Potsdam, Conferencia de HIST.
Categoria:
Historia
Se celebró en el Cecilienhof, antigua sede de los Emperadores alemanes, desde el 17 jul. hasta el 2 ag. 1945. En ella intervinieron las tres grandes potencias: Estados Unidos, representados por su presidente, Harry S. Truman (v.), y su secretario de Estado, lames F. Byrnes; Gran Bretaña, por su primer ministro, Winston Churchill (v.), y el ministro de Asuntos Exteriores, Anthony Eden; y la Unión Soviética, por José Stalin (v.) y su ministro de Asuntos Exteriores, Vyacheslav Molotov.A los pocos días de iniciada la conferencia, las elecciones inglesas de la Cámara Baja dieron como resultado una victoria laborista. Churchill, que ya había previsto la posible derrota de su partido, había llevado con él a Potsdam al dirigente laborista Attlee (v.), y en el momento en que se conocieron los resultados (26 julio), le dejó al frente de la representación británica. La política de Attlee en Potsdam no se diferenció mucho de la de su predecesor, pero tuvo la desventaja de no contar con su prestigio.La cuestión alemana. Una vez iniciada la conferencia se concretaron los acuerdos de Yalta (v.). Alemania fue dividida en cuatro zonas administrativas ocupadas por los norteamericanos la del Sur; por los franceses la del Sudoeste (Palatinado-Renania), anexionándose definitivamente la Alsacia-Lorena; por los ingleses la del Noroeste (Hannover-Westfalia); y por los soviéticos las del Este y centro. Los occidentales reclamaron también zonas de ocupación en la capital, Berlín, que quedaba dentro de la zona soviética. Con ello se creaba un problema de comunicación y transporte que originaría serios incidentes entre los aliados.Se trató luego sobre el plan de desmilitarización y desarme de Alemania, y del control de su industria para que no pudiese ser utilizada para fines bélicos. Se establecieron también las bases para extirpar las raíces del nazismo y levantar un nuevo sistema político basado en los principios de la democracia, de la justicia dentro de la ley y de la igualdad de derechos para todos los individuos. Se fijaron las reparaciones que Alemania tendría que pagar, como indemnización de guerra. La URSS se llevó la mayor parte, alegando ser la que más pérdidas había sufrido. En primer lugar, se benefició de la industria y equipos germanos existentes en su zona de ocupación. Además, habría de recibir de las zonas occidentales el 25% de la producción metalúrgica, química e industrial que no fuese necesaria para la economía de paz alemana. La Unión Soviética pagaría el 15% de esteequipo con materias primas,,que se estipularían posteriormente. Se comprometió también a pagar las indemnizaciones a Polonia con parte de lo que ella recibía. Las reparaciones a los países occidentales se pagarían con bienes sitos en las zonas por ellos ocupadas y mediante la confiscación de los bienes alemanes en el extranjero.La cuestión de las fronteras de Polonia. La URSS se había apropiado de hecho de la mayor parte de la Prusia oriental, llegando hasta la misma frontera de Polonia, que quedaba establecida en la línea Curzon. La URSS también se anexionaba Rutenia a expensas de Checoslovaquia, y Besarabia-Bucovina a expensas de Rumania. Los polacos recuperarían por el O lo que la URSS les había arrebatado por el E; así, pues, ocuparían los territorios al E del Oder y el Neisse. Es verdad que la ocupación de estos territorios por los polacos se había hecho a título provisional hasta que se celebrase la conferencia de paz, pero millones de polacos, procedentes de las provincias orientales cedidas a la URSS, se instalaron en aquellas tierras, organizaron allí su vida, las convirtieron de hecho en provincias polacas y evacuaron a toda la población alemana, evacuación que se extendió también a los alemanes de Hungría y Checoslovaquia. Las potencias occidentales protestaron ante estos arreglos en la Europa central, pero no tuvieron más remedio que aceptar la situación de hecho.Otros asuntos. Se trató también del empleo de los buques de guerra y mercantes alemanes y se estipuló que una comisión de expertos desarrollaría y pondría en práctica los acuerdos a que habían llegado los tres grandes.La guerra contra Japón continuaba aún y, en el momento en el que se celebraba la conferencia, los EE.UU. no conocían aún el resultado positivo que al poco tiempo iban a proporcionar los experimentos que se estaban realizando con la bomba atómica, los cuales darían un giro completamente distinto a la guerra que se llevaba a cabo en el Lejano Oriente. Por su parte, la URSS no se decidía a declarar inmediatamente la guerra al Japón. Por último, se acordó establecer los preparativos para que los países que habían sido antiguos satélites del Eje firmasen un tratado de paz. Para ello debía convocarse una conferencia de ministros de Asuntos Exteriores de las cinco grandes potencias, en Londres y Moscú, para que estableciesen las bases principales, en espera de que las Naciones Unidas pudiesen ocuparse detenidamente de los problemas de la posguerra.La c. de P., más que resolver las cuestiones originadas por la II Guerra mundial (v.), acentuó dos graves problemas. La influencia de la Unión Soviética en los países de la Europa oriental aumentó considerablemente, dibujándose ya lo que luego se llamaría el telón de acero. Por otra parte, no sólo Europa, sino el mundo entero se iba dividiendo en dos grandes bloques: uno de influencia anglo-norteamericana y otro de influencia comunistasoviética. Alemania, dividida, constituía una muestra concreta de esta situación. A ello había que añadir como nueva dificultad el que el Gobierno francés no reconoció los acuerdos de Potsdam, en cuyas deliberaciones no había intervenido. La conferencia sancionó, por último, la tremenda transformación étnica, geográfica e ideológica, e incluso económica, producida en los países del centro y este de Europa a la terminación de la guerra.R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: J. R. DE SALIS, Historia del Mundo Contemporáneo, III, Madrid 1961; V. PALACIO ATARD, Manual de Historia Universal, IV, Madrid 1960; J. PIRENNE, Historia Universal, VIII, Barcelona 1958; L. L. SNYDER, La Guerra, 1939-45, Barcelona~ México D. F. 1964; W. NEUMANN, Making the Peace 1941-45. Diplomacy ol War Tirne Conlerences, Washington 1950.
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