Profesión SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Etimología y definición. P. procede del latín professio, que, a su vez, deriva de profitari, compuesto del prefijo pro, delante, y del verbo fateri, confesar, hablar, manifestar. Con arreglo a esta etimología p. quiere decir tanto como declaración pública, manifestación externa de algo. Y es así como se habla de profesión de fe. Sin embargo, la acepción que aquí recogemos es más estricta; equivale a empleo, facultad u oficio que cada uno tiene y ejerce públicamente. Se conserva como básico el carácter de publicidad, pero se atribuye a una actividad. Finalmente, en el significado técnico y usual se añaden todavía otros elementos: no es actividad gratuita u honorífica, sino retribuida, y se considera socialmente útil. Con lo que podemos concluir definiendo la p. como actividad pública socialmente útil, cuya remuneración constituye el medio total o parcial de subsistencia de una persona.Clases. Tradicionalmente se venía hablando de p. liberales, que implican utilización de facultades intelectuales, y p. mecánicas, en que predomina el esfuerzo muscular o manual. No obstante, el uso del lenguaje parece reservar la palabra p. a las primeras, aplicando la de oficio a las del segundo tipo. Más aún, la expresión p. liberales ha venido a designar sólo aquellas actividades que exigen títulos y conocimientos superiores y que además se ejercen libremente, o sea, sin depender de empresario o patrono (p. ej., médicos, abogados). Claro que, como se ha de ver, la evolución del mundo del trabajova reduciendo cada vez más el ámbito de esas actividades libres, hablándose simplemente de profesionales para indicar los que desempeñan actividades intelectuales o superiores.Significado moral y social de la profesión. Desde el punto de vista moral la p. se liga al deber de trabajar, de ganar el pan con el sudor de la frente. Sobre esto y la posición clásica de la doctrina católica (desde "el que no quiera trabajar que no coma", de S. Pablo -2 Thes 3,10-, en adelante) v. TRABAJO y LABORIOSIDAD; para la moral profesional, v. MORAL III, 3. Aquí analizaremos la significación social de las profesiones.Lo mismo que el s. XIX fue, en cierto modo, el siglo de la propiedad, de manera que el rango social y el prestigio lo daba la posesión de bienes -siendo incluso algo degradante tener que vivir de una p.-, en el s. XX se han invertido los términos. Las estimaciones sociales predominantes han realzado la virtud del trabajo, rebajando el prestigio de los clásicos rentistas o propietarios. Esto se acompaña de un cambio de hecho en la estructura socioeconómica: la base de subsistencia va siendo cada vez más la p., el trabajo. Este fenómeno se recoge descriptivamente por Juan XXIII: "en nuestros días se aspira más que a convertirse en propietarios de bienes, a adquirir capacidades profesionales. Y se alimenta una mayor confianza en los ingresos cuya frente es el trabajo o los derechos fundados sobre el trabajo que en los ingresos cuya fuente es el capital o los derechos fundados sobre el capital" (Enc. Mater et Magistra, II parte).De ahí dos importantes consecuencias: a) Si el trabajo es base permanente de subsistencia, ha de tener una estabilidad análoga a la que tenía tradicionalmente la propiedad. De donde deriva lo que los americanos llaman professionalisation, tendencia a organizar el trabajo según un estatuto profesional. El mundo actual exige para toda clase de p. (y de oficios) lo que hasta ahora venía siendo típico de los funcionarios públicos: organización del oficio o p. según el career pattern, en forma de -carrera, con estabilidad, ascensos, garantías, asimilación al medio profesional y a las instituciones que lo representan. Un autor francés proponía para su idioma el término expresivo de carriérisation. b) La segunda consecuencia es de mayor envergadura. La generalización del trabajo como medio de subsistencia y su natural profesionalización suponen que la sociedad adopta decididamente una estructura profesional. Ya no se distribuyen los hombres por las hectáreas, yugadas o cabezas de ganado que poseen (como en