los negocios y en la industria americana, publicado en 1955, por la Univ. de Minnesota, en el que se contemplan los siguientes datos: sólo un 4,5% de los altos dirigentes de los negocios en los Estados Unidos eran hijos de personas pertenecientes al grupo que los europeos denominaríamos "clases trabajadoras" en un sentido amplio. El 17% eran hijos de altos ejecutivos o propietarios de grandes empresas. De ello debe deducirse la importancia que aún tienen las situaciones que podríamos llamar de "status heredado", frente a las de "status adquirido", máxime si se tiene en cuenta que esos datos se refieren a una comunidad (cual es la norteamericana) que siempre ha mantenido una tasa de movilidad social notablemente superior a la de las sociedades europeas.Programas actuales y experiencia histórica. ¿Hasta dónde se extienden los límites de la p. s. en las modernas políticas llevadas a cabo por los diferentes gobiernos? Los fines más generales, explícitos en los programas gubernamentales, de p. s. pueden sintetizarse, a grandes rasgos, en los siguientes objetivos perseguidos: a) puesta al día de los conocimientos obtenidos en las épocas de escolaridad y posibilitar los desplazamientos ascendentes del individuo mediante el vehículo de la adquisición y remozamiento de conocimientos de índole práctica; b) promover la posibilidad de reemprender estudios a aquellas personas que, por distintas razones, debieron abandonarlos en un momento dado de su vida; c) la p. radical de aquellos miembros de la sociedad que en ningún momento de su vida pudieron beneficiarse de un mínimo de cultura necesaria para su inordinación en el proceso social de producción.Llegados a este punto, cabría preguntarse si en ningún momento histórico pretérito ha existido una acción de p. llevada a cabo por el propio poder o por otros grupos. Aunque la instrumentación de medios para conseguir una política de p. s. coordinada sea de reciente aparición, no deben olvidarse otros cauces ya utilizados desde el pasado siglo, y en ocasiones, con bastante anterioridad. De modo breve, por no tener objeto aquí su tratamiento, pueden citarse los siguientes datos de interés: 1) Durante el s. XIX, ciertas órdenes religiosas (mencionemos como ejemplo, entre otros, a los escolapios, v., y a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, v.), desarrollaron por su cuenta una labor de p. de adultos, totalmente al margen de las atenciones de los gobiernos de los países en donde desenvolvían su acción. Esta labor de p. debida a la Iglesia no se limitaba a una estricta formación profesional, sino que abarcaba otros aspectos de la vida del individuo en sociedad. 2) Dentro de la clase obrera española, conviene resaltar la labor de educación popular y de promoción de los miembros de los diversos movimientos llevada a cabo por instituciones tales como los Ateneos Obreros, las Casas del Pueblo, etc., las cuales con general escasez de medios consiguieron liberar de la incultura a porciones notables de individuos pertenecientes a la clase trabajadora, posibilitando la creación de cuadros dirigentes en la dirección sindical y de los partidos políticos obreristas. 3) En este aspecto debiera reseñarse también instituciones de tan rancio sabor "ilustrado" como las Escuelas de Artes y Oficios y otras de similar naturaleza.La promoción social en España. En la actualidad, y con referencia exclusiva a España, hay que destacar la coordinación de esfuerzos dispersos, que venían realizándose por multitud de instituciones de cariz formativo dependientes de diversas instituciones: Iglesia, Organización Sindical, Estado, actividades privadas, etc., llevada a cabo por la creación, mediante Decr. de 9 nov. 1962, de la Dirección General de Promoción Social, dependiente del Ministerio de Trabajo, entre cuyos fines se cuentan (según la letra del art. 2° del precepto antes citado): a) la programación de las necesidades nacionales de formación profesional para facilitar el desarrollo económico; b) la p., fomento e impulso de las actividades públicas y privadas en materia de formación profesional; c) la ordenación y fomento del acceso de los trabajadores a la propiedad. Los diferentes Planes anuales de inversiones del Fondo Nacional de Protección al Trabajo constituyen el instrumento financiero para la realización de los anteriores objetivos.Citemos también la OM de 8 abr. 1964, por la que se crea la Gerencia del Programa de Promoción Profesional Obrera, al objeto de confeccionar unas directrices generales en este sentido y de coordinar los medios financieros para tal fin.V. t.: MOVILIDAD SOCIAL; ESTRATIFICACIÓN SOCIAL.G. GRANADOS DE LA HOZ.
BIBL.: G. THUILLIER, La promoción social, Barcelona 1970; S. MARTIN LIPSET y H. ZETTERBERG, Movilidad social en la sociedad industrial, Buenos Aires 1968; W. LLOYD WERNER y J. C. ABEGGLEN, Ocupational Mobility in American Business and Industry, 1955.
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