los censos de Roma), ni por el volumen de sus propiedades de todas clases (como en las sociedades de modelo burgués), sino por profesiones. Y la posición de cada individuo (su status) viene determinada por la profesión, más alta o más humilde, que ejerce. Lo cual nos da la esencia del significado social de la p.: las sociedades avanzadas han dejado de ser de clases, en el sentido marxista y clásico de la palabra (ricos y pobres, propietarios y desposeídos), para convertirse en estructuras de grupos profesionales.La profesión como determinante de la estructura social. Es lo que puede ver cualquiera que se asome a un censo de población o a una estadística socioeconómica. Las categorías que sirven de base de ordenación son siempre grupos profesionales. Incluso recientemente se ha prescindido ya de la de propietario. El problema más serio que se plantea hoy en día la Sociología y la Estadística es la fijación de los grupos profesionales que deben distinguirse.Parece ser que el primero que acometió esta tarea fue un empleado de la Oficina del censo de los Estados Unidos, que en 1897 clasificó así a los trabajadores retribuidos: propietarios, empleados de oficina, trabajadores especializados y clase obrera. Para el censo de 1960 se utilizaron en ese país once grupos profesionales. En Inglaterra los estadísticos manejan una clasificación standard, más simplificada: 1. Profesionales y alta administración. 2. Directores y gerentes. 3. Inspectores, supervisores y otros no-manuales de grado superior. 4. Id. id. de grado inferior. 5. Manuales calificados y grados rutinarios de no-manuales. 6. Manuales semicalificados. 7. Manuales no calificados (peones). Y el ministerio de Trabajo francés ha utilizado en sus encuestas una clasificación aún más sencilla: 1. Mandos y técnicos (mandos administrativos y comerciales, ingenieros, técnicos y dibujantes, contramaestres). 2. Empleados. 3. Obreros (calificados, semicalificados y no calificados).El Instituto Nacional de Estadística de España emplea una clasificación de grupos profesionales basada en el criterio internacional adoptado en la VIII Conferencia Internacional de Estadígrafos de Trabajo (Ginebra, 1954). Esta clasificación -que debe ser perfeccionada- la exponemos a continuación, con los datos correspondientes a los censos de 1950 y 1960, para que se vea el panorama estadístico de las profesiones en España (las cifras corresponden a tantos por mil dentro de la población activa total):Grupos profesionales19501960Profesionales, técnicos y afines33,3941,27Administradores, gerentes, directores ...73,4310,39
Empleados de oficina73,4357,76
Vendedores32,7261,50
Agricultores, etc.485,24398,01
Mineros, canteros y asimilados14,0715,70
Artesanos y trabajadores de producción.242,42263,92
Trabajadores de transportes y comunicación18,1040,53
Trabajadores de servicios, deportes y diversos73,3283,19
Miembros de, fuerzas armadas18,8012,88
No consta o no especificada8,5114,85
Como comentario final señalemos cómo ha desaparecido la categoría de propietarios y patronos; y a resaltar la constante reducción de personas ocupadas en la agricultura, compensada con el aumento, absoluto y relativo, de las profesiones del sector industrial y del terciario (administración, servicios, etc.).V. t.: ORIENTACIÓN III (Orient. y formación profesional).A. PERPIÑÁ RODRÍGUEZ.
BIBL.: J. MARCHAL y J. LECAILLON, La répartition du revenu national, I, París 1958; G. FRIEDMANN y P. NAVILLE, Sociología del trabajo, 2 t. México 1963, 2- y 6’ partes; TH. CAPLOW, Sociología del trabajo, Madrid 1958; A. PERPINÁ, Funcionalismo y laborismo en la estructura social contemporánea, "Estudios sociológicos internacionales", II, Madrid 1961, 427-477; íD, La reestructuración profesional y el desarrollo económico, en "Arbor" 219, 125-145; A. PEINADOR NAVARRO, Tratado de moral profesional, Madrid 1962; Clasificación nacional de ocupaciones, INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, Madrid 1961; D. E. SUPER, Psicología de la vida profesional, Madrid 1962; PEI. ELLIOT, Sociología de las profesiones, Madrid 1975.
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